Las 5 diferencias entre bienestar y salud (explicadas)

La salud y el bienestar son dos conceptos estrechamente relacionados que, sin embargo, hacen referencia a dos realidades distintas. Analicemos las principales diferencias entre ambos estados fisiológicos y emocionales.

Diferencias bienestar salud

Como bien dicen, la salud es lo primero. Y es que seguramente, la mayor prioridad que tenemos todos en la vida es estar sanos para así poder disfrutar de todo lo demás. Pero hay que tener muy claro que estar sano va mucho más allá de no padecer enfermedades físicas y/o emocionales. Estar sano es un estado fisiológico muy complejo que se basa también en lograr un bienestar psicológico óptimo.

Y es en este contexto que surgen dos términos muy importantes: la salud y el bienestar. Estrechamente relacionados pero incorrectamente considerados como sinónimos o conceptos que pueden intercambiarse, la salud y el bienestar hacen referencia a estados distintos que, eso sí, contribuyen a que tengamos una vida sana y saludable en el ámbito tanto físico como emocional.

Entendemos por “salud” aquel estado fisiológico de ausencia de enfermedad física y emocional, por lo que la persona se encuentra bien desde el aspecto de salud física y salud mental. En cambio, entendemos por “bienestar” aquel estado emocional en el que una persona es capaz de realizar plenamente sus habilidades y hacer frente a los factores que pueden perturbarlas.

Pero como sabemos que esta diferencia principal es algo confusa y, además, hay muchos más matices a analizar, en el artículo de hoy y, como siempre, de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas, vamos no solo a analizar los conceptos de “salud” y “bienestar”, sino que presentaremos las principales diferencias entre conceptos en forma de puntos clave.

¿Qué es el bienestar? ¿Y la salud?

Realmente, estamos ante dos conceptos de definición muy subjetiva. Aun así, antes de entrar en profundidad y presentar las diferencias entre términos en forma de puntos clave, es interesante (pero también importante) que nos pongamos en contexto y comprendamos, de manera individual, a qué realidades apelan cada uno de estos conceptos. Veamos, pues, qué entendemos exactamente por salud y qué entendemos por bienestar.

Salud: ¿qué es?

La salud es un estado fisiológico en el que la persona no sufre ninguna enfermedad física ni emocional y es capaz de ejercer de manera normal sus funciones biológicas. Así pues, se trata de un estado de equilibrio en el que, a nivel objetivo, se puede constatar la ausencia de lesiones, enfermedades, trastornos y factores dañinos que puedan comprometer su morfología y/o fisiología.

Pero también puede entenderse como aquella forma de equilibrio a nivel subjetivo en la que la persona asume como aceptable su estado general. En un momento concreto, la persona siente que está bien a nivel emocional y físico, algo que no puede medirse objetivamente pero que sí que puede ser experimentado por el sujeto. De esta unión entre objetividad y subjetividad nace la salud.

Como vemos, el concepto de salud es la contraposición al de enfermedad, siendo así el término alrededor del cual giran las ciencias de la salud, especialmente la Medicina, aquella disciplina que va enfocada a preservar la salud de las personas, tanto en lo que a tratamiento de enfermedades se refiere como en lo que a estimulación del estado fisiológico óptimo se refiere.

En líneas generales, pues, podemos entender la salud como aquel estado objetivo y subjetivo en el que, además de la ausencia de enfermedades, lesiones y factores dañinos que puedan atentar contra la morfología y fisiología de una persona, esta sinte que se encuentra totalmente bien desde una perspectiva tanto física como psicológico, así como incluso social.

Salud

Bienestar: ¿qué es?

El bienestar es un estado psicológico en el que la persona siente que su estado físico y mental le proporciona sentimientos de tranquilidad y de satisfacción. Así pues, se trata de un estado emocional que se relaciona con el confort y comodidad que sentimos al inspeccionar nuestra salud y nuestra relación con nosotros mismos y con lo que nos rodea y ver que, en efecto, todo está como debe estar.

En este contexto, una persona con bienestar es aquella que vive en un estado de plenitud, sintiéndose bien consigo misma y estando satisfecha con su vida, algo que se relaciona evidentemente con la salud física y psicológica, pero no solo con esto. Y es que también entran en juego factores subjetivos como el desarrollo personal, la consecución de metas, el placer, el éxito profesional, las relaciones sociales, las amistades, el amor, la motivación, la alegría, los hábitos de vida saludables…

De ahí que, como hemos dicho en la introducción, el bienestar sea un estado centrado en el ámbito de la salud mental en el que la persona puede realizar y desarrollar sus habilidades haciendo frente a los factores que amenazan con perturbarla. Más que la ausencia de enfermedad, es la satisfacción que sentimos al explorar nuestro cuerpo y lo que nos rodea y ver que todo está donde debe estar.

El bienestar nos lleva a alcanzar nuestro máximo potencial, siendo un proceso de crecimiento dinámico donde la salud, entendida en este caso como la ausencia de enfermedad, es solo una pequeña (pero importantísima, eso sí) parte del mismo. Todo aquello que nos lleva a desarrollar un estado mental positivo está relacionado con el bienestar.

