Las 10 estrellas más extrañas del Universo

Un viaje a través de nuestra galaxia para descubrir las estrellas más extrañas y extremas descubiertas que desafían todas las leyes físicas que conocemos. El Universo puede ser aterrador.

Estrellas más extrañas Universo

Descifrar los misterios del Universo es algo maravilloso que, en ocasiones, se convierte en aterrador. Y es que cuando alzamos la vista hacia el cielo nocturno y, a través de los más sofisticados telescopios miramos qué se oculta en nuestra galaxia, a menudo descubrimos cosas que rompen con todas las leyes físicas que creíamos conocer.

Y, sin duda, uno de los cuerpos celestes que más asombran a los astrónomos son las estrellas. Nuestra galaxia, la Vía Láctea, podría ser el hogar de más de 400.000 millones de estrellas. Y a pesar de que hemos analizado unos pocos miles, ya nos hemos topado con algunas increíblemente extrañas.

Desde estrellas que parecen ser más antiguas que el propio Big Bang hasta monstruos miles de millones de veces más grandes que el Sol, pasando por algunas que parecen contener estructuras alienígenas, estrellas formadas de partículas subatómicas, estrellas con forma de huevo… El Universo es el hogar de estrellas muy raras.

Y prepárate para que te estalle la cabeza, porque en el artículo de hoy haremos un viaje a través de nuestra galaxia (solo podemos visualizar estrellas de la Vía Láctea) para descubrir las estrellas más extrañas y extremas conocidas. Vamos allá.

¿Cuáles son las estrellas más raras y extremas del Cosmos?

Las estrellas son, a grandes rasgos, el motor del Universo. Se trata de cuerpos celestes de gran tamaño constituidos por plasma incandescente a enormes temperaturas, siendo este plasma un estado de la materia entre el líquido y el gas donde las partículas están cargadas eléctricamente.

En este sentido, las estrellas son cuerpos astronómicos en cuyo núcleo tienen lugar reacciones de fusión nuclear, lo que hace no solo que brillen con luz propio, sino que sean una “fábrica” de elementos químicos desde el helio (en las menos energéticas) hasta los más pesados (en las más energéticas).

Pero más allá de esta simplificada definición, la diversidad de estrellas en el Universo es inmensa. Solo en nuestra galaxia (que es una más de las 2 millones de millones que podría haber en el Universo) se estima que hay 400.000 millones de estrellas, siendo cada una de ellas, única. Por ello, no es de extrañar que nos hayamos topado con cosas muy extrañas. Veamos las estrellas más raras y extremas de la Vía Láctea.

1. Estrellas de neutrones: el Sol en Manhattan

Las estrellas de neutrones no son una estrella en concreto, sino un conjunto de estrellas con unas propiedades muy específicas. No podían faltar en esta lista. Estamos ante un tipo de cuerpo celeste cuya existencia está más que comprobada y que, simplemente, es asombroso.

Cuando una estrella supermasiva (millones de veces más grande que el Sol pero no lo suficientemente masiva como para colapsar en un agujero negro) agota su combustible, se provoca el conocido como colapso gravitatorio. Ya no hay reacciones de fusión nuclear, por lo que se rompe el equilibrio de fuerzas y la gravedad hace que todo se comprima hacia el núcleo. La estrella muere.

Y al colapsar, explota en forma de supernova (el fenómeno más violento del Universo) y deja como remanente el núcleo de la estrella. Pero lo importante es que el colapso gravitatorio ha sido tan intenso que los propios protones y electrones de los átomos de la estrella se han fusionado en neutrones. Las distancias intraatómicas desaparecen y se alcanza una densidad de cerca de un trillón de kg por metro cúbico.

Dicho de otra manera, una estrella de neutrones tiene un diámetro de poco más de 10 km (como la isla de Manhattan) pero una masa como la del Sol. Imagina comprimir el Sol en una esfera de solo 10 km de diámetro. Increíble.

Neutron star

2. Estrellas de quarks: la papilla de partículas subatómicas

Las estrellas de neutrones sabemos que existen. Las de quarks, no. Son estrellas hipotéticas, pero físicamente podrían existir y, sin duda, serían algo increíblemente extraño. Los neutrones son partículas subatómicas compuestas, lo que significa que están formados por la unión de partículas subatómicas elementales. En concreto, por tres quarks.

