Los 6 tipos de meteoritos (y sus características)

Cada año llegan a la Tierra hasta 80.000 toneladas de materia procedente del espacio. Los meteoritos siempre nos han fascinado y, a la vez, aterrorizado. Veamos qué tipos existen.
Tipos meteoritos

Desde que se llevan registros, hay constancia de que 31.000 meteoritos han impactado sobre la superficie terrestre. Y algunos de ellos han determinado, sin duda, la historia de la Tierra. Y si no, que se lo pregunten a los dinosaurios.

Hace 66 millones de años, un meteorito de 12 km de diámetro impactó sobre la Tierra, en lo que hoy en día Chicxulub, situado en la península mexicana de Yucatán (el cráter mide más de 180 km de diámetro), provocando una explosión de una potencia 10.000 veces mayor a todo el arsenal atómico que hay actualmente en la Tierra.

Provocando tsunamis con olas de más de un kilómetro de altura y enviando a la atmósfera tal cantidad de partículas sólidas que impidieron que la luz solar llegara a la superficie terrestre, el impacto de una roca de 12 km de diámetro provocó la extinción del 75% de especies, incluidos los dinosaurios, y dando lugar a una edad dominada por los mamíferos.

Sin este meteorito, la humanidad, con casi total certeza, jamás hubiera existido. Y, ¿quién sabe si otro meteorito así no volverá a colisionar? Sea como sea, estudiar los meteoritos y entender su naturaleza es fascinante. Y esto es precisamente lo que haremos en el artículo de hoy.

Gravedad, planetas y rocas

En el Sistema Solar no solo hay el Sol, los 8 planetas y sus respectivos satélites. También es hogar de miles de millones de rocas de distintos orígenes que, atrapadas por la gravedad de nuestra estrella y de los planetas, vagan sin rumbo por el vacío espacial.

De todos modos, es posible que, por simple estadística, estas rocas pasen demasiado cerca de un planeta, quedando atrapados por su acción gravitatoria y siendo, literalmente, absorbidos. Cuando esto sucede, los fragmentos de roca se precipitan sobre el planeta en cuestión.

Evidentemente, la Tierra no es el único cuerpo celeste que recibe el impacto de meteoritos. Todos los otros planetas y los satélites son víctimas de las colisionas, pues todos aquellos cuerpos masivos (haciendo referencia a que tienen mucha masa) pueden atraer gravitatoriamente a estas rocas.

De hecho, los gigantes gaseosos (Júpiter y Saturno), por sus enormes masas, son una especie de protectores para la Tierra, pues ellos absorben gran parte de los meteoritos del Sistema Solar. Pero volvamos a la Tierra.

La Tierra genera una fuerza de gravedad que puede atraer con mucha intensidad a las rocas que pasen cerca, momento en el que estas empiezan a acercarse a nuestra atmósfera a velocidades increíblemente altas, del orden de 70.000 km/h. 70 veces más rápido que un Boeing. Y cuando esto pasa, es posible que suframos el impacto de un meteorito.

¿Qué es un meteorito?

Un meteorito es, a grandes rasgos, un fragmento de roca procedente del espacio exterior que ha sobrevivido al roce con la atmósfera terrestre y que ha impactado sobre la superficie de nuestro planeta.

Y esto de “sobrevivir” es muy importante, pues, ni de lejos, todas las rocas que son atraídas por la gravedad terrestre lo consiguen. Cuando estas rocas, que suelen ser relativamente pequeñas, llegan a la atmósfera a velocidades de 70.000 km/h, la fricción con los gases de las distintas capas genera altísimas temperaturas (de más de 2.000 °C).

Las rocas, que vienen de estar a una temperatura media de -270 °C (la temperatura media en el vacío espacial), sufren un incremento enorme de calor, lo que lleva a un, prácticamente asegurado, desgaste y consecuente desintegración.

