Los 7 tipos de verrugas (y cómo eliminarlas)

Pese a no ser peligrosas, las verrugas pueden resultar muy molestas. Veamos qué tipos hay y cómo eliminarlas.
Tipos de verrugas

Las verrugas son pequeñas protuberancias o lesiones en la piel que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y que, pese a que no suelen provocar dolor, pueden llegar a ser muy molestas dependiendo del área dermatológica afectada y de las consistencia de la propia verruga.

Dada su elevada incidencia, su impacto estético y el hecho de que puedan causar lesiones secundarias si se enganchan o se rozan, es importante conocer cuál es la naturaleza de estas verrugas, para las cuales hay determinados tratamientos que permiten eliminarlas.

Por ello, en este artículo haremos un repaso de cómo se contagian las verrugas, cuáles son los tipos que existen y qué tratamientos de eliminación hay disponibles.

¿Cómo se contagian las verrugas?

Las verrugas son tan frecuentes porque se trata de una enfermedad dermatológica infecciosa, es decir, que se puede transmitir de persona a persona por contacto directo o por contacto indirecto con objetos que haya tocado una persona con verrugas, es decir, cubiertos, toallas, vasos…

Por lo tanto, las verrugas se originan por la infección de un patógeno, concretamente el Virus del Papiloma Humano (VPH), el cual es un virus muy común ampliamente distribuido por el mundo.

Existen más de 150 subtipos diferentes del VPH y no todos ellos causan verrugas. De hecho, constituye una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes que aumenta significativamente el riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer.

Centrándonos en aquellos que causan verrugas, los virus se transmiten por el contacto directo con la piel, especialmente si hay heridas en ella que permitan la entrada del patógeno. Dependiendo de la zona donde se haya dado el contacto con el virus, la verruga crecerá en un sitio u otro, cosa que sucede porque el virus infecta las células epiteliales.

Pueden aparecer en cualquier momento de la vida, aunque los niños y las personas con sistemas inmunológicos debilitados son más propensos a sufrirlas. Además, hay personas con resistencia natural a este virus que, a pesar de entrar en contacto con él, este no podrá hacer que se desarrollen verrugas.

Los 7 tipos de verrugas: ¿cuáles son sus características?

Por regla general, estos bultos ásperos en la piel son más frecuentes en los dedos y las manos ya que, al transmitirse por el tacto con el virus, estas son las partes más susceptibles de padecer verrugas.

De todos modos, las verrugas pueden aparecer en cualquier zona de la piel y tener consistencias y formas distintas. En función de estos criterios, se clasifican en diferentes tipos. Veamos los más frecuentes.

1. Verrugas comunes

Como su propio nombre indica, son las verrugas más comunes y las que los dermatólogos diagnostican con mayor frecuencia. Suelen aparecer en el dorso y en las palmas de las manos, dedos, rodillas, piernas, brazos, codos e incluso en la cara.

Su forma más común es redondeada con un tamaño similar al de un guisante, aunque también pueden tener formas irregulares o planas. Son estructuras prominentes y duras con una superficie áspera.

Pese a que las verrugas comunes no suelen provocar dolor, sí que resultan molestas y, dependiendo de la zona, pueden afectar a la autoestima de la persona. Además, los afectados pueden llegar a tener una mayor sensibilidad de la piel alrededor de estas verrugas.

2. Verrugas genitales

Las verrugas genitales son consideradas una enfermedad de transmisión sexual, pues el contagio del virus se da durante las relaciones sexuales. Dada la naturaleza de estas, la zona de la piel afectada es la correspondiente a los genitales.

Por ello, se trata de verrugas que aparecen en el pene, la vagina, la vulva, el escroto, el ano, el cuello uterino y la uretra, aunque el sexo oral también puede ser vía de transmisión de verrugas en el interior de la boca, los labios, la lengua o la garganta.

Las verrugas genitales tienen un consistencia más blanda y generalmente se agrupan entre ellas adoptando una forma similar a la de una coliflor. Pueden ser protuberantes o planas, aunque suelen detectarse por la presencia de manchas de color carne en esas zonas.

En este caso, las verrugas genitales sí que resultan más dolorosas ya que la mucosa genital es más delicada y las áreas donde crecen son más sensibles, por lo que pueden provocar una picazón muy fuerte que, en ocasiones, es casi inaguantable.

3. Verrugas plantares

Las verrugas plantares son unas de las más comunes y se localizan en los pies, especialmente en las plantas de estos. Aproximadamente el 10% de la población tiene verrugas de este tipo, con los niños y los adultos jóvenes como grupos demográficos más afectados.

Las verrugas plantares tienen un aspecto blando pero son ásperas o escamosas al tacto, siendo normalmente de color marrón. En principio no son dolorosas, aunque algunas de ellas son muy sensibles a la presión, cosa que puede provocar molestias (e incluso dolor) al caminar y, especialmente, al correr.

