Los 3 tipos de rocas (y sus características)

En función del proceso geológico que las formó, las rocas pueden ser magmáticas, metamórficas o sedimentarias. Un repaso de las características y subtipos de cada una de ellas.
Tipos rocas

La corteza terrestre está formada por rocas. Por lo tanto, toda nuestra existencia es posible gracias a esta superficie sólida rocosa que es el sustrato para el desarrollo de la vida. Esta corteza representa menos del 1% de la masa del planeta Tierra, pero es el lugar donde se cimenta la vida.

Con un espesor que oscila entre los 75 km y los 7 km (en determinadas partes del océano) y que es, de promedio, de 35 km, esta capa de rocas hace que nuestro mundo sea como es. Y uno de los más asombrosos fenómenos geológicos es el proceso a través del cual los minerales de esta corteza pasan por transformaciones físicas y químicas que dan lugar a los distintos tipos de rocas de la Tierra.

Las rocas se forman a través de distintos mecanismos petrogénicos, siguiendo un ciclo conocido como litológico, y consisten en mezclas heterogéneas de distintos minerales. Y dependiendo de cómo se generen, pueden ser magmáticas, metamórficas o sedimentarias.

En el artículo de hoy, pues, además de entender exactamente qué es una roca, analizaremos las propiedades físicas y químicas, así como el origen, de cada uno de estos tipos, viendo también que subtipos existen dentro de cada. Vamos allá.

¿Qué es exactamente una roca?

Una roca es un material sólido que consiste en una mezcla heterogénea de distintos minerales, los cuales son sólidos inorgánicos de origen geológico. Estos minerales son elementos químicos que se agrupan siguiendo una estructura específica, generalmente cristalina, que otorgan a la roca resultante una solidez más o menos grande.

Y es que las rocas pueden ser materiales muy duros, pero también hay algunas más blandas, como las arcillosas. Esto se debe a que la variedad de mezclas de minerales y a la estructuración de los mismos es enorme. Y cada roca, pues, tendrá unas propiedades únicas.

Una roca está formada por dos tipos principales de minerales. Por un lado, los esenciales, que son los más abundantes ya que son los que constituyen la mayor parte de la corteza terrestre. Estamos hablando de silicio, hierro, magnesio, calcio, potasio, aluminio, sodio, etc.

Y, por otro lado, minerales accesorios, los cuales, pese a no constituir la mayor parte de la roca (representan menos del 5% de su volumen total) y, por lo tanto, contribuir poco a las propiedades fundamentales de la roca, sí que permiten su diferenciación de otras. Los accesorios hacen a cada roca única. Un ejemplo claro de mineral accesorio es el oro.

Sea como sea, los átomos de estos minerales se unen entre ellos formando estructuras física y químicamente muy estables pero carentes de una geometría clara. De ahí que la mayoría de rocas sean amorfas. En caso de que haya una geometría bien marcada, estaremos hablando de un cristal.

En resumen, una roca es un material inorgánico que procede de fenómenos geológicos ocurridos en la corteza terrestre y que consiste en una mezcla heterogénea de minerales tanto esenciales como accesorios que dan a este producto unas propiedades físicas y químicas únicas. La corteza terrestre está formada por rocas.

¿Cómo se clasifican las rocas?

Como hemos visto, definir exactamente qué es una roca no es tan sencillo como puede parecer. Pero, todos sabemos perfectamente qué es, ¿verdad? Entonces, podemos pasar ya a analizar los distintos tipos de rocas en función de cómo se forman. Veremos las rocas magmáticas, metamórficas y sedimentarias. Empecemos.

1. Rocas magmáticas o ígneas

Las rocas magmáticas o ígneas son aquellas que se forman tras la solidificación del magma, que es la roca fundida que se encuentra por debajo de la corteza terrestre. El magma es una estado semifluido de la materia en la que los minerales, junto a gases y líquidos, están fundidos a unas temperaturas de unos 1.200 ºC.

