¿Cómo funcionan nuestros sentidos?

¿Por qué somos capaces de notar gustos, percibir olores, captar la temperatura, escuchar sonidos o ver lo que ocurre a nuestro alrededor? Un repaso de cómo funcionan nuestros sentidos.
Sentidos

Tradicionalmente se considera que los humanos tenemos cinco sentidos: vista, tacto, olfato, gusto y oído. Aunque las últimas tendencias en neurología parecen apuntar a que realmente habría más sentidos, lo simplificaremos considerando que son solo estos.

Saborear la comida, percibir el dolor, notar la temperatura del medio, sentir olores, ver aquello que nos rodea… Todo esto sería imposible sin nuestros sentidos, que son la parte de nuestro sistema nervioso encargado de la captación de estímulos.

Los sentidos son una “máquina” perfectamente diseñada para recoger la información de todo aquello externo a nosotros para que el cerebro sea capaz de interpretarla y dar lugar a una respuesta psicológica, anatómica o fisiológica acorde a lo que hemos percibido.

Pero, ¿cómo funcionan nuestros sentidos? ¿Cómo llega la información al cerebro? ¿Cuál es la finalidad biológica de cada sentido? ¿Cuáles son los componentes de nuestro cuerpo que nos hacen “sentir”? En el artículo de hoy responderemos a las preguntas más comunes acerca de nuestros sentidos.

¿Qué son los sentidos?

Los sentidos son los componentes de nuestro sistema nervioso especializados en la captación de estímulos del medio para su posterior transmisión al cerebro, el núcleo de este sistema, donde la información será procesada para dar una respuesta.

Pero más allá de esto, los sentidos no dejan de ser simplemente un conjunto de neuronas que transmiten impulsos eléctricos. Todas las sensaciones que percibimos, ya sea del tacto, del gusto, de la vista, del oído o del olfato, no son más que señales eléctricas que viajan a través de las neuronas. Es el cerebro después el que nos hace experimentar la “sensación” como tal.

Dicho de otra manera. No son nuestros ojos los que ven. Es nuestro cerebro. Los ojos son las estructuras capaces de transformar las señales luminosas en impulsos eléctricos, los cuales viajan al cerebro y, una vez ahí, él se encarga de transformar estas señales eléctricas en lo que vemos realmente. Y lo mismo pasa con todos los otros sentidos.

Los sentidos, aunque parezca irónico, no son los que “sienten”. Esto es tarea del cerebro. Los sentidos son un concepto algo abstracto que hace referencia al conjunto de células del sistema nervioso que transforman un estímulo físico o químico en una señal eléctrica capaz de viajar al cerebro.

¿Cómo se transmite la información de los sentidos?

La información de lo que sentimos se transmite única y exclusivamente a través de las neuronas, que son las células del sistema nervioso con una morfología muy adaptada a su propósito: transmitir impulsos eléctricos. Y no solo están en el cerebro. Las neuronas forman una red que comunica todos los órganos y tejidos del organismo con el centro del sistema nervioso: el cerebro.

Existen distintos tipos de neuronas, que se dividen tanto en función de su objetivo como de su morfología. Las neuronas sensoriales son las que nos interesan, pues son las que se encargan tanto de percibir los estímulos del medio como de transformarlos en impulsos eléctricos y transportarlos al cerebro para su posterior interpretación.

La percepción de la información, ya sea presión sobre la piel, disminución de la temperatura exterior, comida en nuestra boca, olores en el ambiente, luz del exterior, se da a través de neuronas localizadas en cada uno de los órganos especializados en un sentido concreto. Esto lo veremos con más detalle más adelante.

Estas neuronas receptoras tienen la capacidad de, en función de cómo sea el estímulo que haya recibido, generar un impulso eléctrico de unas características concretas. El cerebro será capaz más adelante de interpretar las propiedades de esta señal eléctrica y sabrá si tiene que sentir frío, dolor, presión en alguna parte del cuerpo, sabor dulce, salado, amargo o ácido, un olor concreto, etc.

Sea como sea, este impulso eléctrico tiene que viajar desde el órgano sensorial (piel, ojos, boca, nariz o oídos) hasta el cerebro. Y esto se consigue mediante la unión de neuronas, que forman una red interconectada a través de la que la señal viaja.

Las neuronas se comunican entre sí y se van transmitiendo el impulso eléctrico mediante un proceso que se conoce como sinapsis, la cual viene mediada por unas moléculas que reciben el nombre de neurotransmisores. Ahora lo veremos mejor, pero en otras palabras, las neuronas forman una “fila de torres eléctricas” en la que la sinapsis es la “línea telefónica” y los neurotransmisores las “palabras” que decimos por el teléfono.

¿Cómo sucede la sinapsis?

