Traumatología

Las 10 lesiones más comunes en el pádel

Existen muchas patologías asociadas al pádel, pues se trata de un deporte muy demandante que requiere altos niveles de preparación física. Te contamos las lesiones más comunes.
Lesiones comunes padel

El pádel es un juego deportivo entre dos parejas, muy parecido al tenis, que se practica entre cuatro paredes y en el que la pelota se golpea con una pala de mango corto. Es un deporte excelente para practicar de forma asidua, pues ayuda a disminuir el estrés, mejora la coordinación y reflejos de quien lo practica, tonifica los músculos, ayuda a fortalecer el corazón y fomenta la sociabilidad entre compañeros y familiares.

Además, se trata de un deporte aeróbico que permite quemar mucha grasa, para aquellos que busquen bajar de peso. Sin ir más lejos, se estima que un partido entero requiere una energía de 700 a 900 calorías, es decir, casi la mitad de la ingesta energética diaria recomendada para un ser humano adulto. Sin duda, se trata de una actividad física completa y desafiante que pone a prueba tanto la resistencia como la capacidad de trabajar en equipo.

Por desgracia, en algunos países donde se practica de forma asidua, el pádel es el sexto deporte que más lesiones reporta. Además de esto, es el segundo que más porcentaje de pacientes en rehabilitación necesita, seguramente por la demanda física que supone. Si lo practicas habitualmente, te recomendamos seguir leyendo: aquí podrás encontrar las 10 lesiones más comunes en el pádel.

¿Cuáles son las lesiones más comunes en el pádel?

Según revisiones médicas publicadas en la Revista española de Podología, las 3 lesiones más comunes que se produce por jugar al pádel son las siguientes: esguince de tobillo (casi el 30% de los accidentes totales), microrroturas de gastrocnemios (casi el 20%) y las fascitis plantares (casi un 20%). Te contamos todas las particularidades de estas 3 patologías y de 7 más, que son menos comunes, pero igual de relevantes. Vamos a ello.

1. Esguince del tobillo

Los datos estadísticos muestran que, en todo el mundo, se produce un esguince de tobillo por cada 10.000 personas al día. Esto se traduce, de forma aproximada, en 2 millones de pacientes estadounidenses anuales con esta patología, lo que supone un gasto público de 2 billones de dólares. Sin duda, estamos ante una de las lesiones de las extremidades más comunes en todo el globo.

El esguince de tobillo es una lesión que se produce al doblar o girar drásticamente el tobillo de forma extraña, causando así un estiramiento o desgarramiento de los ligamentos (generalmente externos) que mantienen a los huesos en su sitio. En general, se suelen requerir medicamentos y fisioterapia para abordar esta lesión pero, en los casos más graves, puede ser necesaria una intervención quirúrgica.

Esguince padel

2. Microrroturas del gastrocnemio

El músculo gastrocnemio está situado en la región posterior de la pierna y es el más superficial de la pantorrilla. Las roturas de las fibras que lo componen son bastante incapacitantes, pues pueden causar mucho dolor en el paciente cuando intenta realizar ciertas actividades físicas.

Dependiendo de la gravedad de las lesiones se distinguen 3 grados totales, variando de un porcentaje de separación y rotura del 5% al 100%. Las más leves se resuelven con reposo en cosa de 1-2 semanas, mientras que las de grado 3 requieren hasta 2 meses de proceso curativo. Las roturas de las fibras del gemelo corresponden hasta al 40% de todas las lesiones en actos deportivos.

3. Fascitis plantar

La fascitis plantar es un tipo de lesión que implica la inflamación de una banda gruesa de tejido que atraviesa la planta del pie y conecta el hueso del talón con los dedos de los pies. Este padecimiento se desencadena por un estiramiento o sobrecarga excesivos de la banda antes nombrada, conocida como fascia plantar.

Normalmente, el dolor se irradia al talón, y es mucho más punzante y doloroso a la hora de levantarse o al descansar tras caminar/realizar ejercicio. El uso de férulas, consumo de fármacos sin receta y ciertos hábitos pueden causar mejoría de la fascitis plantar. En algunos casos, se hace necesaria una cirugía.

4. Luxación del hombro

La articulación del hombro se compone de tres huesos: la clavícula, el omóplato y el húmero. Debido a su uso repetido durante el pádel (para golpear la raqueta), es común que el esfuerzo y posiciones anómalas terminen en una luxación o derivados. En este ejemplo concreto, los segmentos óseos que forman la articulación se separan.

