Ciencia

Reino protista: características, anatomía y fisiología

El reino de los protistas es un modelo en desuso de clasificación de los organismos eucariotas distintos a los animales, plantas y hongos. La nueva clasificación ha separado este grupo en dos.
Reino protista

Uno de los mayores esfuerzos de la Biología, ha sido, es y será el de clasificar a las distintas especies en grupos con una organización jerárquica. Cualquiera de las más de 8,7 millones de especies de seres vivos pertenecen a un género, el cual es una de las divisiones dentro de una familia, que es una de las divisiones dentro de un orden. Y así pasando por clases, filos, reinos y, finalmente, dominios.

De dominios existen tres: Archaea, Bacteria y Eukarya. En este último dominio, estamos incluidos todos los organismos eucariotas, con una increíble diversidad: desde humanos hasta setas comestibles, pasando por plantas, amebas, levaduras, algas…

Por ello, fue necesario establecer una clasificación en reinos dentro de este dominio. A lo largo de la historia, las concepciones de reino han ido cambiando. En 1969, Whittaker, descubrió que había un grupo de organismos que no eran ni plantas, ni animales ni hongos y que debían constituir su propio reino: los protistas.

En su momento, definir a los protistas fue un gran avance en la Biología. Actualmente, se trata de un concepto que está en desuso, pues en 1998, Cavalier-Smith, demostró que, en realidad, los protistas debían separarse en dos reinos individuales: protozoos y cromistas. Sea como sea, en el artículo de hoy, analizaremos las propiedades del reino de los protistas adaptándolo todo al conocimiento actual.

¿Qué son los protistas?

Antes de empezar, tenemos que volver a dejar claro que el concepto de reino protista está en desuso. De hecho, ya no nos dirigimos a ningún ser vivo como protista, pues a día de hoy sabemos que lo que antes era este reino, ahora está compuesto por cromistas y protozoos.

Sea como sea, tenemos que remontarnos a la década de los años 60. Las técnicas moleculares y de análisis genético no eran, ni mucho menos, como ahora. Y en ese contexto, los biólogos vieron que en la naturaleza existían unos organismos que, pese a ser similares a animales, plantas y hongos, tenían ciertas características que les impedían formar parte de alguno de estos tres reinos.

De ahí que Robert Whittaker, ecólogo vegetal estadounidense, propusiera, en 1969, una nueva clasificación de los reinos de los seres vivos. En ese sentido, pasábamos a tener el reino de las moneras (lo que hoy en día está separado en los reinos de arqueas y bacterias), de los animales, de las plantas, de los hongos y de los denominados como protistas.

Pero, ¿qué son exactamente los protistas? Bueno, como se puede deducir de los anteriores párrafos, no es sencillo definir estos seres vivos, pues es el reino con mayor diversidad morfológica, ecológica y fisiológica de entre todos los linajes de seres vivos.

De hecho, una definición simple del reino protista sería decir que está formado por todos aquellos organismos eucariotas unicelulares que no pueden incluirse en el reino de las plantas, de los animales ni de los hongos y que están vinculados a ambientes húmedos, tanto acuáticos como de tierra firme húmeda.

El reino protista es un grupo heterogéneo que, en su momento, contaba con miles de especies con muy pocas características en común, pues podían adoptar formas y tamaños increíblemente variados, vivir en ambientes muy diferentes (tanto en agua como en tierra firme) y realizar metabolismos muy dispares: desde la fotosíntesis hasta la fagocitosis (absorber a otros seres vivos), pasando por comportamientos parasitarios.

Por no hablar de que incluso la característica que hemos mencionado de que son unicelulares a veces se tambalea, pues si bien algunos sí la cumplen y no son visibles a simple vista, otros pueden formar agregaciones de células (no son pluricelulares ya que no forman tejidos complejos) constituyendo colonias, como por ejemplo las algas (ya vamos desvelando que son protistas), que pueden formar agrupaciones de varios metros de longitud.

Estaba claro, pues, que algo fallaba dentro de este reino. Y una ligera solución llegó cuando, en 1998, Cavalier-Smith, célebre biólogo inglés, propuso dividir este reino en dos: cromistas y protozoos. Seguían siendo grupos internamente muy variados, pero se solucionó, en gran parte, el caos del reino de los protistas.