Pues bien, si la estrella es todavía más masiva que la que da lugar a una estrella de neutrones, el colapso gravitatorio puede ser tan intenso que ya no solo es que el átomo en sí se rompa, sino que los propios neutrones se rompan. Tendríamos así una “papilla” de quarks donde, evidentemente, se pueden alcanzar densidades todavía mayores. Una estrella de quarks tendría un diámetro de solo 1 km pero una masa de varias veces la del Sol. Y su núcleo tendría apenas el tamaño de una manzana pero una masa como la de dos Tierras. Increíble.

Estrella quarks
A la izquierda, una estrella de neutrones. A la izquierda, la hipotética estrella de quarks.

3. Estrellas de preones: el Sol en una pelota de golf

Si la estrella de quarks te ha parecido extraña, espera a ver esta. Las estrellas de preones siguen siendo estrellas hipotéticas que no hemos descubierto pero que su existencia sería perfectamente posible.

Cuando una estrella se queda a las puertas de colapsar en una singularidad (lo que genera un agujero negro), podría dar lugar a esta estrella de preones. El colapso ha sido casi tan intenso como para romper la propia materia y generar una singularidad en el espacio-tiempo, pero no tiene la masa necesaria para ello. Casi la tiene. Pero no.

El colapso gravitatorio no ha sido suficientemente intenso como para dar lugar a un agujero negro, pero sí para romper los quarks. El problema es que, si bien sabemos que los quarks existen, no tenemos tan claro que estén formados por otras partículas subatómicas. Los preones son unas hipotéticas partículas subatómicas que constituirían a los quarks.

Y una estrella de preones estaría formada por estas partículas, logrando densidades inimaginables. Un metro cúbico de este tipo de estrella pesaría cerca de un cuatrillón de kg. Imagina comprimir el Sol en una estrella del tamaño de una pelota de golf. Ahí tienes una estrella de preones.

Estrella de preones

4. UY Scuti: la estrella más grande del Universo

Después de analizar estas estrellas, pasemos ya a ver estrellas con nombre y apellido. UY Scuti es extraña por un simple motivo: es la estrella más grande jamás descubierta. Mientras el Sol tiene un diámetro de 1.400.000 km, el diámetro de UY Scuti es de 2.400.000.000 km. Situada a 9.500 años luz de nosotros, es tan increíblemente grande que si intentaras sobrevolar su superficie con un avión a 900 km/h sin detenerte en ningún momento, completar el viaje te tomaría más de 3.000 años.

UY Scuti estrella

5. Estrella de Przybylski: la fábrica de uranio

HD 101065, más conocida como Estrella de Przybylski, es una estrella situada a 410 años luz de distancia y que, desde su descubrimiento en 1961, ha asombrado a los astrónomos. Como hemos dicho, las reacciones de fusión nuclear en el corazón de las estrellas dan lugar a los elementos de la tabla periódica.

Nuestro Sol, que es una estrella pequeña y poco energética, solo puede fusionar hidrógeno para dar helio (de número atómico 2). Y se creía que las estrellas no podían fusionar ningún elemento químico más pesado que el níquel (de número atómico 28). Es decir, se pensaba que las más energéticas podían generar, como mucho, níquel; y que los otros elementos de la tabla periódica se formaban cuando una estrella estallaba en forma de supernova.

Pues bien, la Estrella de Przybylski no solo es que fusione elementos más pesados que el níquel, sino que es capaz incluso de generar átomos de uranio (de número atómico 92). Las energías necesarias para ello son inconcebibles, por lo que esta estrella no solo es una de las más misteriosas, sino una de las más extremas.

estrella przybylski

6. Estrella de Tabby: ¿una megaestructura alienígena?

KIC 8462852, más conocida como Estrella de Tabby, es una de las estrellas más misteriosas del Universo. Descubierta en 2011, no fue hasta cuatro años después que los astrónomos se dieron cuenta de que había algo muy extraño en ella. Situada a 1.500 años luz, recibió el nombre “cariñoso” de estrella WTF. Dijeron que era por ”Where’s the Flux?”, pero todos sabemos que se referían a otra cosa.

Ahora bien, ¿qué es lo que extraño tanto a los astrónomos? Pues que la Estrella Tabby tiene unas fluctuaciones de luz muy raras. Su brillo cambia de una forma no periódica, algo muy extraño en las estrellas. Y esto solo se explica si, orbitando a su alrededor, hay algo que no gira de forma periódica. Los planetas, pues, quedan descartados como explicación de este fenómeno.

