Las 7 lesiones de tobillo y pie más comunes (causas, síntomas y tratamiento)

Las lesiones en los tobillos y los pies son muy comunes en la práctica de distintos deportes. Veamos las bases clínicas y las formas de tratar las dolencias en estas regiones del tronco inferior.
Lesiones tobillo pie

Sin duda alguna, los pies humanos son uno de nuestros mayores logros evolutivos, pues permiten que dispongamos de la locomoción bípeda, un rasgo único en el reino animal. Son nuestro punto de contacto con el suelo, nos permiten caminar, correr y saltar y nos ayudan a mantener el equilibrio. Los pies pueden parecer simples, pero esconden un alto grado de complejidad.

De hecho, cada uno de nuestros pies está compuesto por más de 100 músculos, ligamentos y tendones, por 26 huesos y por 33 articulaciones. Del mismo modo, cada pie se divide en tarso (la parte que conecta el pie con la tibia y el peroné), el metatarso (la parte media del pie) y las falanges (los dedos de los pies).

Y este tarso corresponde al tobillo y sus alrededores, el complejo articular que sirve de unión entre el segmento inferior de la pierna y el pie, siendo la suma de las articulaciones tibioperonea inferior y tibioperoneoastragalina. Como vemos, la complejidad tanto del pie en sí como del tobillo es enorme, algo que se traduce, dado los esfuerzos a los que son sometidos, en riesgo de lesión.

Las lesiones de tobillo y de pie son muy comunes en la práctica de diferentes deportes, pero hay que saber por qué aparecen, cómo se manifiestan y cómo pueden tratarse. Por ello, en el artículo de hoy, exploraremos las causas, síntomas y formas de tratamiento de las lesiones de tobillo y pie más frecuentes. Vamos allá.

¿Cuáles son las lesiones de pie y de tobillo más frecuentes?

Como hemos visto, los pies son las porciones terminales de las extremidades inferiores y los tobillos, las articulaciones que sirven de punto de unión entre el segmento inferior de las piernas y los pies. Y debido a las tensiones mecánicas a las que están sometidos y a su complejidad morfológica, son muchas las dolencias que pueden aparecer por traumatismos u otras circunstancias generalmente asociadas a la práctica de deporte. Estas son las lesiones de tobillo y de pie más habituales.

1. Esguince de tobillo

Una de las lesiones más típicas en prácticamente cualquier deporte. El ligamento lateral externo del tobillo es una fibra que tiene la función de, uniendo huesos entre sí, dar estabilidad a la articulación e impedir que el pie gire demasiado. Un esguince de tobillo, pues, consiste en la rotura parcial o total de este ligamento debido a un movimiento de rotación antinatural demasiado fuerte.

Los malos apoyos, malas caídas después de saltar, cambios bruscos de dirección o un golpe de un jugador rival son las principales causas de sufrir esta lesión. Los esguinces de tobillo se clasifican en tres grados, siendo el 1 el más leve y el 3, el más grave, donde hay una rotura parcial del ligamento lateral externo del tobillo.

Cursa con un dolor que se acentúa con la palpación, inflamación e inestabilidad de la articulación. De todos modos, en la inmensa mayoría de casos, más allá de la aplicación de un vendaje elástico para dar sujeción, no requiere de ningún tratamiento. Un esguince de tobillo se cura totalmente en una o dos semanas, aunque los más graves pueden tardar hasta 2-5 meses en sanar del todo.

Esguince tobillo

2. Tendinitis aquílea

Los tendones son fibras de tejido conectivo con la función de unir músculo con hueso. Son haces o bandas de fibras conjuntivas ricas en colágeno muy resistentes y elásticas que se sitúan en los extremos de los músculos, sujetando las fibras musculares al hueso. Sirven de soporte para la transmisión de la fuerza generada por los músculos, pero no están diseñados para hacer ellos esfuerzos físicos.

En este contexto, el tendón de Aquiles es una fibra de tejido conectivo que une los músculos de las pantorrillas con los huesos del talón del pie. Y debido a malas posturas durante la práctica del deporte, es posible que exijamos a este tendón que haga esfuerzos mecánicos, algo que puede provocar que se sobrecargue y que, consecuentemente, se inflame. Cuando el tendón de Aquiles se inflama decimos que la persona sufre una tendinitis aquílea.

El dolor ligero y la rigidez son los principales síntomas de una lesión que, eso sí, puede tratarse con cuidados sencillos en el hogar: reposo, hielo, compresión y elevación. En casos más graves quizás sean necesarios medicamentos o sesiones de fisioterapia, pero no es lo más habitual.

