Las 10 lesiones en el hombro más comunes (causas, síntomas y tratamiento)

El hombro es un complejo articular que une el brazo con el tronco y que es esencial en el aparato locomotor. Veamos las lesiones que más frecuentemente pueden aparecer en el hombro y cómo deben ser abordadas.
Lesiones hombro

El aparato locomotor es parte esencial de la naturaleza animal y, por tanto, humana. Nuestro cuerpo está formado por 206 huesos y más de 650 músculos, teniendo, cada uno de ellos, una estructura morfológica y una función única. Pero en este rol, no podemos dejarnos en el tintero unos protagonistas igual de importantes: las articulaciones.

Una articulación es el punto en el que dos huesos se unen, permitiendo mayor o menor grado de movilidad. Se trata de regiones que están formadas por, además de estos elementos óseos, cartílago, menisco, membrana sinovial, líquido sinovial, ligamentos (unen hueso con hueso) y tendones (unen músculo con hueso).

Todas y cada una de las articulaciones de nuestro cuerpo son esenciales, pero estaremos de acuerdo en que una de las más relevantes es, sin duda, el hombro. Un complejo articular formado por la conjunción de tres huesos (húmero, clavícula y escápula) que une el brazo con el tronco superior del cuerpo.

Por desgracia, como articulación (o complejo articular, en este caso) que es, el hombro es susceptible de sufrir daños que pueden limitar sus funciones mecánicas de forma más o menos grave. Así que hoy, de la mano de nuestro equipo de traumatólogos y de las más prestigiosas publicaciones científicas, veremos cuáles son las lesiones de hombro más frecuentes, analizando sus causas, síntomas y tratamiento. Empecemos.

¿Cuáles son las lesiones de hombro más frecuentes?

La articulación del hombro o articulación glenohumeral es aquella cuya superficie de unión es la cabeza del húmero y la cavidad glenoidea de la escápula. Esta es la principal articulación del complejo articular que es el hombro. Une el brazo con el tronco superior y, de hecho, se trata de la articulación con mayor amplitud de movimiento.

Pero es precisamente por esto y por los esfuerzos que le pedimos que, en muchas ocasiones, pueden surgir daños morfológicos que le dan inestabilidad y que nos pueden impedir que este hombro cumpla con sus funciones. Veamos, pues, cuáles son las lesiones de hombro más comunes.

1. Tendinitis del manguito rotador

Por “manguito rotador” entendemos, básicamente, el conjunto de músculos y tendones que tienen la función de dar estabilidad al complejo articular del hombro. Y estos tendones son fibras de tejido conectivo con la función fisiológica de unir el músculo con el hueso (en este caso, el húmero), pero no la de realizar esfuerzos mecánicos. Por ello, si los sobrecargamos, pueden surgir problemas.

En este contexto, la tendinitis del manguito rotador es una lesión que se desarrolla cuando los tendones de este complejo articular se irritan y se inflaman. Generalmente, esta tendinitis se debe a pasar mucho tiempo en posturas dañinas para el hombro, al propio envejecimiento, a un desgarro de un tendón, dormir sobre el brazo en malas posturas, practicar deportes que requieren de movimientos de los brazos por encima de la cabeza, etc.

El principal signo clínico es el dolor en el hombro, que viene acompañado de sensibilidad, hinchazón, sensación de acartonamiento y dificultades para mover la articulación. De todos modos, se trata de una lesión poco grave que con descanso y cuidados en el hogar, consumo de antiinflamatorios o sesiones de fisioterapia se puede tratar sin problemas.

Tendinitis manguito rotador

2. Luxación de hombro

Una luxación de hombro es lo que tradicionalmente entendemos como “salirse el hombro de sitio”, es decir, el húmero se separa del omóplato. Se trata de la luxación más frecuente de todo el esqueleto humano. De hecho, el “hombro dislocado” representa el 45% de las lesiones esqueléticas en la población general.

Se trata de una lesión que, en el 85% de los casos, aparece porque el húmero sale hacia delante debido a un impacto en el brazo, que se transmite esta fuerza al hombro y, consecuentemente, da lugar a esta dislocación ósea. El complejo articular se mostrará visiblemente deformado, la persona experimentará un dolor muy intenso y será incapaz de moverlo.

El primer paso (y muchas veces, el único) para tratar la lesión consiste en lo que se conoce como reducción cerrada, una intervención en la que el médico intentará recolocar el hueso en su sitio tras haberle dado a la persona un sedante o relajante muscular. Más allá de la desagradable experiencia, no suele presentar mayores complicaciones.

3. Microinestabilidad de hombro

La microinestabilidad de hombro es una afección especialmente común entre tenistas y que, en realidad, es la consecuencia de la conjunción de distintas lesiones. Consiste en cualquier alteración anatómica en el complejo articular del hombro que impida que la cabeza del húmero se mueva natural y suavemente en su lugar de articulación.

Esto provoca dolor (que es menos intenso que en los cuadros anteriormente analizados), rigidez, debilidad y, sobre todo, molestias al intentar practicar deporte con normalidad. Habrá que acudir al traumatólogo para encontrar la causa de fondo y, a partir de aquí, abordar clínicamente la dolencia.

4. Lesión SLAP

La lesión SLAP (Superior Labrum Anterior to Posterior) es una lesión del hombro en la que el labrum, una fibra de cartílago presente en la cabeza del húmero, se rompe. Esta rotura de cartílago provoca dolor, inestabilidad, debilidad, rigidez y, en muchas ocasiones, chasquidos cuando movemos la articulación.

