Las 9 partes del aparato reproductor femenino (anatomía y funciones)

El aparato reproductor femenino es el conjunto de órganos que, trabajando de forma coordinada, permiten tanto producir gametos y hormonas sexuales como albergar el embrión durante el embarazo.
Aparato reproductor femenino

Según el Instituto Nacional del Cáncer (NIH), el aparato reproductor se define como el conjunto de órganos encargados de la procreación, es decir, la generación de descendencia. En la mujer, este abarca los ovarios, las trompas de Falopio, el útero, el cuello uterino y la vagina. En el hombre, engloba a la próstata, los testículos y el pene.

Más allá del placer y la autorrealización que supone interactuar con los genitales (tanto masculinos como femeninos), es interesante conocer que en la producción de las células sexuales haploides se encuentra la clave de la evolución. Manteniendo las cosas simples, todo este conglomerado se puede resumir en que el cigoto (2n) surge por la unión de las dos células sexuales haploides (n) tanto del padre como de la madre, es decir, el óvulo y el espermatozoide.

Así pues, la descendencia es más que la suma de sus partes y, sin duda, el sexo va mucho más allá del placer si lo enfocamos desde un punto de vista biológico. Todos estos datos sirven para encuadrar el tema que hoy nos atañe; las 9 partes del aparato reproductor femenino. Sin duda, sin este sistema no se podría concebir la vida, pues el útero es el propio templo de la especie humana.

¿Qué es el aparato reproductor femenino?

Desde un punto de vista fisiológico, un sistema o aparato se define como un conjunto de entidades biológicamente relevantes, en este caso, aquellos órganos y tejidos implicados en la reproducción de la especie humana por parte del sexo femenino. Podemos definir la funcionalidad de este conglomerado orgánico en dos conceptos básicos:

  • Producir gametos, las células reproductoras haploides encargadas de la reproducción, en este caso los óvulos.
  • Secretar hormonas sexuales de gran importancia, entre las que se encuentra el estrógeno.
  • Albergar el embrión tras la fecundación y hasta el momento del parto.
Aparato reproductor mujeres

¿Cuáles son las partes del aparato reproductor femenino?

No hay tiempo para más introducciones, pues las particularidades de este sistema son amplias y tenemos mucho terreno que cubrir. Dividiremos los órganos sexuales femeninos en dos categorías, según si su localización es interna o externa. Vamos a ello.

1. Órganos sexuales internos

El aparato genital femenino interno comprende los ovarios, las trompas uterinas, el útero y la vagina. Desgranamos cada uno de estos órganos y tejidos en las siguientes líneas.

1.1 Vagina

La vagina es un órgano tubular, de naturaleza muscular pero elástica, que conecta los órganos sexuales internos con los externos, concretamente el útero. Mide de 8 a 12 centímetros y se trata del punto de inserción del pene masculino, razón por la cual también es el lugar por el que viajan los espermatozoides antes de fecundar al óvulo.

Como curiosidad, cabe destacar que las crestas musculares de la vagina otorgan a este órgano una flexibilidad impresionante, pues puede expandirse hasta en un 200% durante el parto o la relación sexual. Entre sus funciones, podemos destacar la fecundación, la salida de la regla (es decir, la correcta realización del ciclo menstrual) y el empuje del bebé hacia el exterior durante el parto, entre otras muchas cosas.

1.2 Útero y cuello uterino

Englobamos ambos términos en una misma entidad, pues el útero se conoce como un órgano hueco y musculoso que comprende al cuello uterino (cérvix) y el cuerpo principal (corpus). La parte principal del útero se encuentra situada en la pelvis femenina, entre la vejiga y el recto, y es de una marcada naturaleza muscular.

Quizá lo más destacable del útero sea el endometrio, la mucosa que recubre su interior, la cual está compuesta por un epitelio simple cilíndrico ciliado, glándulas y un estroma. La función de este tejido es implantar al cigoto después de la fecundación, lo que permite el inicio y desarrollo del embarazo. Como curiosidad, resulta interesante conocer que la sangre menstrual corresponde a segmentos de endometrio engrosados, que se desprenden al no producirse la fecundación e implantación del óvulo.

