Sangrado de implantación: ¿es normal sangrar al principio del embarazo?

El sangrado de implantación es aquel manchado leve que se produce entre 10 y 14 días después de la concepción. Veamos por qué es habitual sangrar al principio del embarazo y si debemos preocuparnos o no.
Sangrado implantación

40 semanas. Esto es lo que, por norma general, se necesita para desarrollar una vida. Es el tiempo promedio de duración de un embarazo. Seguramente, una de las etapas más importantes en la vida de una mujer. Y una época en la que, pese a que la felicidad debe predominar durante estos nueve meses, pueden aparecer complicaciones o tener lugar sucesos que pueden preocuparnos.

Y es que llevar un “cuerpo extraño” en el interior, altera enormemente el organismo de la mujer. De ahí que aparezca debilidad, náuseas, sensibilidad en los senos, mareos y otros síntomas. Pero es que, por desgracia, debido a las alteraciones hormonales y a los propios cambios en la anatomía, pueden surgir complicaciones que ponen en peligro la vida de la madre y/o del feto.

Tenemos miedo de los abortos espontáneos, del desprendimiento de la placenta, de la preeclampsia (una elevación peligrosa de la presión sanguínea), de los embarazos ectópicos y de muchas otras situaciones. De ahí que cualquier suceso aparentemente anómalo nos alerte.

Y en este contexto, uno de estos sucesos más comunes es el conocido como sangrado de implantación, aquel que se produce entre 10 y 14 días después de la concepción. En el artículo de hoy presentaremos toda la información clínica acerca de él y veremos por qué este leve sangrado al principio del embarazo es totalmente normal.

¿Qué es el sangrado de implantación?

El sangrado de implantación es una complicación ginecológica propia del embarazo que consiste en un manchado o sangrado leve que se presenta entre 10 y 14 días después de la concepción. Se trata de un sangrado anómalo que se produce en las primeras etapas del embarazo y que, como veremos a lo largo de este artículo, es normal y, por regla general, no debe preocuparnos.

Este sangrado de implantación aparece en algunas mujeres entre la primera y segunda semana de gestación, pero se trata de un fenómeno muy fácilmente confundible con la menstruación, pues la diferencia en el sangrado es muy sutil. De ahí que sea difícil diferenciar entre este sangrado de implantación y la regla.

Aun así, la principal clave para diferenciarlo es que en el sangrado de implantación, el color de la sangre es ligeramente más oscuro que en la menstruación y tanto la duración como la cantidad de dicho sangrado es menor. Se estima que entre el 15% y el 25% de las mujeres embarazadas pueden pasar por un episodio de sangrado de implantación.

Se trata de uno de los signos de embarazo más fáciles de detectar (en caso de que tenga lugar, claro), pues el sangrado tiene una textura más fina, el color es menos intenso que el propio de la menstruación y dura, como muchísimo, dos días, aunque lo más habitual es que dure apenas unas pocas horas.

En resumen, el sangrado de implantación es un suceso común que conforma uno de los primeros signos de embarazo y que se define como un manchado (simples gotas de sangre que pueden percibirse en la ropa interior) o un sangrado leve (un flujo más o menos abundante de sangre) que se observa entre 10 y 14 días después de la concepción. Como veremos, es algo normal y que no representa ningún peligro ni es señal de que algo esté yendo mal.

Qué es sangrado implantación

¿Por qué se produce el sangrado de implantación?

Como hemos dicho, entre el 15% y el 25% de las embarazadas experimentan este sangrado de implantación. Y como sucede con prácticamente todos los sangrados que suceden durante el primer trimestre son algo totalmente normal. Pero, ¿por qué suceden?

Una de las causas más habituales detrás del sangrado de implantación es, como se puede deducir por su nombre, la implantación embrionaria, la cual sucede aproximadamente entre el día 7 y 12 desde la fecundación. Es decir, es una consecuencia natural del hecho de que el óvulo fecundado se adhiere a la pared del útero. Este proceso, al fin y al cabo, es una invasión, por lo que pueden producirse desgarros del endometrio.

El endometrio es el tejido mucoso que recubre el interior del útero, el órgano donde se desarrolla el embrión, con la importantísima función de recibir el óvulo fecundado después de la concepción y de permitir la implantación del mismo en el útero. Y cuando el embrión "invade" este endometrio, puede suceder el sangrado.

