Las 8 enfermedades de la tiroides más comunes (causas, síntomas y tratamiento)

La glándula tiroides produce hormonas que están implicadas en infinidad de procesos fisiológicos. Por ello, cuando desarrolla alguna patología, todo nuestro metabolismo puede desestabilizarse.
Enfermedades tiroides

Mantener los niveles de energía altos durante el día y bajos por la noche, regular la temperatura corporal, potenciar el desarrollo del sistema nervioso, mantener la piel saludable, estimular la absorción de nutrientes, controlar el reloj biológico, mantener un adecuado peso corporal, estimular el desarrollo de músculos fuertes, regular los niveles de colesterol en sangre…

La glándula tiroides está implicada en muchos más procesos fisiológicos de lo que pueda parecer. Y es que nuestro cuerpo es una fábrica de hormonas. Y esta pequeña glándula de poco más de 5 centímetros localizada en el cuello, sintetiza y libera algunas de las más relevantes.

En este sentido, la glándula tiroides es pieza clave no solo del sistema endocrino, sino de nuestra salud tanto física como emocional. Y es que cuando desarrolla patologías que interfieren en la producción de hormonas, todo nuestro cuerpo sufre las consecuencias.

Y en el artículo de hoy, además de entender qué es la glándula tiroides y por qué es tan importante, analizaremos las causas, síntomas, complicaciones, prevención y tratamiento de las enfermedades que más frecuentemente puede desarrollar.

¿Qué es la glándula tiroides?

La tiroides es una de las nueve glándulas del cuerpo humano que, en conjunto, constituyen el sistema endocrino, el cual está especializado en la síntesis y liberación al torrente sanguíneo de hormonas, unas moléculas que actúan como mensajeros químicos, regulando y coordinando la acción fisiológica de todos nuestros órganos y tejidos.

Pero la tiroides no es una glándula endocrina más. Todas son muy importantes, pero la tiroides es la que, sin duda, está más implicada en mayor número de procesos biológicos. Este órgano de unos 5 centímetros de longitud y poco más de 30 gramos y que está localizado en el cuello, es vital en el mantenimiento de un buen estado de salud general.

Y es que las dos principales hormonas que sintetiza y libera (cada glándula endocrina está especializada en la producción de una o varias hormonas concretas), la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3), tienen una enorme relevancia en lo que se conoce como índice metabólico.

Esto significa, básicamente, que estas dos hormonas tiroides controlan la velocidad a la que suceden los distintos procesos metabólicos, bioquímicos y fisiológicos de nuestro cuerpo, cosa que consiguen regulando la cantidad de oxígeno que utilizan las células y de proteínas que sintetizan.

En cuanto se tiene control del oxígeno y de las proteínas, se tiene control de la actividad de las células y, por lo tanto, de aquellos órganos o tejidos que constituyen. Por lo tanto, la glándula tiroides sintetiza y libera estas hormonas cuándo se necesitan y en las cantidades justas.

De este modo, la tiroides nos ayuda a, como hemos visto en la introducción, tener energía durante el día (y a estar cansados de noche), estimular el desarrollo de los músculos, regular la temperatura corporal, quemar grasas, asimilar nutrientes esenciales, mantener la piel con un estado saludable, potenciar el desarrollo del sistema nervioso, etc.

Tiroides

El problema es que, como órgano que es, puede desarrollar patologías. Y estas alteraciones en su morfología o actividad afectarán directamente a cómo sintetizan y liberan las hormonas, provocando así síntomas en todo el organismo y desarrollando, pues, una enfermedad.

Tanto si el problema es que se producen muy pocas hormonas tiroides como que se producen demasiadas, todo nuestro metabolismo se desestabiliza. Y, dependiendo de la gravedad de la patología, las consecuencias pueden ser graves. Por ello, es importante conocer la naturaleza de estos trastornos tiroideos.

¿Cuáles son las patologías de la glándula tiroides más frecuentes?

Las enfermedades de la tiroides no son (en la mayoría de casos) patologías raras. De hecho, la más frecuente, el hipotiroidismo, tiene una incidencia global de hasta el 2%. Y esto, que ya es mucho teniendo en cuenta que en el mundo vivimos más de 7.000 millones de personas, se convierte en un problema mayor cuando descubrimos que, en mujeres mayores de 60 años, esta incidencia se dispara hasta el 7%.

