¿Qué es la anisakiasis? Síntomas, causas y tratamiento

Esta enfermedad es causada por un parásito que a menudo se encuentra en pescados crudos como la anchoa.
Anisakiasis

La anisakiasis es una patología causada por la ingestión accidental de las larvas de los nemátodos pertenecientes al género Anisakidae. Esta infección conlleva dolores gástricos, náuseas, vómitos y diarreas entre otros síntomas. La anisakiasis se presenta, especialmente, en países de elevado consumo de pescado crudo.

Debido a su importancia epidemiológica y a los impactos que este parásito tiene en la industria alimentaria global, es esencial conocer la enfermedad. Es por ello que a continuación abordamos la anisakiasis, tanto desde un prisma biológico como clínico.

Anisakiasis y pescado: una fusión inseparable

Anisakis

Antes de sumergirnos de lleno en la epidemiología y consideraciones médicas de la enfermedad en cuestión, tenemos que conocer de forma somera al parásito que la produce. Describir y entender al agente causal es el primer paso para abordar cualquier patología.

Pequeño, pero problemático

Los anisakis son nemátodos de cuerpo vermiforme (agusanado), sección redondeada y falta de segmentación. Dependiendo del estadío infectivo en el que se encuentren, presentan distintas características. Para hacernos una idea general, son seres vivos pequeños y alargados que rondan los dos centímetros de longitud y un peso de dos a tres gramos.

No estamos ante una sola especie, pues los nemátodos capaces de generar anisakiasis pertenecen a tres complejos diferentes:

  • Anisakis simplex
  • Pseudoterranova decipiens
  • Contracecum osculatum

La diferenciación entre especies de Anisakis es algo que trae de cabeza a los científicos desde hace varios años, pues muchas son, por convergencia evolutiva, morfológicamente idénticas. Esto complica mucho su identificación y detección de patrones epidemiológicos. Estudios genéticos continúan produciéndose a día de hoy, lo que genera el descubrimiento de nuevas especies y la modificación de los patrones filogenéticos previamente descritos.

Ciclo de vida

Casi igual de complejo que su historial evolutivo es el ciclo de vida del parásito. A continuación, te lo describimos de forma rápida y sencilla de entender:

  • Los huevos no embrionados son expulsados al agua con las heces del vertebrado infectado.
  • Las larvas se desarrollan dentro del huevo y terminan por ser liberadas al medio, donde nadan de forma autónoma.
  • Estas pequeñas larvas se instalan en el hemocele de diversas especies de crustáceos.
  • Los crustáceos son ingeridos por peces, calamares y otros depredadores. Las formas larvarias se enquistan en su tejido muscular.
  • Cuando el pez es depredado por el vertebrado superior (hospedador definitivo), las larvas maduran a adultos en su mucosa gástrica.
  • Estos adultos se reproducen generando huevos que se excretan con las heces, lo que cierra el ciclo.

Estamos ante un ciclo biológico que requiere de tres hospedadores como mínimo. Dos intermediarios (crustáceo y pez) y uno definitivo (vertebrados superiores como los delfines). También se trata de un patógeno altamente generalista, pues diversas especies le sirven como puente hasta llegar a su hospedador definitivo. Desde luego, este parásito no escatima en gastos a la hora de asegurarse la supervivencia.

Consideraciones clínicas

Los seres humanos somos parásitos accidentales del género Anisakis. A pesar del complejo árbol filogenético que estos nemátodos presentan, sólo dos especies se han demostrado como causantes de la anisakiasis en humanos: Anisakis simplex y Anisakis pegreffii. Pero, ¿cómo se distribuye esta enfermedad por el mundo? ¿Cuáles son sus síntomas y tratamientos? Igual de importante que conocer al parásito es dar respuesta a estas preguntas de índole médica. A continuación, las abordamos.

1. Causas

Diversos estudios calculan que miles de casos de anisakiasis se dan de forma anual repartidos por todo el globo. Aún así, los países que más prevalencia (número de personas infectadas muestran) son aquellos donde el consumo de pescado crudo o marinado es natural. La región abanderada es Japón (con 3.000 casos anuales aproximadamente), seguida de España, Países Bajos, Alemania, Corea e Italia.

Diversos estudios recientes calculan que en España se dan alrededor de 8.000 casos de anisakiasis anualmente, aunque la metodología seguida no es la misma que la estimación con otros países como Japón, por lo que realizar comparativas epidemiológicas entre ambos países no es válida. Una cosa sí es clara: su incidencia es más alta de lo que pensamos.

En países como España, la anisakiasis es relativamente común por el consumo de anchoas en vinagre, pues este pez es el principal hospedador intermediario que transmite el Anisakis a humanos. Esto sucede porque el parásito puede permanecer en estadio infectivo a pesar de haber sido sometido a un proceso de marinado durante un tiempo considerable. Es por ello que ahora es obligatorio, desde un marco legal, congelar todo pescado antes de su tratamiento alimentario de cualquier tipo. Este proceso sí acaba con la vida del patógeno.

