Anorgasmia masculina: causas, síntomas y posibles tratamientos

La anorgasmia masculina o imposibilidad para llegar al orgasmo es más común de lo que crees. Un recorrido por sus causas y posibles tratamientos.
Anorgasmia masculina

El sexo es una cuestión compleja, pues parte del disfrute se encuentra en el bienestar del resto de implicados y no solo en la autorrealización propia y, como sabrás, esto puede suponer una carga emocional importante. No solo se trata de disfrutar, sino que la otra persona llegue al clímax contigo y sentir que “lo has hecho bien”.

Hasta hace no mucho tiempo, los roles patriarcales típicos nos dictaban a los hombres que éramos nosotros los responsables del disfrute de un acto sexual: “¿Te ha gustado?” “¿Lo he hecho bien?”, dice el chico preocupado e inexperto en la cama con su compañera sexual. La masculinidad tóxica implica ser el mejor, sobresalir ante el resto, ser ese hombre que lleva al orgasmo a su pareja como si de una competición se tratara.

Por ello, históricamente los problemas sexuales masculinos han sido un tabú entre los propios hombres. No se concibe la disfuncionalidad, no se acepta la falta de disfrute y la eyaculación precoz y otros trastornos son vistos como una debilidad. Venimos a romper moldes, a decirte que no estás solo y que, sobre todo, buscar alternativas ante la falta de autorrealización sexual no es solo valiente, sino necesario. Aquí te lo contamos todo sobre la anorgasmia masculina.

¿Qué es un orgasmo?

Poniendo las estadísticas sobre la mesa y siendo claros, debemos reconocer que es mucho más fácil para una persona con el aparato genital masculino llegar al orgasmo. Según diversos estudios que exploran la sexualidad contemporánea, solo el 65% de los actos sexuales en mujeres binarias heterosexuales terminan en orgasmo, mientras que el 95% de los hombres argumentan alcanzarlo sin ningún tipo de complicación.

Los orgasmos son controlados por el sistema nervioso involuntario o autónomo, razón por la cual se asocian a respuestas fuera del control individual, tales como espasmos musculares en múltiples áreas del cuerpo, una sensación de euforia y movimientos corporales atípicos, entre otras muchas cosas. A pesar de tratarse de un proceso mayoritariamente involuntario, el llegar a él tiene un componente tanto fisiológico como emocional.

En la mujer, la llegada a este clímax suele pasar por la estimulación clitoriana (pues el clítoris contiene más de 8.000 terminaciones nerviosas), mientras que en el hombre las contracciones involuntarias de la musculatura lisa de las vesículas seminales y de la musculatura del suelo pélvico dan lugar a la emisión del semen asociado al orgasmo. Diversos centros nerviosos son activados durante esta actividad: zona de transición mesodiencefálica, estructuras subcorticales, corteza cerebral e incluso cerebelo interactúan para que la llegada al orgasmo nos reporte esa sensación de bienestar extremo que acompaña a la eyaculación.

¿Qué es la anorgasmia masculina y qué la causa?

El problema es que, a veces, la situación es propicia y adecuada y las ganas están ahí, pero el cuerpo no acompaña. Fuentes científicas definen la anorgasmia como “una inhibición recurrente y persistente del orgasmo, después de unas fases de excitación y de meseta normales producidas por una estimulación adecuada”. Poniéndonos un poco más técnicos, en este trastorno el clímax no llega a pesar de una actividad sexual adecuada en su foco, intensidad y duración.

La anorgasmia es mucho más común en mujeres que en hombres (un 4,6% de la población femenina la sufre), pero esto no implica que los varones estén libres de ello. En la anorgasmia masculina, se pueden distinguir diferentes subtipos según la variable que se tenga en cuenta. Te los contamos brevemente.

Anorgasmia

1. Según el inicio del trastorno

Una anorgasmia masculina puede ser “de toda la vida” o primaria, es decir, que el hombre nunca ha experimentado un orgasmo durante el coito, masturbación o estimulación directa por parte de su compañero/a sexual, como se esperaría. Por otro lado, la anorgasmia masculina secundaria es aquella que se presenta de forma repentina cuando antes el hombre sí que había sido capaz de eyacular con normalidad.

2. Según el contexto en el que aparece el trastorno

La anorgasmia masculina también puede ser general o situacional. En la primera variante, el individuo no llega al clímax independientemente del estímulo brindado, mientras que en la segunda hay ciertas actividades/personas/eventos que sí conducen al orgasmo, mientras que otros no.