1.3 Trompas de falopio

Las trompas de Falopio son cada uno de los dos tubos largos y delgados que conectan los ovarios con el útero, es decir, el canal de tránsito de los óvulos. En el aparato reproductor femenino, hay un ovario y una trompa en cada lado del plano corporal, razón por la cual una mujer puede embarazarse con una sola de las dos trompas funcionales.

Los conductos aquí citados, de unos 13 centímetros de longitud, presentan una serie de cilios y músculos en su revestimiento interno. Gracias ellos, el óvulo puede avanzar en sentido descendente hasta el útero. A pesar de lo que mucha gente pueda llegar a creer, aquí es donde se produce la fecundación en la mayoría de ocasiones.

1.4 Ovarios

Quizá las estructuras estrella junto al útero, pues estamos ante las glándulas sexuales femeninas por excelencia. Además de producir los óvulos, estas también se encargan de liberar estrógenos y progesterona, que regulan el ciclo menstrual y permiten el correcto funcionamiento de todos los órganos implicados en la reproducción sexual.

Los ovarios son generalmente de un color perlado, de forma oblonga y del tamaño de una nuez. La ovogénesis (formación del óvulo) se produce en unas cavidades o folículos cuyas paredes están cubiertas de células que protegen y nutren al óvulo. Cada folículo contiene un solo gameto, el cual madura en aproximadamente 28 días.

2. Órganos sexuales externos

Los órganos genitales externos son, por su parte, el monte de Venus, los labios mayores, los labios menores, las glándulas de Bertolino y el clítoris. En conjunto, presentan estas tres funciones esenciales:

  • Permitir la entrada de los espermatozoides al organismo (acción conjunta con la vagina).
  • Proteger a los órganos genitales internos de procesos infecciosos. Las colonias bacterianas y un pH específico evitan el asentamiento de agentes patógenos.
  • Por último y no menos importante, proporcionar placer sexual.

A continuación, te contamos de forma somera las particularidades de cada una de las partes ya citadas.

2.1 Monte de Venus

El monte de Venus se puede definir como una prominencia redondeada de tejido graso que cubre el hueso púbico, es decir, el lugar donde se presenta el vello púbico que todos conocemos. Como particularidad, cabe destacar que aquí se producen ciertas hormonas que juegan un rol esencial en la atracción sexual.

2.2 Labios mayores

Los labios vaginales son pliegues de piel alrededor de la abertura vaginal. En este caso concreto, los labios mayores son los que le otorgan a la vulva su forma ovalada típica. Estos varían ampliamente de mujer a mujer y, cuando son muy prominentes, algunas personas del género femenino optan por cirugías de reducción. Es necesario recalcar que unos labios mayores grandes no son signo de enfermedad.

2.3 Labios menores

Localizados dentro de los labios mayores, los labios menores tienen su punto de encuentro por encima y por debajo del clítoris, conformando la siguiente anatomía:

  • Capuchón del clítoris: la porción de los labios menores que cubre el clitoris por encima, con una forma característica de caperuza.
  • Frenillo del clítoris: la porción que se une por debajo del clítoris.

2.4 Glándulas de Bartolino

Estas glándulas se encuentran a los costados de la abertura vaginal. Su función es secretar un líquido lubricante, que mantiene las zonas internas receptivas ante procesos coitales.

2.5 Clítoris

El clítoris es el órgano del aparato reproductor femenino externo por excelencia. Solo una porción del mismo es visible (su glande), pues internamente se extiende por los labios mayores y el perineo y, además, rodea el tercio inferior de la vagina.

Se trata del único órgano del cuerpo humano única y exclusivamente dedicado a proporcionar placer. Para ello, contiene unas 8.000 terminaciones nerviosas de naturaleza sensitiva, aproximadamente el doble que las presentes en el pene. El clítoris es muy sensible al tacto y la estimulación y, al igual que el pene, en momentos de placer puede presentar una erección. La correcta estimulación del mismo da lugar al orgasmo típico, también conocido como “orgasmo clitoriano”.

Resumen

Como habrás podido observar, poco tienen que ver las estructuras sexuales femeninas externas con las internas. Mientras que las primeras actúan como una “puerta de paso” a los espermatozoides y al placer femenino, los órganos y conductos internos presentan una fisiología mucho más sofisticada, encargada de regular el ciclo menstrual femenino y el embarazo, entre otras muchas cosas.

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