Los 25 mitos sobre el tabaquismo, desmentidos

Muchas leyendas urbanas giran alrededor del tabaco, por lo que hay que desmontar algunas creencias erróneas sobre el tabaquismo.
Mitos sobre el tabaquismo

En el mundo hay unos 1.100 millones de fumadores. Y el tabaco mata a la mitad de sus consumidores. Si hacemos los números, vemos que el tabaquismo es una de las principales causas de muerte en el mundo, pues es responsable de unas 8 millones de defunciones cada año.

El tabaquismo está ligado al desarrollo de muchas enfermedades crónicas como el cáncer y las afecciones cardiovasculares y respiratorias, lo que lo convierte en una de las mayores pandemias y amenazas para la salud pública.

Pese a ello, los humanos llevamos siglos fumando. Y el descubrimiento de que esta droga era mortal no supuso ningún impedimento a su continua expansión, por lo que a día de hoy, el tabaquismo sigue siendo una alarma sanitaria.

Se han dicho muchas cosas sobre el tabaco, y la mayoría de ellas son falsas, por lo que es importante desmentirlas para evitar los malentendidos. Como mejor conozcamos la naturaleza del tabaco y reduzcamos las leyendas urbanas, más fácil será lograr que la gente deje de fumar.

¿Qué bulos sobre el tabaco hay que desmentir?

Las mentiras sobre el tabaco suelen ir vinculadas con su composición, sus efectos en la salud, la posibilidad de dejarlo o no, la adicción que despierta, etc.

Por ello, los mitos que desmentiremos a continuación van relacionados con estos aspectos.

1. “Fumo porque quiero”

No. La gente empieza a fumar porque quiere, sí. Pero una vez el cerebro se ha vuelto adicto a la nicotina, fuma porque él se lo ordena. Como cualquier droga, pierdes la autonomía debido a la adicción que genera.

2. “Fumo porque me gusta”

No. A nadie le gusta fumar en sí. La primera calada siempre es horrible, y lo serían todas de no ser porque es una droga. Lo que gusta es la sensación que produce en el cerebro hacerlo, pues como cualquier otra droga, mientras se consume, genera placer. Pero el bienestar no lo provoca el tabaco en sí, lo provoca el darle al cerebro la droga que necesita, que nos engaña.

3. “Fumar me ayuda a aliviar el estrés”

No. El tabaco no relaja. De hecho, es una sustancia estimulante. La falsa reducción del estrés que sientes es porque estás apaciguando el síndrome de abstinencia por no fumar, que desaparece a la que pegas la primera calada. Pero en realidad estás aumentando la tensión.

4. “Si fuera tan malo, no sería legal”

No. El tabaco no es una droga ilegal, pero eso no significa que no sea mala para la salud. Está legalizada ya que desde sus orígenes está socialmente aceptado, pero igual que pasa con el alcohol, la dependencia que genera hace que surjan muchos problemas de salud. Es tan malo que 8 millones de personas mueren directamente a causa de él cada año.

5. “Hay personas mayores que han fumado toda la vida y están bien”

Falso. Evidentemente hay personas mayores que fuman y están vivas, pero son simplemente los supervivientes. La inmensa mayoría de la gente que fuma muere a una edad temprana, por lo que no llegamos a verlos envejecer.

6. “No tengo fuerza de voluntad para dejarlo”

No. Esto es solo una excusa. La “fuerza de voluntad” es un discurso metafórico que puede servir para algunas cosas de la vida, pero no en el caso del tabaco. Cualquier persona puede dejarlo, no hay ninguna fuerza mística que determine que puedas o no. Con marcarte el objetivo y tener claro que vas a cumplirlo, es suficiente.

7. “El tabaco rubio es menos malo que el negro”

Falso. El tabaco rubio y el moreno tienen los mismos componentes nocivos. Lo único que cambia es la distribución de las cantidades. El efecto tóxico para el organismo es idéntico.

8. “Hay cosas peores para la salud que fumar”

Bueno, alguna se podría encontrar. Pero ninguna otra está tan extendida en la sociedad y causa tantas muertes como el tabaco. De hecho, sería difícil encontrar algo peor para la salud que el tabaco, pues incrementa enormemente el riesgo de padecer infinidad de enfermedades, no solo cáncer de pulmón. Cada seis segundos muere una persona a causa del tabaco.

9. “La medicación para dejar el tabaco no funciona”

Falso. Sí que funciona. Tanto los tratamientos farmacológicos como las terapias psicológicas han demostrado científicamente ser de gran ayuda para dejar de fumar.

10. “Fumar me ayuda a concentrarme”

Falso. Fumar no te ayuda a concentrarte. Lo que pasa es que cuando no estás fumando, tu cerebro te pide que lo hagas. Por lo que cuando por fin fumas, crees que estás más concentrado. Pero no es así, lo único que sucede es que la atención que dedicabas al “necesito fumar” ha desaparecido.