Su transmisión suele ocurrir en sitios con suelos húmedos por los que transita mucha gente descalza, como por ejemplo duchas públicas, suelos de piscinas, gimnasios, etc.

4. Verrugas filiformes

Las verrugas filiformes son lesiones alargadas en la piel que generalmente aparecen en niños, siendo la cara, los labios, la nariz, el cuello y los párpados las zonas donde suelen desarrollarse.

Se trata de verrugas de pequeño tamaño y se expresan como protuberancias delgadas y alargadas que nacen de una pequeña región de la piel y se proyectan hacia fuera. Pese a que no tienen por qué ser dolorosas, a veces pueden causar picazón e incluso sangrar.

5. Verrugas subunguales

Las verrugas subunguales son protuberancias que crecen en la zona de los dedos cercana a las uñas. Se trata de verrugas similares a las comunes y tampoco son dolorosas, aunque aquí añadimos una problemática: diseminar el virus a otras partes de nuestro cuerpo.

Los virus causantes de las verrugas no solo se transmiten entre diferentes personas, sino que una misma persona puede esparcir el virus por distintas partes de su cuerpo. Las verrugas subunguales crecen las zonas de los dedos que más tocan otras partes de nuestro cuerpo y, por ello, se corre el riesgo de hacer que el virus infecte otra zona del organismo.

En caso de tener una verruga de este tipo, es extremadamente importante no morderse las uñas, pues esto puede hacer que se desarrollen verrugas en la boca, los labios o la garganta.

6. Verrugas periungueales

Las verrugas periungueales son protuberancias similares a las subunguales pero que, en este caso, se desarrollan alrededor de la uñas. Estas pueden resultar más molestas y no morderse las uñas es incluso más importante.

7. Verrugas planas

Las verrugas planas, a diferencia de las otras que hemos visto, no son protuberancias en la piel. Se trata de lesiones lisas de color marrón y de pocos milímetros de tamaño. Aparecen en cualquier parte del cuerpo y, pese a que la mayoría de ellas son indoloras, algunas pueden causar picazón o dolor.

El principal problema de estas verrugas es que se expanden con facilidad, es decir, que partiendo de una pequeña cantidad de verrugas, pueden llegar a aparecer hasta 100 en la misma zona. Llegados a este punto, la enfermedad sí que suele ser dolorosa.

En los niños tienden a aparecer en la cara. En el caso de los hombres y mujeres, en cambio, en la barba o en las piernas, respectivamente.

¿Cómo se eliminan las verrugas?

Muchas verrugas nunca llegan a desaparecer por sí solas, y cuando lo hacen pueden tardar meses e incluso años. Teniendo en cuenta esto y que, como hemos visto, algunas de ellas sí que pueden resultar un impedimento para que la persona afectada goce de una buena calidad de vida, existen tratamientos que permiten eliminar las verrugas.

Aplicar tratamientos de eliminación no solo es importante para que la verruga en sí desaparezca, sino para evitar que el virus se disemine a otras partes del cuerpo y que la persona lo contagie a más gente.

El primer paso para tratarlas es acudir a un dermatólogo, que será quien determinará cuál es el mejor tratamiento dependiendo del tipo de verruga.

Siempre que no sea en la zona genital y lo haya permitido un dermatólogo, las verrugas pueden ser eliminadas en casa mediante ácido salicílico. Este tratamiento casero consiste en aplicar este compuesto cada día durante varias semanas hasta conseguir la desaparición de la verruga. Lo mejor es hacerlo después de ducharse, pues el ácido penetra mejor cuando la piel está húmeda.

Después de aplicarlo, mediante una piedra pómez se frota la superficie de la verruga para eliminar la piel muerta hasta lograr la total eliminación.

Sin embargo, hacer esto no siempre será posible y habrá veces que el dermatólogo no permita que el tratamiento se dé en casa.

Una terapia bastante común que debe ser realizada por un especialista es la basada en cantaridina, un compuesto químico que se aplica sobre la verruga, la cual posteriormente es tapada con un vendaje durante 24 horas. Al retirar el vendaje, la verruga se habrá convertido en piel muerta que será eliminada por el dermatólogo.

Otro tratamiento que debe ser realizado por un dermatólogo es la criocirugía, que consiste en aplicar nitrógeno líquido encima de la verruga con la finalidad de congelarla. Después de 2-4 sesiones, la verruga se habrá convertido en piel muerta y podrá ser eliminada.

Cuando ninguno de estos tratamientos funciona, el dermatólogo puede optar por otros: quemar la verruga, cortarla, eliminarla con láser, etc. Estas terapias se dejan como última opción ya que dejan cicatriz. Las que hemos mencionado anteriormente, no.

Referencias bibliográficas

  • Leung, L. (2010) “Treating common warts: Options and evidence”. Australian family physician.
  • Sterling, J.C., Handfield Jones, S., Hudson, P.M. (2001) “Guidelines for the management of cutaneous warts”. British Journal of Dermatology.
  • World Health Organization. (2018) “Human papillomavirus”. WHO.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.