Diferencias entre eutanasia, suicidio asistido y muerte digna

Estos tres conceptos defienden el derecho a morir sin sufrimiento, aunque con algunas diferencias entre ellos. Veámoslas.
Diferencias entre eutanasia, suicidio asistido y muerte digna

Imaginemos una persona que después de años de lucha contra el cáncer, se encuentra en fase terminal. En el ámbito clínico, esto significa que el paciente ya no responde a ningún tipo de tratamiento, por lo que la enfermedad ya no puede curarse y el destino de la persona es la muerte.

El sufrimiento es constante tanto para el paciente como para su familia, conocedores de que las posibilidades de que se recupere son muy bajas, prácticamente inexistentes. En esta situación, cuando la muerte es inevitable y el dolor, la angustia y el malestar solo hacen que crecer, surgen algunas preguntas.

¿No podemos hacer algo para que la persona deje de sufrir? ¿Es moral mantener a la persona viva en contra de su voluntad? Si sabemos que la muerte es el único resultado, ¿no merece descansar lo antes posible? ¿Podemos acelerar el proceso de morir para no alargar el temido momento tanto para el paciente como para sus seres queridos?

En este contexto aparecieron la eutanasia, el suicidio asistido y la muerte digna, tres conceptos que siguen siendo controvertidos y difíciles de legislar pero que, en definitiva, buscan dar descanso de la manera más tranquila posible a aquellas personas que sufren a diario.

La ética: ¿qué estudia?

Los médicos se encuentran a diario con situaciones cuya resolución poco tiene que ver con conceptos puramente clínicos, sino con la moral. Tienen que tomar decisiones complicadas, especialmente cuando se trata de enfermos en fase terminal.

Es aquí donde entra la ética. A grandes rasgos podríamos definirla como la disciplina que intenta indicarnos cómo es correcto actuar dependiendo de cómo son nuestros principios morales, es decir, qué entendemos por “bien” y que entendemos por “mal”.

Es, por lo tanto, una especialidad de la filosofía muy subjetiva, puesto que este concepto de moralidad es diferente para cada persona. En el ámbito de la medicina, esta ética se conoce como bioética, que es la rama encargada de analizar cómo debemos actuar ante los conflictos morales relacionados con los seres vivos.

Todo hospital tiene un comité de especialistas en bioética donde los médicos pueden acudir en caso de que no sepan cómo actuar ante un caso moralmente controvertido. La mayoría de veces, la bioética se enfrenta a cuestiones relacionadas con el final de vida, pues el médico sabe que la vida de su paciente está en peligro y que por más tratamientos que le aplique, acabará muriendo.

A lo largo de los años, la bioética ha procurado dar respuesta a los conflictos relacionados con la muerte, y ha creado principalmente tres conceptos: eutanasia, suicidio asistido y muerte digna.

Todos ellos defienden el derecho de las personas a morir con dignidad, sin obligar a los pacientes a aferrarse a la vida en contra de su voluntad y a facilitar los medios para que descansen en paz. Sin embargo, hay matices entre ellos que merecen la pena ser comentados.

Las 3 leyes de final de vida

Son el gran miedo de las campañas electorales. Pese a que según las encuestas gran parte de la población está de acuerdo en facilitar la muerte a las personas que deseen morir, es un tema extremadamente controvertido debido a su subjetividad y a la dificultad para legislarlo.

**¿Dónde ponemos el límite entre cuándo está bien dejar morir y cuándo no? **¿Quién facilita la muerte a alguien, no debe tener cargos penales? ¿Cómo sabemos que el paciente realmente quiere morir o si es porque no controla sus pensamientos?

Cada paciente es un mundo, por lo que nunca llegaremos a dar una respuesta universal ante las cuestiones de final de vida. Sin embargo, la concienciación por el derecho de las personas a morir cuando están sufriendo está haciendo que los países empiecen a reconocer esta libertad cada vez más.

En este artículo haremos un repaso de las tres principales leyes de final de vida, observando sus características, su legalidad y libertades que conceden al paciente.

1. Muerte digna

La muerte digna, también conocida como “ortotanasia”, defiende la idea de que la muerte debe llegar a su momento justo y que no hay necesidad de ir en contra de la naturaleza ni de hacer que el paciente se mantenga vivo cuando “su momento ha llegado”.

Es la menos controvertida de las tres ya que es la única en la que no se fuerza directamente la muerte de la persona, sino que consiste en no obligar al paciente a someterse a tratamientos ni terapias que tienen la finalidad de mantenerlo en vida forzadamente.

