Las 10 deformidades que pueden causar los hongos

Los hongos también pueden comportarse como patógenos, colonizando especialmente las distintas capas de nuestra piel y dando lugar a crecimientos fúngicos que, en ocasiones, pueden deformar por completo el tejido en el que crecen.
Deformidades hongos

Cuando pensamos en gérmenes, seguro que lo primero que nos viene a la cabeza son las bacterias y los virus. Y es normal, pues estos dos patógenos son los que más frecuentemente están involucrados en el desarrollo de las enfermedades más prevalentes en todo el mundo.

Pero nos estamos olvidando de unos protagonistas importantes: los hongos. Las células fúngicas, que están a medio camino entre las animales y las vegetales, son unas de las formas de vida más diversas de la Tierra, pudiendo desarrollar todo tipo de metabolismos y adoptar estrategias de supervivencia muy variadas. Pero esta diversidad implica que algunas especies se comportan como patógenos del ser humano, es decir, que nos infectan.

Y cuando lo hacen, a diferencia de lo que sucede con las bacterias y los virus, la colonización de nuestros tejidos (generalmente la piel) provoca la observación del crecimiento de los hongos, como sucede, por ejemplo, con los pies de atleta.

Pero estos pies de atleta y otras infecciones fúngicas son solo una pequeña muestra del daño que pueden hacer los hongos cuando encuentran en nuestra piel un lugar para crecer. Por ello, en el artículo de hoy haremos un repaso de las principales deformidades que las células fúngicas pueden causarnos.

¿Qué es una micosis?

Por micosis entendemos cualquier infección de alguno de nuestros órganos o tejidos por parte de alguna especie de hongo patógena. Como venimos diciendo, los hongos conforman un reino por sí solos, por lo que no son ni células animales, ni vegetales ni bacterianas. Pero no todos los hongos se comportan como gérmenes. Y es que de las más de 100.000 especies fúngicas conocidas, solo el 0’1% son patógenos del ser humano.

Y de estas, a excepción de algunas que sí que pueden infectar los pulmones, la sangre o incluso el cerebro (todas estas son patologías letales), lo cierto es que no suelen colonizar tejidos ni órganos internos, sino las distintas capas de la piel.

Esto, por un lado, es un aspecto positivo, pues implica un menor riesgo de que la enfermedad ponga en peligro la vida ya que los órganos vitales no se ven afectados; pero, por otro lado y teniendo en cuenta que los crecimientos de hongos son visibles a simple vista, provoca que estas infecciones puedan causar deformidades que, en ocasiones, afectan a la calidad de vida de la persona.

Por lo tanto, una micosis es una infección fúngica que generalmente cursa con una colonización de las distintas capas de la piel, provocando crecimientos de hongos visibles que pueden percibirse como deformidades en nuestro cuerpo.

Dependiendo de la capa de la piel afectada, estas micosis pueden clasificarse en superficiales o subcutáneas. A continuación veremos cada una de ellas, con ejemplos de enfermedades fúngicas que provocan deformidades.

¿Cuáles son las principales micosis?

Como hemos dicho, las micosis se clasifican en dos grupos dependiendo de la capa de la piel que ha infectado el hongo. Evidentemente, cuanto más profunda sea la colonización, mayor será su gravedad y, por lo tanto, más severa será la deformidad que cause. Sea como sea, a continuación presentamos algunas de las micosis más frecuentes.

1. Micosis superficiales

Las micosis superficiales son el grupo de enfermedades fúngicas en las que los hongos infectan la epidermis, que es la capa más externa de la piel. Esta capa tiene un espesor de tan solo 0’1 milímetros, está formada por queratinocitos (células muertas) y, a pesar de la presencia de una microbiota que nos protege del ataque de patógenos, es la que más frecuentemente sufre la colonización de hongos.

1.1. Pies de atleta

Pie de atleta

Los pies de atleta es, quizás, la micosis más famosa y común del mundo. Conocida técnicamente como “Tinea pedis”, se trata de una infección por parte de hongos, los cuales colonizan la epidermis de los pies, especialmente los pliegues entre los dedos. Estos hongos se alimentan de la queratina de la piel y, debido a estos propios daños pero también a la acción del sistema inmune y a la liberación de sustancias químicas por parte de los hongos, esta enfermedad provoca descamación de la piel, ardor, picazón y enrojecimiento.

1.2. Onicomicosis

La onicomicosis es una enfermedad fúngica en la que la colonización por parte de los hongos sucede en las uñas. Siendo causada por distintas especies de hongos, esta patología, si bien no resulta peligrosa, sí que puede comprometer la calidad de vida de los afectados. Y es que se trata de una infección crónica de tratamiento difícil en la que los hongos inducen una síntesis desmesurada de queratina en nuestras uñas, provocando crecimientos anómalos de las mismas e incluso su caída.