Este magma puede consolidarse en la superficie terrestre, cosa que hará que tengamos rocas magmáticas volcánicas o extrusivas, pero también puede hacerlo en zonas profundas de la litosfera (la corteza terrestre), en cuyo caso tendremos rocas magmáticas intrusivas.

Sea como sea, lo importante es que estas rocas ígneas se forman al enfriarse el magma, el cual, generalmente, aflora a la superficie a través de las erupciones volcánicas. Y una vez en el exterior, pierde los gases, formándose la conocida lava. Y esta lava, en cuanto se enfríe, pasará a un estado puramente sólido que es lo que conocemos como roca. Este es el proceso extrusivo, pero hemos visto que también puede suceder sin que entren en juego las erupciones.

Se trata de rocas de origen endógeno, en el sentido que se forman gracias a un magma que procede del interior de la Tierra. De hecho, este proceso de enfriamiento magmático es el origen de toda la corteza terrestre, pues toda ella viene de una solidificación del magma.

Estas rocas magmáticas, a su vez, se clasifican de la siguiente manera:

  • Rocas félsicas: Tienen un contenido de sílice (SiO2) mayor al 65%. Suelen ser las más superficiales.
  • Rocas intermedias: Tienen un contenido de sílice entre el 52% y el 65%.
  • Rocas máficas: Tienen un contenido de sílice entre el 45% y el 52%.
  • Rocas ultramáficas: Tienen un contenido de sílice menor al 45%.

En resumen, las rocas magmáticas o ígneas son aquellas que se forman tras la solidificación del magma, cosa que puede suceder tanto de forma extrusiva (por erupciones volcánicas) como de forma intrusiva (por enfriamiento progresivo al entrar en contacto con capas profundas de la corteza terrestre). Lo importante es que todas ellas proceden de un enfriamiento progesivo de este material semifundido a muy altas temperaturas.

Rocas magmáticas

3. Rocas sedimentarias

Las rocas sedimentarias son aquellas que se han formado por impacto de las condiciones ambientales de la atmósfera terrestre. Estas rocas fueron algún día de origen magmático que, debido a la exposición al clima, fueron erosionadas.

Este proceso de erosión, que está incentivado por el viento, el agua y por la gravedad, hace que las rocas se descompongan en partículas cada vez más pequeñas y también que alteren su forma. La mayoría de rocas que vemos son de este tipo, pues llevan mucho tiempo estando expuestas a los fenómenos físicos atmosféricos, por lo que han visto muy alteradas sus características desde que hace millones de años “nacieron” a partir del magma.

Dependiendo de la solidez de la roca pero también de la intensidad de la erosión climática, las partículas resultantes pueden llegar a ser tan pequeñas que adquieran la propiedad de diluirse en agua, momento en el que pueden entrar en los seres vivos. Y esto, no es para nada dañino. Todos necesitamos minerales (como el calcio) para que nuestra fisiología funcione adecuadamente.

Los procesos geológicos que tienen lugar en la superficie de la Tierra provocan transformaciones en las rocas que, pese a que no suelen ser visibles en nuestra escala de tiempo, hacen que el mundo sea como sea. El relieve de las montañas, sin ir más lejos, es el resultado de la erosión actuando durante millones de años.

Aun así, la roca sedimentaria como tal es aquella que se forma cuando, después del transporte de las partículas de minerales por acción del viento y/o del agua, estas quedan depositadas sobre la superficie terrestre. Estas se van acumulando y, quedando sedimentadas (de ahí su nombre), forman los estratos de la corteza terrestre.

En resumen, las rocas sedimentarias son aquellas que se forman debido a un proceso de meteorización, que es la descomposición de las rocas por exposición a la atmósfera terrestre. La erosión causada por el viento y el agua desintegra las rocas, las partículas de las cuales serán transportadas y se irán acumulando hasta formar los estratos rocosos que todos conocemos.

