Las 5 diferencias entre parálisis facial central y periférica (explicadas)

La parálisis facial es una condición clínica que consiste en la pérdida parcial o total del movimiento muscular voluntario en un lado del rostro. Dependiendo de su naturaleza, esta puede ser central o periférica. Analicemos sus diferencias.
Diferencias parálisis facial central periférica

El movimiento de cualquier músculo del cuerpo está controlado por el cerebro, el cual utiliza la red de telecomunicaciones que constituye el sistema nervioso como herramienta para transmitir las órdenes motoras. Y de todos los nervios que conforman el sistema nervioso, hay unos especiales que tienen la particularidad de que nacer de la médula espinal, sino que salen directamente del encéfalo.

Estamos hablando de los pares craneales, un conjunto de 12 pares de nervios que comunican con áreas periféricas (naciendo de orificios en la base del cráneo que permiten a los nervios llegar a distintas regiones de la cabeza) sin necesidad de pasar antes por la médula espinal. Todos ellos son esenciales, pero en el artículo de hoy nos interesa el par 7: el nervio facial.

El nervio facial es un nervio eferente muy importante que transmite las señales eléctricas para permitir los movimientos musculares voluntarios del rostro. Expresiones faciales, sonreír, fruncir el ceño, abrir la boca, hacer muecas… Todo lo que tenga que ver con el desarrollo de movimientos en la cara es posible gracias a este nervio.

Así pues, no debe extrañarnos que problemas en este nervio facial (o en su control por parte del sistema nervioso central) deriven en una incapacidad más o menos grave de mover los músculos de la cara. Y es en ese momento que la persona puede desarrollar parálisis facial, la cual puede ser central o periférica. Y en el artículo de hoy y de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas, veremos las diferencias neurológicas entre ambas manifestaciones de la patología. Vamos allá.

¿Qué es la parálisis facial central? ¿Y la periférica?

Antes de analizar las diferencias entre ambas patologías en forma de puntos clave, es importante que nos pongamos en contexto y comprendamos, de manera individual, qué es la parálisis facial central y qué es la parálisis facial periférica. De este modo, tanto sus semejanzas como sus diferencias empezarán a quedar mucho más claras.

Parálisis facial central: ¿qué es?

La parálisis facial central es la pérdida parcial del movimiento de la musculatura voluntaria del rostro inferior a causa de una lesión a nivel cerebral. Como es la consecuencia de un daño en el cerebro (del sistema nervioso central), recibe este nombre que la caracteriza. En otras palabras, no hay lesión a nivel del nervio facial (sistema nervioso periférico), pero sí a nivel del sistema nervioso central.

En este sentido, la parálisis facial central afectará solo a la mitad inferior del rostro, por lo que no habrá problemas en los movimientos musculares de zonas superiores de la cara. Así pues, la persona podrá levantar las cejas o cerrar los ojos. A nivel más técnico, en la parálisis facial central se conserva la función de la musculatura frontal.

Las causas de su aparición abarcan desde consecuencias de un infarto cerebral hasta el desarrollo de tumores, pasando por malformaciones en el sistema vascular del cerebro. Pero sea como sea, lo importante es que surge cuando hay daños en las fibras nerviosas que unen la corteza cerebral con el nervio facial, el cual, como ya hemos visto, transmite las órdenes nerviosas a la musculatura facial.

Es decir, pese a que el nervio facial está en buen estado, la conexión con la corteza cerebral está dañada. Esto hace que haya problemas en la musculatura del lado contrario del rostro donde se ha producido la lesión, afectando al movimiento de la parte inferior de la cara (hay parálisis en la musculatura de la boca y de las mejillas), pero sin, como hemos dicho, consecuencias negativas a nivel visual. Pero más allá de esto, la gravedad, manejo y tratamiento necesario es muy diferente para cada caso y es el neurólogo quien tiene que valorar la situación.

Parálisis facial central

Parálisis facial periférica: ¿qué es?

La parálisis facial periférica es la pérdida completa de la musculatura voluntaria de un lado del rostro a causa de una lesión a nivel del nervio facial. Es conocida como Parálisis de Bell o parálisis idiopática y, en este caso, no hay un daño a nivel del cerebro (sistema nervioso central), sino directamente en el par craneal (sistema nervioso periférico) que transmite las señales motoras a los músculos de lc ara.

Se trata de la forma más frecuente de parálisis y la mayoría de veces se debe a un proceso infeccioso vírico por virus catarrales o por el virus Herpes Zóster, aunque también puede surgir por enfermedades que afectan de forma secundaria al nervio facial (como la enfermedad de Lyme o la sarcoidosis), desarrollo de tumores que dañan al nervio facial (como los que se desarrollan en el oído medio) o, en muchas veces, por causa desconocida.

Y aunque haya casos graves que cursan con parálisis completa que deja secuelas de por vida, muchas veces surge de forma súbita pero con una parálisis temporal, con el paciente consiguiendo una recuperación completa en un plazo de, como mucho, seis meses. Con tratamiento conservador, la parálisis facial periférica tiene buen pronóstico.

