Medicina General

Los 8 tipos de rostro (en función de los rasgos de la cara)

Existen distintos tipos de rostro si utilizamos como referencia parámetros geométricos y rasgos que definen la forma de la cara. Aquí te los mostramos.
Tipos rostros

Desde un punto de vista fisiológico, el rostro o cara se puede definir como la parte frontal de la cabeza de un animal que presenta 3 de los 5 sistemas implicados en los sentidos: ojos, nariz y boca, cuyo fin es centralizar la recepción de información en el lugar biológicamente más adecuado.

Además de esto, los mamíferos mostramos a través del rostro nuestras emociones y sentimientos, pues presentamos un total de 43 músculos componiendo la estructura facial. Sin ir más lejos, un acto tan simple como el sonreír requiere la flexión de unos 17 músculos, todos ellos implicados en la finalidad de transmitir gratitud, atracción, bienestar o comodidad, entre otras cosas.

La cara como concepto, por muy familiarizados que estemos con ella, esconde diversos secretos biológicos que resultan cuanto menos sorprendentes. Por ello, hoy te traemos los 8 tipos de rostro, acompañados de varias reflexiones y datos científicos de gran interés. No te lo pierdas.

¿Qué es un rostro?

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), el rostro se puede definir como la ”parte anterior de la cabeza humana desde el principio de la frente hasta la punta de la barbilla”. Esta fría descripción no hace ninguna justicia a la estructura biológica que tenemos entre manos, pues el rostro es una señal de identidad, estatus social, belleza, personalidad y otras muchas cosas más.

Resulta interesante conocer que la característica ideal de un rostro es única y clara: la simetría. Los juicios estéticos estándar se encuentran cimentados en este rasgo, pues se ha demostrado en múltiples investigaciones que los miembros del sexo contrario prefieren a las personas con rasgos facilaes simétricos a la hora de elegir pareja.

Más allá de un contexto social, este hecho parece tener una explicación biológica clara: los animales (o personas) con estructuras faciales asimétricas son más proclives a haber presentado defectos congénitos/enfermedades durante el desarrollo, lo que implicaría una carga genética más “pobre” (desde un punto de vista meramente evolutivo). Así pues, los miembros del sexo contrario suelen preferir estructuras armoniosas y simétricas de forma inherente, pues esto podría indicar unos valores genéticos excelentes, esenciales para la supervivencia de una posible descendencia por parte de la pareja. Increíble, ¿verdad?

¿Cuáles son los tipos de rostro?

Una vez hemos circunscrito al rostro desde un punto de vista biológico y fisiológico, estamos preparados para desentrañar las particularidades de los 8 tipos de rostro. Vamos a ello.

1. Rostro redondo

La principal característica de un rostro redondo es que la silueta facial se asimila a un círculo, hecho que se ve ejemplificado en la distancia que hay entre los ejes faciales, tanto horizontales como verticales. Esto se traduce, a nivel geométrico, en que la distancia a lo largo y a lo ancho en una cara redondeada es más o menos igual.

En general, en una cara en forma de circunferencia dominan los pómulos (huesos salientes de la cara situados bajo los ojos), mientras que la forma mandibular (o jawline) es muy poco prominente. Las personas con rostro redondo tienden a presentar también una barbilla relativamente pequeña.

Rostro redondo

2. Rostro ovalado

Suele considerarse el tipo de rostro “perfecto”, pues presenta unas proporciones equilibradas, siendo la principal característica que el largo facial es más prominente que el ancho (razón 1,5:1). En general, este tipo de cara presenta una barbilla más angosta que la frente y a su vez los pómulos sobresalen más que ambas, generando así una prominencia y simetría facial características.

Rostro ovalado

3. Rostro cuadrado

En este caso, la frente y la mandíbula tienen una anchura similar. La estructura mandibular es de naturaleza angular y muy marcada, lo que otorga al rostro una mayor sensación de amplitud y endurece el resto de facciones. La barbilla es corta y los maxilares muy pronunciados.

