Las 5 diferencias entre pelvis y cadera

La pelvis y la cadera son dos estructuras morfológicas que, si bien tienden a ser confundidas, son distintas. Un repaso de las diferencias fisiológicas y mecánicas entre ambos conceptos.
Diferencias pelvis cadera

La cadera y la pelvis están formadas por distintos huesos y articulaciones que, trabajando de forma conjunta, hacen posible la locomoción del tronco inferior, protegen órganos internos (especialmente los sexuales), transmiten parte del peso a las piernas y aguantan el peso corporal en posturas tanto estáticas como dinámicas.

Ahora bien, ¿cadera y pelvis son sinónimos? No. Ni mucho menos. Se trata de dos conceptos que, si bien suelen ser confundidos, hacen referencia a estructuras morfológicas que, pese a su estrecha relación y sinergia biomecánica, son muy distintas a nivel fisiológico.

A grandes rasgos, la cadera es la articulación, mientras que la pelvis es la estructura ósea con forma de embudo que se sitúa al final del tronco superior. De todos modos, las diferencias biológicas y funcionales entre ambas estructuras corporales van muchísimo más allá de esta simple diferenciación.

Así pues, en el artículo de hoy, nos sumergiremos en el apasionante mundo de la anatomía humana no solo para entender exactamente qué es la cadera y qué es la pelvis, sino para explorar las diferencias fisiológicas entre estas estructuras tan distintas pero tan relacionadas.

¿Qué es la pelvis? ¿Y la cadera?

Antes de entrar en profundidad a analizar sus diferencias, que serán presentadas en forma de puntos clave, es interesante e importante ponernos en contexto y definir, de forma individual, ambos conceptos. Veamos, pues, qué es la pelvis y qué es la cadera.

La pelvis: ¿qué es?

La pelvis es la estructura ósea con forma de embudo que se sitúa al final del tronco superior. Es una región anatómica compuesta por distintas piezas óseas que consiste en un embudo osteomuscular con un claro estrechamiento hacia abajo y limitando un espacio que recibe el nombre de cavidad pélvica, donde se encuentran protegidos los órganos internos de esa zona.

Es un área que pertenece al sistema esquelético que se sitúa por debajo del abdomen y que contiene la articulación de la cadera (luego la analizaremos más en profundidad), además de albergar la vejiga y el recto; en mujeres, la vagina, el cuello del útero, el útero, los ovarios y las trompas de Falopio; y, en hombres, la próstata y las vesículas seminales.

Esta pelvis está formada por distintos huesos soldados entre sí que le dan sus funciones y forma característica. Las principales piezas óseas de la pelvis son las siguientes:

  • Ilion: El hueso más grande la pelvis y el que le da su forma característica. Es un hueso ancho con una forma similar a la de un abanico, formando unas alas (cuyos extremos conforman la cresta ilíaca) que se extienden de forma lateral a cada uno de los lados de la columna vertebral. Ofrece protección mecánica y soporta peso corporal, además de ser punto de anclaje para muchos músculos y ligamentos.

  • Sacro: Un hueso que nace de la función de las cinco últimas vértebras de la columna vertebral. Está en el interior de la pelvis y su principal función es la de, articulándose con el ilion a través de la articulación sacroilíaca, transmitir el movimiento y peso del cuerpo hacia la pelvis.

  • Coxis: La porción terminal de la columna vertebral con forma triangular y formada por tres vértebras muy estrechas y fusionadas. Es un órgano vestigial que actualmente no cumple con funciones dentro del organismo.

  • Pubis: Situado en la parte central y frontal de la pelvis, conforma, junto con el ilion y el isquion, el hueso coxal. Consiste en un cuerpo óseo que se prolonga hacia la parte posterior (por detrás) y que comunica con el cuerpo del otro hueso púbico a través de la sínfisis púbica, una región que comunica el hemisferio derecho e izquierdo de la pelvis.

  • Isquion: Hueso de forma plana y una estrecha curvatura que se sitúa en la parte posterior de la pelvis y que constituye la tercera y última pieza ósea del hueso coxal. Se articula por la parte inferior con el pubis y por la superior con el ilion, teniendo la función principal de unirse con el tronco inferior. Contiene el acetábulo, una región que forma lo que se conoce como fosa acetabular, un lugar clave, como veremos, para la cadera.

Como vemos, la pelvis es una estructura esquelética compleja formada por distintas piezas óseas soldadas entre ellas que, en conjunto, tienen la función fisiológica de sostener el peso corporal, proteger a los órganos internos (sexuales y no sexuales) y transmitir la fuerza a las piernas. Pero, ¿y la cadera? Vamos a ello.

Pelvis

La cadera: ¿qué es?