En este caso, como hemos dicho, la pérdida del movimiento muscular se da en todo un hemisferio del rostro (aunque sus manifestaciones pueden ser leves), por lo que en este caso también habrá parálisis en la parte inferior de la cara, con incapacidad de levantar las cejas o cerrar los ojos. Los síntomas son variados e incluyen flacidez muscular, producción excesiva de lágrimas, pérdida del sentido del gusto, dolor mandibular, dolor de cabeza punzante e intenso, aumento de la sensibilidad del sonido, babeo, dolor detrás de la oreja, etc. Pero aun así, con tratamiento conservador, el pronóstico es, por lo general, bueno. No olvidemos que en este caso no ha habido daño a nivel cerebral.

Parálisis facial periférica

¿En qué se diferencian la parálisis facial central y la parálisis facial periférica?

Tras analizar detenidamente las bases clínicas y neurológicas de ambas variedades de parálisis facial, seguro que sus diferencias (y semejanzas) han quedado más que claras. Aun así, como sabemos que todo aquello relacionado con la Neurología puede resultar confuso, para facilitar su comprensión y sintetizar la información de manera visual, hemos preparado la siguiente selección de las principales diferencias entre parálisis facial central y periférica en forma de puntos clave. Vamos allá.

1. La parálisis facial central se debe a un daño en el cerebro; la periférica, en el nervio facial

La diferencia más importante a nivel neurológico. Y es que como se puede intuir por su nombre, la parálisis facial central surge por una lesión a nivel del cerebro (sistema nervioso central), mientras que la parálisis facial periférica aparece como consecuencia de daños en el propio nervio facial (sistema nervioso periférico).

Así pues, mientras que la central surge tras un daño en las fibras que conectan la corteza cerebral con el nervio facial, la periférica surge tras daños directos sobre este nervio facial, el cual, siendo el par 7 de los pares craneales, transmite los impulsos nerviosos para el control del movimiento muscular del rostro.

2. La principal causa de la parálisis facial central es un infarto cerebral; de la periférica, una infección vírica

En relación con el anterior punto, es importante entender las diferencias a lo que a causas se refiere. Y aquí tenemos que destacar que, por lo general, las causas detrás de la parálisis facial central son más graves. De hecho, pese a que hay otros desencadenantes como malformaciones en el sistema vascular cerebral o el desarrollo de tumores en el sistema nervioso central, la principal causa detrás de la parálisis central es un infarto cerebral.

De hecho, uno de los principales síntomas de un infarto cerebral es el desarrollo de esta parálisis facial central con unos síntomas específicos que comentaremos ahora. En cambio, si la sintomatología concuerda con una parálisis facial periférica, el paciente puede estar más tranquilo. Y es que si bien hay causas más serias como la enfermedad de Lyme o desarrollo de tumores, la causa más común es una infección vírica por virus catarrales o, en algunos casos, Herpes Zóster. De ahí también que el pronóstico, como veremos, sea generalmente mejor.

3. En la parálisis facial periférica, la pérdida de movilidad se da en todo un hemisferio

Una de las diferencias más importantes es que mientras que en la parálisis facial periférica, esta pérdida de la movilidad (o reducción de la sensibilidad) se da en todo un hemisferio del rostro, tanto en zona facial superior como inferior, la parálisis facial central no se da en todo un hemisferio, sino solo en la región inferior de un lado de la cara. Esta es, a nivel de sintomatología, una de las diferencias clave para el diagnóstico.

Parálisis central periférica

4. En la parálisis facial central se pueden cerrar los ojos; en la periférica, no

En relación con el anterior punto, en la parálisis facial periférica, al haber una pérdida de la movilidad en todo un lado de la cara, la persona pierde también el control del movimiento de la musculatura de la zona superior. En otras palabras, no puede parpadear ni levantar las cejas. De ahí que haya síntomas claros como producción excesiva de lágrimas, pues no puede cerrar uno de los dos ojos.

En la parálisis facial central, en cambio, la cosa es distinta. Pese a lo que pueda parecer por su causa más grave, no hay una pérdida de la movilidad en el rostro superior. Se conserva la función de la musculatura facial superior, así que, si bien hay parálisis de la musculatura de boca y mejillas, la persona sigue pudiendo parpadear y levantar las cejas.

5. La parálisis facial periférica suele tener mejor pronóstico que la central

En relación con las causas, el pronóstico de la parálisis facial periférica suele ser mejor. Y es que al no haber daños cerebrales y apareciendo generalmente como consecuencia de una infección vírica reversible, el paciente, si bien siempre hay riesgo de secuelas, suele lograr una recuperación completa en un plazo máximo de seis meses. Con la parálisis facial central, la cosa es distinta, pues ha habido daños a nivel del sistema nervioso central (habitualmente, por un infarto cerebral), por lo que el pronóstico, si bien depende mucho del caso, es algo más complicado que en la periférica.

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