Los 12 principales peligros y riesgos del running

Correr es una actividad con numerosos beneficios, aunque realizada de manera incorrecta puede comportar peligros para nuestra salud.
Riesgos del running

Indudablemente es el deporte de moda: la tendencia runner sigue expandiéndose a una velocidad de vértigo. La concienciación acerca de la importancia de mantener un cuerpo saludable ha hecho que la gente practique más deporte, y el “salir a correr” es, por ahora, el rey.

El hecho de que sea barato, satisfactorio, eficaz para quemar grasas, se pueda realizar sin tener técnicas ni habilidades especiales y que pueda practicarse en cualquier lugar y momento del día, ha convertido el running en una moda.

Indudablemente, el running tiene, como toda actividad física exigente muchos beneficios para la salud. Sin embargo, los expertos advierten que practicarlo de forma abusiva o sin la preparación adecuada, puede ser igual o peor que llevar una vida sedentaria.

¿Qué es el running?

El concepto running es un anglicismo que sirve para expresar exactamente lo mismo que “salir a correr”. Existen muchos niveles diferentes, pues se trata de una actividad que basa su potencial en la sensación de satisfacción y de progreso.

Los beneficios del running son muchos: disminuye la probabilidad de contraer enfermedades (patologías cardiovasculares, diabetes, obesidad, embolias e incluso algunos tipos de cáncer), fortalece la musculatura y los huesos, ayuda a controlar el peso, mejora el sistema inmune, estimula la capacidad pulmonar, acelera el metabolismo, combate la ansiedad y el estrés, ayuda a descansar mejor, aumenta la autoestima, etc.

Practicarlo tiene, pues, un gran abanico de ventajas para nuestro cuerpo. Sin embargo, como cualquier actividad que genere un placer, nuestro cerebro nos pide cada vez más y más, pudiendo entonces desatar problemas en nuestro cuerpo.

¿Qué riesgos se corren al practicar este deporte?

Los principales riesgos y peligros que se corren al ejercer este deporte vienen dados tanto por la práctica excesiva del mismo, por correr sin las preparaciones adecuadas y por no respetar los patrones de entrenamiento.

En este artículo repasaremos cuáles son los principales peligros relacionados con el running.

1. Esguinces

Generalmente provocados en los tobillos, los esguinces son uno de los principales riesgos a los que un runner está expuesto, especialmente si realiza la actividad en montaña o en terrenos irregulares.

Un esguince de tobillo es una lesión que se produce cuando doblas, fuerzas o giras el tobillo de una forma extraña, forzando a los ligamentos a ir más allá de su límite normal de movimiento. Este hecho provoca un desgarro total o parcial de los ligamentos con unos síntomas que variarán en función de la gravedad de la lesión.

La mayoría de esguinces, que se detectan por una sensación de chasquido al producirse, cursan con hinchazón, dolor, inestabilidad, hematomas, etc. La mayoría de esguinces requieren alrededor de una semana para curarse. El reposo es suficiente.

2. Lumbalgia

La espalda es otra región de nuestro cuerpo que puede pagar las consecuencias de practicar running de forma excesiva. Cuando la técnica y la forma de correr no son adecuadas, el calzado no es el correcto o el que realiza la actividad tiene sobrepeso, puede haber efectos negativos en esta zona.

La parte de la espalda más afectada es la región lumbar, situada en la zona inferior de la espalda, ya que es la que absorbe todo el esfuerzo. Esta sobrecarga puede derivar en una lumbalgia, es decir, dolor localizado en la zona lumbar.

Una complicación de la lumbalgia es que esta acabe convirtiéndose en una hernia discal, un trastorno muy doloroso que generalmente resulta crónico y que comporta una reducción de la calidad de vida.

3. Patología del suelo pélvico

Otra región de nuestro cuerpo que puede verse afectada por los excesos del running es el suelo pélvico. Esta estructura es el conjunto de músculos y ligamentos que, situados en la parte inferior del abdomen, se encargan de retener y mantener en una posición adecuada las vísceras y de sostener el aparato urinario y reproductor.

Debido a que generalmente esta musculatura no es trabajada específicamente, el suelo pélvico suele ser una estructura débil. Si no se ha ejercitado previamente, correr de forma excesiva hace que estos músculos se vean demasiado forzados y sobrecargados, cosa que puede derivar en la patología del suelo pélvico.

Este trastorno, debido a la afectación de la musculatura de la zona, hace que el suelo pélvico no pueda desarrollar sus funciones de retención del aparato digestivo, urinario y reproductor. Las consecuencias de esta patología son problemas de incontinencia urinaria y la dificultad de mantener relaciones sexuales satisfactorias.

La mejor manera de evitar esta situación es, en caso de sospecha de debilidad del suelo pélvico, realizar trabajos específicos para fortalecer sus músculos y hacer ejercicios hipopresivos.

4. Lesiones en la columna vertebral

La columna vertebral es el pilar sobre el que se sostiene todo nuestro cuerpo, es por ello que si esta actividad física no se desarrolla de forma adecuada, también ella puede pagar las consecuencias.

Si la técnica de correr no es la correcta y la actividad se realiza de forma excesiva, se pueden desencadenar trastornos como por ejemplo la espondilolistesis. Esta patología se produce cuando una vértebra se desliza por encima de la otra, cosa que comporta desplazamientos de la columna vertebral. Las consecuencias de esto son dolor (que puede expandirse también a brazos y piernas), inestabilidad al caminar, trastornos sensitivos e incluso incontinencia urinaria.