Desde un punto de vista geométrico, podemos destacar que el ancho es similar a la distancia de la línea vertical, que va desde la frente a la barbilla. En general, este tipo de rostro es de los más “deseados” por hombres, pues una marcada línea mandibular se ha asociado históricamente a rasgos masculinos.

Rostro cuadrado

4. Rostro rectangular

La premisa es simple: el largo de la cara es más prominente que el ancho. Este tipo de rostro es particularmente recto en los bordes laterales y muy anguloso en ciertas secciones, entre las que se encuentran las esquinas de la frente y la mandíbula (al igual que sucede con la variante citada con anterioridad).

Aun así, a diferencia del rostro cuadrado, su principal característica es la distancia de la altura del rostro es mayor a la distancia del ancho totales. Esto hace que, al igual que la variante ovalada, se considere un tipo de “casi perfección” estética.

Rostro rectangular

5. Rostro alargado

Este tipo de cara presenta una forma delgada sin demasiadas prominencias laterales. En este caso, las personas tienden a presentar un mentón prominente, alargado y estrecho. Por su parte, los pómulos son también estrechos y se suelen encontrar en una posición ligeramente más alta en la cara que en el resto de variantes.

En este caso, la mandíbula es estrecha y la barbilla alargada. Esto define una verticalidad facial evidente, generalmente mucho más buscada en mujeres que en hombres. En las dinámicas de género típicas, las facciones suaves favorecen a la complexión femenina, mientras que lo tosco y angular suele ser indicativo de “masculinidad”. Por suerte, estos dogmas biológicos cada vez significan menos en nuestra sociedad actual.

Rostro alargado

6. Rostro corazón

El rostro corazón se caracteriza por tener una frente y pómulos anchos. La barbilla se presenta pequeña y retraída y, además, acaba generalmente en punta. Su característica más llamativa es que es más ancho en las mejillas y acortado en el mentón.

Rostro corazón

7. Rostro diamante

La cara en forma de diamante se distingue del resto por tener mucha altura y unos pómulos excepcionalmente marcados. Debido a esta forma romboide característica, se nota que la frente y la barbilla son particularmente estrechas. La altura de la cara es considerablemente más grande que la anchura, mientras que la línea de los pómulos es la más prominente de todas.

Rostro diamante

8. Rostro triángulo/triángulo invertido

Tal y como indica la forma geométrica, este tipo de rostro se caracteriza por la presencia de una frente estrecha y una línea de la mandíbula bastante más ancha que esta. Se trata de un término relativamente confuso a nivel divulgativo, pues ciertas fuentes argumentan que el rostro triangular es aquél que presenta la base (barbilla) más ancha que la punta (frente), si bien para otros es lo contrario.

Así pues, el rostro triángulo/triángulo invertido pueden ser intercambiables según la fuente consultada. De todas formas, ambos tipos de cara presentan una característica muy marcada: o la frente es más ancha que la barbilla o la barbilla es más ancha que la frente, otorgándole al rostro un aspecto de un triángulo del revés o un triángulo normal, respectivamente.

Rostro triangular

Consideraciones finales

Como habrás podido comprobar, el mundo de la simetría facial y las formas del rostro es extenso, complejo y, cuanto menos, debatible. Resulta ligeramente descorazonador ver como, en muchas de las fuentes consultadas, el eje central del espacio es dar consejos para suavizar las estructuras faciales más prominentes, en vez de describir únicamente los rasgos físicos desde un punto de vista geométrico.

La realidad es que da bastante igual qué tipo de rostro presentes, independientemente de tu espectro de género, etnia o condición individual. Por suerte, las ideas de perfección humana de Da Vinci cada vez quedan más lejos, y la sociedad actual acepta como valores estéticos más que válidos rasgos y características que antes eran considerados como atípicos o directamente “errores naturales”.

Este tipo de espacios únicamente tratan de datar las diferencias fenológicas de los seres humanos en base a proporciones cuantificables, pero no son nada más que eso: números. La forma de un rostro no va ligada a la masculinidad, a la belleza, a la feminidad ni a ningún tipo de constructo social que se quiera establecer. La naturaleza del individuo la dicta uno mismo, y nada tiene esta que ver con los patrones biológicos con los que nace.

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