3. Según factores etiológicos

Aquí entramos en la causalidad de la patología pues, según fuentes profesionales, se estima que el 95% de las anorgasmias femeninas y masculinas combinadas responden a contextos psicológicos tales como ansiedad, depresión, mitos sobre sexualidad, actitudes aprendidas y hasta creencias religiosas. Por otro lado, existen las anorgasmias orgánicas o combinadas, pues en ellas se suman ciertos factores médicos al cuadro psicológico, como pueden ser la diabetes, el consumo de antidepresivos o ciertas cirugías.

Una causa común de anorgasmia en todos los espectros sexuales es el consumo de antidepresivos (SSRIs). Algunos estudios han colocado la incidencia de este trastorno en pacientes recetados con estos fármacos de un 17% a un 41%. Otra de las causas relacionada a sustancias químicas es el consumo de drogas como cocaína y opiáceos, particularmente heroína.

Por otro lado, la anorgasmia secundaria suele aparecer en hombres que han pasado por una prostatectomía, es decir, una remoción de la glándula prostática. En casos normales la incidencia de la patología tras este procedimiento es del 50%, alcanzando hasta un 80% en los casos más severos. Como hemos dicho anteriormente, una diabetes en estadio avanzado también puede provocar la aparición de una anorgasmia.

Antidepresivos

Posibles tratamientos

¿Qué decir para animar a cualquier lector preocupado a que busque ayuda? Pues, en primer lugar, que no está solo. Múltiples fuentes bibliográficas estiman que entre el 3% y el 15% de los varones sufren anorgasmias en cualquiera de sus variantes, eso sin contar todos los casos que por vergüenza/tabú sexual y otros motivos no deciden nunca acudir a un profesional.

Como hemos dicho, la mayoría de anorgasmias son de causa psicológica: obstáculos sociales, estados emocionales, inadecuada estimulación sexual, falta de información sexual y problemas de pareja son algunos de los motivos subyacentes más comunes de la falta de disfrute sexual en varones. Por tanto, como podrás imaginar, el mejor tratamiento en la mayoría de las ocasiones es ponerse en manos de un profesional psicológico.

Por otro lado, las anorgasmias de causa médica requieren de la solución del problema subyacente previo. La diabetes, por ejemplo, puede manifestarse con una anorgasmia adquirida, pero los pacientes que la sufren también presentan sed, fatiga, visión borrosa, encías rojas, entumecimiento de las manos y los pies y otros muchísimos signos clínicos más. La esclerosis múltiple o las dolencias de la médula espinal también pueden promover este estado.

Por suerte o por desgracia, la mayoría de estas patologías nombradas se presentan antes con otros síntomas que con la propia anorgasmia: esta es una consecuencia, no un signo clínico en los primeros estadios. Por ello, el paciente ya habrá recibido un diagnóstico antes de experimentar la anorgasmia y es cuestión del médico y los profesionales sanitarios solucionar o paliar su enfermedad subyacente.

Terapia anorgasmia

Una reflexión final

Toca ponerse un poco íntimos y abandonar terminología y estadísticas médicas, pues la masculinidad tóxica, se mire por donde se mire, es un problema social que debe ser atajado de raíz. Los hombres nos autoexigimos cíclicamente entre nosotros ser “el mejor”, pues en muchos casos vemos el sexo y la obtención de pareja como una competición, un evento que nos valida a nivel tanto individual como grupal.

¿Cuántos de tus amigos, hablando de sexo, ha reconocido alguna vez no haber disfrutado? La normalidad en muchos entornos se ve como debilidad, pues reconocer que no has estado especialmente fino durante un cóito o que simplemente no era el día adecuado suele verse como un signo de vulnerabilidad, de falta de hombría, de “no llegar” a los estándares que los propios varones binarios nos imponemos entre nosotros. Ninguna pareja que te quiera te va a echar en cara no llegar al orgasmo, ni ningún amigo/a que se precie te va a juzgar si compartes tus experiencias negativas con él/ella.

Los hombres heterosexuales somos igual de imperfectos que el resto de personas incluídas en el espectro de género y, por ello, callar las problemáticas que todos experimentamos durante el sexo no hace más que dañarnos a nosotros mismos. Hacer el amor es acto del disfrute, no una competición, y solo cuando nos desprendamos a nivel social de esa “hombría crónica” podremos hablar libremente de los problemas que nos aquejan para ponerles solución.

Resumen

En conclusión, la anorgasmia masculina es un trastorno que se define por la ausencia del orgasmo en varones cuando la situación lo propicia a nivel teórico, ya sea por causas médicas (5%) o psicológicas (95%). Si sientes que no estás satisfecho con tu vida sexual y se trata de un problema recurrente, habla con tu pareja y acude al médico: ninguna compañía que se precie lo verá como una debilidad.

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