Y como cada persona, según su naturaleza psicológica, persigue determinadas cosas para alcanzar este estado mental de plenitud, satisfacción y tranquilidad, el término de “bienestar” no puede ser general. Cada uno de nosotros siente bienestar por unas cosas distintas, pues cada uno responde de forma distinta a lo que sucede a su alrededor, se relaciona de forma única con su cuerpo y con su mente, tiene una idea particular de lo que es sentirse bien y persigue unas cosas concretas en su vida.

Pero dejando a un lado que la idea de bienestar es única para cada persona, lo que sí está claro es que este bienestar es un estado psicológico de satisfacción y plenitud en el que, además de explorar nuestro cuerpo y sentir que estamos sanos en el apartado físico y mental, estamos satisfechos con nuestra vida y con nosotros mismos. Es un estado mental positivo que nos lleva a experimentar emociones enriquecedoras de confort.

Bienestar

¿En qué se diferencian la salud y el bienestar?

Pese a la complejidad en esta tarea, tras definir ambos conceptos, seguro que las diferencias entre ellos han quedado más que claras. Aun así, por si necesitas (o simplemente quieres) disponer de la información con un carácter más visual, hemos preparado la siguiente selección de las principales diferencias entre salud y bienestar en forma de puntos clave.

1. La salud es principalmente objetiva; el bienestar, subjetivo

Una de las diferencias más importantes. Y es que la salud, como una de sus definiciones incluye la de ser aquel estado en el que las enfermedades física y mentales están ausentes, puede considerarse un concepto más objetivo. Y es que aunque también tenga una parte subjetiva (la persona considera aceptable su estado), la salud puede “medirse” inspeccionando el estado fisiológico.

En cambio, el bienestar, más allá de su relación con la salud (que ya hemos dicho que es una importante pero pequeña parte de un concepto muy grande), es casi enteramente subjetivo. Y es que surge de una reflexión interna de la persona que, al ver cómo está en el plano físico, psicológico, emocional y social, siente emociones positivas. Por todo ello, el bienestar es muy difícil de medir.

2. La salud es un estado fisiológico; el bienestar, psicológico

En relación con el punto anterior, podemos decir que mientras que la salud es un estado fisiológico, el bienestar es un estado psicológico. La salud es la ausencia de enfermedad física y emocional y la reflexión subjetiva que hace la persona acerca de su estado. Pero al fin y al cabo, la salud (o no salud) nace del impacto que tiene nuestro cuerpo y mente en nuestro estado físico y emocional.

En cambio, el bienestar, si bien está relacionado con la salud física, emana básicamente de la reflexión interna que hacemos acerca de nuestro estado psicológico. Por tanto, el bienestar, más que un estado fisiológico adecuado, es un estado emocional positivo en el que nos sentimos bien con nosotros mismos y con lo que nos rodea.

3. El bienestar se asocia solo con salud emocional; la salud, también con la física

Como acabamos de decir, el concepto de bienestar está asociado exclusivamente a la salud mental, pues es aquel estado emocionalmente positivo que experimentamos cuando, a nivel psicológico, nos sentimos bien. En cambio, la salud, si bien es obvio que también se relaciona con la entidad psicológica al ser aquel estado donde no sufrimos problemas de salud mental, también incluye toda la parte física, es decir, no tener problemas en otros órganos y tejidos del cuerpo.

4. Cada persona tiene un concepto distinto de bienestar

Mientras que, más allá de la parte subjetiva del mismo, el concepto de salud puede ser más objetivo ya que la ausencia o presencia de enfermedades físicas o mentales puede, a través de los diagnósticos clínicos, medirse. Así pues, muchos de nosotros compartimos una misma idea de lo que es la salud si la entendemos como la ausencia de enfermedad.

En cambio, el bienestar, al surgir de una reflexión interna y totalmente personal acerca de nuestro estado físico, emocional y social, es un concepto único para cada persona. Y es que aunque podamos compartir con otras personas algunas ideas de lo que para nosotros es el bienestar, no habrá nadie con exactamente el mismo concepto. Recordemos que, en el bienestar, no solo se incluye la salud, sino también el desarrollo personal, las metas, la motivación, las amistades, el estilo de vida, el amor, el éxito profesional, la estabilidad económica, etc.

5. La salud puede denominarse bienestar; pero no al revés

Y terminamos con una diferencia que, más que arrojar nuevos datos a lo que ya hemos visto, nos permitirá hablar con más propiedad. Y es que de acuerdo a lo que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud puede denominarse también bienestar. Es decir, es correcto referirnos a la ausencia de enfermedad como bienestar.

Pero, en cambio, el bienestar no puede denominarse salud. Es decir, es incorrecto referirnos al estado emocional y psicológico de satisfacción que sentimos cuando analizamos nuestra relación con nosotros mismos y con lo que nos rodea como salud. Pero, al fin y al cabo y pese a lo que establezcan las definiciones, la salud y el bienestar están íntimamente relacionados. No hay salud sin bienestar. Y no hay bienestar sin salud. Esto es lo más importante de todo.

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