Las 5 diferencias entre ley y teoría (en la ciencia)

En el mundo científico, las leyes y las teorías son los pilares sobre los que descansa todo el progreso. Y aunque tendamos a confundir ambos conceptos, lo cierto es que existen diferencias importantes entre ellos.

Diferencias ley teoría

Isaac Newton, el físico y matemático inglés que asentó las bases de la ciencia moderna, dijo una vez: “Si he logrado ver más lejos que otros es porque estaba sobre hombros de gigantes”. Y no se nos ocurre mejor cita que esta para empezar un artículo en el que exploraremos la naturaleza de los conceptos que, en esencia, representan los pilares de la ciencia.

Y es que la historia de la humanidad está llena de personajes clave que se atrevieron a arrojar nuevas formas de ver el mundo, a menudo remando en contra de los poderes eclesiásticos y otros quienes, por aquel tiempo, iban en contra del progreso. Atreviéndose a cambiar el modo en el que concebíamos aquello que nos rodea.

Y es precisamente gracias a ellos que, a lo largo del progreso de la ciencia, hemos ido disponiendo de diferentes teorías que, evolucionando y, en ocasiones, siendo sustituidas por otras, nos han permitido tener una visión de la realidad que, si bien está muy lejos de ser completa, cada vez nos hace entender mejor nuestro lugar en el Universo. Las teorías y leyes científicas son las que nos han dado luz para crecer como civilización.

Y aunque “ley” y “teoría” parezcan, en el campo de la ciencia, dos términos que designan una misma realidad, lo cierto es que hay diferencias importantes entre ellos. Así pues, en el artículo de hoy, nos centraremos no solo en definir ambos conceptos, sino en descubrir los matices diferenciales que hay entre ellos. Empecemos.

¿Qué es una ley científica? ¿Y una teoría?

Antes de presentar las principales diferencias entre ambos términos en forma de puntos clave, es interesante (pero también importante) ponernos en contexto definiéndolos individualmente. Veamos, pues, qué es una teoría científica y qué es una ley científica. De este modo, tanto la relación como las diferencias entre ellas quedarán mucho más claras.

Teoría científica: ¿qué es?

Una teoría científica es el conjunto de conceptos que se proponen como principios para explicar la naturaleza de un fenómeno físico. En este contexto, una teoría se entiende como aquella hipótesis que, tras la aplicación del método científico, ha resultado ser una aproximación que, si bien no es absoluta ni podemos considerarla universal, no se contradice con las leyes establecidas, las cuales analizaremos después.

Así pues, una teoría es un intento de dar explicación a algo que no entendemos, pero no de forma arbitraria, sino siguiendo los pasos de la metodología científica para establecer una hipótesis que tiene verosimilitud dentro de su marco teórico, que está apoyada en las matemáticas, que no atenta contra las leyes que sí son consideradas universales y que se basa en datos empíricos más o menos medibles.

Los conceptos que constituyen estas teorías incluyen abstracciones de fenómenos observables que tengan propiedades cuantificables, algo que nos permite trabajar a partir de las reglas y leyes científicas que nos ayudan a establecer relaciones entre las susodichas observaciones para así llegar a unos principios que emergen de la aplicación del método científico.

Los científicos crean teorías y las ponen a prueba a través de esta metodología científica, la cual se basa en el razonamiento hipotético-deductivo. Es decir, en una primera parte “hipotética” donde se analizan casos específicos para llegar a unas conclusiones potencialmente universales que servirán como hipótesis. Y en una segunda parte “deductiva” donde se utilizan estas premisas potencialmente universales para ver si, a partir de entonces, todos los casos específicos pueden explicarse a partir de la teoría que hemos creado. Solo entonces, cuando la hipótesis se cumple siempre, podemos deducir que nuestra teoría es universal.

¿El problema? Que esto no siempre es posible. Podemos llegar a hipótesis y principios que, pese a ser perfectamente válidos en los modelos y ser tomados ya como verdades, por sus características, no podemos hacer ese último paso de demostrar al 100% y de forma matemática acorde a las leyes científicas que nuestra premisa es universal y absoluta.

Las teorías son intentos muy sólidos de explicar la naturaleza de un fenómeno concreto. Y su fuerza depende de cómo de medible sea y de cuántos sucesos pueda explicar. Pero se queda más o menos cerca de las puertas de pasar a ser considerada una ley científica como tal, en las cuales entraremos en unos instantes.

La teoría de la selección natural y de la evolución de Darwin, la teoría del Big Bang, la Teoría de Cuerdas, la Teoría de la Relatividad General de Einstein, la Teoría Cuántica de Campos… Son muchas las teorías que han surgido y que, pese a que muchas de ellas las tomemos como leyes, por su propia formulación y las limitaciones que derivan de la misma, no son lo suficientemente cuantificables como para asegurar que sean ciertas, universales y absolutas. Son, como su propio nombre dice, teorías.

Teoría científica

Ley científica: ¿qué es?

Las leyes científicas son principios verdaderos, universales, absolutos y estables en el tiempo que nos permiten describir los fenómenos del Universo. Se trata de reglas que en su día fueron teorías pero con una formulación sin limitaciones de medición que, además, resultó cumplir con la última parte del método científico: ninguna observación de caso particular ha contradecido al principio en cuestión.

