Las 15 sustancias más venenosas que existen

Ya sean naturales o artificiales, existen distintos compuestos químicos que, de entrar en contacto con nuestro cuerpo, pueden provocar graves problemas e incluso la muerte por intoxicación.
Sustancias más venenosas

Como dijo Paracelso, el padre de la toxicología: “el veneno está en la dosis”. Es decir, todas las sustancias pueden ser venenosas dependiendo de la dosis ingerida. En otras palabras, incluso el agua puede ser un veneno. Y es que, a ver qué te pasa si bebes 10 litros seguidos. Nada bueno.

Ahora bien, en la naturaleza (e incluso algunas sintéticas) podemos encontrar sustancias químicas que, incluso a dosis extremadamente bajas, pueden resultar letales o, al menos, provocarnos problemas de salud muy graves. En efecto, estamos hablando de lo que popularmente conocemos como veneno.

Desde químicos producidos por ranas capaces de matar a 1.500 personas hasta toxinas liberadas por bacterias, pasando por flores de plantas exóticas, pesticidas, elementos químicos y venenos de peces, ahí fuera hay cientos de sustancias capaces de matar a un ser humano adulto en cuestión de minutos.

Por ello, en el artículo de hoy, emprenderemos un fascinante viaje a lo largo del mundo de la toxicología para encontrar las sustancias, de orígenes muy variados, más venenosas que existen, ordenadas de menos a más letales.

¿Cuáles son los venenos más mortíferos?

Un veneno es, a grandes rasgos, una sustancia de naturaleza química o biológica que, tras ser introducida en el cuerpo por distintas vías (inhalación, ingestión, mordedura, picadura…), provoca graves trastornos en la salud, incluida la muerte.

En este sentido, los venenos pueden ser minerales, animales, vegetales o artificiales (de hecho, todos los medicamentos, a dosis altas, son tóxicos). A continuación veremos (han intentado ser ordenadas de menor a mayor letalidad, pero hay que tener en cuenta que esto depende de muchos factores) las sustancias más venenosas del mundo.

15. Amatoxina

Presente en distintas especies de setas venenosas del género Amanita y similares, la amatoxina es un veneno hepatotóxico. Cuando se ingiere la seta, las toxinas llegan hasta el hígado y los riñones, donde bloquean la síntesis de proteínas en estas células.

Este bloqueo proteico provoca síntomas muy graves, con dolores extremos en la zona abdominal, náuseas, vómitos, diarrea intensa, hemorragias, etc, todo ello porque la toxina está destruyendo lentamente los riñones y el hígado. A los dos días de haber ingerido la toxina, o bien se entra en coma o se sufre un paro cardíaco. Sea como sea, el resultado es la muerte.

Amanita

14. Ántrax

Seguimos con venenos de origen biológico. Y en este caso nos centramos en el ántrax, una toxina producida por la bacteria Bacillus anthracis, que tiene una letalidad del 85%. Famosa por ser utilizada en los ataques bioterroristas de 2001 en los Estados Unidos, esta sustancia es una de las más letales del mundo.

Esta bacteria se encuentra de forma natural en la tierra, aunque las personas pueden infectarse inhalando sus esporas o cuando estas llegan a la sangre a través de una herida. Dependiendo de esto, puede cursar con una enfermedad pulmonar, intestinal o cutánea. Sea como sea, una vez la bacteria produce estas toxinas en nuestro cuerpo, ya sea por meningitis, septicemia (toxinas en sangre) o problemas respiratorios, la muerte llega a los pocos días después de los primeros síntomas.

13. Trifluoruro de cloro

Estamos ante un compuesto químico gaseoso incoloro utilizado como ingrediente para el combustible de las naves espaciales, capaz de corroer el cristal y que, en contacto con el agua, provoca una reacción altamente explosiva. Por lo tanto, ni qué decir tiene que su inhalación resulta totalmente letal. Por ello, debe almacenarse en unos contenedores especiales, pues el hecho de que sea incoloro es un problema.

