¿Qué efectos tiene el alcohol en nuestro cuerpo?

Está claro que beber alcohol es malo para el cuerpo, pero, ¿sabemos realmente qué es lo que experimentan nuestros órganos cuando lo consumimos?
Efectos del alcohol

El consumo excesivo de alcohol está directamente relacionado con más de 200 enfermedades y trastornos, siendo responsable cada año de más de 3 millones de muertes en todo el mundo.

A pesar de ello y de que todos sabemos que es “muy malo” para el cuerpo, el alcohol continúa siendo una droga legal en casi todos los países del mundo, estando su consumo incluso bien visto en muchas sociedades.

De hecho, uno de los mayores peligros del alcohol es precisamente este componente social, el “tener que beber” en diferentes acontecimientos personales, fiestas, celebraciones… Evidentemente, beber con moderación no supone un riesgo para la salud, pero ya a dosis relativamente bajas empezamos a notar sus efectos.

Los signos de embriaguez que produce el alcohol son debidos al envenenamiento que nos produce, pues nuestro cuerpo reacciona ante una sustancia que, biológicamente hablando, no tendríamos por qué ingerir.

En el artículo de hoy veremos qué le pasa a nuestro cuerpo cuando bebemos, analizando los efectos que tiene esta droga desde el cerebro hasta el estómago, pasando por el sistema circulatorio, el corazón e incluso el aparato reproductor.

¿Qué tiene el alcohol que nos hace emborracharnos?

El alcohol es una droga, es decir, es una sustancia que genera cambios negativos en nuestro cuerpo y para la que es muy sencillo generar una adicción. Esto lo convierte en uno de los productos que más problemas genera en el ámbito de la salud mundial. Además, es la droga que se empieza a consumir a una edad más temprana.

Resulta curioso, pues, que siga siendo legal en casi todos los países. Pero, ¿qué es lo que convierte a estas bebidas en unas sustancias dañinas para el cuerpo? Para responder a esto, veamos qué recorrido sigue por nuestro cuerpo.

Como cualquier cosa que comemos, el alcohol es absorbido a través del sistema digestivo. Una parte será absorbida por el estómago y la mayor parte, por el intestino delgado. Una vez ha sido procesado y pasa a nuestro sistema circulatorio, el cuerpo se da cuenta de algo. Hay un “veneno”.

Este veneno es el etanol, un compuesto químico responsable tanto de los daños a nuestro cuerpo como la adicción que genera el alcohol. Esta molécula está presente en todas las bebidas alcohólicas en mayor o menor cantidad. Una cerveza, por ejemplo, tiene menos etanol que el vodka. Los “grados” de una bebida dependen de la concentración de etanol de esta.

Cuanto más etanol tenga la bebida, más etanol pasará a nuestra sangre y mayores serán los síntomas de embriaguez. También dependerá de si hemos comido algo antes de beber, pues como más hayamos comido, menos alcohol será absorbido.

Por lo tanto, los efectos del alcohol dependerá de la cantidad de etanol que fluya por nuestra sangre, la cual irá “enviando” el alcohol a los diferentes órganos dando lugar a la sintomatología típica. Y no solo experimentamos las consecuencias del etanol en el sistema circulatorio, también aparece sintomatología cuando el cuerpo intenta eliminar este veneno.

¿Qué pasa en nuestro cuerpo cuando bebemos?

A la larga, el consumo excesivo de alcohol (especialmente para personas alcohólicas) acaba provocando deterioro cerebral, pérdida de memoria, pérdida de visión, depresión, ansiedad, trastornos del sueño, daños en el hígado, aumenta el riesgo de padecer distintos tipos de cáncer, afecciones de estómago, etc.

De todos modos, no vamos a ver sus consecuencias a largo plazo, sino que vamos a observar qué ocurre en nuestro cuerpo cuando estamos bajo los efectos de esta droga. Estar embriagado es literalmente una intoxicación. Una sustancia tóxica empieza a dañar nuestros órganos y tejidos y nuestro cuerpo debe eliminarla como si de un veneno se tratara.

1. Efectos en el cerebro y el sistema nervioso

Pese a que al principio puede generar euforia y una falsa sensación de bienestar, el alcohol no es una droga estimulante. De hecho, es todo lo contrario. Se trata de una sustancia depresora del sistema nervioso.

Los efectos que tiene en el cerebro y en el sistema nervioso en general vienen dados porque el alcohol impide que las neuronas realicen las conexiones como es debido. Es decir, afectan a la transmisión de impulsos nerviosos entre las neuronas, por lo que el cerebro no puede ni procesar bien la información ni enviarla al resto del cuerpo, pues es mediante estas conexiones neuronales que transmite las órdenes al resto de órganos.

Por ello, es normal experimentar cambios de humor, tristeza, pérdida de equilibrio, dificultad para hablar, visión borrosa, mareos, comportamientos violentos, falta de reflejos, poca coordinación muscular, dificultad para procesar información, problemas para caminar, tendencia a hablar más alto, etc.

Todo estos signos de embriaguez son debidos a la inhibición que hace el alcohol de las conexiones neuronales. Las neuronas no pueden comunicarse bien entre sí, dando lugar a los síntomas tradicionales del “estar borracho”.

Como más alcohol haya en nuestra sangre, mayor será la desconexión entre las neuronas. Por ello, cuando se bebe cantidades muy grandes, es posible que el sistema nervioso se “sature”, entrando así en el conocido como coma etílico.

