Los 25 mitos sobre el TDAH, desmentidos

El TDAH es una enfermedad muy estigmatizada que está rodeada de muchos mitos y leyendas urbanas.
Mitos TDAH

Comportamientos impulsivos, dificultad para mantener la atención, hiperactividad… Estos son algunos aspectos de la personalidad de muchos niños y suelen ser propios de la edad.

Sin embargo, hay veces en los que estos comportamientos van más allá de las “cosas de niños” y conforman la sintomatología de una enfermedad que, pese a ser infravolarada a menudo, afecta a la vida de los niños y puede prolongarse hasta la edad adulta: el TDAH.

Sigue sin estar muy claro qué es este trastorno, cuáles son sus causas, cuál es su gravedad, cómo se trata, etc. Por ello, la sociedad ha generado muchos mitos y leyendas urbanas que deben ser desmentidas. Esto es lo que haremos en este artículo.

¿Qué es el TDAH?

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una enfermedad, es decir, no es un problema de personalidad de los niños ni se debe a no haber recibido una buena educación. Es una enfermedad reconocida en la medicina.

El TDAH es un trastorno neurológico que afecta a millones de niños en el mundo y que, a pesar de lo que se cree, muchas veces continúa en la edad adulta. Está caracterizado por la dificultad para mantener la atención y concentrarse, así como por presentar comportamientos impulsivos y, a menudo, hiperactividad.

Es una enfermedad neurológica, lo que significa que está debida a problemas en el sistema nervioso. Por causas intrínsecas a la persona (no depende de la educación ni de otros factores externos), hay algún trastorno en la química del cerebro que se manifiesta con esta sintomatología.

Al ser debido a una afectación al sistema nervioso, el TDAH no tiene cura. La persona afectada siempre vivirá con ese problema en su cerebro, pero afortunadamente disponemos de tratamientos que permiten que el niño no vea su calidad de vida comprometida y que no arrastre tantos problemas en la edad adulta.

¿Qué mitos existen acerca del TDAH?

Se han dicho muchas mentiras sobre por qué aparece el TDAH, sobre si realmente es una enfermedad o es solo un invento, sobre los tratamientos, sobre la afectación en adultos… Estos y otros mitos son los que desmentiremos a continuación.

1. No es una enfermedad

Falso. El TDAH es una enfermedad neurológica, es decir, está en el mismo grupo de trastornos que el alzheimer, el autismo, el Parkinson e incluso la esclerosis múltiple. Si no nos cuestionamos que estas son enfermedades reales, tampoco podemos hacerlo con el TDAH.

2. Se cura

Falso. Que pueda tratarse no quiere decir que tenga cura. Los trastornos neurológicos no pueden curarse, es decir, son crónicos. De todos modos, el tratamiento ayuda a reducir la sintomatología y permite que los afectados no vean su calidad de vida tan afectada.

3. Es un trastorno exclusivo de la infancia

No. Pese a que surge en la infancia y los síntomas suelen desaparecer durante la adolescencia, lo cierto es que muchos adultos, especialmente aquellos que durante la niñez no recibieron tratamiento, arrastran las secuelas y pueden seguir teniendo problemas.

4. Es un trastorno leve, con pocos síntomas

Falso. El TDAH puede tener muchas consecuencias negativas para los afectados. Más allá de la impulsividad, la hiperactividad y la dificultad para concentrarse, puede tener implicaciones en las relaciones personales, en el rendimiento académico, en el clima familiar e incluso puede ser la puerta de entradas al consumo de sustancias como el alcohol y otras drogas.

5. Los fármacos para tratarlo son peligrosos

No. Absolutamente todos los fármacos que se lanzan al mercado han pasado por unos análisis de toxicidad y de seguridad increíblemente exhaustivos. Ni los del TDAH ni ningún otro son peligrosos para la salud. Otra cosa es que tengan efectos secundarios. Pero jamás ponen en peligro la vida del niño.

6. Hace que los niños sean violentos

No. El TDAH no provoca comportamientos violentos. Que un niño muestre estos comportamientos es debido a otros aspectos de su personalidad, pero no hay ninguna relación entre TDAH y violencia.

7. Se resuelve con una buena educación en casa

No. Los padres y la educación que dan al niño no son ni la causa ni la solución. Igual que una neumonía no puede tratarse en casa intentando educar al niño, el TDAH tampoco. Es una enfermedad, y como tal, requiere atención médica.

8. Los medicamentos para tratarlo causan adicción

No. Esto es algo que suele preocupar a los padres, pero no hay ningún peligro. Una sustancia causa adicción cuando su consumo despierta en el cerebro una sensación de bienestar. Las dosis a las que se encuentran los componentes “potencialmente adictivos” de estos fármacos no llegan nunca al nivel necesario como para despertar una adicción.

9. Los tratamientos farmacológicos frenan el crecimiento del niño

Falso. Una leyenda urbana bastante común es la que dice que los medicamentos para tratar el TDAH hacen que el niño se quede más bajo de lo normal, pero esto todavía no ha estado demostrado científicamente.

