Ascomicetos: características, anatomía y fisiología

Los ascomicetos conforman un grupo de hongos con más de 60.000 especies distintas con estilos de vida que van desde las simbiosis con algas hasta comportamientos parasitarios.
Ascomicetos

La Micología, la ciencia que estudia la distribución, diversidad y fisiología de los hongos, es una de las ciencias más amplias que existen. Y es que, a pesar de que los hongos sean los seres vivos más desconocidos para el público general, lo cierto es que son una de las formas de vida más fascinantes que existen.

A medio camino entre animales y plantas, los hongos son un grupo de seres vivos que, se cree, incluye más de 600.000 especies distintas, de las cuales hay registradas unas 43.000. Y, a pesar de todas las que faltan, ya vemos que es, seguramente, el grupo de organismos más diverso del mundo.

Desde especies que utilizamos en la industria alimentaria para producir cerveza hasta algunas capaces de infectar nuestra piel, pasando por especies pluricelulares que dan lugar a setas y otras que hacen simbiosis con algas para formar líquenes, la diversidad fúngica en la Tierra es inmensa.

Por ello, clasificarlos en familias ha sido una tarea primordial para los micólogos a lo largo de la historia. Y en el artículo de hoy analizaremos las características anatómicas, fisiológicas y de estilo de vida de una de las más importantes: los ascomycota, más conocidos como ascomicetos.

¿Qué son los ascomicetos?

Antes de entrar en profundidad, pongámonos un poco en contexto. Los hongos conforman un reino particular dentro de todos los seres vivos. Los otros cuatro son los animales, los vegetales, los protistas (como las algas) y las moneras (las bacterias).

En este contexto, tenemos un reino fúngico con más de 600.000 posibles especies en la Tierra. Dada esta enorme diversidad, ha sido necesario dividirlos en lo que se conoce como filos, que básicamente son el nivel básico de clasificación después del reino. Estos son cinco: chytridiomycota, glomeromycota, zygomycota, basidiomycota y ascomycota.

No podemos analizar cada uno de ellos porque necesitaríamos varios artículos, pero basta con quedarnos con la idea de que los ascomicetos son un filo de hongos y, seguramente, uno de los más importantes por sus implicaciones en la vida humana.

En este sentido, los ascomicetos son un grupo de hongos con más de 60.000 especies, de las cuales, muchas de ellas, tienen una enorme importancia en la industria alimentaria, así como a nivel agrícola y en el mundo de la medicina.

Más adelante veremos cuáles son las funciones de estas importantes especies, pero primero es importante analizar sus propiedades anatómicas, morfológicas y fisiológicas de estos hongos, pues es lo que hizo que conformaran su propio filo.

Ascomycota

Características de los Ascomycota

Como hongos que son, las especies de ascomicetos están formadas por una o múltiples células fúngicas, las cuales, siendo eucariotas (con un núcleo bien definido), están a medio camino entre las animales y las vegetales.

Al igual que las vegetales, tienen una pared celular alrededor de la membrana, aunque su composición es diferente y, además, son seres incapaces de realizar la fotosíntesis. En este sentido, se alimentan de una forma más similar a la de las células animales, por absorción de nutrientes.

Del mismo modo, los hongos no se reproducen por división celular, sino que lo hacen mediante la producción de esporas, unas estructuras capaces de germinar y dar lugar a otro individuo. Más allá de esto, cada filo de hongos tiene sus particularidades. Y ahora vamos a ver las de los ascomicetos.

1. Disponen de ascosporas

La verdadera característica diferencial de los ascomicetos y la que los hace diferenciarse de los otro filos de hongos es esta. La presencia de ascosporas. Las ascosporas son unas esporas sexuales generadas por un proceso de meiosis (como el que se realiza para formar espermatozoides y óvulos) y que se producen en una estructura llamada asco, una especie de saco.