La cadera es una articulación esférica que conecta fémur y pelvis. No es una estructura ósea en sí, sino una articulación que, al ser esférica, permite que el movimiento sea en torno a varios ejes, motivo por el que la cadera hace posibles no solo los movimientos típicos de flexión, extensión y rotación, sino los de abducción (separar piernas) y de aducción (juntarlas).

Como toda articulación, la cadera es el punto en el que dos elementos óseos se juntan, permitiendo el movimiento limitado entre ellos y asegurándose de que no sufran fricción entre ellos, pues esto puede provocar problemas potencialmente graves en la salud del aparato locomotor.

El fémur, el hueso del muslo y el más largo, fuerte y voluminoso del cuerpo humano (y de la mayoría de los mamíferos), presenta, en su epífisis proximal (la parte “de arriba”), una especie de depresión que permite su inserción en el acetábulo de la pelvis, la región perteneciente al hueso isquion y que hace posible esta inserción del fémur.

Por lo tanto, la cadera nace de la inserción del fémur en la fosa acetabular del hueso isquion de la pelvis. Pero esta articulación, como tal, no consiste solo en dos piezas óseas, sino que está formada por otras estructuras.

Estamos hablando de cartílago (tejido conectivo rico en células condrógenas, fibras elásticas y colágeno que evita la fricción y roce entre huesos), menisco (un tipo de cartílago con forma semilunar), tendones (fibras que unen músculo con hueso) y ligamentos (fibras que unen hueso con hueso).

Sea como sea, la articulación de la cadera tiene la función de dar tanto movilidad como estabilidad, pues permite el movimiento del tronco inferior respecto al superior y hace posible la absorción de fuerzas, respectivamente.

Cadera

¿En qué se diferencian la cadera y la pelvis?

Después de analizar individualmente ambos conceptos, seguro que las diferencias entre ellos han quedado más que claras. Aun así, por si quieres o necesitas tener la información de una manera más visual, hemos preparado la siguiente selección de las principales diferencias entre cadera y pelvis en forma de puntos clave.

1. La pelvis es una estructura ósea; la cadera, una articulación

Sin duda, la diferencia más importante. La pelvis es una estructura ósea que nace de la fusión de distintos huesos: ilion, sacro, coxis, pubis e isquion. Al fin y al cabo, es una pieza ósea que adquiere una forma de embudo y que se sitúa en la parte final del tronco superior.

La cadera, en cambio, no es una estructura ósea. La cadera es una articulación esférica, por lo que más que una estructura del sistema esquelético, es la región de contacto entre dos piezas óseas (en este caso, fémur y pelvis) formada no solo por la zona de unión fémur-isquion, sino por cartílago, menisco, ligamentos y tendones.

2. La pelvis protege; la cadera permite el movimiento

La pelvis y la cadera contribuyen a unas mismas funciones fisiológicas, pues, como hemos visto, están estrechamente relacionadas, pero sí que hay algunos matices. Y es que si bien los objetivos principales de la pelvis son, por su estructura ósea, proteger a los órganos internos (tanto sexuales como no sexuales), los de la cadera son, al tratarse de una articulación esférica, permitir (y a la vez limitar) los movimientos de flexión, extensión, rotación, abducción y aducción de las piernas.

3. La cadera está incluida en la pelvis

Un aspecto muy importante. Y es que la cadera puede entenderse como una región dentro de la pelvis. Esta pelvis, como hemos visto, está compuesta por distintos huesos. Y uno de ellos es el isquion, el que se encuentra en la parte más inferior y que, en ambos hemisferios, presenta el acetábulo, una región que forma lo que se conoce como fosa acetabular, un lugar clave para la inserción del fémur y, por tanto, para dar lugar a la articulación de la cadera.

Cadera pelvis

4. Los ligamentos asociados son distintos

Los ligamentos son estructuras de tejido conectivo fibroso que unen los huesos entre sí. Y a nivel fisiológico, que pelvis y cadera estén asociados a ligamentos distintos es muy importante. En este sentido, mientras que los principales ligamentos de la pelvis son el sacroespinoso, el iliolumbar, ligamentos sacroiliacos; los de la cadera son el ligamento iliofemoral, el ligamento pubofemoral, el ligamento isquiofemoral y el ligamento de la cabeza del fémur.

5. Las fracturas tienen causas distintas

Todos hemos oído hablar de las fracturas de cadera. Pero, ¿realmente todas estas son de cadera? En realidad, todo lo contrario. Cuando escuchamos que alguien “se ha roto la cadera”, lo que verdaderamente ha sucedido ha sido una fractura de alguno de los huesos de la pelvis. Y es que mientras que las fracturas de pelvis suelen ser causadas por traumatismos, las fracturas de cadera, entendida como la articulación, son causadas por lesiones en la cabeza del fémur debido, básicamente, a problemas de densidad ósea.

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