Quedan, pues, dos hipótesis (en realidad hay más, pero estas son las más famosas). Una de ellas es que varios cometas orbitan alrededor de la estrella, lo que podría explicar por qué los cambios de luminosidad no son tan periódicos como los de un planeta. Y otra (la que seguro que quieres escuchar) es que el responsable de estos cambios de luminosidad sería una megaestructura alienígena que quiere aprovechar la energía de la estrella. ¿Con cuál te quedas?

Estrella Tabby

7. CFBDSIR 1458 10b: la estrella más fría del Universo

¿Te imaginas poder tocar una estrella con la palma de tu mano sin quemarte? No, no nos hemos vuelto locos ni queremos matarte. Esto podrías hacerlo si viajaras hasta CFBDSIR 1458 10b, una estrella situada a 104 años luz de la Tierra. Realmente, se trata de un sistema binario de dos estrellas enanas marrones (la otra es CFBDSIR 1458 10a) , pero una de ellas es increíblemente extraña por un motivo: es la estrella más fría del Universo.

Las enanas marrones están a medio camino entre un planeta gigante gaseoso y una estrella propiamente dicha. A su alrededor orbitan planetas, pero su masa no es lo suficientemente grande como para que en su núcleo se han encendido por completo las reacciones de fusión nuclear que hemos comentado, por lo que no brillan demasiado ni están muy calientes.

Pero CFBDSIR 1458 10b lleva esto al extremo. Mientras nuestro Sol tiene una temperatura superficial de unos 5.500 °C, la superficie de CFBDSIR 1458 10b está a apenas 100 °C. Se trata de una estrella fallida incapaz de fusionar hidrógeno, por lo que es muy fría.

cfbdsir-1458-10b

8. HD62166H: la estrella más caliente del Universo

Pasamos de la estrella más fría a la más caliente. HD62166H es una estrella situada a 4.000 años luz de distancia, en el interior de una nebulosa conocida como NGC 2440. Se trata de una enana blanca, lo que significa que es el remanente de una estrella muerta que algún día fue una estrella similar al Sol.

Las enanas blancas son los restos del colapso gravitatorio de una estrella con una masa similar a la del Sol que ha agotado su combustible. Cuando muera, nuestro Sol se convertirá en una. Este tipo de estrella es, en realidad, el núcleo condensado de la estrella (las capas externas se pierden), dando lugar así a una esfera 66.000 veces más densa que la estrella original. Una enana blanca tiene un tamaño similar al de la Tierra pero con una masa similar a la del Sol.

Ya de por sí, las enanas blancas son extrañas, pero HD62166H se lleva el premio. Tiene una luminosidad 1.100 veces superior a la del Sol y una temperatura superficial de 200.000 °C. Es la estrella más caliente del Universo.

HD62166H

9. OGLE-TR-122B: la estrella más pequeña del Universo

De la más caliente pasamos a la más pequeña. OGLE-TR-122B es un sistema estelar binario situado a 163 años luz de distancia en el que una de las estrellas es la más pequeña jamás descubierta. Se trata de una estrella con un radio 0,12 veces el del Sol. O, dicho de otra manera, es apenas un 20% más grande que Júpiter.

La estrella más pequeña del sistema OGLE-TR-122B se cree que marca el límite de pequeñez para que una estrella pueda fusionar el hidrógeno a través de las reacciones nucleares en su núcleo. Y lo más increíble es que, pese a su pequeño tamaño, hay planetas girando a su alrededor.

OGLE-TR-122B

10. Estrella Matusalén: la estrella más antigua que el propio tiempo

HD 140283, más conocida como Matusalén, merece un puesto en esta lista por un simple motivo: es la estrella más vieja del Universo. De ahí su nombre. Situada a 190 años luz de distancia, Matusalén rompe con todos los esquemas.

¿En qué sentido? Pues que su edad se ha estimado en 14.000 millones de años (y, antes, en 16.000 millones), con un margen de error de 800 millones de años. Y esto es simplemente imposible porque el Big Bang se produjo hace 13.800 millones de años. Incluso tomando el margen de error, se cree que tan temprano después del nacimiento del Universo, no podían formarse estrellas. Matusalén nos ha obligado a replantearnos esto y a aceptar que, quizás, en los primeros 100 millones de años de vida del Universo ya se formaron estrellas. Y HD 140283 sería una de ellas, pues es tres veces más antigua que nuestro Sol.

Estrella Matusalén
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