Algas protistas

¿Cómo se clasifica el reino protista?

Más que cómo se clasifica, tenemos que ver cómo se reimaginó este reino. Como hemos visto, el concepto de protista no tenía demasiado sentido desde el punto de vista biológico. Mientras que las arqueas, las bacterias, los hongos, los animales y las plantas formaban reinos perfectamente delimitados, los protistas suponían un verdadero quebradero de cabeza.

De ahí que empezáramos este artículo diciendo que el concepto de protista ya no se utiliza, pues fue dividido en dos nuevos reinos: cromistas y protozoos. Técnicamente podemos decir que los cromistas y protozoos conforman el grupo de los protistas, pero, de nuevo, recalcamos que este concepto está en desuso. Actualmente y desde 1998, la clasificación aceptada internacionalmente es la siguiente:

1. Cromistas

El reino cromista se construyó en 1998 para solucionar los problemas clasificatorios que daba el reino protista. Sigue siendo un reino con especies increíblemente variadas, aunque se corregían algunos problemas.

Los cromistas seguían reuniendo características de hongos y plantas, pero ya no había duda de que no eran animales. Puede parecer poco progreso, pero lo cierto es que fue un gran avance. De todos modos, la verdadera razón por la que formaron un reino propio es que los análisis genéticos en especies de protistas revelaron que había dos grupos claramente diferenciados a nivel de genes. Uno daría lugar a estos cromistas y el otro, a los protozoos que ahora veremos.

Pero, ¿qué son los cromistas? Los cromistas son eucariotas unicelulares o unicelulares-coloniales (nunca pluricelulares en el sentido estricto de la palabra) con una característica única que los diferencia de los protozoos: tienen una cubierta alrededor de las células que les ofrece rigidez, constituyendo una especie de armadura que les hace disponer de formas muy variadas y que, bajo microscopio, resultan realmente asombrosas.

Más allá de esto, la diversidad morfológica dentro de este reino sigue siendo muy grande. Desde algas (todas las algas son cromistas) hasta las diatomeas, pasando por los dinoflagelados, los foraminíferos e incluso casos excepcionales de parásitos como los oomicetos, aunque solo afectan a animales acuáticos y plantas. Los tres primeros son fotosintéticos y los otros dos, heterótrofos, así que, como vemos, hay una gran diversidad de metabolismo en este grupo.

Diatomeas

2. Protozoos

El reino protozoo se constituyó también en 1998, separando al reino protista en dos grupos: uno fue este y el otro, los cromistas que hemos visto. Como ya hemos dicho, fueron los análisis genéticos los que determinaron que el reino protista tenía que dividirse.

Pero, ¿qué son los protozoos? Los protozoos son organismos eucariotas unicelulares que, a diferencia de los anteriores, no forman nunca colonias multicelulares. Además, la regla general es que sean heterótrofos (aunque hay excepciones), alimentándose de otros organismos mediante un mecanismo de fagocitosis, es decir, de absorción. Se comen a otros microorganismos.

A diferencia de los cromistas, donde no había una tendencia clara hacia la autotrofia (como las algas) o la heterotrofia, los protozoos tienden, en la inmensa mayoría de casos, a alimentarse de materia orgánica y, por lo tanto, hay muy pocas especies capaces de realizar la fotosíntesis.

Como ya hemos mencionado, los protozoos no tienen una cubierta como los cromistas, ya que al alimentarse por fagocitosis, necesitan que sus células estén desnudas. Por lo tanto, no se observa la característica armadura del anterior grupo.

Por lo tanto, aquí no hay problemas en similitudes con plantas y hongos, pero sí un poco más con los animales. De hecho, estos protistas se consideran casi como animales unicelulares, pues su nutrición es muy parecida, a nivel unicelular, a la nuestra.

Sea como sea, los protozoos conforman su propio reino, el cual cuenta, actualmente, con unas 50.000 especies, entre las que destacan las amebas por encima de todo. Del mismo modo, a diferencia de los cromistas donde prácticamente no había parásitos y, de los que había, ninguno afectaba a humanos, en el caso de los protozoos hay importantes especies que infectan al ser humano: Plasmodium (provoca la malaria), Leishmania, Giardia, etc.