Además, muchas de ellas, además de tener la genética como claro factor de desarrollo, tienen también un componente hereditario. Por ello, es imprescindible conocer las causas, síntomas, complicaciones, prevención y tratamiento de las patologías de la glándula tiroides más comunes.

1. Hipotiroidismo

El hipotiroidismo es la enfermedad de la tiroides más frecuente. Como ya hemos comentado, tiene una incidencia global de entre el 1% y el 2%, aunque como es más común en mujeres y especialmente en edad avanzada, la incidencia en mujeres mayores de 60 años sube hasta el 6% - 7%.

Se trata de una patología en la que la glándula tiroides no produce suficiente cantidad de hormonas T4 y T3, cosa que se traduce en una ralentización de todo el metabolismo. Dependiendo de cómo de afectada esté la producción (cosa que depende de muchos factores, incluidos los genéticos), los síntomas serán más o menos graves.

De todos modos, el hipotiroidismo suele provocar un aumento de peso, disminución del ritmo cardíaco, somnolencia (ya que no se consiguen niveles altos de energía durante el día), tendencia a tener problemas de colesterol alto, ronquera, predisposición a sufrir depresión, hinchazón en la cara, sensibilidad al frío, dolor en las articulaciones, rigidez muscular, estreñimiento, etc.

Uno de los principales problemas, además, es que sus causas pueden ser muy variadas. La más común es que por un problema genético, el sistema inmunitario ataque a la glándula, por lo que suele tratarse de una enfermedad autoinmune. De todos modos, las deficiencias de yodo, anomalías congénitas en su estructura, el embarazo (algunas mujeres la desarrollan cuando están embarazadas), determinados medicamentos (como efecto secundario) e incluso tratamientos para solucionar los problemas de hipertiroidismo, pueden estar detrás de esta patología.

Dado que puede derivar en complicaciones graves para la salud tanto física como emocional, el hipotiroidismo debe tratarse siempre. Y, teniendo en cuenta que al ser de origen genético no hay cura (cuando no se debe a problemas genéticos, se soluciona por sí sola), este tratamiento será de por vida y consistirá en la administración de distintos fármacos (especialmente el Eutirox) que realizan la función de las hormonas que no se están sintetizando bien. Si se sigue el tratamiento, no tiene por qué dar manifestaciones.

Hipotiroidismo

2. Hipertiroidismo

El hipertiroidismo es otra de las enfermedades de la tiroides más comunes. En este caso, tiene una incidencia global de entre el 0,8% y el 1,3%. Es menos frecuente que el anterior, pero sigue siendo relevante a nivel de salud pública.

En este caso, como podemos intuir, es justo lo contrario al hipotiroidismo. En el hipertiroidismo, se produce demasiada cantidad de hormonas T4 y T3, lo que lleva a una sobreestimulación de todo el metabolismo. Es decir, el organismo se acelera.

De nuevo, la gravedad depende de cuánto esté afectada la actividad tiroidea, pero los síntomas son inversos a los de la enfermedad anterior e incluyen: pérdida de peso (o problemas para aumentarlo), taquicardias (el ritmo cardíaco se acelera), dificultad para conciliar el sueño (no disminuye la energía por la noche), irritabilidad, fragilidad del cabello, sensibilidad al calor, piel delgada, temblores, ansiedad, nerviosismo, etc.

Las causas continúan siendo muy variadas (la más común es que el sistema inmunitario, por un error genético, estimula la actividad de la glándula) pero sigue siendo más común en mujeres. También puede aparecer por enfermedades que veremos a continuación.

Sea como sea, dado que pueden haber complicaciones graves para la salud tanto física como emocional, es importante seguir tratamiento. En este caso, suele consistir en el tratamiento con yodo radiactivo (baja la actividad de la glándula, pero deriva en hipotiroidismo), cirugía de extirpación (sigue derivando en hipotiroidismo) o medicamentos que inhiben su actividad. Solo el médico podrá decidir cuál es la mejor opción.

3. Cáncer de tiroides

El cáncer de tiroides es el décimo tipo de cáncer más común del mundo, pues cada año se diagnostican unos 567.000 nuevos casos. Evidentemente, se trata de una enfermedad que consiste en el desarrollo de un tumor maligno en la glándula tiroides.

Las causas no están demasiado claras, pero se sabe que puede ser una combinación de distintos factores tanto genéticos como ambientales. Ser mujer y exponerse a niveles altos de radiación son los más importantes factores de riesgo.

