Las 6 diferencias entre migraña y dolor de cabeza

Cualquier persona que haya sufrido migraña sabe que no tiene nada que ver con un simple dolor de cabeza. Veamos por qué.
Diferencias entre migraña y dolor de cabeza

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un ataque de migraña es igual de discapacitante que una tetraparesia, es decir, sufrir parálisis parcial de las cuatro extremidades. Por lo tanto, se trata de una afección con un gran impacto en la vida diaria.

Pero no solo es grave, sino que además es común. Más de lo que creemos. De hecho, cerca del 10% de la población mundial sufre con mayor o menor frecuencia episodios de migraña. Esto significa que 700 millones de personas en el mundo padecen este trastorno.

Y pese a ello, desgraciadamente sigue siendo tema tabú en la sociedad. Como todos aquellos trastornos neurológicos que tengan que ver con el cerebro o el sistema nervioso. De ahí a que el desconocimiento acerca de su naturaleza sea preocupante.

Lo primero que hay que tener claro es lo siguiente: cualquier dolor de cabeza no es una migraña. Dicho esto, en este artículo haremos un repaso de las principales diferencias entre un simple dolor de cabeza y un ataque de migraña.

¿Qué es una enfermedad neurológica?

Las enfermedades neurológicas son todos aquellos trastornos que afectan al sistema nervioso tanto central como periférico. Es decir, incluye cualquier afección que altere el correcto funcionamiento del cerebro, la médula espinal, los nervios, los músculos o el sistema nervioso autónomo.

Dada la increíble complejidad del sistema nervioso humano, existen más de 600 enfermedades neurológicas distintas que afectan a cientos de millones de personas en el mundo, lo que convierte a estos trastornos en uno de los grupos de enfermedades más comunes.

Cualquier persona ha sufrido en algún momento de su vida dolores de cabeza, pero hay que dejar muy claro que el “dolor de cabeza” en sí no es una enfermedad. Se trata de un síntoma que puede derivar de multitud de trastornos: resfriados, gripes, ruidos, depresión, ansiedad, estrés…

Por lo tanto, el dolor de cabeza es una manifestación clínica de algún trastorno con un origen que no tiene por qué ser neurológico. La migraña, en cambio, sí que se trata de una enfermedad como tal, la cual está caracterizada por unos dolores de cabeza especialmente intensos.

¿Cómo diferenciamos un simple dolor de cabeza de una migraña?

Como ya hemos mencionado, un ataque de migraña es mucho más serio que un episodio de dolor de cabeza. A continuación presentamos las principales diferencias entre la cefalea (el nombre clínico por el que se designa al tradicional dolor de cabeza) y la migraña.

1. El dolor que se siente

La principal diferencia entre una migraña y una cefalea está en cómo de graves son los episodios de dolor de cabeza.

Con una cefalea tradicional, el dolor de cabeza que se percibe es como una banda apretada o prensada alrededor de la cabeza. La persona nota una presión generalizada, es decir, que no se percibe en un punto concreto y que no da punciones de dolor.

Con una migraña, en cambio, el dolor es mucho más intenso. Este dolor, además, viene precedido por una serie de signos que advierten a la persona de que está a punto de sufrir un ataque de migraña: manchas de color en el campo de visión, visión borrosa, punto de ceguera temporal…

En el caso de la migraña, cuando el dolor empieza es muy similar al de una cefalea, pero con el tiempo deriva en algo mucho más intenso. El dolor no se siente como una presión homogénea, sino que aquí se perciben palpitaciones de dolor punzantes que van y vienen. Además, no se siente alrededor de la cabeza, sino que las punciones de dolor se localizan en uno de los lados de la cabeza, generalmente detrás de los ojos. Los pinchazos de dolor son muy violentos y dificultan que la persona siga con su vida con normalidad.

2. Causas

La migraña y la cefalea no tienen el mismo origen. A grandes rasgos, podemos decir que la migraña tiene una causa circulatoria y la cefalea una causa muscular.

En el caso de la cefalea tradicional, esta suele aparecer porque los músculos de la cara, el cuello y/o los hombros se tensan. Esta contracción muscular suele ser una respuesta al estrés, a la ansiedad, a la depresión e incluso a traumatismos craneales.

Esto explica que después de pasar muchas horas ante el ordenador aparezca dolor de cabeza, pues los músculos anteriormente mencionados están mucho tiempo en tensión, lo que hace que sintamos el dolor de cabeza descrito en el apartado anterior.

Hay otras causas que llevan a sufrir episodios de cefalea: excesivo consumo de cafeína, alcoholismo, infecciones (resfriados, gripe, sinusitis…), apretar demasiado la mandíbula, esfuerzos físicos excesivos, tensión ocular, tabaquismo, etc.

