Las 5 diferencias entre Diabetes y Prediabetes (explicadas)

Mientras que la diabetes es una enfermedad endocrina caracterizada por unos niveles patológicamente elevados de glucosa en sangre, la prediabetes es una condición clínica que representa el paso previo a la patología en sí. Analicemos su relación y diferencias.

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La glucosa (lo que tradicionalmente conocemos como azúcar) es uno de los nutrientes más importantes para el ser humano, al ser la fuente más eficaz de energía y una sustancia muy fácilmente asimilable. De ahí que sea el combustible por excelencia del cuerpo. Pero esto no significa que pueda sobrar. De hecho, un exceso de azúcar es muy dañino para el organismo.

Y es en este contexto que entra en juego la famosa hormona pancreática que, liberada cuando se detectan unos niveles de glucosa en circulación sanguínea demasiado elevados, captura las moléculas de azúcar libre y las moviliza a lugares donde provocan menos daños, que es el tejido adiposo, convirtiéndose en grasa. Hablamos de la insulina.

Ahora bien, estamos ante un proceso fisiológicamente muy complejo que, tanto por una síntesis insuficiente de insulina como por el desarrollo de resistencia de las células a la misma, puede fallar. Y es en este momento que podemos sufrir diabetes, una enfermedad endocrina caracterizada por unos niveles patológicamente elevados de glucosa en sangre.

Ahora bien, ¿pasamos directamente de estar saludables a sufrir diabetes? No. Los pacientes con diabetes de tipo 2 pasan primero por una etapa de transición conocida como prediabetes donde los niveles de glucosa son más altos de lo normal pero no lo suficiente como para diagnosticar la enfermedad, siendo una condición clínica reversible que, eso sí, sin abordaje, puede derivar en un cuadro de diabetes como tal. Y en el artículo de hoy indagaremos en sus diferencias.

¿Qué es la prediabetes? ¿Y la diabetes?

Antes de entrar en profundidad y presentar las principales diferencias entre ambos conceptos en forma de puntos clave, es esencial que nos pongamos en contexto y comprendamos sus bases clínicas individuales. Veamos, pues, qué es exactamente la prediabetes y qué es la diabetes.

Prediabetes: ¿qué es?

La prediabetes es una condición clínica caracterizada por unos niveles de glucosa más altos de lo normal. No es una enfermedad. Es una situación en la que los niveles de azúcar en sangre son más elevados de lo que deberían pero no lo suficientemente altos como para diagnosticar un caso de diabetes como tal.

Eso sí, son suficientemente elevados como para que, sin cambios en el estilo de vida y sin abordaje terapéutico, el paciente desarrolle esta enfermedad tan grave que después analizaremos. Cuando alguien padece prediabetes, los daños a largo plazo causados por el exceso de azúcar en sangre sobre los vasos sanguíneos, el corazón y los riñones están empezando, pero es una condición reversible. Podemos evitar que se desarrolle la diabetes tipo 2.

Las células se están haciendo resistentes a la acción y actividad de la insulina, por lo que la persona empieza a tener problemas para regular los niveles de azúcar en sangre. Y aunque las causas sigan sin estar del todo claras, sí sabemos que unos niveles de glucosa sanguínea en ayunas de entre 100 y 125 mg/dL de sangre se considera prediabetes, pues por debajo de 100 son normales y por encima de 126, patológicos e indicadores de diabetes tipo 2.

El sobrepeso (o la obesidad), la falta de actividad física, cierto grado de predisposición genética, ser mayor de 40 años, la mala alimentación (sobre todo los excesos con el azúcar), tener bajos los niveles de colesterol “bueno”, sufrir hipertensión, etc, son los principales factores de riesgo de una prediabetes que puede llegar a afectar a 1 de cada 3 adultos, aunque solo el 10% saben que la padecen.

Esta baja conciencia se debe a que la prediabetes no suele presentar ningún síntoma más allá de un oscurecimiento de la piel en determinadas regiones (especialmente codos, rodillas, cuello y axilas), algo que hace muy difícil detectar su aparición. Por ello, recordando que al no tratarse de una enfermedad genética, puede prevenirse, es esencial hacerlo con cambios en el estilo de vida, los cuales son útiles también para el tratamiento, pues es reversible.

Porque sin cambios en nuestros hábitos, la prediabetes tarda entre 3 y 5 años en convertirse en diabetes tipo 2, momento en el que la situación pasa a ser irreversible y estamos ante una enfermedad potencialmente mortal que requiere de tratamiento de por vida.

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Diabetes: ¿qué es?

La diabetes es una enfermedad endocrina caracterizada por unos niveles patológicamente elevados de glucosa en sangre debido a problemas en la síntesis o en la actividad de la insulina. Se trata de una patología crónica que no tiene cura y que requiere de tratamiento de por vida ya que sus complicaciones son potencialmente mortales.

Estamos ante una enfermedad que afecta a más de 400 millones de personas en el mundo y que puede ser de origen genético o de origen adquirido. La de origen genético es la diabetes tipo 1, aquella en la que, por un trastorno autoinmunitario, las células del sistema inmune atacan a las células del páncreas encargadas de producir insulina. Es una forma de diabetes innata que, por tanto, no podemos prevenir.

