Las 7 lesiones más frecuentes entre esquiadores

El esquí es un deporte muy divertido y festivo, pero no está exento de riesgo. Descubre las lesiones más frecuentes en esquiadores.
Lesiones esquiadores

El esquí es un deporte de montaña que consiste en el deslizamiento por la nieve, por medio de dos tabla sujetas a los pies del deportista, mediante una serie de fijaciones mecánicas y botones. A pesar de ser una actividad completamente ligada al frío y temporal, existen estaciones de esquí en las cuales se puede practicar durante todo el año.

El país que más estaciones de esquí presenta en todo el mundo es Estados Unidos, con una respetable cifra de 328 instalaciones. Le siguen Francia y Suiza, con 225 y 224 lugares de práctica, respectivamente. A pesar de que EE. UU se lleve la medalla en lo que a la práctica de este deporte se refiere, el esquí es eminentemente europeo, pues se sostiene que nació en Escandinavia-Rusia y, si sumamos el número de estaciones de esquí totales, Europa alberga más del 50%.

Con estas estadísticas queremos evidenciar que, aunque no todo el mundo lo practica, el esquí es un deporte que lleva muchos años entre nosotros y es la actividad física de elección para muchos aventureros, al menos de forma esporádica. Lo malo es que, como con toda actividad mínimamente riesgosa, los esquiadores pueden sufrir varios tipos de lesiones practicando este deporte. Aquí te las contamos.

¿Cuáles son las lesiones más comunes en esquiadores?

El esquí se ha convertido en uno de los deportes de invierno más practicados en todo el mundo, así que los productos que se ponen a disposición de los esquiadores han cambiado (a mejor) en los últimos años, debido a una mayor demanda y especialización de los materiales utilizados para su fabricación.

Desde la década de los 70, la tasa de lesiones en estos deportistas ha disminuido en un 50%, debido fundamentalmente a los cambios en las ataduras y fijaciones a las tablas. De todas formas, se estima que en países europeos como España se producen unas 3,2 lesiones diarias por cada 1.000 esquiadores. A continuación, te contamos las más comunes e importantes desde un punto de vista clínico.

1. Lesiones del ligamento cruzado anterior

Las lesiones de las extremidades inferiores suponen el 40-60% del total de los percances en esquiadores. Esto es esperable, ya que el giro brusco del cuerpo, la separación de las tablas y malos movimientos pueden causar daños en las articulaciones de las piernas, sin necesidad de que se produzca un golpe violento o una caída aparatosa.

En este tipo de lesiones se produce un desgarro de uno de los principales ligamentos de la rodilla. Los signos y síntomas más comunes de este traumatismo son un chasquido fuerte en la rodilla, una sensación de incapacidad para continuar con el deporte, pérdida de amplitud del movimiento, hinchazón rápida y pronunciada de la articulación y sensación de inestabilidad. El tratamiento requiere de una reconstrucción quirúrgica del ligamento mediante injerto y un periodo de rehabilitación que, por desgracia, es largo y doloroso.

Lesión ligamento cruzado anterior

2. Rotura del menisco

Es una de las lesiones de rodilla más comunes, ya que cualquier actividad que implique la torsión, giro o viraje con fuerza de la articulación puede provocarla. Los signos clínicos son muy similares a los anteriormente descritos, pero en este caso el paciente puede percibir una especie de sensación de “trabado” al intentar mover la rodilla, que suele ir acompañada de la percepción de flojera en la articulación. El descanso, el reposo y la fisioterapia suelen ser los abordajes más comunes, pero, si estos no funcionan, se acude a la cirugía.

3. Fractura del húmero

Las lesiones en la extremidad superior suponen un 15-25% de las totales. En el esquí este porcentaje es relativamente bajo, pero si acudimos a otros deportes invernales como el snowboarding, este tipo de fracturas y heridas suponen el 50% del total de visitas al médico por la práctica del deporte. Esto se debe generalmente a caídas a la hora de hacer trucos y acrobacias, pues el deportista pone las manos primero, fracturandose las muñecas y brazos en algunas ocasiones.

Las caídas y traumatismos directos son los mayores causantes de las fracturas de húmero en deportistas. El síntoma más común de esta lesión es que, tras el golpe, el paciente no puede mover el hombro, notará crepitación en la zona (en base a los fragmentos óseos de la rotura) y experimentará la aparición de un hematoma que se extiende hasta el pecho tras 48 horas. Algunas fracturas se pueden abordar con descanso y reposo, si bien en muchos casos es necesario realizar una fijación con tornillos de las partes del hueso separadas por la lesión.

