Las 10 diferencias entre ser inteligente y ser listo

La inteligencia y ser listo son dos conceptos que, pese a que solemos confundirlos, son muy distintos. Veamos sus bases psicológicas y biológicas para entender así sus diferencias más importantes.
Diferencias ser inteligente ser listo

¿Qué es ser listo? ¿Y ser inteligente? ¿Es tener facilidad para memorizar? ¿Capacidad para resolver problemas? ¿Disponer de un pensamiento crítico sólido? ¿Poder pensar de forma abstracta? ¿Comprender cosas complejas con facilidad? ¿Ser creativo? ¿Aprender rápido? ¿Ser bueno con los números?

Es interesante ver cómo, a pesar de que los conceptos de ser inteligente y ser listo formen parte de la mentalidad colectiva, la ciencia y, en especial, la Psicología, sigue teniendo problemas para definir exactamente qué son. La denominada como “inteligencia” es un concepto muy difícil de estudiar y de enfocar objetivamente. Y es que a pesar de todo, sigue siendo un término subjetivo.

Por ello, no es de extrañar que, a nivel de sociedad, sigamos teniendo dudas acerca de sus pilares. Y, en este contexto, uno de los errores más comunes es utilizar los conceptos de “ser inteligente” y de “ser listo” de forma incorrecta o incluso creer, erróneamente, que son sinónimos.

Ser inteligente es muy diferente a ser listo. De hecho, más allá de su vinculación con las habilidades cognitivas del cerebro humano, no podrían ser más distintos. Por ello, en el artículo de hoy, además de definir ambos términos de la forma más concisa posible, veremos las más importantes diferencias a nivel psicológico entre ser inteligente y ser listo. Vamos allá.

¿Qué es ser inteligente? ¿Y ser listo?

Antes de empezar con las diferencias en forma de puntos clave entre ambos conceptos, es interesante (y también importante) que nos pongamos en contexto y definamos qué es ser inteligente y qué es ser listo. De este modo, sus principales diferencias empezarán a quedar mucho más claras. Así que empecemos.

Ser inteligente: ¿qué es?

Se dice que una persona es inteligente cuando tiene una inteligencia por encima de la considerada como media. Pero, ¿qué es la inteligencia? A pesar de que su definición sea compleja y subjetiva, podemos entenderla como el conjunto de capacidades mentales y habilidades socioemocionales que nos permiten relacionarnos con nosotros mismos y con el entorno.

La inteligencia, pues, es el conjunto de habilidades cognitivas para entender lo que nos rodea, pensar de forma lógica, resolver problemas dificultosos y procesar y manejar la información de una forma muy eficaz. Una persona es inteligente, pues, cuando cumple con estos estándares, tiene visión a largo plazo y convierte lo complejo en sencillo.

También podemos hablar del famoso cociente intelectual (CI). Pues cuando una persona presenta un cociente superior a la media, se dice que es inteligente. Y si supera los 130 puntos, ya se considera que es superdotada o con altísimas capacidades.

Aun así, la Psicología, hoy en día, sabe que el concepto de la inteligencia abarca mucho más que este simplificado cociente intelectual, pues la inteligencia puede tomar muchas formas distintas. De hecho, psicólogos como Howard Gardner, Daniel Goleman y Raymond Cattell, entre otros, han hablado de las distintas inteligencias que constituyen el intelecto humano.

En este sentido, tenemos la inteligencia emocional (analizar los sentimientos y emociones tanto propios como ajenos), la lingüística (dominar el lenguaje en lo que a comunicación verbal, escritura y gestualidad se refiere), la espacial (situarnos dentro de espacios tridimensionales), la lógico-matemática (facilidades para el estudio y la comprensión de las ciencias formales), la musical (buenas aptitudes en el mundo de la música), la kinestésico-corporal (utilizar la mecánica de nuestro cuerpo para nuestros objetivos), la creativa (generar constantemente ideas innovadoras), etc.

Como vemos, la inteligencia humana toma muchas formas. Aun así, en esencia, ser inteligente significa que dispones de unas habilidades cognitivas para asimilar, procesar y comprender la información captada de una forma eficaz, generalmente por encima de lo que se considera la media. En esto se fundamenta, de forma muy simplificada, la inteligencia como tal. Una facultad mental para percibir informaciones y retenerlas.

Inteligencia

Ser listo: ¿qué es?

Se dice que una persona es lista cuando tiene una personalidad que afronta con soltura situaciones diarias al saber aprovechar sus conocimientos de la mejor forma posible. En este sentido, las personas listas son rápidas mentalmente, sagaces, astutas, prácticas, perspicaces, atentas e intuitivas. Un conjunto de conductas que suelen llevar al éxito en la vida.

Como vemos, ser listo poco o nada tiene que ver con el rendimiento académico y mucho menos con el cociente intelectual, pues no necesariamente (claro que hay personas inteligentes y listas) tiene facilidad para procesar nueva información con una eficacia superior a la media, pero sí que tienen unos rasgos de personalidad que permiten responder muy eficientemente a situaciones del día a día.

No es un talento innato ni ninguna habilidad específica, sino que es un conjunto de rasgos que van evolucionando a lo largo de la vida tras el esfuerzo por aprender, la práctica y el ímpetu por lograr una buena canalización de unas habilidades cognitivas que no tienen por qué ser superiores a la media.

Es decir, ser listo no implica tener un talento o habilidad notoria, pero sí que son capaces no solo de aprender lo que se propongan gracias a su voluntad para desarrollarse a todos los niveles, sino de aprovechar al máximo aquello en lo que se es bueno. Ser listo, pues, está más vinculado a ser astuto y ágil.