12. Plomo

El plomo es un metal altamente tóxico que se utilizaba en pinturas, tuberías, latas y muchos otros productos hace años, pero que ahora está totalmente prohibido debido a su toxicidad. Y es que la exposición prolongada a esta sustancia provoca una intoxicación en la que, incluso cuando el metal está en cantidades bajas en nuestro organismo, genera retraso en el desarrollo, pérdida de fertilidad, dolor de cabeza, abortos espontáneos, hipertensión e incluso daños neurológicos irreversibles. Tras años de exposición, puede resultar mortal.

11. Arsénico

El arsénico es uno de los venenos más famosos. Y es que, como vemos en la célebre película “Arsénico por compasión”, es tremendamente efectivo a la hora de matar a un ser humano. (Nota: no hace falta comprobarlo). Además, el riesgo de exponerse a él es, en determinados países del mundo, bastante alto.

La exposición prolongada a este metal, que está diluido en las aguas sin tratar de los países menos desarrollados, puede provocar cáncer. Pero una intoxicación aguda con una dosis alta ocasiona vómitos, diarrea, dolor abdominal, calambres musculares y (si las cantidades son altas) la muerte.

10. Tetradotoxina

La tetradotoxina es el veneno del pez globo. Oriundo de las aguas de China, Japón, Corea, Filipinas y México, el pez globo es uno de los animales más venenosos del mundo y, sin duda, uno de los que tiene la toxina más poderosa. Algunos son más venenosos ya que inyectan más veneno, pero este es el que tiene una toxina más potente, superado solo por una rana que veremos más adelante.

La tetradotoxina, sintetizada en una glándula y liberada a través de sus espinas, ataca al sistema nervioso, provocando problemas de coordinación, dificultades para hablar, convulsiones, dolor de cabeza, náuseas, arritmias y, en la mayoría de casos, una muerte que sucede a las 24 horas.

Pez globo veneno

9. Estricnina

La estricnina es un veneno de origen vegetal que se extrae de las semillas de un árbol de la especie Strychnos nux-vomica y que tiene un poderoso efecto neurotóxico. Tradicionalmente se ha usado como pesticida para matar especialmente a ratas. De todos modos, la ingestión accidental en humanos también provoca graves problemas, pues además de los daños neurológicos y convulsiones, a dosis elevadas puede ser mortal.

8. Cianuro

El cianuro, famoso por ser usado por algunos filósofos griegos para hacer “chupitos de la muerte”, es un poderoso veneno que puede resultar mortal en cuestión de minutos. Pero lo más sorprendente no es esto. Lo más sorprendente es que este veneno se extrae de las semillas de frutas que están siempre en nuestra cocina. Manzanas, almendras, cerezas, albaricoques…

Entonces, ¿por qué no nos morimos con cada postre que tomamos? Porque esta toxina es tan común en la naturaleza que nuestro organismo ha aprendido a asimilar y neutralizar dosis bajas. Ahora bien, cuando se toma en cantidades elevadas, este cianuro se une al hierro en la sangre, impidiendo que los glóbulos rojos transporten el oxígeno. La muerte por asfixia llega a los pocos minutos.

7. Mercurio

El mercurio es un metal líquido a temperatura ambiente y altamente tóxico, motivo por el que los termómetros de mercurio están totalmente prohibidos desde hace años. Puede presentarse en tres formas: elemental (el que había en los termómetros), inorgánica (el mercurio está diluido entre otras sustancias químicas) u orgánica (por ingestión de alimentos contaminados con mercurio).

Dependiendo de con qué forma nos intoxiquemos y cuán prolongada sea la exposición, los síntomas pueden llegar a incluir dificultades respiratorias, paranoias, insomnio, pérdida de peso, daños neurológicos e incluso la muerte.

6. Gas sarín

Siendo 500 veces más tóxico que el cianuro, el gas sarín es uno de los venenos más poderosos que existen. Descubierto por accidente en el año 1938 en Alemania por un grupo de científicos que investigaba acerca de los pesticidas, no hizo falta demasiado tiempo para que cayera en las manos equivocadas.

Desde entonces, el gas sarín se ha utilizado como arma química, especialmente por parte del régimen sirio. Este gas incoloro e inodoro (no tiene olor), tiene un poderoso efecto neurotóxico. Apenas medio miligramo inhalado es suficiente para que, en pocos minutos, se bloquee el sistema nervioso y llegue la muerte por parada cardiorespiratoria.

