Las 5 diferencias entre inteligencia fluida y cristalizada

Raymond Cattell, en los años 60, estableció una nueva clasificación de la inteligencia en dos grupos, fluida y cristalizada, en función de si es heredada o nace de la experiencia, respectivamente.
Diferencias inteligencia fluida cristalizada

La inteligencia es uno de los conceptos más importantes del mundo de la Psicología y, por sorprendente que parezca, es uno de los que menos comprendemos. La propia definición de inteligencia es compleja y, en parte, subjetiva.

El conjunto de capacidades mentales y de habilidades socioemocionales que entendemos como “inteligencia” puede ser estudiado y comprendido desde perspectivas muy diferentes. ¿Qué es ser inteligente? ¿Resolver problemas rápido? ¿Ser creativo? ¿Ser bueno en los números? ¿Comprender las emociones de los demás? ¿Aprender de forma veloz? ¿Tener facilidad para memorizar? ¿Disponer de un pensamiento crítico?

Y en este contexto, muchas teorías, todas ellas válidas desde su propio marco teórico, han intentado dar modelos que expliquen los diferentes elementos de la inteligencia y la naturaleza de la misma. Y una de las más famosas es, sin duda, la teoría desarrollada por Raymond Cattell a mediados de los años 60.

Este psicólogo propuso una, por aquel entonces, muy novedosa distinción de la inteligencia en dos elementos: la inteligencia fluida y la cristalizada. Una tenía su origen en la genética y otra, en la experiencia. En el artículo de hoy nos adentraremos en los secretos de esta asombrosa teoría y veremos las diferencias entre ambos tipos de inteligencia.

¿Qué es la inteligencia fluida? ¿Y la inteligencia cristalizada?

Raymond Cattell (1905-1998) fue un psicólogo británico y uno de los máximos exponentes de la Psicología del siglo XX no solo por su gran productividad literaria que lo llevó a escribir más de 55 obras y 500 artículos en revistas especializadas y divulgativas, sino por crear una de las teorías sobre la inteligencia más célebres de la historia.

La Teoría de Cattell-Horn sobre la inteligencia describe este conjunto de habilidades mentales como la suma de dos elementos: la inteligencia fluida y la inteligencia cristalizada. Y antes de ver en profundidad sus diferencias en forma de puntos clave, es interesante (y también importante) ponernos en contexto y definir ambos conceptos individualmente. Vamos allá.

Inteligencia fluida: ¿qué es?

La inteligencia fluida es uno de los dos elementos que, junto a la cristalizada, conforma la inteligencia humana de acuerdo a la teoría de Cattell. La inteligencia fluida es, de acuerdo al psicólogo británico, aquella que nos permite adaptarnos a situaciones nuevas de forma ágil sin que el aprendizaje, experiencia o conocimientos previos sean necesarios.

En este sentido, la inteligencia fluida es aquella independiente de la experiencia. Nos permite pensar, razonar de forma abstracta y resolver problemas de forma instintiva, sin necesidad de haber recibido una educación previa.

La inteligencia fluida es aquella que tiene su origen en la genética. Una forma de inteligencia que tiene su esencia en lo que está codificado en nuestros genes y que, en última instancia, determina una serie de variables neurofisiológicas que nos permiten ser capaces de afrontar y resolver situaciones sin que la experiencia entre en juego.

Se trata de un elemento de la inteligencia que tiende a aumentar a medida que el cerebro se desarrolla y que alcanza su máximo esplendor cuando llegamos al punto cúspide con más conexiones neuronales, cosa que suele suceder al llegar a los 20 años. Después de esto, tiende a disminuir con la edad ya que la agilidad neurológica también disminuye con el paso del tiempo.

La inteligencia fluida nos dota de las habilidades esenciales para el pensamiento inductivo (llegar a hipótesis universales partiendo de la observación de fenómenos específicos) y deductivo (partiendo de premisas universales, llegar a conclusiones específicas), dos formas de razonamiento clave para las tareas científicas, matemáticas, lógicas y de resolución de problemas.

En resumen, la inteligencia fluida es el elemento de la inteligencia de la teoría de Cattel que tiene su origen en la herencia de los genes y que nos permite resolver problemas, mediante razonamientos inductivos y deductivos, sin la necesidad de tener conocimientos previos o haber vivido determinadas experiencias. Es, dicho de otra manera, una inteligencia innata al ser humano.

Inteligencia fluida

Inteligencia cristalizada: ¿qué es?

La inteligencia cristalizada es uno de los dos elementos que, junto a la fluida, conforma la inteligencia humana de acuerdo a la teoría de Cattell. La inteligencia cristalizada es, de acuerdo al psicólogo británico, aquella que desarrollamos con el tiempo a medida que adquirimos nuevos conocimientos, vivimos experiencias y aprendemos de nuestros errores.

En este sentido, la inteligencia cristalizada es aquella dependiente de la genética. En este caso, las bases genéticas pasan a un segundo plano, pues no tiene un claro origen en la neurofisiología pura del cerebro, sino en las nuevas conexiones neuronales que realizamos a medida que vivimos, aprendemos y nos formamos.