3. Fascitis plantar

La fascia plantar es el tejido grueso situado en la planta del pie que tiene la función de absorber la energía que se produce por los impactos en el suelo. Ahora bien, cuando pisamos o corremos con la técnica inadecuada, es posible que esta fascia plantar se sobrecargue y se inflame. En ese momento decimos que la persona ha desarrollado una fascitis plantar.

La principal sintomatología es percibir la planta del pie agarrotada y experimentar algo de dolor que, si bien es moleste, no suele imposibilitar la práctica del deporte. Es más, simplemente con descanso y realizando estiramientos adecuados desaparece por sí sola.

Fascitis plantar

4. Rotura del tendón de aquiles

Hemos hablado antes de la tendinitis aquílea, una lesión poco grave que se debe a una inflamación del tendón de Aquiles. Pero hay una lesión más seria en esta zona. La rotura completa del tendón de Aquiles, es decir, una rotura total del cordón fibroso que une los músculos de las pantorrillas con los huesos del talón del pie.

Generalmente se produce durante actividades deportivas intensas (es extraño que surja de forma espontánea, pero puede suceder) en las que una súbita flexión pasiva del tobillo está acompañada de una contracción intensa de los gemelos. Cuando el tendón de Aquiles se rompe, la persona experimenta un dolor intenso, no puede caminar y se observa una depresión en la zona del tendón.

El tratamiento es siempre quirúrgico. Debe realizarse una cirugía en la que se reconstruye la forma anatómica del tendón aproximando sus bordes y limpiando la zona de los restos de tejidos dañados. Tras esta intervención, habrá que realizar una inmovilización durante tres semanas.

5. Esguince del ligamento lateral interno

Un esguince de tobillo clásico consiste en una rotura parcial o total del ligamento lateral externo del tobillo, pero también puede suceder esta misma situación en el ligamento lateral interno. En comparación con la del externo, es mucho menos frecuente, pero puede presentar mayores complicaciones.

Los principales síntomas de un esguince del ligamento lateral interno del tobillo son una gran inestabilidad en la articulación, dolor al caminar, chasquido en el momento de la lesión, pérdida pronunciada de la movilidad, aparición de un hematoma, una gran inflamación en la cara interna y externa (el esguince clásico es solo en la cara externa) y en la interlínea articular del tobillo. El tratamiento consiste en una terapia de readaptación biomecánica para reeducar la articulación.

Esguince ligamento lateral interno

6. Fractura de falanges

Cada uno de los cinco dedos del pie dispone de tres falanges, a excepción del dedo gordo, que solo tiene dos. Por lo tanto, en cada pie tenemos un total de 14 falanges, que son los huesos más pequeños de los pies y son altamente articulables. Estas falanges son proximales (el primer hueso de cada uno de los dedos), medias (en el medio de cada dedo del pie, excepto el dedo gordo, que no tiene) y distales (conforman la punta de los pies).

Una fractura ósea es una rotura del hueso. Y evidentemente, estas roturas pueden producirse en las falanges de los dedos de los pies. Generalmente son causadas por traumatismos directos sobre los dedos o por un exceso de sobrecarga en estos huesos. Se trata de lesiones frecuentes que, pese a provocar dolor, disminución del movimiento, inflamación, aparición de un hematoma, adormecimiento de los dedos de los pies, sensibilidad y crujidos, son totalmente recuperables.

El tratamiento dependerá del tipo de fractura, pero generalmente suele basarse en inmovilización del pie y del tobillo con un yeso. La curación completa suele tardar entre 4 y 6 semanas en llegar, pero el pronóstico, si se siguen los consejos del médico en lo que se refiere a cuidados en el hogar, suele ser muy bueno.

7. Fractura del astrágalo

El hueso astrágalo es el único hueso del pie que se articula con la pierna. Además, también lo hace con el hueso calcáneo (el hueso más grande del pie y que conforma lo que popularmente conocemos como talón) para transmitir el movimiento procedente de la tibia y el peroné a todas las otras estructuras del pie. Es, después del calcáneo, el hueso más grande del pie.

Una fractura ósea en este hueso astrágalo es una de las lesiones más graves del tobillo (forma parte de la articulación) debido a la dificultad de su tratamiento y a las secuelas que, en ocasiones, puede dejar. Una fractura del astrágalo generalmente se debe a traumatismos muy intensos, como accidentes de tráfico o caídas desde una altura importante. Se necesita mucha energía para provocar una rotura en este hueso, pues está muy bien protegido. En algunas ocasiones, puede ser necesario un tratamiento quirúrgico.

Fractura astrágalo
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