En este sentido, cuando un hongo de este tipo entra en la fase sexual (luego la veremos), forma una estructura sexual masculina (anteridio) y una femenina (ascogonio), que se fusionan para formar el asco, donde, por distintas divisiones celulares, de esta fusión se obtendrán ocho (en algunas especies capaces de encadenar divisiones se forman más) ascosporas o esporas sexuales.

Este asco, que puede adquirir distintas formas (a menudo en forma de copa o más redondeados), es un saco que, cuando las ascosporas están maduras, se abre (como si fuera una tapa) y las libera, permitiendo así dispersar las esporas.

Ascosporas

2. Pueden ser unicelulares o pluricelulares

Los hongos pueden ser tanto unicelulares como pluricelulares. Y en el caso de los ascomicetos, tenemos ambos representantes. Hay especies de ascomicetos unicelulares, como las levaduras y los hongos parásitos, pero también hay especies pluricelulares fácilmente visibles a simple vista. No son las famosas setas, que son del filo basidiomycota, pero sí son hongos que podemos ver en el suelo.

Sea como sea, lo importante es que tanto las unicelulares como las pluricelulares tienen estas ascosporas y que, en el caso de las pluricelulares, están formadas por estructuras filamentosas llamadas hifas, que son un conjunto de células que se organizan para formar un micelio, que es el cuerpo vegetativo del hongo.

Las levaduras y otros ascomicetos unicelulares pueden formar filamentos cortos, pero no son realmente hifas. De ahí que, siendo unicelulares, parezca que tengan un cuerpo vegetativo. Pero es falso y se llama pseudomicelio.

3. Pueden reproducirse por vía sexual o asexual

Los ascomicetos pueden reproducirse tanto asexual como sexualmente. Una misma especie puede optar por una u otra dependiendo de las condiciones ambientales. Normalmente predomina la forma asexual (por simple fisión o gemación), pues, pese a que no da variabilidad genética (genera clones), es efectiva y útil cuando las condiciones no permiten la sexual. De todos modos, cuando la vía sexual es viable, ahí es cuando inicia el proceso que hemos visto de las ascosporas.

4. Son heterótrofos

Los hongos no son autótrofos. Y es que, a pesar de algunas malas interpretaciones, los hongos no son capaces ni de realizar la fotosíntesis ni de generar su propio alimento. Al igual que los animales, tienen una nutrición heterótrofa, absorbiendo nutrientes. Y los ascomicetos, claro, no son una excepción. Tienen que conseguir el alimento de otros seres vivos, ya sean vivos o muertos.

5. Las hifas son septadas

Como hemos comentado, los hongos pluricelulares disponen de hifas, que son estructuras filamentosas de varias células y que terminan conformando el micelio o cuerpo vegetativo. En este sentido, una característica propia de los ascomicetos es que estas hifas están septadas, es decir, entre las células hay una especie de “tabique” con un poro que permite la comunicación entre ellas.

A través de estos septos, las células fúngicas que conforman el organismo pluricelular pueden intercambiar su citoplasma e incluso comunicar los núcleos, aunque este movimiento está controlado por los denominados como cuerpos de Worenin, unas estructuras que impiden o permiten la comunicación intracelular en función de los requerimientos del individuo.

Hifas

6. Están distribuidos por todo el mundo

No hay un solo ecosistema del mundo en el que no haya (o no pueda haber) ascomicetos. Gracias a su diversidad de especies y a las estrategias de adaptación (como hemos visto, pueden reproducirse tanto sexual como asexualmente), no hay ambiente que se les resista.

Pueden crecer y desarrollarse tanto en ambientes terrestres (desde zonas templadas hasta tropicales, pasando por climas extremos, incluidos desiertos o la Antártida) como en acuáticos (en ecosistemas de agua dulce o salada). Gracias a su facilidad de adaptación y a su enorme diversidad de especies, que ahora comentaremos, están distribuidos por absolutamente todo el planeta.

¿Cuál es la diversidad de ascomicetos?

