Las 5 diferencias entre sarampión y varicela

Tanto la varicela como el sarampión están causadas por virus y generan lesiones en la piel. Más allá de esto, se trata de condiciones muy diferentes entre ellas.
Diferencias sarampión varicela

Los virus son agentes microscópicos infecciosos que, por definición, necesitan a una célula hospedadora para poder replicarse. Ni siquiera se consideran entes vivos, pues no tienen una organización celular típica: carecen de orgánulos, envoltura nuclear, membrana plasmática y todo lo que hace que un cuerpo celular sea tal. Los virus están compuestos por genes recogidos en ADN o ARN, una cápside de naturaleza proteica (cápside) y poco más.

Debido a su simpleza anatómica, los agentes víricos tienen que “secuestrar” a nuestras células y utilizar su maquinaria para poder replicarse a sí mismos. Gracias a los mecanismos de los organismos celulares, los virus pueden multiplicar su información genética y sintetizar las proteínas que formarán su cápside. Tras este secuestro fisiológico, los virus se ensamblan y rompen la pared de la célula hospedadora, causando su muerte (lisis).

Como verás, el proceso “vital” de los virus es indivisible de la infección y de su hospedador y, por tanto, una gran cantidad de enfermedades en el ser humano se pueden atribuir a un agente vírico. Hoy te presentamos las distancias y similitudes entre dos enfermedades de origen viral: quédate con nosotros para descubrir las diferencias entre el sarampión y la varicela.

¿Cuáles son las diferencias entre el sarampión y la varicela?

Donde existen discrepancias, también se tienden puentes. En primer lugar, tanto el sarampión como la varicela son enfermedades de origen vírico, aunque su agente causal específico sea diferente. Por otro lado, ambas patologías suelen asociarse (al menos en países occidentales) a la infancia. En tercer lugar, ambas patologías son (casi) cosa del pasado en los lugares industrializados: existe vacuna en sendas ocasiones.

Esta inmunidad generalizada en la población se debe a los planes de vacunación masiva en infantes con la vacuna MMRV, que previene de forma simultánea el contagio del sarampión, varicela, las paperas y la rubéola. Gracias a los esfuerzos sanitarios globales, los brotes epidemiológicos de estas enfermedades se han reducido drásticamente a lo largo de los años.

Así pues, estamos ante 2 enfermedades predominantes en niños, causadas por virus, con vacuna disponible y que, además, se manifiestan con una serie de erupciones cutáneas. En este punto podría parecer que estamos hablando de ambas caras de la misma moneda, pero nada más lejos de la realidad: te contamos las diferencias entre el sarampión y la varicela en las siguientes líneas.

1. Están causadas por virus diferentes

El sarampión es una enfermedad exantemática provocada por el virus del sarampión, valga la redundancia. Se trata de un agente microscópico de la familia de los Paramixovirus (género Morbillivirus), cuyo único hospedador es el ser humano. A nivel anatómico, se trata de un virus de 120 a 140 nanómetros de ARN monocatenario (con una sola cadena de información genética), que se ha diferenciado en 23 genotipos totales.

Por otro lado, la varicela es causada por el virus varicela-zóster (VVZ), perteneciente al grupo de los herpesvirus, que afectan a seres humanos y otros vertebrados. Estamos ante un agente vírico un poco más “complejo” a nivel anatómico, pues este presenta un ADN bicatenario lineal y más grande que el del sarampión (el virus VVZ contiene 124.884 pares de bases, mientras que el del sarampión se limita a las 15.893).

Así pues, podemos concluir en base a lo expuesto en este apartado que el virus de la varicela-zóster es más interesante a nivel evolutivo, pues presenta una mayor cantidad de información genética, una organización de su genoma más intrincada y una historia filogenética que reporta más relevancia clínica (está ampliamente relacionado al virus del herpes simple).

Virus varicela

2. Los tipos de lesión en ambos cuadros clínicos son diferentes

Hemos dicho que ambas enfermedades encuentran un punto común en la aparición de erupciones, pero estas no son nada parecidas a ojos de un experto. El sarampión se caracteriza por la aparición de manchas blancas diminutas (con centro blanco-azulado) y fondo rojo dentro de la boca y en la cara interna de la mejilla. También surgen posteriormente sarpullidos corporales, constituidos por manchas grandes y planas que generalmente se funden entre sí.

