Las 3 diferencias entre pandemia y epidemia (y ejemplos)

Estos dos fenómenos, considerados erróneamente como sinónimos, han sido responsables de catástrofes epidemiológicas.
Diferencias epidemia y pandemia

Las enfermedades infecciosas reciben este nombre por su capacidad de propagarse entre personas y expandirse a lo largo de una población. Esta propiedad de los patógenos es básica para su supervivencia y es la causante de muchas catástrofes en la historia de la humanidad y responsable todavía de situaciones de alarma pública.

Generalmente nos referimos a los términos “pandemia” y “epidemia” como sinónimos para definir la situación por la cual empiezan a aparecer muchos casos de una enfermedad concreta en una región determinada.

La crisis del ébola, la época anual de gripe, la Gripe Española de 1918, el VIH… Tendemos a catalogar todos estos desastres sanitarios en el mismo grupo. Sin embargo, hay diferencias remarcables entre una epidemia y una pandemia. En este artículo las estudiaremos y veremos qué enfermedades están dentro de cada una.

¿Qué estudia la epidemiología?

La epidemiología se define como la ciencia que estudia el desarrollo e incidencia de las enfermedades infecciosas en las poblaciones humanas. La epidemiología analiza, por lo tanto, las causas que llevan a la propagación de agentes patógenos.

A lo largo de la historia se han producido catástrofes epidemiológicas que han supuesto la pérdida de millones de vida, como la Peste Negra que azotó Europa en el siglo XIV. A menor escala y sin implicar la muerte de la población, cada año hay una época de gripe en la que los casos de esta enfermedad vírica se disparan.

Esta expansión repentina de los patógenos generalmente va ligada a factores de riesgo que suelen ser la pobreza, la falta de higiene, conflictos armados, desastres naturales… Estas situaciones aumentan la sensibilidad de la población a los patógenos, lo que explica que la mayoría de enfermedades a día de hoy las encontremos en países subdesarrollados.

Epidemias y pandemias: ¿qué son y en qué se diferencian?

Las condiciones precarias fomentan las epidemias y las pandemias, dos términos que, pese a confundirlos generalmente, hacen referencia a sucesos distintos.

A continuación presentaremos las principales diferencias entre estos dos fenómenos.

1. Área a la que afecta

La principal diferencia entre ambos sucesos radica en el tamaño del área a la que afecta:

  • Epidemia:

Una epidemia podría considerarse como un brote localizado. Es un suceso específico de un lugar concreto, pues su propagación se limita normalmente a una ciudad o región y no suele extenderse más allá de las fronteras del país.

Una epidemia no afecta a varias naciones, por lo que su control y erradicación es relativamente más sencilla. Brotes de este tipo suelen suceder en países subdesarrollados. Un ejemplo sería la epidemia de ébola que se declaró este verano en la República Democrática del Congo, pues los casos estaban localizados exclusivamente en este país y la propia OMS hizo un llamamiento a la calma ya que no había riesgo de que la enfermedad adoptara un carácter internacional.

  • Pandemia:

Una pandemia, en cambio, puede considerarse como un brote global. Siendo mucho menos frecuente que las epidemias, una pandemia es el suceso por el cual una enfermedad atraviesa fronteras y, si bien no tiene que implicar una afectación a escala mundial, varios países son afectados por ella.

La pandemia que cumple mejor con esta definición es la que surgió en los años 80 y que a día de hoy continúa su expansión por el mundo. Estamos hablando del VIH/SIDA. Iniciándose en África, el virus causante de esta enfermedad fue capaz de expandirse a todo el mundo, afectando a personas de distintas nacionalidades.

Esta pandemia ha implicado el contagio de 78 millones de personas y la muerte de 39 millones de estas. Sin duda, uno de los sucesos epidemiológicos que ha implicado una mayor expansión.

2. Patógeno causante

Pese a que, como todas las enfermedades infecciosas, el agente causal son los microorganismos, hay diferencias importantes en los patógenos que provocan cada uno de estos sucesos:

  • Epidemia:

A grandes rasgos, una epidemia está provocada por patógenos a los que estamos “acostumbrados”. Generalmente vienen provocadas por microorganismos patógenos que llevan mucho tiempo circulando por los ecosistemas.

Al haber entrado en contacto ya repetidas veces con los seres humanos, nuestro sistema inmune ya los reconoce. Están provocadas por bacterias o virus que no resultan nuevos para nuestro cuerpo.

Un ejemplo de epidemia bacteriana es el brote de cólera que sucedió en Londres en 1854. Esta epidemia fue muy famosa ya que llevó a un médico inglés a determinar cómo se propagaba el cólera, descubriendo que era causado por una bacteria (“Vibrio cholerae”) que había infectado a la gente a través de una fuente con agua contaminada con heces. Este suceso influyó en la organización de la salud pública en todo el mundo, procurando que el agua de consumo estuviera correctamente saneada.

Un ejemplo de epidemia vírica son todas aquellas que se dan en comunidades por brotes de gastroenteritis virales. Estas vienen provocadas por distintos virus con una capacidad de propagación muy elevada, lo que permite que se den muchos casos en un lugar concreto.

