Sirope de agave: características y propiedades

El sirope de agave parece una opción más sana que el azúcar normal, pues reporta menos calorías y se requiere una menor cantidad para alcanzar las mismas propiedades saborizantes. Aquí lo analizamos.
Sirope ágave

El término “agave” hace referencia a un género de monocotiledóneas, generalmente suculentas, pertenecientes a la familia Asparagaceae. Este grupo de vegetales es endémico de regiones calientes y áridas de las américas, aunque algunas especies del género Agave también son nativas de áreas tropicales en sudamérica. Son unas plantas de porte bajo, con hojas muy carnosas en disposición de roseta.

Las plantas de este género, desde un punto de vista botánico tradicional, se consideran perennes (viven más de dos años), ya que requieren varios años para madurar y florecer. De todas formas, su designación más correcta es “rosetas monocárpicas” o “plantas multianuales”, pues solo florecen una vez, producen semillas y mueren tras la reproducción. Se estima que existen unas 300 especies de agaves, siendo las más famosas Agave americana, Agave angustifolia y Agave tequilana. Requieren muy pocos recursos para desarrollarse (sobre todo hídricos), pero tardan bastante en crecer y florecer.

Con esta pequeña clase de botánica express, ahora conoces un poco mejor qué es el agave, dónde crece y su modelo de producción. Hoy venimos a contártelo todo sobre el sirope de agave, un fluido muy dulce que se extrae de las especies Agave americana y Agave tequilana, entre otras. No te lo pierdas.

¿Qué es el sirope de agave?

El sirope de agave es es un endulzante que proviene del zumo de varias especies de agave, algunas de ellas ya citadas. Para conseguirlo, es necesario cortar las hojas en disposición de roseta (que han crecido por unos 14 años) de la planta adulta y extraer el fluido del núcleo, conocido como Piña. Una vez se obtiene este líquido primigenio, se somete a procesos de calor para descomponer los polisacáridos complejos en azúcares simples, siendo el 56% de su composición fructosa pura.

Este líquido se concentra y, en última instancia, se obtiene un sirope un poco menos denso que la miel, pero de consistencia y aspecto similares. Cabe destacar que la composición de este endulzante depende de su método de elaboración, pero en general, se compone de un 50-60% de fructosa, 20% de glucosa y trazas de sucrosa. Debido a su altísimo contenido en azúcares simples, se estima que el sirope de ágave es de 1.4 a 1.6 veces más dulce que el azúcar en polvo normal.

Además de sus propiedades organolépticas, cabe destacar que el sirope de agave se ha popularizado en los últimos años como opción vegana a los endulzantes típicos. La miel requiere el cultivo y explotación de las abejas, así que muchos veganos estrictos deciden no consumir sus subproductos por los efectos ecosistémicos que esto puede conllevar. De todas formas, no se recomienda su consumo en ningún caso en personas con intolerancia a la fructosa, sean estas vegetarianas o no.

Qué es sirope ágave

Contenidos nutricionales del sirope de agave

Aunque no lo parezca en primera instancia, tanto la sacarosa como el almidón provienen de un mismo sustrato. Ambos son glúcidos (hidratos de carbono), pero la diferencia se encuentra en la complejidad y ramificación de la biomolécula. La OMS estima que el 55-60% de la energía que consumimos debe provenir de carbohidratos, pero avisa de que la ingesta de azúcares libres debería reducirse a un 5%, siempre que esto sea posible.

La fructosa, al igual que la glucosa, es un monosacárido (azúcar libre), así que su consumo debe mantenerse muy a raya, a pesar de ser el producto que aquí nos atañe de origen vegetal. Su rendimiento energético medio es de 4 kcal/gramo y algunas de sus propiedades son las siguientes:

  • 100 gramos de sirope de agave reportan 310 kilocalorías, es decir, el 16% de la ingesta recomendada en adultos. Como podrás imaginar, comer este alimento a cucharadas no es una opción. El azúcar normal contiene 387 kcal/100 gramos.
  • De los 100 gramos totales de sirope, unos 76 de ellos son carbohidratos, el 25% de lo recomendado al día. La fructosa es el azúcar más representado (56%).
  • El sirope de agave no tiene fibra ni proteínas, así que los 24 gramos restantes de su composición son agua pura, ni más ni menos.
  • Por otro lado, 100 gramos de producto contienen 4 mg de sodio. También aporta vitamina A, B-9 y K, como micronutrientes más llamativos.