Por otro lado, las lesiones causadas durante la varicela son bultos rojos o rosados (pápulas) que brotan durante varios días. También aparecen unas ampollas rellenas de líquido (vesículas) que se forman en más o menos un día y luego se rompen por sí solas, drenando el contenido de su interior al medio. En resumen: la varicela se manifiesta con bultos rojizos, pus y ampollas (todas al mismo tiempo), mientras que el sarampión se constituye principalmente por puntos rojos que surgen primero en el rostro y van bajando hasta la punta de los pies. Las pápulas de la varicela son bastante más “llamativas”.

3. Las tasas de contagio son diferentes en las enfermedades

El ritmo reproductivo (R0) básico se define como el número promedio de pacientes nuevos que genera un caso dado a lo largo de un período infeccioso. Dicho de otra forma: si el R0 de un virus es de 5, una persona enferma contagiará de media a otras 5 antes de curarse del todo.

Tanto la varicela como el sarampión son altamente contagiosos, pero uno destaca sobre el otro. El R0 de la varicela es de 10-12, mientras que el sarampión ostenta un increíble valor de 12 a 18: según fuentes científicas, el 90% de personas no inmunes que se exponen al virus del sarampión terminarán contagiándose. Por estos datos, el departamento de Microbiología de la Universidad de Navarra cataloga al sarampión como “el virus con más capacidad de diseminación”.

4. El sarampión causa fiebre alta, mientras que la varicela no

Es hora de hablar de síntomas accesorios más allá de las erupciones de la piel. Tal y como subrayan portales médicos, el sarampión cursa con una fiebre alta en la fase aguda y de sarpullido. A veces, la temperatura corporal puede aumentar hasta los 40-41 grados, hecho que puede requerir de atención médica en los más pequeños.

Por otro lado, la varicela cursa también con fiebre (como sucede en general con las enfermedades víricas), pero esta no suele ser tan alta. Por desgracia, ambos cuadros clínicos pueden llegar a agravarse en los pacientes con un estado de salud delicado. Aprovechando este somero recorrido por la sintomatología, también cabe destacar que el sarampión puede provocar conjuntivitis y dolor de garganta, mientras que la varicela se manifiesta con un malestar más inespecífico y dolores de cabeza intensos. De todas formas, durante esta última enfermedad también se producen lesiones en la cavidad bucal, aunque estas no suelen ser muy dolorosas.

Varicela contagio

5. Una situación epidemiológica diferente

Como hemos dicho con anterioridad, ambas patologías son típicas de la infancia, pero esto no significa que se repartan igual en la población general. Para cimentar las bases epidemiológicas de estas enfermedades, te comentamos una lista con cifras y datos recogidos por la Asociación de Médicos de Sanidad Exterior (A.M.S.E). Vamos a ello:

Antes de la vacunación, el sarampión era una enfermedad casi obligada en la niñez. El 95% de las personas con menos de 15 años lo habían pasado.La varicela muestra una cifra similar, pero no tan alta: antes de los 20 años, el 90% de la población la sufría. Por otro lado, la incidencia máxima de la varicela en países tropicales se da en adultos. Este no es el caso del sarampión, casi siempre ligado a menores de 5 años.

De todas formas, y como hemos dicho anteriormente, la incidencia de ambas patologías ha mostrado una tendencia global descendente (salvo ciertos brotes y excepciones). La vacuna MMRV si, ir más lejos, ha generado una disminución del 79% de defunciones por sarampión desde el año 2000.

Resumen

Hemos querido diseccionar al sarampión y la varicela más allá de “las recetas de la abuela” y los signos visibles a simple vista, pues analizar un virus únicamente en base a sus síntomas implica quedarse en la punta del iceberg. Para combatir cualquier enfermedad es necesario conocerla a la perfección, y esto incluye el estudio de la morfología del agente causal, el ritmo de contagio, la prevalencia en la población general y otras muchas cosas más.

En resumen, tanto la varicela como el sarampión son enfermedades asociadas a la niñez y que causan lesiones epidérmicas, pero, más allá de esto, no tienen demasiado que ver entre ellas. Desde el agente causal hasta la epidemiología, encontramos más diferencias que similitudes entre ambas condiciones.

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