5. Ricina

¿Qué puede haber más venenoso que el gas sarín? Pues todavía quedan los primeros cinco puestos, así que vamos allá. La ricina es una toxina de origen vegetal presente en las semillas de la planta Ricinus communis, una planta usada para extraer su aceite, el cual, evidentemente, no contiene esta toxina (ni hay riesgo de que la contenga).

Sea como sea, en sus semillas se encuentra uno de los venenos más poderosos de la naturaleza. La ricina, ya sea inhalada, ingerida o inyectada en sangre (ha habido casos), inactiva los ribosomas de nuestras células, por lo que la síntesis de proteínas se detiene. Esto es catastrófico para el organismo, por lo que la muerte llega por fallo multiorgánico y parada cardiorrespiratoria.

Ricinus communis

4. VX

El VX, también conocido como agente X, es un gas nervioso de origen sintético que fue diseñado por el ejército británico para ser utilizado como arma química en la guerra, aunque nunca llegó a ser utilizado. Sea como sea, se trata de un veneno horrible que inhibe las enzimas que controlan el sistema nervioso, por lo que este se descontrola por completo.

La pérdida de control sobre el cuerpo y las convulsiones son solo un preludio de la inevitable muerte, que llega al poco tiempo. Si la cantidad inhalada o absorbida a través de la piel (incluso protegiendo las vías respiratorias es posible la intoxicación), es extremadamente baja, es posible esquivar la muerte, pero siempre quedarán daños neurológicos irreversibles.

3. Batracotoxina

Parece mentira que una aparentemente inofensiva rana de color amarillo y de poco más de 5 centímetros de tamaño sea capaz de producir un veneno más tóxico que los que se han diseñado en laboratorios con fines bélicos. Pero así es.

La batracotoxina es el tercer veneno más potente del mundo y es sintetizado en las glándulas de la piel de la rana dardo dorada, una especie de anfibio oriunda de las selvas de Colombia y Panamá. En la superficie de su piel hay suficiente cantidad de veneno como para matar a 1.500 personas adultas. Si esto no sorprende, tengamos en cuenta que 0,00005 gramos de esta toxina pueden matar a un elefante adulto.

Y la cosa no termina aquí. Y es que ni siquiera hace falta tocar a la rana para que la toxina llegue a nuestro cuerpo. Se han registrado casos de personas que han muerto intoxicadas (la toxina provoca parálisis muscular que lleva a la muerte) por haber tocado superficies por las que había pasado la rana y que habían quedado contaminadas con batracotoxina.

2. Maitotoxina

La maitotoxina es un veneno con una letalidad similar a la batracotoxina, aunque ligeramente más potente, lo que le hace ganarse el segundo puesto en esta lista. Esta toxina, producida por Gambierdiscus toxicus, una especie de dinoflagelado, una especie de protista unicelular que habita algunas aguas tropicales.

Este microorganismo que forma parte del plancton produce un veneno increíblemente potente que, a dosis de apenas unos nanogramos, provoca un infarto en pocas horas.

1. Toxina botulínica

Llegamos al número 1 de esta lista. La toxina botulínica es el veneno más potente del mundo. Podría parecer que huir de ella debería ser nuestra máxima prioridad. Pues no. Nos la inyectamos en la cara para parecer más jóvenes. Así somos.

La toxina botulínica es producida por la bacteria Clostridium botulinum y es tan letal que basta con 0,00000001 gramos para matar a una persona adulta. La intoxicación (que suele ser por ingesta de alimentos contaminados por la bacteria, especialmente conservas caseras mal tratadas) provoca botulismo, una enfermedad extremadamente letal en la que la toxina ataca al sistema nervioso, provocando, en el mejor de los casos, extremo dolor y parálisis muscular temporal, aunque en la mayoría de casos, la muerte por asfixia es inevitable.

El bótox es, básicamente, toxina botulínica a unas dosis extremadamente bajas que se inyecta en el rostro para promover la parálisis de determinados músculos faciales y conseguir (a veces) un aspecto más joven, pues se estimula que los músculos estén siempre en tensión, haciendo que no haya arrugas.

Clostridium botulinum
Representación de "Clostridium botulinum", la bacteria productora de la toxina botulínica.
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