Legal en la mayoría de países, la muerte digna defiende que, llegados al punto de padecer una enfermedad incurable o en fase terminal, los únicos tratamientos que debe recibir el paciente son aquellos enfocados a aliviar sus síntomas y a reducir su sufrimiento, permitiendo que la enfermedad siga su curso natural sin prolongar lo inevitable.

Tiene mucho que ver con la ley de autonomía del paciente, la cual declara que no se le puede aplicar ningún tratamiento en contra de su voluntad, por lo que si él no quiere recibir una terapia concreta que lo mantenga con vida de forma forzada, no lo recibirá.

No tiene nada que ver con los otros dos conceptos que veremos a continuación, ya que la muerte digna en ningún momento está forzando que la persona muera, simplemente deja que la enfermedad siga su curso natural mientras el paciente recibe paliativos para que no sufra.

2. Eutanasia

Entramos en terreno controvertido, pues con la eutanasia sí que se fuerza la muerte del paciente. Etimológicamente significa “buena muerte”, aunque es un concepto que sigue generando confusión y dudas.

La eutanasia engloba todas aquellas técnicas médicas que se aplican de forma voluntaria y consensuada para acelerar la muerte de una persona con una enfermedad incurable o terminal. El equipo médico es el encargado de dar al paciente, siempre y cuando este lo haya solicitado de forma legal, medicamentos que provocan su muerte.

Si con la muerte digna dejábamos que la muerte siguiera su curso natural, con la eutanasia aceleramos su llegada para no prolongar el sufrimiento del paciente.

Actualmente solo es legal en Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá y algunos estados de Estados Unidos; aunque parece que los gobiernos de otros países poco a poco van a ir legalizando esta práctica, pues es lo que la sociedad pide.

Existen dos tipos de eutanasia:

2.1. Eutanasia directa

La eutanasia directa hace referencia a las técnicas que van enfocadas claramente a inducir la muerte de la persona. Puede ser de forma activa administrando al enfermo productos químicos tóxicos que resultan letales.

También puede realizarse de forma pasiva, una forma de eutanasia que consiste en suspender todo tratamiento médico, quitar soporte vital y, en caso de que estuviera en coma y se alimentara por sonda, eliminarla. No confundir con la muerte digna, ya que esta no consistía en retirar el soporte vital, sino que lo que se hacía era hacer caso del paciente cuando este no quería recibir algún tratamiento.

2.2 Eutanasia indirecta

La eutanasia indirecta es aquella que, pese a que lo que se busca es acelerar la muerte, los medicamentos que los médicos administran no son técnicamente letales como sí lo eran en la directa. En esta, los medicamentos van enfocados a paliar los síntomas y a aliviar el dolor del paciente, aunque acaban provocando la muerte como “efecto secundario” después de un tiempo. La directa era más instantánea.

3. Suicidio asistido

La más controvertida de las tres. El suicidio asistido deriva de la propia eutanasia aunque va un paso más allá, pues es el propio paciente quien termina con su vida. Como su propio nombre indica, consiste en permitir que la persona se suicide.

En el suicidio asistido el papel del médico es diferente. Si bien en la eutanasia era este médico el que administraba el medicamento para provocar el fin de la vida del paciente, en el suicido asistido es un mero informador.

El médico proporciona a la persona los medios necesarios para suicidarse para que esta se quite la vida. Además, asesora al paciente acerca de las dosis letales, la forma de administrarlo y otros consejos. En la eutanasia el paciente también se quitaba la vida voluntariamente, aunque aquí lo hace él directamente.

Actualmente solo está permitido en Suiza, donde se practica desde los años 40. Esto ha provocado que este país reciba lo que se conoce como “turismo de la muerte”, pues personas que dispongan de un certificado médico que afirme que padecen una enfermedad terminal pueden recibir este suicidio asistido en Suiza.

¿Cuáles son las previsiones de futuro?

Las encuestas que se realizan alrededor del mundo acerca de la aceptación de estas leyes de final de vida muestran que alrededor del 70% de la gente está a favor de su aplicación.

Cada vez frecuentemente, los gobiernos incluyen en sus programas electorales decisiones acerca de estas cuestiones, pues la sociedad toma conciencia de la necesidad de tener no solo una vida digna, sino de que la muerte también lo sea.

Referencias bibliográficas

  • Rich, K.L. (2015) “Introduction to Bioethics and Ethical Decision Making”. Nursing Ethics: Across the Curriculum and Into Practice.
  • Boudreau, J.D., Somerville, M.A. (2014) “Euthanasia and assisted suicide: a physician’s and ethicist’s perspectives”. Medicolegal and Bioethics.
  • Fontalis, A., Prousali, E., Kulkarni, K. (2018) “Euthanasia and assisted dying: what is the current position and what are the key arguments informing the debate?”. Journal of the Royal Society of Medicine.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.