Las 14 partes de la rodilla (huesos, meniscos, ligamentos y tendones)

La rodilla es una articulación formada por distintas estructuras que, trabajando de forma conjunta, permiten la locomoción y mantienen la integridad de la pierna.
Partes de la rodilla

La rodilla no es solo la articulación más grande del cuerpo humano, sino también la más compleja. Y es que esta articulación está formada por distintos huesos, tendones, meniscos y ligamentos que permiten tanto la locomoción como el mantenimiento de la integridad de la pierna.

Dada la gran cantidad de estructuras que la conforman, la delicadez de estas y el hecho de que sea una de las partes de nuestro cuerpo que constantemente está sufriendo más excesos (al correr, al caminar, al saltar, al levantar peso, etc), no es de extrañar también que las lesiones vinculadas a problemas en sus estructuras sean uno de los principales motivos de consulta en el área de la traumatología.

En el artículo de hoy haremos un repaso de las principales estructuras que conforman la rodilla, repasando tanto los huesos, los ligamentos, los meniscos y todo lo que da forma a esta articulación tan compleja del cuerpo humano.

¿Cómo es la anatomía de la rodilla?

La rodilla es una articulación localizada en la parte media del tronco inferior y que conecta los dos principales huesos de las piernas: el fémur y la tibia. Gracias a los movimientos de flexión y extensión que permiten las estructuras que la conforman, la rodilla es indispensable no solo para movernos, sino para soportar el peso corporal y mantener la integridad de todo el tronco inferior.

Dada su importancia, la rodilla es una “máquina” perfecta con muchos componentes distintos que aseguran la funcionalidad de la misma y que están agrupados y organizados en un espacio pequeño. La rodilla está formada por huesos, ligamentos, meniscos y tendones, cada uno de ellos desempeñando una función muy específica. A continuación analizaremos estos componentes individualmente.

Rodilla tendones

1. Fémur

La rodilla dispone de 4 componentes óseos: fémur, tibia, peroné y rótula. La rótula es el único hueso exclusivo de la rodilla, pues los otros tres, evidentemente, se prolongan más allá de la articulación. Sea como sea, estas estructuras óseas son las que le dan robustez a la rodilla.

El fémur es el hueso más largo y fuerte del cuerpo humano. Se extiende por toda la zona del muslo y en su parte más distal dispone de una forma relativamente esférica que encaja en la rodilla, siendo el punto en el que conecta con ella para la articulación.

2. Tibia

La tibia es uno de los huesos que, juntamente con el peroné, constituyen el componente óseo de la región del tronco inferior por debajo de la rodilla. De los dos, la tibia es el más grande y voluminoso y se sitúa en la cara interna de la pierna (la más cercana a la otra pierna) y en una región anterior, es decir, por delante. Conecta también con la rodilla, encajando en la articulación para permitir el movimiento.

3. Peroné

El peroné es el hueso que está próximo a la tibia, pero en este caso es menos voluminoso y se sitúa en la cara externa, es decir, la más alejada de la otra pierna. De igual modo, conecta con la rodilla para permitir la articulación del tronco inferior.

4. Rótula

La rótula es el único hueso exclusivo de la rodilla. Se trata de un hueso aplanado y de forma triangular que mide unos 5 centímetros de ancho. Está situado en el centro de la rodilla y en la parte más externa, manteniendo una posición estable gracias a los distintos tendones que veremos más adelante. La función de la rótula es la de proteger la estructura interna de la rodilla, evitar la fricción de las otras estructuras y servir de anclaje para los tendones, cosa que analizaremos más adelante.

5. Menisco externo

El menisco es el componente cartilaginoso de la rodilla. Cada una de ellas dispone de dos meniscos, que son unas piezas de cartílago (tejido conjuntivo de color blanco elástico pero muy resistente) con forma de “C” que actúan como una especie de cojín, amortiguando los golpes y evitando la fricción entre el fémur y la tibia.

En el caso del menisco externo, es el cojín de fibrocartílago localizado en la parte más externa de la rodilla, es decir, en la cara más alejada de la otra pierna. Las roturas de menisco son una de las lesiones más comunes en el mundo del deporte.

6. Menisco interno

El menisco interno cumple con la misma función que el externo y su estructura es la misma, aunque en este caso está situado en la cara más interna de la rodilla, es decir, en la zona de la rodilla más próxima a la otra pierna. De igual modo, las roturas de este menisco son bastante frecuentes.

7. Ligamento lateral interno

Dejamos atrás los huesos y los meniscos para pasar a hablar de los ligamentos. Los ligamentos son unos cordones fibrosos (no confundir con músculos) muy resistentes cuya función es la de unir los huesos entre sí. Y en el caso de la rodilla, la articulación más importante del cuerpo, el papel de estos ligamentos es incluso más importante.

Decimos que no hay que confundir con los músculos porque, pese a que a simple vista puedan parecer lo mismo, los ligamentos no están hechos para hacer trabajo mecánico. Ellos simplemente son unas fibras que unen los huesos entre sí en las articulaciones. Sin ellos, sería imposible mantener la integridad. En la rodilla hay 6 ligamentos principales.

