Los 3 tipos de Esguinces (causas, síntomas y tratamiento)

Un esguince de tobillo es una lesión que consiste en la rotura parcial o total del ligamento lateral externo de esta articulación por un movimiento antinatural. Veamos las bases clínicas de los distintos grados de esguinces.

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Cada uno de nuestros pies, a nivel morfológico, está compuesto por más de 100 músculos, ligamentos y tendones, además de 26 huesos y un total de 33 articulaciones. Por ello, no estamos exagerando al decir que los pies humanos son uno de los mayores logros evolutivos de la especie humana, al ser esenciales en la aparición de la locomoción bípeda, un rasgo único en el reino animal.

Nos permiten correr, caminar, saltar y representan el punto de contacto con el suelo, por lo que también son esenciales para mantener el equilibrio. Porque aunque parezcan sencillos, encierran una gran complejidad anatómica. Pero, por desgracia y como suele ocurrir en nuestro organismo, un grado alto de complejidad fisiológica va asociado a un mayor riesgo de sufrir problemas.

Y en particular, el tobillo, la articulación que sirve como punto de unión entre la parte inferior de la pierna y el pie, es una de las zonas más propensa a sufrir lesiones. De hecho, una de las más comunes (si no la más común) en el mundo del deporte y en cualquier práctica deportiva es el famoso esguince de tobillo, una rotura parcial o total del ligamento lateral externo de esta articulación.

Ahora bien, ¿todos los esguinces de tobillo son iguales? No. Ni mucho menos. Dependiendo de la severidad de la rotura de dicho ligamento, que irá en función de la fuerza ejercida en el movimiento antinatural de rotación de la articulación, los esguinces de tobillo pueden clasificarse en distintos grados, cada uno de ellos con unos síntomas concretos y un abordaje terapéutico específico. Así pues, en el artículo de hoy y de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas, analizaremos las bases clínicas de las diferentes clases de esguinces de tobillo.

¿Qué es un esguince de tobillo?

Un esguince de tobillo es una lesión de carácter generalmente deportivo que consiste en una distensión o rotura parcial o total del ligamento lateral externo del tobillo a causa de un movimiento antinatural de rotación excesivamente fuerte. Es una de las lesiones más frecuentes en prácticamente cualquier deporte, especialmente el fútbol, el baloncesto, el tenis y el running.

Un esguince de tobillo se produce cuando doblas, fuerzas o giras esta articulación de una forma extraña, forzando a los ligamentos que la componen a ir más allá de su límite normal de movimiento, algo que genera la distensión o rotura de los mismos y, consecuentemente, los síntomas típicos de esta lesión traumática.

El ligamento lateral externo del tobillo es una estructura de tejido conectivo fibroso que tiene la función de, uniendo los huesos entre sí, en concreto la tibia, el peroné y el astrágalo (el hueso más grande del pie y el único que se articula con el segmento inferior de la pierna), dar estabilidad a la articulación e impedir que esta gire demasiado sobre su propio eje.

Pero ante malos apoyos, cambios bruscos de dirección, impactos traumáticos, golpes en la práctica deportiva, malas caídas después de saltar o cualquier acción involuntaria que genere una fuerza de rotación o flexión que el ligamento no puede resistir, es posible que se produzca una distensión (se estira más de lo normal) o incluso una rotura (las fibras del ligamento se rompen).

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Y es precisamente dependiendo de la severidad del daño en el ligamento y de si se produce una “simple” distensión, una rotura parcial o una rotura total que, como veremos, los esguinces se pueden clasificar en grado 1, grado 2 y grado 3, respectivamente. Todos ellos cursan con, además de una sensación de chasquido en el momento de la lesión, dolor muscular, dolor articular, rigidez en la articulación, cambios en el color de la piel, hinchazón, inestabilidad, aparición de hematomas, dolor a la palpación que se incrementa cuando el tobillo tiene que soportar peso, amplitud de movimiento limitada, etc. Aun así, obviamente, la intensidad de estos signos clínicos dependerá del grado en cuestión.

Todo el mundo puede sufrir un esguince, pero es obvio que existen algunos factores de riesgo importantes, como por ejemplo practicar deporte, caminar (o correr) sobre superficies irregulares, llevar el calzado inadecuado, tener un estado físico inadecuado (si los tobillos no tienen suficiente fuerza y/o flexibilidad, es más probable que los ligamentos se distensen o sufran roturas) o haber sufrido lesiones de tobillo en el pasado, pues un tobillo que ha tenido un esguince, es más propenso a volver a tener uno.

