¿Cómo dar una mala noticia a alguien? En 11 consejos

Aprender a comunicar la información dolorosa es una tarea que no sólo concierne a profesionales como médicos o psicólogos. Todos podemos encontrarnos en esta tesitura, por lo que es conveniente adquirir algunas estrategias para hacerlo adecuadamente.

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Todos debemos lidiar con malas noticias en algún momento de nuestra vida. Nadie puede evitar fenómenos como la muerte y la enfermedad, las rupturas amorosas o los fracasos laborales. Aunque estos eventos son una constante que afecta a la gente de forma universal, parece que siempre nos sentimos incómodos cuando nos toca hablar de ellos. Estamos habituados a ensalzar la parte bella y positiva de la vida, pero nadie nos ha enseñado algo tan necesario como afrontar los momentos de dolor. Esto hace que con frecuencia la mayoría de nosotros no sepamos desenvolvernos cuando hay que comunicar una mala noticia a alguien.

Aprender a comunicar la información dolorosa es un arte que no sólo corresponde a profesionales como médicos o psicólogos. Todos podemos encontrarnos en esta tesitura alguna vez, por lo que es conveniente adquirir algunas pautas básicas que nos permitan cumplir con esta tarea adecuadamente. En este artículo vamos a hablar sobre algunas pautas clave que pueden ser de gran ayuda a la hora de comunicar una mala noticia.

Los mejores consejos para comunicar una mala noticia

Cuando comunicamos una mala noticia a alguien sabemos que esa persona sufrirá una intensa respuesta emocional, pues aquello que le estamos diciendo probablemente vaya a provocar serios cambios en su vida. Evidentemente, esto puede darnos mucho vértigo y generarnos ansiedad por temor a hacer más daño del necesario. Sin embargo, debes saber que es posible comunicar malas noticias de una manera adecuada si se siguen una serie de pautas. Por ello, a continuación vamos a comentar algunas de ellas.

1. Valora si eres la persona adecuada para dar la noticia

Transmitir una mala noticia es sin duda un momento muy delicado. Por ello, el primer paso esencial es identificar qué persona es más adecuada para abordar esta tarea. Ya sea porque lo haces desde tu faceta personal o profesional, es fundamental que sepas delegar si consideras que no estás capacitado para ello. Lo ideal es que la persona que de la noticia sea empática y sensible y transmita confianza y serenidad a quien va a recibirla.

Además, es importante que el comunicador sea consciente de sus sentimientos en torno a la noticia que va a transmitir, pues si este se encuentra demasiado implicado emocionalmente con dicha información es posible que sea mejor buscar a otra persona. Si la propia persona que da el mensaje también se derrumba, entonces la situación se hará mucho más complicada y dolorosa.

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2. Elige un buen momento

Dar una mala noticia implica elegir minuciosamente un momento adecuado para hacerlo. Es fundamental que la persona se encuentre serena, sin otras distracciones de por medio y descansada. Si comunicas la información después de un día estresante o antes de que la persona vaya a salir de casa, esto hará que le cueste mucho más digerir la noticia.

Si te cuesta encontrar un momento de calma, es mejor que, en la medida de lo posible, esperes algunos días para informar. No obstante, ten cuidado con posponerlo demasiado, pues esto puede agravar la situación. El lugar también es importante, pues se recomienda dar la noticia en una estancia con privacidad en la que la comunicación pueda ser fluida, sin interrupciones.

3. Muestra calidez

Con independencia del tipo de vínculo que te una con esa persona, es importante que muestres un mínimo de calidez con ella. Recibir una mala noticia es devastador, pero se sobrelleva mejor si quien la da muestra una actitud cercana y acogedora. Mantén la cercanía física y mantén el contacto visual. Procura que ambos estéis colocados al mismo nivel, de forma que haya mayor conexión.

4. Pídele que se siente

Aunque pueda parecer algo sin importancia, lo cierto es que la forma en la que la persona se encuentra colocada cuando recibe una mala noticia es especialmente relevante. Es una gran idea que en el lugar donde se va a comunicar lo que sucede haya dos sillas, una para quien da la noticia y otra para quien la recibe.