2. Efectos en el sistema digestivo

Es el lugar por el que es absorbido el alcohol y el que posteriormente deberá eliminarlo lo más deprisa posible, pues no olvidemos que cuando bebemos, estamos intoxicando a nuestro cuerpo.

2.1. Estómago

El alcohol es una sustancia erosiva, es decir, provoca una corrosión de todas aquellas mucosas con las que entra en contacto. Por ello, una vez llega al estómago, empieza a irritar sus paredes y a inflamarlas, provocando el típico ardor de estómago.

Cuando se dice que no es bueno mezclar alcohol es porque como más sustancias corrosivas distintas haya en nuestro estómago, más fácilmente se irritará. Además, propicia que se genere más ácido gástrico, lo que aumenta aún más la erosión.

Si esta corrosión es grave, acabaremos vomitando, que es una señal de nuestro cuerpo para decirnos que estamos dañando el estómago.

2.2. Hígado

El hígado es el órgano de nuestro cuerpo encargado de metabolizar el alcohol, es decir, es el que resuelve la intoxicación.

De todos modos, el proceso de eliminar el alcohol del cuerpo no es sencillo, ya que además de dañarse él mismo mientras está eliminando el alcohol de la sangre, genera como residuos algunos de los componentes responsables de la pesadilla de toda persona que bebe: la resaca. A continuación veremos por qué aparece.

2.3. “Apetito”

¿Por qué la gente que está bajo los efectos del alcohol suele tener tanta hambre? Porque el etanol hace descender los niveles de glucosa en la sangre, por lo que el cuerpo nos dice que necesita recuperar carbohidratos para compensar esta bajada. Esto explica el aumento del apetito durante o después de haber bebido.

3. Efectos en el sistema circulatorio

La sangre es el medio por el que viaja el alcohol, por lo que es evidente que el sistema circulatorio también se resentirá del consumo de esta droga.

¿Por qué una persona que está bajo los efectos del alcohol tiene la cara enrojecida? Porque el etanol provoca una dilatación de los vasos sanguíneos, es decir, hace que se expandan y que consecuentemente circule más sangre, lo que explica el enrojecimiento y que parezca que tiene algo de fiebre, pues la temperatura aumenta.

También eleva la presión sanguínea, cosa que explica que el corazón de una persona embriagada lata más deprisa. Es decir, aumenta la frecuencia cardíaca. Esto daña los músculos del corazón, pues se les obliga a trabajar más de lo que deberían.

4. Efectos en el sistema urinario y reproductor

¿Por qué necesitamos orinar tan a menudo cuando estamos bajo los efectos del alcohol? Porque el alcohol afecta a la funcionalidad de los riñones, alterándolos de tal manera que dejan de producir hormona antidiurética, una molécula que normalmente circula por nuestro cuerpo y que “frena” la producción de orina.

Si no se produce esta hormona, se producirá orina en exceso. Esto explica que las personas embriagadas estén orinando tan a menudo y que, consecuentemente, aparezca la deshidratación típica de haber bebido demasiado, pues orinando tanto se pierde mucha agua y el cuerpo debe tomarla de otros órganos. Entre ellos el cerebro, lo que explica el tradicional dolor de cabeza propio de una noche de borrachera.

Además, es común que el alcohol provoque disfunción eréctil mientras se está bajo sus efectos. Esto es debido a, por una parte, la afectación que hacía en el flujo sanguíneo (no llega sangre correctamente al pene) y, por otra parte, a que inhibe la producción de testosterona.

Y la resaca… ¿Por qué aparece?

La resaca ya no es debida al alcohol en sí. La resaca aparece cuando nuestro cuerpo está esforzándose en eliminarlo. Y los síntomas de la resaca son, de algún modo, su manera de “castigarnos” por lo que hemos hecho.

La resaca aparece básicamente por la acción depurativa del hígado y de los riñones, que son los encargados de expulsar el alcohol que queda en nuestro cuerpo después de haber bebido. Como hemos dicho, el hígado, cuando elimina el alcohol, genera como residuos otros componentes. Uno de ellos es el acetaldehído, el cual puede ser expulsado más fácilmente pero sigue manteniendo algo de toxicidad.

La toxicidad del acetaldehído afecta al cerebro, al estómago y disminuye las fuentes de vitaminas y minerales, propiciando la fatiga. Esto, junto con la deshidratación generada por los daños que el alcohol provoca a los riñones, hacen que tengamos resaca.

Por ello, después de una noche de beber, notamos los efectos secundarios del alcohol, que aparecen por la respuesta de nuestro cuerpo ante la eliminación del etanol. Esto explica los dolores de cabeza, las náuseas, el mareo, el ardor de estómago, los vómitos, la sudoración, el cansancio, la debilidad, etc.

Hasta que el alcohol no sea eliminado por completo del cuerpo a través de la orina, se siguen experimentando los efectos secundarios de la ingesta de alcohol. La resaca no es más que nuestro cuerpo resolviendo una intoxicación.

Referencias bibliográficas

  • Alcohol Advisory Council of New Zealand (2012) “Alcohol - the Body & Health Effects”. ALAC.
  • World Health Organization (2009) “Harmful Use of Alcohol”. WHO.
  • Moss, H.B. (2013) “The Impact of Alcohol on Society: A Brief Overview”. Social Work in Public Health.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.