Cuando estas rocas se desintegran, por las altas temperaturas generadas, dan lugar a una estela luminosa conocida como meteoro. En efecto, las estrellas fugaces son meteoros, es decir, rocas del espacio que se han desintegrado en la atmósfera en partículas tan pequeñas que no se llega a producir ningún impacto en la corteza terrestre.

Ahora bien, dependiendo de su tamaño y composición química, es posible que los meteoritos sobrevivan a este viaje de más de 10.000 km a través de la atmósfera, aguantando fricciones y temperaturas elevadísimas.

Cuando esto sucede, la roca (que inevitablemente se ha desgastado) ha atravesado la atmósfera con un tamaño suficiente como para provocar un impacto en la superficie terrestre. Esa roca que ha impactado es un meteorito. En este sentido, un meteorito es todo aquel meteoro que ha sobrevivido al pase por la atmósfera.

Desde que se llevan registros (finales de los años 60), se ha documentado el impacto de 31.000 meteoritos, aunque se estima que cada año podrían impactar sobre la Tierra unos 500, de los cuales, la mayoría (por simple probabilidad) caerían en el mar.

Los meteoritos, pues, son rocas procedentes del espacio exterior cuyo origen data del nacimiento del Sistema Solar, con una forma irregular y una composición química muy diversa. Su tamaño oscila entre los pocos centímetros y varios metros. Meteoritos como el de la extinción de los dinosaurios, de varios kilómetros, son fenómenos muy extraños, pero que, evidentemente, pueden volver a suceder.

La Tierra, a pesar de que como planeta que es, ha liberado su órbita de otros objetos celestes, sigue atrayendo a rocas que pueden convertirse en meteoritos si impactan sobre la superficie terrestre.

¿Qué tipos de meteoritos existen?

La diversidad de meteoritos es enorme. Cada uno de ellos tiene un origen y una composición únicas. De todos modos, es cierto que podemos englobarlos en distintos grupos en función de unos parámetros concretos. La primera gran división va acorde a si su origen data de la formación del Sistema Solar o si proceden de la erosión de otro cuerpo celeste. En este sentido, tenemos los meteoritos primitivos y los fundidos.

1. Meteoritos primitivos

Los meteoritos primitivos, también conocidos como condritas, tienen su origen en la formación del Sistema Solar. Durante su formación, las partículas de gas y polvo se condensaron para, en primer lugar, formar el Sol, alrededor del cual giraba un disco que se fue compactando para formar los planetas.

Algunas compactaciones no fueron suficientes para formar planetas ni satélites, sino que simplemente dieron lugar a rocas de pequeño tamaño. Sea como sea, estas rocas ancestrales pueden, de igual modo, entrar en la Tierra. Así, tenemos impactos de meteoritos que llevaban 4.500 millones de años vagando por el vacío espacial.

Debido a que no proceden de la erosión de otros cuerpos, su porcentaje en metal es muy bajo (menos del 10%) y son de un enorme interés para estudiar el origen del Sistema Solar y entender cómo se forman los planetas. Sea como sea, dentro de estos meteoritos, hay distintos tipos.

1.1. Condritas ordinarias

Son los meteoritos más comunes. Su composición es muy similar a la de la corteza de los planetas rocosos y consiste básicamente en silicatos (que dan la naturaleza rocosa) y, en menor proporción, hierros. El 81% de todos los meteoritos registrados son de este tipo.

Condritas ordinarias

1.2. Condritas carbonáceas

Las condritas carbonáceas son meteoritos poco comunes pero que podían albergar la explicación al origen de la vida del Universo. Y es que con una composición de hasta un 5% en carbono (el elemento clave de la vida), se ha observado que en estos meteoritos, en presencia de agua y otros compuestos inorgánicos, se puede impulsar la síntesis de compuestos orgánicos claves para el desarrollo de la vida microbiana. Quizás, en ellos está la clave para entender cómo apareció la vida en la Tierra y analizar la probabilidad de que hay vida más allá del Sistema Solar.