Sin embargo, el ejemplo más claro de epidemia vírica es la gripe. El virus causante de esta enfermedad, conocido como Influenza, circula por el mundo mediante patrones estacionales: en las zonas templadas provoca epidemias en los meses de otoño e invierno. Pese a que nuestro sistema inmune está acostumbrado a este virus, sus continuas mutaciones hacen que cada año haya regiones en las que se dan epidemias, disparándose los casos de esta enfermedad por la facilidad de transmisión del patógeno.

  • Pandemia:

Las pandemias, en cambio, generalmente vienen provocadas por patógenos a los que no estamos “acostumbrados”. Los patógenos causantes de estas no han entrado nunca en contacto con los humanos, por lo que nuestro sistema inmune no está preparado para combatirlos y la propagación de estos es mucho más pronunciada.

Suelen estar provocadas por nuevas cepas de virus que tienen una facilidad de transmisión muy elevada, y al no conocer su naturaleza ni disponer de vacunas para erradicarlas, es muy difícil controlar su expansión. Un claro ejemplo de esto vuelve a ser el virus del VIH. Este, procedente de una mutación de un virus que afectaba a los simios, llegó a los humanos y al ser un patógeno nuevo para la humanidad, se propagó con facilidad por todo el mundo.

No hace falta que sean enfermedades nuevas, pues pueden ser provocadas también por patógenos que han encontrado una nueva vía de diseminación. Por ejemplo, la Peste Negra fue provocada por la bacteria “Yersinia pestis”, un patógeno que ya existía pero que modificó su modo de transmisión. Propagándose a través de las pulgas de las ratas, logró provocar una de las mayores pandemias de la historia de la humanidad.

Los epidemiólogos creen que con la problemática de las resistencias a los antibióticos, en el futuro también podremos sufrir pandemias provocadas por bacterias que se han vuelto resistentes a los tratamientos médicos. Al ser resistentes, no tendremos maneras de combatirlas y podrían propagarse libremente.

De hecho, la resistencia a los antibióticos está aumentando en todo el mundo a velocidad de vértigo. Las bacterias, por acción de la selección natural, desarrollan mecanismos de resistencia que pueden provocar que enfermedades como la neumonía, la gonorrea y las enfermedades de transmisión alimentaria sean muy difíciles de tratar.

3. Gravedad

Otra de las principales diferencias entre ambos sucesos epidemiológicos es el de las consecuencias que tienen estos para la salud tanto individual como poblacional:

  • Epidemia:

Una epidemia difícilmente resultará mortal por una simple razón: al patógeno no le interesa provocar la muerte de su hospedador. Las relaciones que se establecen entre el patógeno y el humano son unas relaciones que han ido evolucionando a lo largo de los siglos para llegar a un equilibrio en el que el microorganismo, pese a provocarle un daño para obtener así beneficios, deja que la persona siga viviendo.

Esto es así porque aumenta las posibilidades tanto de sobrevivir en su interior como de que el humano se siga relacionando con los otros integrantes de la población, permitiendo su expansión dentro de la misma. Hay excepciones, pues existen patógenos que sí provocan una alta mortalidad pero que no se propagan con demasiada facilidad, por lo que no pueden llegar a causar una pandemia.

Las epidemias, que como hemos mencionado están provocadas por patógenos a los que estamos “acostumbrados”, no suelen resultar mortales por este motivo. Sin embargo, sí que pueden provocar síntomas graves dependiendo de la propia naturaleza del patógeno y, en gran medida, de la respuesta de nuestro cuerpo a la infección.

  • Pandemia:

Una pandemia, en cambio, sí que suele venir vinculada con una alta mortalidad. Si bien decíamos que cuando la relación patógeno-humano está bien establecida rara vez provoca la muerte, con las pandemias, provocadas por microorganismos que nunca han entrado en contacto con las personas, sí que se puede observar una letalidad elevada.

Los patógenos causantes de las pandemias no están acostumbrados al cuerpo humano, y viceversa. Esta situación provoca que los síntomas sean, por lo general, mucho más graves y pueden acabar derivando en la muerte del afectado.

Esta falta de equilibrio entre el patógeno y el humano explica que pandemias como la Gripe Española, la Peste Negra, la Viruela, el Sarampión, el VIH, etc, hayan sido causantes de millones de muertes durante el tiempo en el que estuvieron presentes.

El caso especial de las endemias, ¿qué son?

Mención especial merecen las endemias, sucesos epidemiológicos que consisten en la aparición constante de una enfermedad en una área concreta. En este caso, a diferencia de las epidemias y las pandemias, las endemias se dan cuando un patógeno tiene una prevalencia crónica, es decir, permanece en el área a lo largo del tiempo.

Afectando a una región muy concreta, las endemias suceden cuando una enfermedad no puede ser erradicada completamente, lo que provoca que cada cierto tiempo vayan apareciendo nuevos casos.

Un ejemplo de endemia es la situación que sucede en muchas regiones de África con la malaria, pues a causa de su transmisión a través de mosquitos, el control y prevención de esta enfermedad es muy difícil.

Referencias bibliográficas

  • Qiu, W., Rutherford, S., Mao, A., Chu, C. (2017) “The Pandemic and its Impact”. Health, Culture and Society.
  • World Health Organization (2018) “Managing epidemics: Key facts about major deadly diseases”. World Health Organization.
  • Independent Commission on Multilateralism (2017) “Global Pandemics and Global Public Health”. USA: International Peace Institute.
  • Chakraborty, R. (2015) “Epidemics”. Encyclopedia of Global Bioethics.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.