Pero no porque la invasión sea violenta, sino porque simplemente, para asegurar que la implantación es perfecta y que el feto recibirá los nutrientes de forma adecuada durante toda la gestación, el embrión tiene que romper los capilares superiores sanguíneos del endometrio para así formar unos nuevos que lo anclarán de forma más estrecha y le servirán para alimentarse a través de la futura placenta.

Y si a esto le sumamos una mayor irrigación sanguínea al cuello uterino debido a los cambios fisiológicos que estimulan la aparición de un mayor número de vasos sanguíneos para asegurar el correcto flujo de sangre, es perfectamente normal que este proceso de implantación culmine con algo de pérdida de sangre.

Por lo tanto, el sangrado de implantación se produce porque cuando el embrión se tiene que hacer hueco en las paredes del endometrio del útero, es posible que haya alguna leve rotura de vasos sanguíneos que deriva en una muy poco intensa hemorragia que sale hacia el exterior en forma de este sangrado que puede confundirse con la regla (pero ya hemos dicho cómo diferenciarlo) pero que es una señal bastante inequívoca de embarazo.

Causas sangrado implantación

Entonces, ¿es peligroso el sangrado de implantación?

En absoluto. El sangrado de implantación no es ni peligroso por sí mismo ni es señal de ninguna complicación grave en el embarazo. Como hemos visto, es una consecuencia totalmente normal del proceso de anidación del embrión en el tejido endometrial, momento en el que, para hacerse hueco en esta región, pueden romperse algunos vasos sanguíneos, con la consecuente eliminación de la sangre a través de la vagina.

Es un “síntoma” muy claro de embarazo, aunque no siempre es indicativa del mismo, pues ya de por sí el endometrio está muy irrigado y, aunque sea de forma menos habitual, pueden producirse roturas de capilares y una consecuente pérdida de sangre en forma de sangrado leve sin que haya habido una implantación del embrión en el útero. Pero la mayoría de veces, sí, es señal de embarazo.

Y una ligera pérdida de sangre en forma de un sangrado más leve que el de la menstruación e incluso de manchado, evidentemente, no es peligroso. Y es que como hemos dicho, el sangrado de implantación no solo es menos intenso que el de la regla, sino que dura menos. De hecho, pese a que en casos aislados puede durar un máximo de dos días, lo más habitual es que no se prolongue más de unas pocas horas.

Ahora bien, pueden haber más dudas acerca de si este sangrado es síntoma de alguna complicación del embarazo. Y tampoco. No hay evidencia ninguna que relacione este sangrado de implantación con un embarazo ectópico o con un aborto espontáneo.

Por un lado, los embarazos ectópicos son aquellos en los que el feto se desarrolla fuera del útero, haciéndolo en el canal del cuello uterino, en la cavidad pélvica o abdominal o en las trompas de Falopio. Se produce en aproximadamente 1 de cada 50 embarazos y, en determinados casos, puede poner en peligro la vida de la madre. Pero este sangrado de implantación no es un síntoma de que estamos teniendo un embarazo con una implantación del embrión fuera del útero.

Así que, en este sentido, no debemos preocuparnos. Solo deberíamos hacerlo en caso de que este sangrado durante las primeras semanas no sea leve (sea anormalmente intenso) y no se detenga por sí solo. En tal caso, sí que puede ser senal de embarazo ectópico y tendríamos que buscar atención ginecológica rápidamente.

Por otro lado, los abortos espontáneos son una detención de la gestación que culminan con una muerte del feto. Por desgracia, cerca del 20% de los embarazos terminan con un aborto. Y a pesar de que la mayoría sucedan antes de las 12 semanas y de que el 50% se manifiesten con sangrados vaginales, el sangrado de implantación no es una señal de que se ha producido un aborto.

Como hemos dicho, el sangrado de implantación es leve y no viene asociado a otros síntomas más allá del propio sangrado. En caso de que el sangrado fuera debido a un aborto, este sería mucho más intenso y estaría asociado a dolores y otros síntomas mucho más notorios. Si el sangrado es por la implantación, solo habrá unas ligeras pérdidas de sangre. Nada de lo que preocuparse.

En resumen, el sangrado de implantación, dentro de sus características de pérdida de sangre, ni es peligroso ni es señal de ninguna complicación peligrosa para la madre o el feto. Es una reacción perfectamente normal por la mera anidación del embrión en el útero, algo que puede ocasionar pequeñas roturas de vasos sanguíneos. Eso sí, ante el menor atisbo de duda, lo mejor es, evidentemente, que hables con tu ginecólogo.

Ginecólogo
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