Las personas listas lo son por dedicación a cultivar rasgos tan importantes como la concentración, la atención, la empatía, la memoria, el autocontrol, la perspicacia, etc. Ser listo es una habilidad adquirida que permite enfocarse en el entorno y usar las habilidades propias en función del contexto para maximizar los beneficios.

Ser listo

¿En qué se diferencia ser inteligente y ser listo?

Después de definir ambos conceptos, seguro que las diferencias entre la inteligencia y ser listo han quedado más que claras. Aun así, por si quieres o necesitas tener la información de una manera más visual, hemos preparado la siguiente selección de sus diferencias más importantes en forma de puntos clave.

1. La inteligencia es un talento innato; ser listo, una habilidad que se trabaja

Como hemos visto, una persona es inteligente en algún ámbito concreto del conocimiento porque tiene un talento innato para ello. En este sentido, la inteligencia no evoluciona mucho a lo largo de la vida, más allá de los evidentes cambios neurofisiológicos que experimentamos.

Con lo de ser listo, la cosa es distinta. No se trata de un talento innato, sino de una habilidad que, por los rasgos de la personalidad de las personas listas, vamos trabajando y haciendo evolucionar a lo largo de la vida. Por ello, ser listo es algo adquirido.

2. Ser inteligente se asocia con el cociente intelectual; ser listo, no

El cociente intelectual (CI), a pesar de sus limitaciones, sigue siendo útil para determinar la inteligencia de una persona. Los puntos del cociente pueden hacer una aproximación de cómo de inteligente es alguien. Pero este mismo CI no puede dar ninguna información acerca de si la persona es lista o no, pues, como hemos visto, ser listo es un rasgo de la personalidad, no un conjunto de habilidades mentales medibles.

3. Ser listo es un concepto único; mientras que hay distintos tipos de inteligencia

Tal y como hemos visto, pese a lo complejo del término, “ser listo” es un concepto único. Digamos que, en esencia, solo hay una forma de ser listo, que es presentar los rasgos de la personalidad que hemos comentando. En cambio, la inteligencia sí que se divide en distintos grupos. Una persona inteligente puede serlo en uno o varios de los tipos de inteligencia que hemos visto: emocional, lingüística, espacial, lógico-matemática, creativa, musical, kinestésico-corporal...

4. Los animales pueden ser inteligentes; pero no listos

Un animal puede ser inteligente, en el sentido que puede presentar, por sus factores neurofisiológicos, unas habilidades para la retención y procesamiento de la información, así como para la resolución de problemas, superiores a las de la media del reino animal. Pero un animal, por muy inteligente que sea, nunca será listo.

Ser listo, al implicar un grado de consciencia que va mucho más allá de resolver problemas y retener conocimientos, es exclusivo a los seres humanos. Es decir, un animal podrá ser inteligente, pero nunca podremos referirnos a él como astuto, ágil o perspicaz, pues no tienen esos rasgos de la personalidad propios de la especie humana ni voluntad para usar sus conocimientos.

5. Ser listo es un rasgo de la personalidad; ser inteligente, no

En relación con lo que venimos comentando, ser listo es el conjunto de rasgos de la personalidad que nos llevan a usar nuestros conocimientos de una forma eficaz. En cambio, ser inteligente tiene muy poco o nada que ver con la personalidad. Ser inteligente es disponer de unas habilidades mentales superiores a la media, pero no constituye ningún rasgo que caracteriza nuestra forma de ser.

Personalidad ser listo

6. Ser listo tiene un enfoque más práctico que ser inteligente

En líneas generales, ser listo suele tomar un enfoque más práctico que ser inteligente. Es decir, mientras que la inteligencia en sí se basa simplemente en ser capaz de retener y procesar información de una forma muy eficaz, ser listo se focaliza más en cómo podemos usar nuestros conocimientos para lograr nuestros objetivos.

7. La inteligencia no se puede modificar por voluntad propia

Como ya hemos comentado, la inteligencia es un talento innato, una habilidad con la que nacemos que nos hace ser buenos en un ámbito concreto del conocimiento. Por ello, no se puede modificar por voluntad propia. En cambio, sí que podemos decidir ser más o menos listos, pues los rasgos de la personalidad que determinan dicho concepto se trabajan y se entrenan.

8. Ser listo está más vinculado al éxito en la vida

¿Cuántos casos conocemos de personas muy inteligentes en algún campo que no han logrado, por inexplicable que parezca, el éxito? Y es que lograr el éxito a nivel profesional está mucho más asociado a “ser listo” que a “ser inteligente”. Los rasgos de la personalidad de una persona que es lista suelen pasar por encima de las habilidades innatas de una persona con una gran inteligencia. Para triunfar, hay que ser perspicaz, no basta con ser inteligente.

9. Ser inteligente está asociado a buenos resultados académicos; ser listo no tiene por qué

Evidentemente, una persona puede ser inteligente y lista a la vez, pero no todos tenemos la misma suerte. Y especialmente en el ámbito escolar, mientras que una persona inteligente suele sacar buenas notas, una lista no tiene por qué hacerlo, pues no siempre tiene esa facilidad para retener información. Ahora bien, como hemos visto, que sus resultados académicos no sean tan buenos como los de una persona inteligente no significa que, al terminar los estudios, no vaya a lograr el éxito.

10. Ser inteligente tiene que ver con la retención de conocimiento; ser listo, con cómo aprovechamos el conocimiento

Y para terminar, una diferencia que lo resume todo. Ser inteligente significa que tienes facilidad para captar, procesar y retener información. En cambio, ser listo no está vinculado a la habilidad para retener conocimiento, pero sí con rasgos conductuales que permiten aprovechar mejor el conocimiento. Esta es, seguramente, la gran diferencia entre ser inteligente y ser listo.

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