Virus del Papiloma Humano: causas, síntomas y tratamiento

La infección por VPH es, pese a que disponemos de vacuna, la enfermedad de transmisión sexual más común en el mundo.
Virus del Papiloma Humano

Cuando hablamos de enfermedades de transmisión sexual, las primeras que quizás nos vienen a la cabeza son el VIH, la clamidia, la gonorrea… Sin embargo, la más común en el mundo, tanto en hombres como mujeres, es la causada por el Virus del Papiloma Humano (VPH).

De hecho, el VPH es tan frecuente que se estima que el 90% de las personas sexualmente activas han entrado en contacto alguna vez con el virus. Afortunadamente, la mayoría de estos casos no culminan en la enfermedad gracias a, por un lado, la vacunación que se ofrece a los jóvenes, y, por otro lado, que el sistema inmune muchas veces es capaz de combatir el virus antes de que dé problemas.

De todos modos, pese a la disponibilidad de vacunas, el VPH sigue infectando cada año a millones de personas. Y no solo en países pobres, pues la incidencia en países desarrollados es más alta de lo que se cree, especialmente entre las mujeres. En España, por ejemplo, casi un 29% de las jóvenes de entre 18 y 25 años están infectadas por el virus.

Y, si bien es cierto que a menudo el virus no provoca síntomas, cuando lo hace puede acabar derivando en complicaciones graves como el cáncer de cuello de útero, el cuarto cáncer más común en mujeres.

¿Qué es el VPH?

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es el patógeno de transmisión sexual más común en el mundo. Existen más de 100 tipos distintos de este virus, siendo los tipos 16 y 18 los que están más relacionados con el desarrollo de cáncer.

La infección por VPH no siempre provoca síntomas, algo que explica su elevada incidencia. Las personas no saben que están infectadas y, si realizan prácticas sexuales sin protección, pueden contagiar el virus a otras personas.

Sin embargo, cuando da manifestaciones clínicas, normalmente lo que provoca el virus es la aparición de verrugas, es decir, crecimientos en la piel o las membranas mucosas. No todos los casos de VPH terminan con el desarrollo de cáncer de cuello de útero, pues no es causa suficiente para sufrir este tipo de cáncer, pero sí causa necesaria.

Afortunadamente, existen vacunas que nos protegen contra los tipos de VPH más frecuentes. De ahí la importancia de seguir las vacunaciones recomendadas.

Causas

El VPH puede transmitirse por cualquier tipo de contacto piel a piel, es decir, no tiene por qué estar relacionado - aunque es lo más común - con las prácticas sexuales. Las verrugas que origina el virus son muy contagiosas, por lo que el mero contacto será suficiente para transmitir el virus.

En cuanto a las relaciones sexuales, el VPH puede ser responsable de infecciones genitales, aunque, en caso de que se contagie durante el sexo oral, puede causar lesiones en las vías respiratorias.

De todos modos, el virus también puede propagarse por el contacto con una persona infectada sin necesidad de tener relaciones sexuales, pues si se entra en contacto con una de sus verrugas y tenemos algún pequeño corte o lesión en la piel, el virus puede penetrar e infectarnos.

Por lo tanto, hay una serie de factores de riesgo. Cuantas más parejas sexuales tengas (y no utilices protección), más riesgo de contraer la enfermedad. Las verrugas genitales son más comunes entre adolescentes. Además, las personas con sistemas inmunes debilitados tiene más riesgo de que la infección derive en enfermedad.

Síntomas

Como hemos dicho, la mayoría de veces que el virus nos infecta, el sistema inmune es capaz de vencer la amenaza y no desarrollamos la enfermedad como tal. Además, muchas veces el trastorno cursa sin sintomatología.

De todos modos, cuando la infección da muestras de su presencia, el principal síntoma consiste en la aparición de verrugas, cuya localización y apariencia dependerá tanto del tipo de virus como de la ruta de contagio seguida.

1. Verrugas genitales

Son las más comunes ya que se desarrollan después del contacto sexual con una persona infectada. Consisten en lesiones planas y se visualizan como pequeños bultos en forma de coliflor. Normalmente no causan molestias ni dolor, aunque en ocasiones pueden provocar picazón.

En la mujer aparecen normalmente en la vulva, aunque también pueden hacerlo en el cuello uterino, el ano o la vagina. Dependerá de dónde se ha dado el contacto con el virus. En el caso de los hombres, surgen en el pene o en el ano.

2. Verrugas comunes

Estas aparecen en manos y dedos y no tienen por qué ser debidas a las prácticas sexuales, pues el mero contacto piel con piel con una persona infectada puede causarlas. Se trata de bultos de tacto áspero que, aunque normalmente solo representan un problema de estética, a veces pueden ser dolorosas.