Además, debemos tener muy claro que, aunque sean lesiones comunes a las que generalmente no prestamos atención, hay riesgo de, si no son tratadas bien, deriven en problemas y complicaciones tales como artritis en el tobillo, inestabilidad crónica en la articulación e incluso dolor crónico de tobillo. Por ello, es importante tanto prevenir (con unas estrategias muy fáciles de deducir analizando los factores de riesgo) como saber qué tratamiento seguir.

A nivel de diagnóstico, si bien una persona sabe perfectamente cuándo se ha hecho un esguince ya que sus síntomas son más que evidentes, lo verdaderamente importante es determinar la gravedad de la lesión. El traumatólogo realizará un examen físico palpando la piel en busca de los puntos con más sensibilidad y analizará la amplitud de movimiento.

En caso de que la lesión sea grave, entonces se pueden realizar otras técnicas complementarias para saber cómo de severo es el daño, por lo que se puede solicitar una radiografía (si hay indicios de fracturas óseas también), una ecografía (para ver el estado general del ligamento), tomografía computarizada (para obtener imágenes tridimensionales muy detalladas de los huesos) o una resonancia magnética (para ver exactamente el estado del ligamento).

Tras este diagnóstico, se podrá determinar el grado de esguince que sufre el paciente y, en función de ello, iniciar un tratamiento u otro. Por ello, ahora ya es el momento de dividir caminos y centrarnos en las bases clínicas de las distintas clases de esguinces que podemos sufrir, analizando cómo debe tratarse cada una de ellas.

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¿Cuáles son los grados de esguinces de tobillo?

Como hemos dicho, un esguince se produce siempre por una lesión sobre el ligamento lateral externo del tobillo como consecuencia de un movimiento de rotación antinatural excesivamente fuerte. Pero dependiendo de la gravedad del traumatismo en sí, el ligamento puede lesionarse de distintas maneras, con una distensión, una rotura parcial o una rotura completa. Y es esto lo que determina que estemos ante un esguince de primer grado, de segundo grado o de tercer grado.

1. Esguince de tobillo de grado I

Un esguince de tobillo de primer grado es aquella lesión en la que se produce una distensión del ligamento lateral externo pero sin llegar a una rotura de las fibras ligamentosas. Es decir, este ligamento se “estira”, provocando una lesión leve y con un ligamento que solo presenta micro roturas.

La severidad de los síntomas es baja, la inflamación es ligera y la persona puede realizar movimientos completos, sin que haya inestabilidad. Estos esguinces curan sin mayores complicaciones en una o dos semanas y más allá de aplicar hielo para la inflamación, hacer reposo, mantener la pierna elevada y aplicar un vendaje elástico para detener la hinchazón, no necesita de ningún tratamiento específico.

2. Esguince de tobillo de grado II

Un esguince de segundo grado es aquella lesión en la que se produce una rotura parcial del ligamento lateral externo del tobillo. Es decir, en este caso ya no solo hay una distensión, sino que se produce una rotura de las fibras ligamentosas.

Por ello, la severidad de los síntomas es mayor, la inflamación es más acentuada, aparece ya inestabilidad, pueden surgir hematomas, se observa hinchazón severa, puede sentirse calor en la zona, el dolor se incrementa y no puede realizar movimientos completos, aplicando posturas antiálgicas (antinaturales) para aliviarlo.

El tratamiento es el mismo que para uno de primer grado, pero ciñéndose más al mismo, tomando antiinflamatorios, realizando una inmovilización parcial (con una tobillera) y sabiendo que la recuperación puede tomar 4-8 semanas y que es probable que después de esta y para evitar complicaciones, haya que realizar un tratamiento rehabilitador.

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3. Esguince de tobillo de grado III

Un esguince de tercer grado es aquella lesión en la que se produce una rotura total del ligamento lateral externo del tobillo. No es que haya una “fractura” incompleta en las fibras ligamentosas, sino que el ligamento se desgarra por completo. Evidentemente, se trata de la forma más grave de la lesión tanto por sintomatología como por tratamiento.

El dolor es severo, es imposible caminar, aparece un gran hematoma, la inflamación es mayor, sensación de que el tobillo no tiene fuerza, limitación total del movimiento, sensación de extrema laxitud, inestabilidad muy pronunciada, etc. Este tipo de esguinces requieren de una inmovilización total de la articulación y del uso de muletas. Además, la recuperación puede tomar unos 3 meses, alargándose incluso hasta los 5 si no la tratamos como es debido.

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