11. “Si fumo pocos cigarrillos al día, no soy fumador”

No. Basta con fumar un solo cigarrillo al día para ser considerado como fumador. Mientras necesites “ese” cigarrillo, ya tienes una dependencia física y psicológica al tabaco.

12. “Puedo dejar de fumar cuando quiera”

Falso. Al menos, parcialmente. Evidentemente se puede dejar de fumar, pero como más tiempo pases fumando y más adicción generes, más difícil será conseguirlo. Es mucho más complicado dejar de fumar si se lleva 6 meses, que si se llevan 6 años, por ejemplo.

13. “Los fumadores pasivos no tienen problemas de salud serios”

Falso. Se ha demostrado que las personas que conviven con fumadores y que aspiran accidentalmente el humo del tabaco, tienen también un alto de riesgo de padecer todas las enfermedades de los fumadores activos.

14. “Llevo muchos años fumando. Ya no vale la pena dejarlo”

Falso. Siempre es un buen momento para dejar de fumar. Aunque se lleven muchos años fumando, dejándolo siempre se van a notar muchos cambios positivos en la salud.

15. “Fumar de vez en cuando durante el embarazo no es malo”

No. No se puede fumar absolutamente nunca durante el embarazo. Los compuestos tóxicos del tabaco atraviesan la barrera placentaria y pueden producir alteraciones al feto. Mientras se esté embarazada, ni un solo cigarrillo.

16. “El tabaco es un producto natural”

No. En primer lugar, esto no es ninguna salvación. El mercurio también es un producto de la naturaleza y si lo ingerimos, morimos. En segundo lugar, además de la planta en sí, tiene más de 4.000 compuestos diferentes, de los cuales al menos 70 son altamente tóxicos y cancerígenos.

17. “El tabaco de liar es menos malo”

No. El tabaco de liar es igual de malo para la salud que el industrial. Si su uso está cada vez más extendido es porque es más barato y porque, al tener que liar los cigarrillos, se fuma un poco menos por pereza. Pero es igual de tóxico.

18. “Los cigarrillos bajos en nicotina son menos dañinos”

Falso. Si bien, en principio, los cigarrillos bajos en nicotina son menos dañinos, no hay que olvidar que el cerebro es adicto a una concentración determinada de esta droga. Por ello, lo que nos hará hacer es fumar más cigarrillos para llegar a la dosis de nicotina que necesita para el falso bienestar, por lo que el efecto para la salud continúa siendo igual o peor.

19. “Los cigarrillos electrónicos no son tan malos para la salud”

Falso. La mayoría de cigarrillos electrónicos tienen nicotina, la cual, ya de por sí, genera adicción y tiene efectos negativos para el organismo. Además, siguen teniendo compuestos químicos que, pese a no ser tan nocivos como los del tabaco, afectan a los pulmones.

20. “Dejar de fumar engorda”

No. Dejar de fumar no engorda. Lo que engorda es recurrir a comer más para aliviar el estrés que genera el estar dejándolo. Si se sigue un estilo de vida saludable y se practica deporte durante el proceso, fumar no te hará engordar jamás.

21. “Fumando no me dejo tanto dinero”

Falso. Incluso fumando poco, es asombroso la de dinero que se pierde por el tabaco. Si llevas fumando 10 cigarrillos al día (lo que se suele fumar de promedio) durante 10 años, llevas gastado en tabaco más de 8.000 euros. Por no hablar de lo que se gasta si se fuma más. 5 años fumando 20 cigarrillos al día son más de 9.000 euros.

22. “La gente empieza a fumar a cualquier edad”

No. De hecho, si no se ha empezado a fumar antes de los 20, las estadísticas demuestran que ya es muy difícil que esa persona fume el resto de su vida. La edad más peligrosa está entre los 15 y los 17 años, momento en el que los jóvenes, normalmente por presión social, empiezan a fumar.

23. “Tampoco se reduce tanto la esperanza de vida”

No. Se reduce. Y mucho. De hecho, las autoridades sanitarias calculan que, de promedio, una persona que lleva muchos años fumando ve su esperanza de vida reducida en 14 años. Dicho de otra manera, si esa persona no hubiera sido fumadora, habría vivido 14 años más.

24. “Si fumo en casa pero abro la ventana, el humo se va”

No. Lo que se va es el olor, pero las sustancias tóxicas del tabaco permanecen en el ambiente durante días e incluso meses por mucho que se ventile la casa.

25. “El tráfico contamina más”

Falso. Esto es demagogia. Evidentemente un coche emana más gases tóxicos que un cigarrillo, pero, ¿cuántas veces has tenido un camión dentro de casa? En un hogar con fumadores y en recintos donde se fuma, el 90 % de los compuestos tóxicos proceden del tabaco, no de los vehículos.

Referencias bibliográficas

  • Centers for Disease Control and Prevention. (2010) “Tobacco: Is what you know smoking wrong?”. CDC.
  • University of Michigan (2017) “Myths about Tobacco Use”. M Healthy.
  • Frieden, T.R., Blakeman, D. (2005) “The Dirty Dozen: 12 Myths that Undermine Tobacco Control”. American Journal of Public Health.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.