Una luxación es muy dolorosa, hasta el punto de impedir cualquier tipo de movimiento del brazo. Ante este tipo de lesiones, se requiere tratamiento médico inmediato, pues un especialista debe colocar nuevamente la cabeza del húmero en su zona correspondiente, lo que precisa de ciertas maniobras mecánicas muy complejas.

Luxación hombro

5. Lesión del manguito rotador

El manguito rotador es un grupo de músculos y tendones que rodean la articulación del hombro. Las lesiones en este conglomerado muscular se describen como “dolores sordos en el hombro” que pueden perturbar el sueño, dificultar la acción de peinarse o tocarse la espalda o incluso causar una debilidad generalizada en la extremidad.

Esta lesión es común en los jugadores de pádel, ya que suelen realizar esfuerzos repetitivos que cargan este área de músculos y tendones. Los tratamientos suelen basarse en el descanso y aplicación de frío pero, si esto no funciona, se puede acudir a la inyección de esteroides.

6. Lumbalgia

El dolor de espalda bajo, también conocido como lumbalgia, es uno de los dolores más comunes y representados en todo el mundo. La incidencia a lo largo de la vida del individuo oscila entre un 60-90%, es decir, que hasta 9 de cada 10 personas van a sufrirla en algún momento de su vida.

Por suerte, el 80% de los dolores de espalda son agudos y remiten en poco tiempo. Es común que los deportistas sufran este tipo de malestar, pues su columna vertebral se ve sujeta durante el acto deportivo a esfuerzos de tipo giro, extensión, rotación y flexión, entre otros. Acudir al médico ante este signo clínico es esencial, pues la lumbalgia puede ser un indicio de diversas patologías subyacentes.

7. Epicondilitis

La epicondilitis no se conoce como “codo de tenista” por coincidencia. Esta es provocada por movimientos repetitivos de extensión de la muñeca y supinación del antebrazo, que ocasionan microroturas en los tendones involucrados (situados en la región del epicóndilo). En general, esta patología se suele abordar con descanso, hielo, antiinflamatorios y paciencia.

8. Lesiones oculares

¿No te esperabas este elemento en la lista, verdad? Pues sí, el impacto de una pelota (que puede alcanzar hasta los 190 km/h) directamente en el ojo puede provocar cuadros clínicos bastante molestos y dolorosos, como una hemorragia por delante del iris.

El mejor tratamiento posible es reposo inmediato y acudir con presteza a un oftalmólogo de urgencia, para que evalúe el estado de la estructura ocular dañada y prescriba los fármacos pertinentes al paciente. Si bien la mayoría de los casos se solucionan con el tiempo, es posible que el afectado pierda la visión durante un periodo variable.

9. Fractura de escafoides

Muchas veces, nos emocionamos en el fragor de la competitividad y nos dejamos en otra parte de la mente la precaución. Por ello, al intentar golpear una bola imposible, el deportista puede acabar cayendo al suelo sobre la mano estirada.

En estas ocasiones, el hueso del escafoides (situado en la muñeca) y el radio suelen fracturarse. Cuando hablamos de huesos, no vale únicamente reposo y hielo: toca ponerse una escayola y, en los casos más graves, que se inserte una pieza metálica en el lugar donde se ha producido la rotura.

Fractura escafoides

10. Esguince de rodilla

El esguince de rodilla también es relativamente común a la hora de practicar este deporte, pues el pádel es un ejercicio que requiere de cambios de dirección rápidos con las piernas. Consiste en un elongamiento de los ligamentos que sujetan la rodilla. Este tipo de lesión también se divide en grados, al igual que la rotura del gastrocnemio. Dependiendo de la magnitud de la lesión, el tratamiento será conservador o quirúrgico.

Resumen

Con todos estos datos, ni mucho menos hemos querido desalentar a los lectores y que dejen de jugar al pádel. Practicar deporte es esencial en una rutina caracterizada por el estilo de vida sedentario, y te aseguramos que una pequeña lesión “merece la pena” de vez en cuando si se tienen en cuenta todos los beneficios que reporta estar activo.

Aun así, se puede reducir el riesgo de sufrir este tipo de lesiones si se realizan estiramientos previos y no se fuerza demasiado la maquinaria biológica. Por mucho que el pádel sea un deporte competitivo, recuerda que tu salud va ante todo.

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