El origen de las migrañas es muy distinto. Sufrir episodios de migraña poco tiene que ver con la tensión de músculos craneales. Su causa es algo más profundo: el propio cerebro. Debido a unos, por el momento desconocidos, mecanismos cerebrales, los nervios presentes en este órgano se sobreexcitan, lo que provoca que los vasos sanguíneos se dilaten. Esta afectación al tejido circulatorio en el cerebro es lo que hace que se sientan punciones muy agudas de dolor.

Se cree que hay distintas circunstancias que potencian la sobreexcitación de los nervios cerebrales: cambios hormonales (especialmente durante la menstruación o si se toman pastillas anticonceptivas), alcoholismo, tabaquismo, abstinencia de cafeína, no dormir suficiente, ruidos fuertes, luces muy brillantes, no comer todas las veces que hace falta, ansiedad, estrés, etc.

La alimentación también es un factor a tener en cuenta, pues hay algunos alimentos que pueden aumentar el riesgo de sufrir ataques de migraña: carnes con nitratos, cebolla, chocolate, alimentos con glutamato monosódico, productos con tiramina (vino rojo, salmón ahumado, hígado, queso…), algunas frutas (aguacate, bananas, cítricos…), etc. Evidentemente no hay que eliminar estos productos de la dieta, simplemente consumirlos con moderación.

3. Duración de los episodios

Ya hemos visto que los episodios de dolor de cabeza no son igual de intensos, pero es que tampoco duran lo mismo.

En el caso de la cefalea, la duración de los episodios de dolor de cabeza son extremadamente variables: pueden durar desde 30 minutos a, en los casos más extremos, 7 días. A pesar de que puede ser una dolencia muy larga, como veremos a continuación, hay maneras de reducir el (ya de por sí bajo) impacto en la vida cotidiana.

Los episodios de migraña son mucho más intensos. Además, no desaparecen tan rápido como las cefaleas, pues como mínimo duran 6 horas. Si bien no se alargan hasta 7 días, sí que pueden durar, en los casos más extremos, 2 días. Aunque sea menos tiempo, lo cierto es que esas 48 horas se convierten en un suplicio para la persona, pues las migrañas tienen un impacto enorme en la vida de los afectados a causa del dolor que provocan.

4. Población afectada

Las cefaleas pueden afectar a cualquier persona, aunque son más comunes a partir de la segunda década de vida, siendo las mujeres más propensas a sufrir episodios de dolor de cabeza.

En la migraña, en cambio, pese a que los ataques pueden aparecer desde los 10 años, es posible que la persona no sufra ninguno hasta entrada ya en la década de los 40. De igual manera, las migrañas son más comunes en mujeres que en hombres.

5. Tratamientos

Muchas cefaleas pueden ser evitadas cambiando el estilo de vida y procurando evitar todas aquellas situaciones de riesgo que conducen a una tensión muscular de la zona del cráneo. Además, existen medicamentos de venta libre que reducen su sintomatología para que el dolor de cabeza no sea un obstáculo para desempeñar las actividades diarias.

Los analgésicos como el ibuprofeno, el paracetamol o las aspirinas alivian los síntomas de las cefaleas, pues son medicamentos diseñados específicamente para calmar el dolor, especialmente el de cabeza.

En el caso de las migrañas, el tratamiento es más complicado. Los analgésicos no tienen ningún efecto, por lo que no hay una cura para el dolor de cabeza que ocasiona una migraña. Se recomienda cambiar los hábitos de vida (dormir mejor, perder peso, cuidar la dieta, reducir el estrés…) para evitar que surjan los episodios de migraña.

Si la persona padece ataques de migraña muy fuertes y de manera frecuente, un médico puede recetar algunos medicamentos que deberán ser consumidos cada día: medicamentos para controlar la tensión arterial, antidepresivos y anticonvulsivos.

6. Síntomas secundarios

Excepto casos anecdóticos, una cefalea no deriva en ningún otro síntoma que el propio dolor de cabeza. Como mucho, la persona puede presentar dificultades para conciliar el sueño, pero no hay complicaciones graves.

Con las migrañas, en cambio, el intenso dolor de cabeza sí que puede venir acompañado de otros síntomas: escalofríos, náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz y al sonido, sudoración, aumento del número de micciones, fatiga, debilidad y pérdida del apetito. Estos síntomas secundarios suelen persistir después de superar el episodio de migraña, cosa que recibe el nombre de “resaca migrañosa”, la cual sigue comprometiendo igualmente el desempeño de tareas cotidianas.

Referencias bibliográficas

  • World Health Organization (2006) “Neurological Disorders: Public Health Challenges”. WHO.
  • Bartleson, J., Michael Cutrer, F. (2010) “Migraine update. Diagnosis and Treatment”. Minnesota medicine.
  • Rizzoli, P., Mullally, W.J. (2017) “Headache”. The American Journal of Medicine.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.