Este tipo de cáncer suele manifestarse con bultos en el cuello, cambios en la voz, dolor de garganta, dificultad para tragar e inflamación de los ganglios linfáticos próximos. Afortunadamente, su índice de supervivencia es de los más altos.

Cuando se detecta rápidamente antes de que haya diseminado, basta con realizar una extirpación quirúrgica, en cuyo caso la supervivencia es de casi el 100%. Incluso si ya ha hecho metástasis, su índice de supervivencia sigue siendo relativamente alto (si lo comparamos con otros cánceres metastásicos), pues es del 78%.

Cáncer tiroides

4. Tiroiditis

Como su propio nombre indica, la tiroiditis es una inflamación de la glándula tiroides. En este caso, estamos ante una patología con un origen normalmente autoinmunitario, pues esta inflamación ocurre debido a que, por un error genético, las células inmunitarias atacan a la glándula.

Con menor frecuencia, es posible que esta inflamación tiroidea sea debida al consumo de ciertos medicamentos, a sufrir diabetes o artritis reumatoide e incluso a una infección bacteriana o vírica.

Del mismo modo, existe una variedad que se conoce como tiroiditis posparto, la cual afecta al 10% de las mujeres después de dar a luz y puede durar más de un año, dividiéndose en dos fases. La primera, con una duración de entre 1 y 2 meses, se manifiesta con síntomas de hipertiroidismo. La segunda, que dura entre 6 y 12 meses, se manifiesta en forma de hipotiroidismo. Por suerte, la inflamación termina por remitir.

5. Nódulos

Los nódulos tiroideos son bultos en la glándula que pueden tener consistencia sólida o estar llenos de líquido e incluso de sangre, al mismo tiempo que puede presentarse uno solo o varios. Son muy comunes (algunos estudios indican que su incidencia podría ser del 40%), afectando 4 veces más a las mujeres que a los hombres.

Afortunadamente, la inmensa mayoría de ellos son benignos y muy pequeños, por lo que no dan sintomatología. De todos modos, algunos sí que pueden derivar en un exceso en la producción de hormonas tiroideas, por lo que pueden conducir al hipertiroidismo.

Muchas veces no hay que realizar ningún tratamiento específico, pero para aquellos más graves que estén provocando un cuadro severo de hipertiroidismo y/o haya riesgo de que se conviertan en tumores, sí. En tal caso, la cirugía de extirpación, las punciones o las terapias con yodo radiactivo son la principal opción. Ante cualquier bulto perceptible en la tiroides, hay que acudir al médico.

Nódulos tiroides

6. Bocio

El bocio se define como un aumento anormal en el tamaño de la glándula tiroides. Sigue siendo más común entre mujeres, especialmente en aquellas en edad premenopáusica. Normalmente se trata de una patología que desaparece sin mayores complicaciones al poco tiempo, pero otras veces puede ser un síntoma de otras patologías de esta lista.

El único síntoma del bocio es la inflamación del cuello, que puede venir acompañado (en los casos más graves) de problemas para tragar o respirar, rigidez de cuello, tos e incluso la percepción de que hay un bulto.

El tratamiento no siempre es necesario, pero en caso de que un médico considere que sí, este se basará en la administración de medicamentos que rebajan el tamaño de la tiroides para que los molestos síntomas desaparezcan. Solo cuando viene causada por otra enfermedad tiroidea grave se puede requerir de cirugía.

7. Enfermedad de Hashimoto

La enfermedad de Hashimoto es una enfermedad autoinmunitaria que provoca que las células inmunes ataquen a la glándula tiroides, provocando su inflamación. En este sentido, es una forma más de tiroiditis. Tiene un claro componente hereditario.

En este caso, sin embargo, se manifiesta solo con hipotirodismo. De hecho, es su causa más común. Por lo tanto, los síntomas son los propios de unos niveles demasiado bajos de hormonas tiroideas. Y el tratamiento consistirá en la administración de los fármacos que reemplazan la actividad de la T4 y la T3.

Enfermedad Hashimoto

8. Enfermedad de Graves

La enfermedad de Graves es una enfermedad autoinmunitaria que provoca que las células inmunes ataquen a la glándula tiroides. Pero en este caso, no provoca una inflamación y un consecuente hipotirodismo, sino una sobreestimulación de su actividad.

En este sentido, la enfermedad de Graves es una de las principales causas de hipertiroidismo. Se trata de una patología con un claro componente hereditario que debe tratarse del mismo modo que hemos visto para el hipertiroidismo.

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