Los ligamentos laterales son los que se encuentran fuera de la articulación. El interno es el que conecta de manera fuerte la parte inferior del fémur con la parte superior de la tibia en la cara interna de la rodilla, es decir, la más cercana a la otra pierna.

8. Ligamento lateral externo

El ligamento lateral externo es aquel que también está fuera de la articulación y sigue conectando la parte inferior del fémur con la parte superior de la tibia, aunque en este caso lo hace por la parte externa de la rodilla, es decir, la más alejada de la otra pierna. Los desgarros y los esguinces tanto del externo como del interno son frecuentes, aunque se resuelven sin necesidad de una cirugía.

9. Ligamento cruzado posterior

Seguimos hablando de ligamentos, aunque en este caso vamos a ver dos que están dentro de la rodilla. Los ligamentos cruzados son dos cordones fibrosos situados dentro de la articulación y por detrás de la rótula que, como su propio nombre indica, se cruzan entre sí, formando una especie de “X”. Igual que los laterales, su función es la de evitar que el fémur y la tibia se separen, aunque añaden una nueva: limitar la extensión de la rodilla.

El ligamento cruzado posterior es el que está, dentro de esta “X” que forman, en la parte más posterior, es decir, por detrás del otro ligamento: el anterior. La lesiones del cruzado posterior son muy poco comunes, pero las del anterior, como veremos, son la pesadilla de todo deportista.

10. Ligamento cruzado anterior

El ligamento cruzado anterior es aquel que, en esta “X” que forma con el posterior, ocupa la posición más adelantada, es decir, es el que está más cerca de la rótula. Sigue asegurando que el fémur y la tibia se mantengan unidos y que la rodilla no realice una extensión demasiado prolongada.

Y hemos dicho que la rotura de este ligamento es una de las pesadillas de todo deportista ya que es una lesión bastante frecuente que puede darse por impactos o simplemente por forzar demasiado la articulación. Sea como sea, romperse el cruzado anterior implica pasar por una cirugía y por un postoperatorio muy duro que deja al deportista alejado de los terrenos de juego durante 8-10 meses sabiendo que será difícil recuperar el nivel que tenía antes de la lesión.

11. Ligamento tibioperoneo

El ligamento tibioperoneo tiene poca relevancia clínica en el sentido que las lesiones en este cordón fibroso son mucho menos frecuentes que las de los ligamentos laterales y cruzados. Sea como sea, el ligamento tibioperoneo está localizado en la rodilla pero no une el fémur con la tibia, sino la tibia con el peroné.

12. Tendón rotuliano

Aunque a veces se usen indistintamente, los conceptos de tendón y ligamento no son sinónimos. Si bien los ligamentos, como hemos dicho, “simplemente” unían un hueso con otro hueso, los tendones unen el hueso con un músculo. Es decir, aunque también son cordones fibrosos, los tendones no unen huesos entre sí, sino que transmiten el movimiento de los músculos hasta los huesos, permitiendo así el movimiento de estos.

El tendón rotuliano es un cordón fibroso que une los músculos de la pierna que hay por debajo de la rodilla con la rótula, anclándose en ella. De este modo, el tendón transmite la fuerza muscular a la rodilla para que podamos extenderla al correr, saltar, caminar… El problema es que, cuando hacemos deporte sin la técnica necesaria, es posible que exijamos al tendón que haga fuerza, algo para lo que no está diseñado. Él solo une hueso y músculo. Cuando se sobrecarga es posible que aparezca la tendinitis rotuliana, una lesión muy frecuente.

13. Tendón del cuádriceps

El tendón del cuádriceps es el cordón fibroso que une el cuádriceps, es decir, el principal músculo del muslo, con la rodilla, anclándose en la rótula. Cumple con la misma función que el rotuliano pero en este caso no se extiende por debajo de la rodilla, sino por encima. Las lesiones en este tendón son menos comunes pero también existen.

14. Tendón del bíceps femoral

Tanto el rotuliano como el del cuádriceps estaban en la parte anterior del cuerpo, es decir, por delante de la rodilla. Pero el bíceps femoral es otro de los músculos más importantes de la pierna y está situado por detrás de los muslos. Este tendón une el músculo a la rodilla, aunque en este caso no se ancla a la rótula ya que está por detrás de la rodilla. Las lesiones en esta zona son bastante frecuentes, especialmente en el mundo del deporte de élite.

Referencias bibliográficas

  • Trillos Chacon, M.C., Panesso, M.C., Tolosa, I. (2009) “Biomecánica clínica de la rodilla”. Editorial Universidad del Rosario.
  • Abulhasan, J.F., Grey, M.J. (2017) “Anatomy and Physiology of Knee Stability”. Journal of Functional Morphology and Kinesiology.
  • Waldén, M., Hägglund, M. (2016) “Knee injuries – diagnostics, treatment and prevention”. Dansk Sportmedicin.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.