En este sentido, una ley es una proposición científica que afirma una relación constante e invariable entre dos o más factores que constituyen un fenómeno físico. Son normas de relación universales entre los componentes de la naturaleza que surgen de sus cualidades o de sus causas primeras, cumpliendo con la condición de poder expresarse matemáticamente para precisamente permitir esa medición y cuantificación que hace que la proposición se convierta en regla.

Las leyes, pues, son realmente los pilares de la ciencia, pues no solo nos permiten describir fenómenos y conocer su evolución de una forma que jamás variará, sino que todas las teorías que se formulen a partir de su aceptación como regla universal deben ir acorde a las leyes del campo científico en el que se encuentren. Nada puede contradecir a una ley. Por eso se llama ley.

Y es que al final, el sistema de la ciencia es (o como mínimo tiende a ser) un sistema de leyes. Un sistema de relaciones fijas entre datos de los fenómenos físicos que ocurren en el Universo. Un sistema de afirmaciones que vincula varios conceptos relativos a la naturaleza y que son aceptados universalmente como verdades ya que ninguna observación en la historia ha atentado contra la formulación de la misma. Nada ni nadie ha podido desmentir la proposición. Por eso no es solo una teoría y por eso es una ley.

Las leyes de Newton, las leyes de Mendel, las leyes de los gases, las leyes de los gases nobles, las leyes de la conservación, la ley de Hubble, la ley de Coulomb, las leyes de Kepler… Existen diversas leyes que, como principios verdaderos que son, desde su formulación nunca han podido ser desmentidas ya que matemática o formalmente describen un fenómeno o conjunto de fenómenos de forma tan sólida que la historia las ha terminado por convertir en leyes. Todo gira alrededor de ellas y ninguna teoría puede contradecirlas. Son leyes. En la ciencia. Pero al fin y al cabo, leyes.

Ley científica

¿En qué se diferencian las teorías y leyes científicas?

Después de esta extensa pero necesaria explicación individual de qué es una ley y qué es una teoría científica, seguro que la relación (y también las diferencias) entre ambos conceptos ha quedado más que clara. Aun así, por si quieres o necesitas tener la información de manera más visual, hemos preparado una selección de las diferencias entre ley y teoría científica en forma de puntos clave.

1. Una ley es universal y absoluta; una teoría, no

La diferencia más importante y, sin duda, con la que debes quedarte. Y es que mientras que una ley es una afirmación universal, absoluta y estable que se toma como un principio verdadero que nunca ha podido (ni podrá) desmentirse, una teoría no goza de estas propiedades. Una teoría va acorde a las leyes, pero las limitaciones de su formulación impide que sus hipótesis sean lo suficientemente medibles y cuantificables como para convertirse en ley.

Ley universal

2. Una ley describe; una teoría explica

Un matiz diferencial muy importante. Las leyes pueden convertirse en principios universales y verdaderos porque no explican la naturaleza (esto no podría ser tan cuantificable), sino que la describen. Es decir, una ley es una descripción matemática o formal de una relación entre dos o más variables fenoménicas. Pero no explica la naturaleza del fenómeno.

Las teorías, en cambio, tienen el problema de que (generalmente) no describen matemáticamente algo, sino que explican la naturaleza de la realidad. Esto es lo que hace que, a nivel científico, carezcan de la suficiente cuantificación como para convertirse en principios absolutos.

3. Las teorías pueden desmentirse; las leyes, no

Las teorías son hipótesis que, si bien pueden conformar un marco teórico que tomamos como verdadero, futuros descubrimientos pueden hacer que se rechace. Como formulaciones científicas que son, están sujetas a ser desmentidas. Es decir, quién sabe si la teoría de la evolución por selección natural de Darwin, por muy aceptada que esté, no es rechazada en el futuro y sustituida por una nueva versión de cómo evolucionan los seres vivos.

Por extraño que nos resulte, debe seguir siendo considerada una teoría. Y es que para que fuera una ley debería poder repetirse, observarse y medirse en condiciones experimentales. Y dadas las magnitudes temporales de la evolución, esto no es posible. Somos (y seremos) incapaces de demostrar, del todo y de forma matemática, que la evolución por selección natural es cierta.

Con las leyes, esto no pasa. Sus cimientos matemáticos son tan sólidos que nadie ha podido, puede ni podrá desmentirlas. Una ley no puede ser rechazada porque su formulación es universal, verdadera y absoluta. Por eso son el cimiento de la ciencia.

Ley teoría

4. Una teoría se puede convertir en ley, pero no al revés

Toda ley fue, en su momento, una teoría. Pero la clave es que, si bien hay teorías que por su formulación tienen la posibilidad de, con el tiempo y tras la implementación de la fase deductiva del método científico, convertirse en leyes, hay algunas que sus propias limitaciones hacen que estén “condenadas” a quedar siempre como teorías. Del mismo modo, cuando una teoría se ha convertido en ley, como ya es algo universal que no puede rechazarse, no hay opción de que retroceda y vuelva a considerarse una teoría.

5. Hay más teorías que leyes

Una obviedad que, sin embargo, debemos comentar. De teorías se formulan muchas. De hecho, tú mismo puedes crear una sobre cualquier fenómeno del Universo siempre y cuando sigas el método científico y no atentes contra las leyes establecidas.

Pero formular una ley es algo muy distinto. De hecho, lo más probable es que todas las leyes que pudieran establecerse, ya se han establecido. Ya hemos descrito el mundo con leyes. Ahora es el momento de explicarlo con teorías. Porque quizás nunca lleguemos a una verdad absoluta, pero esa es precisamente la magia de la ciencia.

Teorías leyes
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