Rocas sedimentarias

2. Rocas metamórficas

Las rocas metamórficas son aquellas que se han formado debido a transformaciones cuando ya estaban en estado sólido a causa de la exposición a condiciones de presión o temperatura. Son, de hecho, rocas magmáticas o sedimentarias que han experimentado presiones o temperaturas extremas.

Estas rocas metamórficas quizás sean las menos conocidas, pero tienen unas particularidades únicas que hacen que deban conformar su propio grupo. Estas rocas son aquellas que han visto alteradas sus propiedades tanto químicas como físicas al exponerse a fenómenos relacionados con la presión o con la temperatura, dos factores que determinan en gran medida las características de las rocas.

En este sentido, una roca metamórfica es cualquier roca que ha evolucionado a partir de una magmática o de una sedimentaria al quedar expuesta a unos ambientes muy distintos a los del lugar de su formación original. O mucho más calientes. O mucho más fríos. O con presiones mucho más altas. O con presiones mucho más altas. O una combinación de varias.

Si la roca pasa de unas condiciones de bajas presiones y/o bajas temperaturas, a estar sometida a presiones y/o temperaturas mayores (sin llegar a fundirse), estaremos ante un metamorfismo progresivo (es el que sucede cuando se desplaza a capas más profundas de la corteza). Si, por el contrario, pasa de unas condiciones de altas presiones y/o altas temperaturas, a estar sometida a presiones y/o temperaturas menores, estaremos ante un metamorfismo regresivo (es el que sucede cuando se desplaza a capas más superficiales de la corteza)

En este caso, a diferencia de las sedimentarias, que se formaban por un proceso de erosión mediado por el viento o el agua, estas rocas metamórficas se forman por influencia directa de variaciones extremas en la temperatura o la presión.

Dependiendo de cuál de estas dos condiciones sea el mecanismo de formación de la roca en cuestión, esta podrá ser de dos tipos principales:

  • Rocas tectónicas: Son rocas magmáticas o sedimentarias que han visto alteradas sus propiedades debido a la influencia de la presión. A causa de los movimientos tectónicos de las placas que conforman la corteza, se desplazan a regiones más profundas con más presión (metamorfismo progresivo) o a regiones más superficiales con menos presión (metamorfismo regresivo). Cuando una roca llega a estar a más de 20 km bajo la superficie, las presiones son tan increíblemente altas que se convierten en cristales.

  • Rocas térmicas: Son rocas magmáticas o sedimentarias que han visto alteradas sus propiedades debido a la influencia de la temperatura. No hay un desplazamiento causado por los movimientos tectónicos, sino una entrada en contacto y consecuente calentamiento (metamorfismo progresivo) o una separación y consecuente enfriamiento (metamorfismo regresivo) con el magma. Imaginemos que una roca pasa de tener una superficie fría a, de repente y a causa de un escape de magma, a estar expuesta a temperaturas de 1.200 ºC. Evidentemente, este cambio súbito y extremo de temperatura altera sus características.

En resumen, las rocas metamórficas son aquellas rocas magmáticas o sedimentarias que, debido a variaciones extremas en lo que a presión o temperatura se refiere, han visto alteradas sus propiedades físicas y químicas. Dependiendo de si se produce un aumento o una disminución en estas condiciones, estaremos ante un metamorfismo progresivo o regresivo, respectivamente.

Rocas metamórficas
Comparte:
¿Te ha gustado?
MédicoPlus Logo
MédicoPlus te acerca al mundo de la medicina. Rigor científico y médico en cada artículo. Contacta con tu médico y mejora tu salud en tu portal especializado de confianza.
  • Estilonext
  • azsalud

Suscríbete a
nuestra newsletter

Cada semana te enviamos tips de salud,
nutrición, noticias y más.

Puedes darte de baja cuando quieras.

© Copyright 2021 MédicoPlus. Todos los derechos reservados.Aviso legal,política de privacidad,cookies