El riesgo de exposición individual al Anisakis en nuestro país depende de cuatro factores diferentes:

  • El área de pesca de las anchoas, pues la prevalencia varía en estos animales según su localización geográfica.
  • La prevalencia e intensidad del Anisakis según el área muscular del pescado.
  • El consumo de anchoas sin congelación previa, dependiendo del sector poblacional y localización geográfica.
  • La viabilidad de la supervivencia del parásito en anchoas no congeladas.

Todos estos factores aumentan o disminuyen el riesgo de contraer la anisakiasis, pero una cosa podemos sacar en claro de estos patrones epidemiológicos: preparar pescado en conserva en casa no es una buena idea.

2. Síntomas

Como hemos adelantado, la anisakiasis produce síntomas gastrointestinales tales como náuseas, dolores abdominales, vómitos o diarreas. Este cuadro clínico suele presentarse 12 horas después de la ingestión de la carne contaminada con larvas. Una de las complicaciones principales de esta enfermedad es su dificultad de detección, pues suele confundirse con úlceras pépticas, intoxicaciones alimentarias o apendicitis. Por ejemplo, en un estudio realizado en Japón, el 60 % de los casos de una muestra dada se diagnosticaron en un principio como apendicitis o tumores gástricos.

Normalmente, esta enfermedad es autolimitante, pues al no ser los hospedadores definitivos del parásito, este no sobrevive durante largos periodos de tiempo en nuestro organismo. Aún así, la presencia de estas larvas puede generar daños en el tejido gástrico que sí que pueden causar complicaciones a lo largo del tiempo. Los antígenos que permanecen en la musculatura del pescado pueden provocar reacciones alérgicas en el ser humano, lo que genera una alergia recurrente en algunos individuos.

La alergia al anisakis es, si cabe, igual de peligrosa que la anisakiasis en sí, pues puede llegar a provocar urticarias, angioedemas (hinchazones bajo la piel) e incluso un choque anafiláctico si se consume pescado infectado. La universidad Carlos III ha calculado que esta alergia se presenta en 6 de cada 100.000 habitantes de España de forma anual.

3. Tratamiento

Está claro que el método más eficaz de detección y tratamiento de la anisakiasis es mediante una endoscopia intestinal. Esto permite al especialista en cuestión ver de forma directa a las larvas en el tracto del hospedador, e ir extrayéndolas de forma manual con unos fórceps especializados para la biopsia. Esto no siempre es posible, pues cuanto más tiempo pasa, más proclives son las larvas de enterrarse bajo la mucosa intestinal.

Es importante destacar que, de todas formas, se trata de una enfermedad autolimitante que en la mayoría de los casos se soluciona por sí misma, pues los nemátodos terminan muriendo. De todas formas, se pueden prescribir antiácidos y protectores estomacales para contrarrestar la irritación intestinal causada por el parásito.

Otra de las opciones es el tratamiento con albendazol, un conocido antiparasitario, con dosis de 400 miligramos dos veces al día de 6 a 21 días. A veces puede ser necesaria la extracción quirúrgica de las larvas cuando ocurren apendicitis o peritonitis derivadas de la infección, si bien esto no es algo común.

Conclusión

Normalmente, estamos acostumbrados a ver las enfermedades parasitarias desde lejos. El dengue, la ascariasis o la balantidiasis son patologías que suceden en países de bajo ingreso, pues están asociadas a condiciones insalubres y a una convivencia prolongada con animales.

Este es un caso diferente, pues la anisakiasis es común en países desarrollados tales como Japón o España, donde el parásito presenta una incidencia relativamente alta si lo comparamos con otras enfermedades de esta índole.

El secreto para combatir esta enfermedad es controlar qué comemos y dónde lo hacemos. Las preparaciones caseras de conservas de pescado están totalmente contraindicadas, pues se requiere de una congelación y análisis alimentario del pescado exhaustivo antes de su consumición.

Referencias bibliográficas

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  • Mattiucci, S., Cipriani, P., Levsen, A., Paoletti, M., & Nascetti, G. (2018). Molecular epidemiology of Anisakis and anisakiasis: an ecological and evolutionary road map. In Advances in Parasitology (Vol. 99, pp. 93-263). Academic Press.
  • Bao, M., Pierce, G. J., Pascual, S., González-Muñoz, M., Mattiucci, S., Mladineo, I., ... & Strachan, N. J. (2017). Assessing the risk of an emerging zoonosis of worldwide concern: anisakiasis. Scientific reports, 7, 43699.
Samuel Antonio Sánchez Amador

Samuel Antonio Sánchez Amador

Biólogo y divulgador científico

Graduado en Biología por la Universidad de Alcalá de Henares (2018). Máster en Zoología en la Universidad Complutense de Madrid (2019). A lo largo de su trayectoria profesional, permaneció dos años en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) en el departamento de biología evolutiva, donde realizó estudios genéticos y poblacionales en pequeños mamíferos. Esto le otorgó amplio conocimiento en cuestiones de heredabilidad, genes y patrones filogenéticos diversos. Desde febrero del año 2020 se dedica a tiempo completo a la divulgación científica, redactando temas tanto de índole científica basal como salud humana y bienestar animal.