La inteligencia cristalizada, pues, implica un proceso de conocimiento previo y la vivencia de experiencias que terminan moldeando nuestra concepción del mundo y que nos dan las herramientas no innatas que necesitamos para realizar diferentes tareas.

Todo aquello que aprendemos con el tiempo y que requiere de la experiencia ya que no nace de la genética conforma la inteligencia cristalizada, como por ejemplo la orientación en el espacio, los conocimientos y habilidades mecánicas, el desarrollo del lenguaje, la capacidad de establecer juicios complejos y, en esencia, todo aquello que moldeamos con la edad.

Y en referencia a la edad, es una forma de inteligencia que solo hace que aumentar con el paso de los años. Cuanto más pasa el tiempo, más experiencias hemos vivido, más hemos aprendido de los errores y más formación, educación y conocimientos hemos adquirido, así que más se fortalece nuestra inteligencia cristalizada.

En resumen, la inteligencia cristalizada es el elemento de la inteligencia de la teoría de Cattell que tiene su origen en la experiencia y que nos permite establecer relaciones semánticas complejas, desarrollar nuestro lenguaje verbal y no verbal, comprender el mundo que nos rodea, incorporar nuevos conocimientos, desarrollar habilidades mecánicas y establecer juicios de forma independiente a la genética. Es, dicho de otra manera, una inteligencia no innata; una inteligencia adaptativa.

Inteligencia cristalizada

¿En qué se diferencian la inteligencia fluida y la cristalizada?

Después de definir individualmente ambos conceptos, seguro que las diferencias entre la inteligencia fluida y la inteligencia cristalizada han quedado más que claras. De todas formas, por si quieres o necesitas tener la información de forma más visual, hemos preparado, a través de puntos clave, una selección de las principales diferencias entre estos dos elementos de la inteligencia de la teoría de Cattell.

1. La inteligencia fluida es innata; la cristalizada, adaptativa

Como hemos visto, la inteligencia fluida es el elemento innato de nuestra inteligencia. Es aquel conjunto de habilidades de resolución de problemas y de razonamiento lógico de las que disponemos por el simple hecho de ser humanos.

La inteligencia cristalizada, en cambio, es adaptativa, es decir, no innata. Es el elemento de la inteligencia del que no disponemos por el simple hecho de ser humanos, sino que tiene que ir surgiendo con el tiempo. En otras palabras, con la inteligencia fluida se nace; con la adaptativa, no.

2. La inteligencia fluida tiene su base en la genética; la cristalizada, en la experiencia

La inteligencia fluida es innata precisamente porque tiene su base en la herencia biológica de genes. Los genes que constituyen nuestro genoma codifican para todos aquellos procesos que determinan nuestra neurofisiología y, por lo tanto, nos dotan de las habilidades intelectuales que conforman la inteligencia fluida.

La inteligencia cristalizada, en cambio, no es tan dependiente de la genética. Su origen no tiene unas bases únicamente neurofisiológicas, sino que se va moldeando a través de la experiencia y los conocimientos que adquirimos de otros seres humanos. La inteligencia fluida no depende de la experiencia; la adaptativa, depende totalmente de ella.

3. La inteligencia cristalizada aumenta con la edad; la fluida, disminuye

La inteligencia cristalizada, al ser un elemento de la inteligencia asociado a la experiencia y poco dependiente (en comparación con la fluida) a la neurofisiología y, por ende, a la genética, aumenta con la edad. Con el paso del tiempo, aprendemos más y tenemos más experiencias, por lo que la inteligencia cristalizada mejora.

La inteligencia fluida, en cambio, es mucho más dependiente de la agilidad en las conexiones neuronales codificadas por los genes. Por ello, si bien logra su punto álgido a los 20 años (aproximadamente), a partir de ese momento, empieza a decaer. Cada vez perdemos más salud a nivel neurofisiológico, por lo que esta inteligencia innata también disminuye.

En este sentido, mientras que el punto álgido de la inteligencia fluida se alcanza a los 20 años (aunque sigue siendo alta hasta los 40 años); el de la cristalizada lo hace a los 60-70 años.

Edad inteligencia

4. La inteligencia fluida y la cristalizada se aplican a habilidades distintas

Cada inteligencia se aplica a unos ámbitos diferentes. La inteligencia fluida nos permite pensar de forma abstracta y resolver problemas de forma instintiva a través de los razonamientos inductivos y deductivos.

La inteligencia cristalizada, en cambio, es más compleja, al estar detrás de las habilidades intelectuales asociadas al desarrollo del lenguaje, la comprensión del mundo que nos rodea, la incorporación de nuevos conocimientos, el aprendizaje a partir de la experiencia, el desarrollo de habilidades mecánicas, etc.

5. La inteligencia cristalizada evoluciona; la fluida, no

Como hemos ido viendo, la inteligencia cristalizada es un elemento de la inteligencia que evoluciona con el tiempo y que se va moldeando en función de las experiencias que vivimos y de los conocimientos y habilidades que aprendemos. Está, durante toda la vida, en constante cambio.

La fluida, en cambio, al estar basada en unas habilidades innatas, no evoluciona ni se moldea con el tiempo. Evidentemente, cambia a lo largo de la infancia ya que el cerebro se está desarrollando, pero después de alcanzar su punto álgido a los 20 años, ya no solo es que no evolucione, sino que decae.

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