Este cartílago, como cualquier otro, es un tejido conectivo rico en células condrógenas, colágeno y fibras elásticas que se sitúa entre los huesos de una articulación para evitar el roce y fricción entre ellos. Por lo tanto, es normal que daños en el labrum deriven en los problemas y síntomas mencionados.

Aun así, si la rotura no es total, tal vez sea suficiente con analgésicos y sesiones de fisioterapia. Pero si el cartílago ha experimentado una rotura total, quizás toque pasar por quirófano y someterse a cirugía, aunque esta se realiza mediante artroscopia, una técnica muy poco invasiva con buenos resultados y que permite recuperar la funcionalidad total del hombro en unos dos meses.

5. Artritis de hombro

Por artritis de hombro entendemos toda aquella enfermedad reumática caracterizada por dolor, inflamación, rigidez y deformidad en el complejo articular del hombro. Consiste en hinchazón y sensibilidad en el hombro que cursa con dolor y limitación de la movilidad debido a un desgaste del cartílago y daños en la membrana sinovial.

En el caso del hombro, generalmente está asociada a la artritis reumatoide (por un error genético, las células inmunitarias atacan a la membrana sinovial de las articulaciones del hombro), osteoartritis (la sintomatología aparece por el simple envejecimiento y desgaste articular progresivo), artritis postraumática (el daño articular se debe a un traumatismo, como un desgarro del manguito rotador, una luxación grave o una fractura ósea) o necrosis avascular (la irrigación sanguínea a la cabeza del húmero se ve alterada y sus células van muriendo).

Artritis hombro

6. Artrosis de hombro

La artrosis de hombro es una enfermedad reumática y crónica que afecta al complejo articular del hombro y que tiene su origen en el envejecimiento. Tras toda una vida de esfuerzos, movimientos, golpes y daños en el hombro, el cartílago presente en este complejo articular empieza a perderse.

Con el tiempo (en edades muy avanzadas), es posible que la pérdida de cartílago sea tal que las articulaciones rozan entre sí, limitando el movimiento y causando dolor. No hay cura y, además, es irreversible. Por ello, es importante prevenir su aparición llevando una vida sin demasiadas exigencias al hombro.

7. Bursitis de hombro

La bursitis es una lesión que afecta a la membrana sinovial, un tejido que envuelve a toda una articulación, encerrándola en una especie de cápsula (llamada bursa) donde se vierte en líquido sinovial, una sustancia viscosa y pegajosa que ayuda a mantener la lubricación en la articulación. En este sentido, la bursitis es una inflamación de la bursa.

Esta lesión suele aparecer por realizar movimientos repetitivos que presionan la membrana sinovial, apoyarse sobre los codos durante periodos largos o pasar demasiado tiempo arrodillado. Aun así, se soluciona sin problemas con descanso y, si es necesario, antiinflamatorios.

8. Rotura del manguito rotador

Al principio hemos hablado de la tendinitis del manguito rotador, viendo cómo surgía por una inflamación e irritación de los tendones del hombro. Ahora bien, siguiendo en este contexto de los tendones, estos también pueden romperse, dando lugar a una lesión más grave que se conoce como rotura del manguito rotador.

La rotura tendinosa suele aparecer de forma aguda cuando caemos sobre el brazo o intentamos levantar algo muy pesado, aunque también puede deberse a una tendinitis no tratada que empeora con el tiempo y acaba dando lugar a un desgarro, que puede ser parcial o total.

Los síntomas, además de un dolor intenso y súbito, son la debilidad en hombro y brazo, los chasquidos y las dificultades para mover el hombro. Si el desgarro ha sido parcial, las sesiones de fisioterapia pueden ser suficientes. Pero si ha sido total y/o, por tus actividades, necesitas exigir mucho al hombro, la cirugía artroscópica para reparar el tendón roto puede ser necesaria.

9. Capsulitis adhesiva

La capsulitis adhesiva, también conocida como “hombro congelado”, es una lesión de larga evolución (frecuente en la franja de edad de 40 hasta 70 años) que aparece cuando el tejido conectivo que rodea el complejo articular del hombro se inflama de forma crónica, algo que provoca un endurecimiento de esta cápsula articular que envuelve la articulación del hombro y los tendones del manguito rotador.

Este endurecimiento de la cápsula articular provoca una seria disminución de la movilidad del hombro, inflamación y dolor. Debe ser tratada con sesiones de rehabilitación a manos de un fisioterapeuta, aunque la recuperación total puede alargarse más de un año. Incluso después de unos 15 meses pueden quedar problemas de movilidad.

10. Fracturas de hombro

Una fractura ósea es una rotura parcial o total de un hueso. El hombro no es un hueso en sí (es un complejo articular), así que técnicamente él no sufre fracturas. Aun así, por fractura de hombro entendemos cualquier lesión asociada a una fisura en la cabeza del húmero, la escápula o la clavícula.

Estas fracturas en las estructuras óseas vinculadas al hombro suelen deberse a accidentes traumáticos y provocan intenso dolor, inflamación, incapacidad de mover el brazo, coloración violeta de la piel, deformidades, sensibilidad extrema… Aun así, si se diagnostica a tiempo y se sigue el protocolo indicado por el traumatólogo (sin rehabilitación pueden quedar secuelas), el pronóstico es muy bueno en la inmensa mayoría de casos.

Fractura hombro
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