1.3. Tiña versicolor

La tiña versicolor, también conocida como pitiriasis versicolor, es una enfermedad fúngica en la que los hongos colonizan la epidermis de distintas regiones del cuerpo, generalmente espalda y hombros. La colonización por parte de estos hongos afecta a la pigmentación normal de la piel, lo que provoca la aparición de manchas decoloradas en la misma. No es dolorosa, grave ni contagiosa, pero sí que puede afectar a la calidad de vida.

1.4. Favus

El favus, también conocido como tiña fávica, es una enfermedad fúngica crónica en la que los hongos colonizan la piel de la cabeza, dando lugar a la aparición de lesiones muy visibles. Estos patógenos crecen en los folículos pilosos, es decir, las cavidades de la piel donde crece el pelo. Esto provoca la caída del cabello y la formación de calvas donde se pueden observar las colonias de hongos.

1.5. Tiña negra

La tiña negra es una enfermedad fúngica que, al igual que las anteriores, es benigna, es decir, no pone en peligro la salud del afectado. Los hongos se alimentan de la queratina de la epidermis generalmente de manos y pies. Su principal característica es que las especies causantes provocan la aparición de manchas oscuras, normalmente de color negro o marrón oscuro. De todos modos, los antifúngicos tópicos (que se aplican sobre la propia piel), suelen ser suficientes para curar la patología.

2. Micosis subcutáneas

Las micosis subcutáneas son aquellas infecciones dermatológicas de origen fúngico que se desarrollan en la dermis, la capa media de la piel. Por su localización, estas infecciones son más graves (y también menos frecuentes) ya que los crecimientos fúngicos provocan deformidades mucho más serias.

De todos modos, suelen estar presentes únicamente en países tropicales y subtropicales, pues son los que reúnen más condiciones para que tengan lugar. Además, a diferencia de lo que ocurre con las superficiales, para llegar a esta capa interna de la piel, debemos sufrir una lesión previa, como por ejemplo un corte.

2.1. Eumicetoma

Un eumicetoma es una enfermedad fúngica en la que los hongos colonizan la capa media de la piel, provocando la aparición de granos supurativos y regiones de piel muerta. Estas lesiones en la piel, además de ser muy infecciosas, provocan deformidades que, en etapas avanzadas, pueden ser muy graves. Suelen desarrollarse en extremidades y el tratamiento es complicado, pues en estas fases en las que las lesiones son notorias, los antifúngicos no funcionan, por lo que hay que realizar una cirugía.

2.2. Esporotricosis

La esporotricosis es una enfermedad fúngica que cursa con la aparición de pústulas en distintas regiones del cuerpo, generalmente extremidades, aunque también pueden tener lugar en el rostro. De todos modos, el principal problema, además de la evidente afectación a la calidad de vida, es que en este caso, el hongo es capaz de pasar de la piel a la sangre y, a través de ella, llegar a otras regiones, como por ejemplo los pulmones. En este caso, la enfermedad sí que puede poner en riesgo la vida.

Esporotricosis

2.3. Cromoblastomicosis

La cromoblastomicosis es la enfermedad fúngica de esta lista que, seguramente, cursa con las deformidades más terribles. Los hongos colonizan la dermis generalmente de extremidades inferiores y las poblaciones fúngicas empiezan a crecer lenta pero continuamente, hasta que llega un momento en el que aparecen crecimientos similares a tumores y regiones de la piel que parecen propias de un tejido muerto. Los crecimientos son horribles y, además, suelen abarcar una gran extensión de la piel. El tratamiento con antifúngicos no suele ser suficiente, por lo que hay que realizar una cirugía. Y de todos modos, la piel nunca vuelve a estar igual.

2.4. Basidiobolomicosis

La basidiobolomicosis es una enfermedad fúngica rara que afecta a países de África, Sudamérica y Asia. Cursa con la aparición de crecimientos fúngicos y deformidades en extremidades y rostro que pueden llegar a ser graves, pero su principal característica es que la infección también puede darse por el consumo de alimentos contaminados por esporas de estos hongos, las cuales se desarrollan en los intestinos y provocan una enfermedad gastrointestinal que requiere de rápido tratamiento.

2.5. Conidiobolomicosis

La conidiobolomicosis es una enfermedad fúngica en la que los hongos suelen infectar la dermis de la cara, provocando deformidades que pueden llegar a ser graves especialmente en nariz y labios. De igual modo, se trata de una patología poco frecuente localizada en distintos países tropicales y subtropicales. Las zonas donde crece el hongo no se perciben como regiones de necrosis, como podía suceder con la cromoblastomicosis, sino como edemas. Es decir, el hongo provoca la acumulación de líquido en distintas regiones de la piel, por lo que se observa un aumento de tamaño del tejido.

Referencias bibliográficas

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  • Fleta Zaragozano, J. (2001) “Micosis profundas”. Medicina Integral.
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  • Del Carmen Padilla, M. (2003) “Micosis superficiales”. Revista de la Facultad de Medicina UNAM.
  • Illana, C. (2012) “Hongos patógenos introducidos en Europa durante la segunda guerra mundial”. Boletín de la Sociedad Micológica de Madrid.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.