10. Los niños en edad preescolar no lo sufren

No. El TDAH es un trastorno con el que se nace, por lo que realmente el niño tiene TDAH nada más nacer. Otra cosa es cuándo empieza a mostrar los síntomas. Y, de hecho, muchas veces ya se observan en la edad preescolar, por lo que hay que estar atento y consultar con el pediatra en caso de duda.

11. Si es capaz de concentrarse en algo, quiere decir que no lo sufre

No. Hay quien piensa que si su hijo es capaz de concentrarse con, por ejemplo, los videojuegos, no puede ser que tenga TDAH. Pero la cosa está en que para las tareas que él considere “divertidas”, no le costará concentrarse. El problema viene con las tareas “obligatorias” que requieran prestar atención durante mucho tiempo. La escuela es el claro ejemplo.

12. Si hay disciplina de los padres, no puede aparecer el trastorno

Falso. Si un niño tiene esta enfermedad neurológica, por mucho que los padres intenten educarlo, manifestará los síntomas inevitablemente. No existe prevención, pues su origen está en la propia química del cerebro.

13. Se resuelve siempre por sí solo sin dejar secuelas

No. El TDAH no puede curarse, pues no hay manera de revertir la afectación neurológica que tiene. Si bien es cierto que muchos síntomas desaparecen durante la adolescencia, los adultos suelen quedarse con secuelas.

14. El diagnóstico es poco fiable

No. Las técnicas de las que se disponen actualmente permiten que el diagnóstico sea muy eficaz siempre y cuando los padres soliciten la atención médica.

15. Aparece si la madre tiene problemas durante el parto

No. Durante mucho tiempo se creyó que este y otros trastornos de la conducta aparecían si durante el parto había problemas. Pero hoy se sabe que esto no es así. El “error” neurológico que determina que el niño sufra TDAH está en su interior, codificado en los genes. No viene causado por ninguna situación externa.

16. Aparece a causa de alguna lesión cerebral en el niño

No. Los niños con TDAH no tienen ningún problema físico a nivel cerebral. Su cerebro está bien. Lo que no está bien son las comunicaciones neuronales que este realiza, cosa que se traduce en la tradicional sintomatología.

17. Si no hay hiperactividad, no puede ser TDAH

Falso. La hiperactividad, pese a que esté en el nombre, no siempre aparece. Los síntomas que siempre se observan son los de la impulsividad y el déficit de atención, pero la hiperactividad no tiene por qué hacerlo.

18. La sociedad actual ha hecho que surja esta enfermedad

No. Hay quien dice que es una enfermedad “nueva” debida a que sometemos a los niños a mucha presión y que están expuestos a mucho estrés. Pero esto no es así. El TDAH habrá existido siempre, pues es un trastorno neurológico. Otra cosa distinta es que no se diagnosticaba hasta hace relativamente poco. La sociedad no provoca TDAH, pues, como hemos dicho, su aparición no depende del medio.

19. Un niño con TDAH es menos inteligente

No. Un niño con TDAH no es ni menos ni más inteligente. No existe ninguna relación entre este trastorno y el coeficiente intelectual del niño.

20. La televisión y los videojuegos pueden ser un factor de riesgo para desarrollarlo

Falso. Hay quien utiliza la violencia de la televisión y de los videojuegos para explicar todos aquellos trastornos de la conducta de los niños. El TDAH aparece por un trastorno neurológico durante el desarrollo. Mientras es un embrión, ni ve la televisión ni juega a la consola, por lo que no tiene nada que ver.

21. Si ya se medica, no hace falta la psicoterapia

No. El mejor tratamiento para un niño con TDAH ha demostrado ser la combinación de un tratamiento farmacológico y someterse a terapias psicológicas. Así es como se obtienen los mejores resultados.

22. Los niños con TDAH son mentirosos

No. Ser mentiroso o no es un aspecto de la personalidad de cada niño. No hay ninguna relación entre sufrir TDAH y la tendencia a decir mentiras.

23. Es un trastorno poco común

No. Es un trastorno infradiagnosticado. Que no es lo mismo que “poco común”. De hecho, 5 de cada 100 niños sufren este trastorno. El problema es que muchos de estos casos nunca llegan a ser diagnosticados, por lo que parece que hay poca gente que lo sufra.

24. Es raro que los adultos lo sufran

No. No lo es. Pese a que la mayoría de los síntomas desaparecen durante la adolescencia, lo cierto es que al menos un 30 % de los adultos (es difícil calcularlo con exactitud) con TDAH siguen presentando síntomas más o menos importantes.

25. No puede heredarse

Falso. Este trastorno neurológico es heredable, es decir, puede pasar de padres a hijos. De hecho, si uno de los dos padres tiene TDAH, el niño tiene al menos un 60 % de probabilidades de sufrirlo.

Referencias bibliográficas

  • De Sousa, A. (2016) “ADHD - The Myths and The Facts”. Indian Journal of Mental Health.
  • Can Learn Society. (2013) “Dispelling Myths About Attention Deficit / Hyperactivity Disorder (AD/HD)”. Take Ten Series.
  • National Institute of Mental Health. (2016) “Attention-Deficit / Hyperactivity Disorder (AD/HD): The Basics”. NIH.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.