3. Verrugas planas

También se dan por el simple contacto con las verrugas de una persona infectada, por lo que también aparecen en niños. Las verrugas de este tipo son, como su propio nombre indica, planas y ligeramente elevadas. En los niños surgen normalmente en la cara, en las mujeres en las piernas y los hombres en la zona de la barba.

4. Verrugas plantares

Las verrugas plantares son crecimientos duros que tienden a aparecer en los talones o la parte anterior de la planta de los pies. Dada su textura y localización, este tipo de verrugas suelen ser muy molestas a la hora de caminar.

Complicaciones

Más allá de problemas estéticos y a veces molestos, una infección por VPH normalmente se limita a la aparición de estas verrugas. No provoca fiebre, trastornos gastrointestinales, debilidad, problemas respiratorios… Suele consistir solo en el desarrollo de estos crecimientos en la piel.

El problema es que el VPH es causa directa del cáncer de cuello de útero. Y, si bien no todos los casos de VPH derivan en este tipo de cáncer, la principal causa de desarrollo de estos tumores es la infección por parte de este virus.

El cáncer de cuello de útero es el cuarto tipo de cáncer más común en mujeres y se desarrolla, si bien en un porcentaje pequeño respecto a todos los casos, después de una infección por VPH. Esto ocurre cuando, después de varios años (al menos 20) del contagio, el virus ha sobrevivido en las células del cuello uterino y ha contribuido a que estas se conviertan en cancerosas.

Por lo tanto, el cáncer de cuello uterino debido al VPH afecta solo a las mujeres que han sufrido la infección en esa zona. Los afectados por verrugas comunes, plantares, planas e incluso genitales pero en otra zona distinta a la del cuello del útero, en principio no tienen por qué desarrollar el cáncer. De todos modos, es posible que el virus migre, por lo que sí tienen un riesgo más alto que las personas sanas.

En las primeras fases, el cáncer de cuello uterino no causa síntomas. Sin embargo, en etapas más avanzadas suele provocar sangrados vaginales después de las relaciones sexuales o una vez entrada en la menopausia, flujo vaginal que puede ser abundante y de olor fétido, dolor pélvico…

Por ello, una mujer que sufrió verrugas genitales en el pasado y que experimenta estos síntomas, debe solicitar atención médica lo antes posible.

Además, el VPH también tiene riesgo de provocar, en caso de que el contagio se diera por relaciones sexuales orales, lesiones en la lengua, amígdalas, paladar y vías respiratorias superiores.

Los cánceres de ano, pene, boca, vías respiratorias superiores, etc, también podrían ser incentivados por la infección por VPH, aunque la relación no es tan directa como en el caso del cáncer de cuello uterino.

Prevención

La mejor prevención es la vacunación. Se recomienda que las vacunas sean administradas a todos los niños de entre 11 y 12 años de edad (aunque puede hacerse a partir de los 9) antes de que empiecen a tener relaciones sexuales.

Las vacunas nos protegen contra los principales tipos de VPH que causan tanto verrugas genitales como comunes y pueden aplicarse tanto a jóvenes como a adultos y su eficacia es alta. Para las personas de entre 9 y 14 años, se necesitan dos inyecciones separadas por seis meses de diferencia. Para los mayores de 15 años, la vacunación consiste en tres inyecciones.

De todos modos, en caso de que la persona no esté vacunada, la prevención también es posible. En el caso de las infecciones genitales, se puede limitar el riesgo de contagio reduciendo el número de parejas sexuales y utilizando el preservativo.

La prevención de las infecciones no sexuales es más compleja ya que requerían simplemente del contagio piel con piel, aunque es importante cuidar la piel (que no haya lesiones), evitar la propagación del virus por tu cuerpo, evitar tocar a una persona con verrugas y utilizar sandalias en piscinas públicas y vestuarios (para evitar el contagio de las verrugas plantares).

Tratamiento

En caso de que no se respeten las normas de prevención y el virus infecte a la persona, la mala noticia es que no hay cura. No hay manera de eliminar el virus del cuerpo. Sí que existen medicamentos que se aplican sobre las verrugas y consiguen eliminarlas, aunque se necesitan varias sesiones y el virus no desaparece de nuestro cuerpo. Puede reaparecer de nuevo en el mismo sitio o en otros.

En caso de que la verruga esté localizada en el cuello uterino y el ginecólogo lo detecte en un examen rutinario, se realizarán pruebas para determinar la presencia de lesiones que indiquen un crecimiento precanceroso y la región afectada será extirpada para evitar que la persona sufra cáncer.

Referencias bibliográficas

  • Centers for Disease Control and Prevention. (2017) “Virus del papiloma humano (VPH) genital: la realidad”. CDC.
  • Ochoa Carrillo, F.J. (2014) “Virus del papiloma humano. Desde su descubrimiento hasta el desarrollo de una vacuna”. Gaceta Mexicana de Oncología.
  • World Health Organization. (2018) “Human Papillomavirus”. WHO.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.