La sinapsis es un proceso químico con el objetivo de permitir que los impulsos eléctricos procedentes de los sentidos lleguen al cerebro lo antes posible. Permite que la información viaje a una velocidad extremadamente alta, casi imperceptible. Esto explica que al cortarnos con algo lo notemos de forma automática. Casi no pasa tiempo desde que percibimos algo hasta que es interpretado por el cerebro.

Partiendo de la primera neurona sensorial que se activa y se carga eléctricamente, este impulso eléctrico debe saltar a la siguiente neurona de la “autopista”, por lo que esta neurona activada empieza a producir unas moléculas llamadas neurotransmisores.

Como su propio nombre indica, estas moléculas transmiten la información entre neuronas. Y es que como el impulso eléctrico no puede saltar directamente de una neurona a otra, se necesitan estos neurotransmisores. Cuando la neurona activa lo produce, la siguiente neurona de la red detecta la presencia de estas moléculas, cosa que hace que se “excite” y se cargue eléctricamente. Una vez esto ha ocurrido, ella misma vuelve a producir neurotransmisores para que la siguiente se active eléctricamente. Y así una tras otra hasta llegar al cerebro.

Una vez la sinapsis neuronal ha conseguido conducir el impulso eléctrico hasta el cerebro, este órgano se encarga de procesar la información. A través de procesos neurológicos muy complejos, el cerebro convierte estas señales procedentes de las neuronas en la experimentación de sensaciones. Es el cerebro el que toca, huele, saborea, ve y escucha.

¿Cómo funcionan los cinco sentidos?

Ya hemos visto cómo se transmite la información desde los sentidos hasta el cerebro y qué es lo que hace que experimentos unas sensaciones u otras. Ahora veremos uno por uno cada uno de los sentidos y veremos cuáles son las neuronas implicadas.

1. Tacto

El órgano sensorial del tacto es la piel. Toda ella está constituida por receptores neuronales capaces de transformar los estímulos físicos, mecánicos y químicos del medio en señales eléctricas que posteriormente siguen el recorrido que hemos visto antes.

Estas neuronas presentes en la piel son capaces de captar tres estímulos distintos: presión, dolor y temperatura. Las neuronas pueden detectar cambios en la presión que se ejerce sobre la piel, es decir, cambios de fuerza. Esto es de vital importancia para disponer de tacto.

Además, son capaces de detectar cuándo los tejidos están experimentando lesiones que pueden dañarlos. Por ello, estas neuronas nos avisan de cuándo nos hemos cortado, roto algo, abrasado o quemado y nos hacen sentir dolor, que es la manera que tiene el sistema nervioso de decirle al cerebro que nos tenemos que marchar de aquello que nos hace daño.

También es en la piel donde están las neuronas encargadas de percibir la temperatura. Sentir frío o calor es única y exclusivamente gracias a estas neuronas, que transforman los cambios que produce la temperatura en señales eléctricas.

2. Gusto

La lengua es el órgano sensorial del gusto. De hecho, en ella hay más de 10.000 papilas gustativas capaces de transformar la información química de cada comida imaginable en impulsos eléctricos asimilables para el cerebro. Esto hace que las neuronas de la lengua sean capaces de detectar los 4 sabores básicos (dulce, salado, amargo y ácido) y todos los matices posibles.

3. Olfato

En el interior de la nariz es donde hay las neuronas sensoriales capaces de captar la presencia de moléculas en el aire para transformar esta información química en eléctrica. La cantidad de olores distintos que podemos captar es prácticamente infinita, aunque todos son resultado de la combinación de unas siete moléculas volátiles principales. A partir de aquí, las neuronas del olfato son capaces de detectar todos los matices imaginables.

4. Vista

Los ojos son los órganos capaces de captar señales lumínicas y transformarlas en impulsos eléctricos. La luz viaja a través del ojo y es proyectada en la retina, que es la estructura ocular con neuronas sensoriales que, en función de cómo sea la luz que recibe, enviará unos señales eléctricos concretos. Es quizás el sentido más complejo en lo que se refiere a distintos estímulos capaces de interpretar.

5. Oído

Lo que nosotros interpretamos como sonido no son más que ondas que se transmiten por el aire y que llegan a los oídos, donde tenemos unas estructuras encargadas de transmitir estas vibraciones hasta las neuronas sensoriales, donde se transforman estas vibraciones físicas en impulsos eléctricos que posteriormente son interpretados por el cerebro como los sonidos. Por ello, cuando hay lesiones en el canal auditivo que afectan a la capacidad de transmitir las vibraciones aparecen los problemas de audición.

Referencias bibliográficas

  • Gautam, A. (2017) “Nerve Cells”. Springer.
  • Lou, B. (2015) “The Science of Sense”. ResearchGate.
  • Melo, A. (2011) “Neuronas, sinapsis, neurotransmisores”. Cerebro, Mente y Conciencia.
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Cerebro
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.