Condritas carbonáceas

1.3. Condritas enstatitas

Las condritas enstatitas son meteoritos poco comunes pero muy interesantes desde el punto de vista geológico, pues tienen la composición más similar a la de nuestra corteza terrestre. De hecho, se cree que estos meteoritos participaron en la formación de la Tierra, es decir, todos ellos fueron absorbidos por la Tierra primitiva. Esto explicaría también que, los pocos que quedaran, se alejaran mucho de la Tierra, por lo que nos llegarían muy pocos. Además, se cree que es posible que fueran estos meteoritos los que hicieran llegar el agua a la Tierra.

Condritas enstatitas

2. Meteoritos fundidos

Los meteoritos fundidos son aquellos que no se han mantenido inalterables desde el nacimiento del Sistema Solar (como sí hacen los primitivos), sino que son el resultado de procesos de erosión de otros cuerpos del Sistema Solar. Es decir, con estos meteoritos, no nos llega una roca ancestral, sino un fragmento de otro planeta, satélite o asteroide erosionados.

2.1. Acondritas

Los meteoritos de tipo acondrita son rocas ígneas (formadas por la solidificación del magma) procedentes de otros cuerpos celestes. Representan aproximadamente el 7% de todos los impactos. Y la mayoría de ellos vienen del asteroide Vesta, un objeto rocoso de más de 500 km de diámetro localizado en el cinturón de asteroides (es el más grande de todos los que hay), un disco de rocas situado entre las órbitas de Marte y Júpiter.

Por impacto de otros asteroides, el asteroide Vesta está continuamente erosionándose, haciendo que los fragmentos rocosos resultantes pueden llegar a la Tierra. De todos modos, es posible que, por impacto de meteoritos mayores sobre ellos, fragmentos de cuerpos celestes tales como la Luna o Marte lleguen hasta la Tierra.

Es poco común, pero son fenómenos increíbles. De hecho, una acondrita procedente de Marte (hasta el día de hoy, se han documentado 57 meteoritos del “planeta rojo”) que impactó en la Tierra en 1984, generó una enorme controversia, pues parecía tener indicios de vida primitiva. Aunque posteriormente se desmintió, abrió la puerta a recibir la llegada de otras formas de vida.

Acondritas
Los meteoritos procedentes de la Luna son relativamente comunes y se venden en subastas por miles de dólares.

2.2. Meteoritos metálicos

Como su propio nombre indica, los meteoritos metálicos (también conocidos como sideritos) tienen un alto contenido en metal, que puede llegar a ser superior al 90%, siendo el hierro y el níquel los compuestos principales. Se cree que proceden del núcleo de grandes asteroides, pues estos suelen tener un centro de naturaleza metálica, que han pasado por un proceso de erosión. Por su composición, no pueden proceder de la superficie de otros cuerpos celestes, como sí hacían las acondritas. Representan algo más del 5% de todos los impactos.

Meteoritos metálicos

2.3. Meteoritos metalorocosos

Como su propio nombre indica, estos meteoritos metalorocosos (también conocidos como litosideritos) tienen naturaleza tanto metálica como rocosa. De hecho, su composición suele ser, aproximadamente, 50% metal y 50% silicatos (que da el aspecto rocoso), de forma similar a las condritas primarias, aunque en este caso hay más componente metálico. De igual modo, suelen proceder de la erosión de distintos asteroides. Son poco comunes: representan poco más del 1% de todos los que impactan.

Litosideritos
Por su indudable encanto visual y por ser los menos comunes, los litosideritos son los meteoritos más valiosos.

Referencias bibliográficas

  • Llorca Piqué, J. (2011) “Meteoritos: Química e Historia”. Real Sociedad Española de Química.
  • Bischoff, A. (2001) “Meteorite classification and the definition of new chondrite classes as a result of successful meteorite search in hot and cold deserts”. Planetary and Space Science.
  • Krot, A.N., Keil, K., Goodrich, C. et al (2003) “Classification of Meteorites”. Research Gate.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.