Protozoo

Características de los protistas

Habiendo visto que, por las incongruencias que se obtenían, el reino de los protistas tuvo que dividirse en dos reinos menos de treinta años después de su formulación, queda claro que englobar sus características resulta difícil. De hecho, lo mejor para entender qué son, es revisar lo que hemos explicado de los cromistas y los protozoos. De todas formas, estas son las propiedades más importantes:

1. Son eucariotas unicelulares

La única característica clara e innegable es que los protozoos y los cromistas son eucariotas, es decir, tienen el material genético delimitado por un núcleo. Por ello, pese a ser unicelulares, no están en absoluto relacionados con las bacterias, que son procariotas. Absolutamente todos los protistas son seres constituidos por una única célula. Jamás son pluricelulares.

2. Los cromistas pueden formar colonias

Pese a nunca ser pluricelulares, es cierto que algunos cromistas (los protozoos nunca) como las algas, pueden establecer uniones entre células, dando lugar a colonias. Pese a que estas agregaciones sean visibles a simple vista y parezcan organismos pluricelulares, como no hay diferenciación de tejidos, siguen siendo seres unicelulares.

3. Pueden ser autótrofos o heterótrofos

Las variedades de metabolismo son inmensas. Como hemos visto, los cromistas tienen tanto especies fotosintéticas (como las algas) como heterótrofas. Los protozoos, en cambio, tienen una clara tendencia hacia la heterotrofia, con la mayoría de sus especies alimentándose por fagocitosis, de ahí que a veces se les considere animales unicelulares (pero ni por asomo pertenecen al reino animal).

3. Hay especies patógenas

En el caso de los cromistas, hemos visto que hay muy pocas especies que se comporten como parásitos, y las que lo hacen, afectan a plantas y animales acuáticos, pero nunca a las personas. En cambio, los protozoos sí que tienen importantes parásitos humanos, como las amebas o el microorganismo responsable de la malaria.

Ameba

4. Se reproducen sexual o asexualmente

De nuevo, la variedad de formas de reproducción es enorme. Algunas especies se dividen asexualmente por mitosis, generando clones tras gemaciones o simples biparticiones, mientras que otras se reproducen sexualmente, pero incluso aquí hay variedad, ya que algunas pueden realizar una fecundación “normal” (contacto de gametos de dos individuos diferentes) pero otras pueden autofecundarse.

5. Comparten características con otros reinos

Más que una característica, esto es un quebradero de cabeza. De hecho, los cromistas tienen similitudes con plantas y hongos, mientras que los protozoos, como hemos dicho, se asemejan a animales unicelulares. Esto nos demuestra que, pese a nuestros intentos por clasificarlo todo, la naturaleza no entiende de reinos.

6. Normalmente son aeróbicos

De nuevo, una característica que no podemos universalizar. Y es que si bien es cierto que la mayoría de protozoos y cromistas respiran oxígeno mediante la difusión del mismo a través de la membrana de la célula (al ser unicelulares, no tienen ningún tipo de sistema respiratorio), hay especies anaeróbicas que viven sin usar el oxígeno.

7. Se mueven activamente

No podemos definir un tipo de movilidad común a todos, pues, de nuevo, esta es muy variada, pero sí que podemos afirmar que tienen un desplazamiento activo. Los cromistas, por ejemplo, suelen tener flagelos o cilios que les permiten moverse, mientras que protozoos como las amebas se mueven gracias a invaginaciones de su membrana plasmática.

8. Necesitan humedad

La humedad es un factor clave para la vida de los protistas, tanto cromistas como protozoos. No están bien adaptados a la vida en tierra firme, lo que explica que la mayoría de ellos vivan en ecosistemas acuáticos (como las algas y las amebas), donde son parte primordial del plancton, y que los que lo hagan en tierra firme, sea en suelos con mucha humedad. Pero esto no impide que se encuentren en prácticamente todos los hábitats de la Tierra e incluso, en el caso de las formas parasitarias, dentro de otros seres vivos.

Mareas rojas
Distintas especies de algas, bajo condiciones determinadas, pueden provocar el fenómeno de las mareas rojas. En ellas, hay una excesiva proliferación de algas productoras de sustancias tóxicas nocivas para el ecosistema.
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