Fractura húmero

4. Luxaciones glenohumerales

Es la luxación más frecuente de todo el esqueleto, pues todos estamos relativamente familiarizados con ella aunque no la asociamos al término médico. Seguro que con este concepto la reconoces: se trata de la separación del húmero del omóplato, algo que se conoce comúnmente como “hombro dislocado”.

Por sorprendente que parezca, este tipo de dislocación corresponde al 45% de todos los casos de lesiones esqueléticas en la población general. En la mayoría de los cuadros (85%) el húmero se sale hacia adelante debido a un impacto en el brazo, que transmite su impulso al hombro y provoca la dislocación ósea. El síntoma más obvio es que el hombro del deportista recién caído se mostrará visiblemente deformado, no podrá mover la articulación y sentirá un dolor muy intenso.

La reducción cerrada suele ser el primer paso para tratar la lesión. En ella, el médico intentará recolocar los huesos en su sitio de forma suave, normalmente tras la aplicación previa de un sedante/relajante muscular. Si el paciente presenta el hombro o los ligamentos demasiado débiles y suele sufrir dislocaciones a menudo, puede ser necesaria una cirugía (esto es muy poco común).

5. Pulgar del esquiador

Cambiamos a la zona de la mano para mostrarte la lesión característica de este deporte, pues la sufren de un 7% al 10% de todos los esquiadores que lo practican. En ella, se produce una rotura del ligamento del pulgar, que se encuentra en la parte interna de la base de este dedo y limita la traslación en valgo (impide que el dedo se “abra”).

Este percance supone hasta el 60% de todas las lesiones de la mano que sufren los esquiadores, y ocurre cuando, al caer, el deportista coloca la mano en el suelo junto con el bastón de esquí como mecanismo reflejo para amortiguar el golpe. El paciente notará un chasquido automáticamente, el cual vendrá acompañado de una importante hinchazón en el dedo. Suele ser necesario un tratamiento quirúrgico, si bien este es mínimamente invasivo y reporta muy buenos resultados.

Pulgar esquiador

6. Fractura de clavícula

Una caída muy fuerte contra el suelo o un golpe a alta velocidad contra un objeto duro (como el tronco de un árbol, si nos fijamos en la práctica de esquí) pueden provocar que se fracture la clavícula, el hueso plano alargado que conecta la parte superior del esternón con el omóplato.

El signo clínico principal tras la lesión es muy obvio: el esquiador notará una protuberancia en el hombro (o cerca de este) tras el golpe y una incapacidad total o parcial para mover el brazo afectado. El tratamiento suele consistir en descanso, medicamentos para aliviar el dolor y terapia. De todas formas, si la clavícula atraviesa la piel o se astilla con la ruptura, puede ser necesaria una cirugía.

7. Lesiones graves de la columna vertebral

Si bien estas no son comunes en la práctica de este deporte, es necesario notificarlas, debido a las graves consecuencias que pueden acarrear a largo plazo en la salud y autonomía del paciente. Se estima que 0,001 por cada 1.000 esquiadores sufrirán este tipo de lesiones por algún traumatismo durante la práctica de esquí, pero el riesgo se cuadruplica entre snowboarders.

Los traumatismos en la columna suceden cuando una fuerza directa afecta a las vértebras y/o médula espinal. Si bien casi el 50% de los casos se deben a accidentes automovilísticos, hasta el 16% corresponden a caídas. Estamos hablando de condiciones muy serias: una lesión medular compromete gravemente la estructura nerviosa que se encuentra por debajo de la zona afectada, pudiendo causar incluso una parálisis permanente en las extremidades inferiores.

Lesión columna vertebral

Resumen

Con este último apunte no queremos transmitir miedo a nadie, pues el esquí es un deporte divertido, enérgico y apto para (casi) todos los públicos. Además, recalcamos que la incidencia de las lesiones en esquiadores ha bajado drásticamente en las últimas décadas, pues el material de uso es cada vez de mejor calidad y las pistas se adecúan mejor a las necesidades de los consumidores.

Por muy positiva que sea esta actividad física, nunca debes perder de vista que estás yendo cuesta abajo a una velocidad considerable cuando la practicas. Sé cuidadoso y no intentes lucirte de más: la integridad de tu cuerpo es más importante que cualquier vídeo o impresión positiva que puedas generar arriesgándote.

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