El running practicado de forma incorrecta también puede provocar artrosis importantes (lesiones en el cartílago articular que une las vértebras), inestabilidades en la columna vertebral o incluso escoliosis severas (desviaciones laterales de la columna vertebral).

5. Tendinitis

La tendinitis es una de las principales patologías derivadas de salir a correr y uno de los mayores miedos dentro del mundo running, pues suele afectar a los talones y tobillos de los corredores.

Los tendones son unas estructuras que tienen la función de unir el músculo al hueso. Durante una práctica deportiva, quien se tiene que encargar de realizar la fuerza son los músculos, no los tendones. Sin embargo, cuando esta no es practicada de la forma correcta o la técnica no es la adecuada, podemos provocar que los que realicen la fuerza sean los tendones y no los músculos.

Esto provoca que el tendón se sobrecargue, pues técnicamente no debe soportar la fuerza necesaria para la práctica deportiva. Esta sobrecarga provoca una inflamación del propio tendón, que cursará con un dolor que puede imposibilitar la práctica del deporte.

La mejor manera de evitarlo es tonificar los músculos, pues si estos tienen suficiente fuerza para encargarse por ellos solos del esfuerzo de la actividad, no se exigirá a los tendones que trabajen en exceso.

6. Fascitis plantar

La planta de los pies también sufre los excesos del running: el famoso “pisar mal”. Esta estructura, conocida como fascia plantar, tiene la función de absorber la energía que se produce cuando los pies impactan contra el suelo.

Cuando se hacen carreras largas o se corre sobre superficies irregulares, la planta del pie puede verse sobrecargada y se acaba desarrollando esta fascitis plantar, que consiste en una inflamación de dicha estructura.

Esta patología cursa con dolor en la zona interna del talón que suele ir acompañado de hinchazón, enrojecimiento y sensibilidad. Sin embargo, el dolor no suele imposibilitar la práctica del deporte ya que tiende a ser agudo solo durante la mañana debido a la rigidez muscular matutina.

7. Fracturas óseas

Pese a ser poco común ya que no se trata de un deporte en el que haya contacto físico ni choques con otras personas, pueden producirse fracturas óseas.

Los huesos pueden debilitarse al ser sobrecargados durante una sesión muy exigente de running en la que no se respeta la forma de correr adecuada. Si esta exigencia se repite a lo largo del tiempo, la sobrecarga puede ser tal que se acaba produciendo una fractura ósea, que consiste en fisuras en los huesos.

Una fractura ósea cursa con dolor (cuyo grado dependerá de la gravedad de la fractura), hinchazón, problemas de movilidad, etc.

8. Flacidez en el pecho de las mujeres

El pecho de las mujeres también puede verse afectado por el running. Las glándulas mamarias son tejidos grasos que cuentan con una muy escasa sujeción, pues el soporte procede casi exclusivamente de los ligamentos de Cooper, unas estructuras que evitan que las mamas caigan por su propio peso.

Los sujetadores deportivos están diseñados especialmente para evitar el deterioro de estos ligamentos, que puede suceder al correr debido a los continuos impactos y a su sobrecarga. Esta afectación a los ligamentos es irreversible y puede provocar flacidez en el pecho de las mujeres.

9. Problemas renales

Pese a ser poco común, se ha observado que la práctica excesiva del running, especialmente en corredores de maratones, puede comportar trastornos en los riñones. Exigir al cuerpo que aguante sesiones de tan alto rendimiento durante períodos largos hace que tenga que combatir mucho tiempo contra la elevada temperatura corporal, la deshidratación, la fatiga, etc.

Esta situación comporta que, para asegurar que las funciones vitales se mantienen, llegue menos sangre a los riñones, unos órganos que requieren de mucha para funcionar correctamente. Esto se traduce en una insuficiencia renal que puede ser perdurable después de la actividad física.

10. Deshidratación

Mantenerse hidratado durante una sesión de running es esencial. De lo contrario, la deshidratación puede comportar complicaciones como mareos, dolores de cabeza, dificultad para respirar y, en casos extremos, desmayo.

11. Fatiga y debilidad

El nivel de preparación es muy importante. No pueden establecerse objetivos más allá de las posibilidades reales de la persona. Sentirse extremadamente fatigado después de una sesión de running no es motivo de satisfacción.

De hecho, después de una sesión por encima de las capacidad del runner, puede sentirse una debilidad que impide llevar a cabo un día normal, pudiendo incluso desmayarse hasta 4 horas después de haber finalizado la actividad.

12. Muerte súbita

Pese a ser el caso más extremo y suceder en solo 1,6 personas de cada 100.000, el riesgo de sufrir una muerte súbita es más alto entre los corredores que entre aquellos que llevan una vida sedentaria.

Cuando alguien pasa por encima de su capacidad de esfuerzo, hay algunas patologías del corazón que, pese a no haber dado nunca síntomas de su presencia, pueden expresarse y acabar provocando un fallo multiorgánico que conduzca a la muerte.

Es por ello que los cardiólogos recomiendan someterse a exámenes médicos antes de poner los pies en el mundo del running.

Referencias bibliográficas

  • Burkule, N. (2016) “Marathon running for Amateurs: Benefits and Risks”. Journal of Clinical and Preventive Cardiology.
  • Tirotti Saragiotto, B., Parma Yamato, T., Rainbow, M.J. et al (2014) “What are the Main Risk Factors for Running-Related Injuries?”. Springer International Publishing.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.