En cambio, la de origen adquirido, que es la diabetes tipo 2, es aquella en la que, tras una vida de excesos con el azúcar, la células del cuerpo se acaban volviendo resistentes a la acción de la insulina. No es que haya problemas en su síntesis, sino que se ha producido tanta que esta hormona ya no despierta respuestas en las células. Así, esta diabetes tipo 2 es la que se desarrolla tras un periodo de prediabetes no tratada.

Sea como sea, la diabetes se diagnostica cuando los niveles de glucosa en sangre en ayunas son de más de 126 mg/dL de sangre. Esta situación ya hace que surja una sintomatología que, si bien depende de cómo de grave sea la dificultad para reducir estos niveles, suele incluir pérdida de peso, visión borrosa, infecciones recurrentes, presencia de cetonas en la orina, aparición de llagas, debilidad, cansancio, fatiga, mucha sed…

Pero lo verdaderamente grave llega con las complicaciones, las cuales, en caso de no recibir el tratamiento oportuno, son frecuentes y muy severas, incluyendo daños cardíacos, vasculares y renales, demencia, depresión, problemas de visión, pérdida de sensibilidad en las extremidades… Muchas de estas complicaciones son potencialmente mortales, algo que explica que la diabetes, al ser crónica y no disponer de cursa, pueda resultar letal.

Afortunadamente, el tratamiento actual permite que la esperanza de vida de una persona con diabetes sea comparable a la de una persona sana, pues hacen posible controlar su progreso y reducir los síntomas. Así, además de controlar de forma exhaustiva el azúcar que se come y de adoptar cambios en el estilo de vida, el tratamiento consiste en la administración de medicamentos y, sobre todo, las inyecciones de insulina para que la hormona pueda desarrollar sus funciones. Gracias a esto, la diabetes es tratable.

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Prediabetes y diabetes: ¿en qué se diferencian?

Tras haber analizado las bases clínicas de ambos conceptos, seguro que tanto su relación como sus diferencias han quedado más que claras. Aun así, por si necesitas (o simplemente quieres) disponer de la información con un carácter más visual y esquemático, hemos preparado la siguiente selección de las principales diferencias entre prediabetes y diabetes en forma de puntos clave.

1. La prediabetes es el paso previo al desarrollo de diabetes tipo 2

La clave de su relación. La prediabetes es el paso previo a la diabetes como tal. Y es que sin cambios en el estilo de vida y sin un abordaje, es posible que la persona pase de este estado en el que los niveles de azúcar en sangre son más elevados de lo normal a sufrir una enfermedad endocrina como tal como es la diabetes. Sin abordaje, una persona con prediabetes tarda entre 3 y 5 años en desarrollar diabetes.

2. La diabetes es una enfermedad; la prediabetes, no

La diferencia clave. La diabetes es una enfermedad endocrina crónica y potencialmente mortal en la que el paciente presenta unos niveles patológicamente altos de azúcar en circulación sanguínea, ya sea por problemas en la síntesis de la insulina (diabetes tipo 1) o por un desarrollo de resistencia de las células a su actividad (diabetes tipo 2).

Pero antes de esta diabetes de tipo 2, de origen adquirido, se pasa por una fase previa no patológica que no cursa con síntomas pero que, a la larga, sí que puede derivar en diabetes. Hablamos de la prediabetes. Una condición clínica en la que los niveles de glucosa en sangre en ayunas están entre 100 y 125 mg/dL, superiores a los normales (por debajo de 100) pero inferiores a los de la diabetes como tal (superiores a 125).

3. La prediabetes no cursa con sintomatología

La diabetes es una enfermedad y, como tal, además de todas las complicaciones potencialmente letales en las que puede derivar (especialmente por daños cardíacos, vasculares y renales), cursa con una sintomatología que consiste en pérdida de peso, visión borrosa, infecciones recurrentes, presencia de cetonas en la orina, aparición de llagas, debilidad, cansancio, fatiga, mucha sed…

En cambio, la prediabetes, al ser una condición clínica y no una enfermedad como tal, no cursa con síntomas más allá de, en ocasiones, un oscurecimiento de la piel en determinadas regiones como el cuello, los codos, las rodillas o las axilas. Pero esta falta de sintomatología es precisamente lo que hace que sea difícil de detectar este paso previo a la diabetes.

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4. La diabetes es irreversible; la prediabetes, reversible

La diabetes es una enfermedad crónica sin cura. Es decir, en el momento en el que se desarrolla, no hay vuelta atrás. En el caso de la diabetes tipo 1, al ser innata, no hay forma de prevención. Pero en la diabetes tipo 2, de origen adquirido, sí. Y esta prevención pasa, en parte, por evitar llegar a la prediabetes pero también combatirla, pues esta sí que es reversible. Con la adopción de hábitos saludables se puede corregir la situación y volver a unos niveles óptimos de azúcar en sangre antes de que derive en la diabetes, que ya no podrá corregirse.

5. La diabetes puede ser de origen innato; la prediabetes, no

Como hemos visto, la diabetes de la que hemos estado hablando por su relación con la prediabetes es la de tipo 2, aquella de origen adquirido que se adquiere tras una vida de excesos con el azúcar y de malos hábitos que han llevado a que las células se vuelvan resistentes a la acción de la insulina. Por tanto, la prediabetes siempre está asociada a este origen adquirido.

En la diabetes de tipo 1, en cambio, aquella de origen innato, en la que la persona sufre un trastorno autoinmune que hace que, generalmente entre los 13 y los 14 años, desarrolle diabetes pero sin un paso previo reversible como esta prediabetes.

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