Como ya hemos comentado con las más de 60.000 especies existentes y sus múltiples características, es evidente que la variedad de estilos de vida que pueden adoptar estos seres vivos es inmensa. Por ello, empezábamos diciendo que tienen grandes implicaciones en nuestra vida. A continuación veremos la diversidad de estrategias que pueden seguir para desarrollarse.

1. Levaduras

La importancia de las levaduras en nuestra vida es enorme. Desde hace siglos, llevamos usando (al principio, inconscientemente) algunos ascomicetos unicelulares para obtener beneficios a nivel alimentario. De entre todas, destaca Saccharomyces cerevisiae, un hongo ascomiceto capaz de realizar la fermentación alcohólica, transformando el azúcar en alcohol etílico. Las levaduras son imprescindibles para la producción de cerveza, vino, pan y muchos otros productos.

Saccharomyces cerevisiae

2. Saprófitos

Dentro de los ascomicetos, tenemos también las conocidas como especies saprofíticas, aquellas que actúan como descomponedoras, capaces de obtener la energía y nutrientes necesarios de la degradación de la materia orgánica e inorgánica.

Por ello, son capaces de descomponer productos como los cadáveres de seres vivos, la madera (importante en el ciclo de vida de los bosques) e incluso combustibles, por lo que son muy interesantes a nivel medioambiental. Ahora bien, el problema de estas especies es que también pueden crecer en productos para el consumo humano, pudiendo degradarlas e incluso liberando micotoxinas.

3. Parásitos

Los hongos parásitos más importantes de plantas y animales pertenecen al filo de los ascomicetos, capaces de colonizar diversos tejidos u órganos para obtener nutrientes y un lugar donde reproducirse, al tiempo que daña al ser vivo que parasita.

Un claro ejemplo es Candida albicans, un ascomiceto que, si bien forma parte de la flora bucal y vaginal, ante determinadas situaciones puede crecer más de lo que debería y comportarse como un patógeno. Los famosos pies de atleta también están causados por hongos de este filo.

4. Líquenes

Los líquenes son asociaciones simbióticas entre un hongo ascomiceto y una alga o cianobacteria. Son una de las simbiosis más exitosas de la Tierra ya que el alga (o la cianobacteria) obtiene protección y una mejoría en la absorción de agua gracias al ascomiceto, el cual, a su vez, se beneficia de los nutrientes generados por el alga (o la cianobacteria) a través de la fotosíntesis.

Liquen

5. Micorrizas

Las micorrizas son otra de las relaciones simbióticas más importantes de la naturaleza y, de nuevo, están protagonizadas por los ascomicetos. En este sentido, el hongo establece una estrecha relación con las raíces de la planta (creciendo fuera o dentro de las células, dependiendo de la especie) en la que el hongo potencia la absorción de agua y minerales y, a cambio, la planta ofrece al hongo hidratos de carbono y vitaminas. El 97% de las plantas de la Tierra establecen una simbiosis con distintas especies de ascomicetos.

6. Endofíticos

Los ascomicetos endofíticos también desarrollan simbiosis, pero de forma más espectacular, tanto con animales como con plantas. Algunos hongos hacen simbiosis con distintos insectos, creciendo en su tórax y produciendo sustancias que los protegen de la depredación y recibiendo, a cambio, un mecanismo de transporte para propagar sus esporas.

Y, en el caso de las plantas, hay hongos endofíticos que crecen en el interior de las células del tallo vegetal, recibiendo nutrientes y, a cambio, ofreciendo a la planta productos químicos para evitar la herbivoría, es decir, que sean comidas.

7. Carnívoros

Por sorprendente que parezca, hay incluso ascomicetos que son carnívoros, en el sentido que “cazan” a sus presas. Todo un orden dentro de este filo, conocido como orbiliomycetes, está compuesto por unas 300 especies que crecen en los suelos húmedos y que sintetizan unas sustancias pegajosas, las cuales utilizan para que pequeños animales caigan en su trampa, queden enganchados y puedan alimentarse de ellos. La mayoría de estas especies son nematófogas, pues se alimentan de nematodos, similares a los gusanos.

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