Como verás, estamos ante un alimento muy rico en carbohidratos en forma de azúcares simples, así que no se debe abusar de él. El sirope de agave se debe consumir como un aditivo y saborizante, pero nunca como una base de la dieta. Una cucharada de 25 ml aporta un gran sabor a los platos dulces y reporta unas 78 kcal, así que su uso “sano” siempre debe ser como aditivo, en dosis bajas.

Las propiedades del sirope de agave, según la ciencia

En este punto, es posible que te preguntes qué beneficios reporta el sirope de agave con respecto al azúcar o sacarosa de toda la vida (sacado de la caña de azúcar) o la miel, proveniente de los panales de abeja. El estudio Effects of agave nectar versus sucrose on weight gain, adiposity, blood glucose, insulin, and lipid responses in mice trata de explorar los posibles efectos diferenciales de este compuesto en condiciones experimentales.

En este experimento, se cogieron 18 ratones adultos, y se les dio una dieta a base de sirope de agave a seis de ellos (n=6), mientras que el resto consumieron soluciones de sacarosa (n=12), además de otros alimentos normales para la especie. Tras 34 días de experimento, se colectaron tejidos adiposos y muestras sanguíneas de los sujetos muestrales y se cuantificó el contenido en grasa, insulina circulante, glucosa plasmática y peso ganado. Todos estos valores fueron significativamente menores en aquellos ratones que consumieron sirope de agave en vez de sacarosa.

De todas formas, las tasas de colesterol y triglicéridos circulantes en ambos grupos fueron las mismas. Estos resultados indican que el agave podría tener un efecto positivo en lo que al engordado y control de peso se refiere, de todas formas, no podemos olvidar que estamos hablando de modelos experimentales. Se requiere mucha más investigación para afirmar que este saborizante es mejor que el azúcar al uso en todos los sentidos en humanos.

Beneficios sirope ágave

Aun así, cabe destacar que el sirope de agave presenta mayores propiedades organolépticas que la sacarosa. Por tanto, unos 75 gramos de sirope equivalen a 100 de azúcar normal, así que se necesita menor cantidad de sustancia para llegar al mismo efecto saborizante. Bajo esta premisa, el estudio Agave Syrup as an Alternative to Sucrose in Muffins: Impacts on Rheological, Microstructural, Physical, and Sensorial Properties estipula que el 75% de la sacarosa de las magdalenas podría sustituirse por sirope de agave sin disminuir su sabor.

Por otro lado, el sirope de agave aumenta menos el azúcar en sangre de forma repentina que sus contrapartes, así que se recomienda más en personas diabéticas, debido a que no provoca picos pronunciados de glucosa (índice glucémico bajo). Para que te hagas una idea, el índice glucémico (IG) de este saborizante es de 10-15, mientras que el azúcar normal presenta un valor de 70. La fructosa no se metaboliza de forma directa, pues debe viajar al hígado, donde se transforma en glucosa, lactato y ácidos grasos. Por ello, no aumenta el contenido de azúcar en sangre de forma drástica y rápida.

Como otra característica positiva del sirope, destacamos que 100 gramos de este contienen 310 kcal, mientras que el azúcar normal presenta 386 kcal. El sirope de agave engorda menos que la sacarosa y se requiere menos cantidad, así que parece una opción más saludable que su contraparte más famosa en casi todos los casos.

Resumen

Como puedes ver, el sirope de agave es una opción algo más saludable que la sacarosa normal, sobre todo utilizado por personas diabéticas y veganas, por distintos motivos. A pesar de los datos que te hemos brindado, no hay que perder de vista que el compuesto principal de este jarabe es un monosacárido simple (fructosa) y, por ello, no hay que abusar de su consumo. Según la OMS, menos del 10% de toda la energía que consumimos en el día a día debe provenir de estas fuentes.

Por otro lado, tampoco podemos perder de vista que un kilo de azúcar cuesta la mitad que un bote de 180 mililitros de sirope de agave. Está claro que la sacarosa de toda la vida es más barata y, por ello, muchas personas acuden a ella aún sabiendo que no es la opción más sana. En este punto, la decisión entre calidad/precio siempre la debe tomar el consumidor.

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