Cuando estamos sentados, nuestro cuerpo se relaja y ello permite que podamos atender mejor al interlocutor. Así, una postura corporal adecuada permitirá que la tensión se alivie un poco más. Además, el estar sentado permite que, en caso de que la persona sufra un desmayo o bajada de tensión por el impacto emocional, no se haga daño.

5. Contacto físico con cautela

El contacto físico cuando se da una mala noticia es un tema controvertido, pues no todo el mundo lo recibe bien. Salvo que la persona sea alguien de confianza, no utilices el contacto físico hasta que hayas comunicado la noticia. Una vez que la has expresado, puedes decidir tocarle el brazo o la mano a esa persona si la ves muy afectada, pues esto suele ser reconfortante.

6. No des rodeos

Cuando tenemos que comunicar una mala noticia solemos sentirnos nerviosos y tendemos a evitar el momento de dar la información. Nos perdemos en aspectos banales por miedo a tocar el centro de la cuestión. Sin embargo, hacer esto solo servirá para incrementar la tensión en el ambiente y agobiar más a la otra persona. La clave es empezar hablando de los detalles más importantes sin dar demasiadas vueltas. Una vez que el centro de la cuestión esté claro, puedes seguir dando detalles más secundarios si crees que es pertinente y la otra persona puede prestar atención.

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7. Proporciona la información de forma objetiva

Cuando se da una mala noticia es fundamental que la información se proporcione de forma objetiva. Evita introducir lenguaje que le dé una connotación determinada al mensaje y tampoco te detengas a dar tu opinión. La persona necesita tener información clara y concisa para ella misma poder hacer su propia interpretación de lo sucedido. Si te pierdes en adornar el mensaje con tu criterio, no le permitirás procesar la noticia a su manera porque la información estará sesgada.

8. No ofrezcas falsas esperanzas

Cuando comunicamos una mala noticia nos sentimos mal, pues vemos a otra persona emocionalmente devastada. A veces, el deseo por reducir el impacto del otro puede llevarnos a hacer promesas que no se van a cumplir, creando expectativas alejadas de la realidad. Aunque en el momento esto puede reconfortar, a la larga producirá mucho malestar y frustración cuando la persona vea que dichas promesas no se hacen realidad. Por ello, es esencial que nunca se endulce la verdad con información falsa, por muy dura que sea.

9. Prepárate para la reacción del otro

Cuando se comunica una mala noticia a alguien, la reacción de esa persona puede ser muy diferente dependiendo del caso. Hay quienes responden con mucha comprensión y aceptación, pero también habrá gente que tienda a mostrarse hostil y agresiva. Muchas veces, el dolor emocional en un momento así se canaliza en forma de ataques a la primera persona que se tiene enfrente, algo para lo que debes estar preparado. Muéstrate disponible para resolver las dudas que el otro pueda tener, pero no te impliques demasiado emocionalmente si crees que esto puede dañarte a ti.

10. Utiliza la técnica de las capas

A la hora de comunicar una mala noticia, la técnica de las capas puede ser particularmente útil. Esta consiste en intercalar mensajes para reducir el impacto emocional. Para ello, debes comenzar con el punto central de la noticia, con total honestidad. Sin embargo, una vez aclarado, puedes comentar algunas alternativas de solución o mejora que sean realistas. Por ejemplo, después de comunicar a alguien que padece una determinada enfermedad, se le puede hablar de los numerosos tratamientos existentes y el apoyo que va a poseer por parte de los profesionales.

11. Desmonta sus miedos

Cuando alguien recibe una mala noticia, automáticamente puede hacerse numerosas preguntas en torno a miedos y preocupaciones que le puedan surgir. Es importante que puedas ayudarle a desmontar estos temores en la medida de lo posible. Por ejemplo, si a una mujer se le dice que su marido ha tenido un accidente y que tendrá que ir al hospital, puede preocuparle qué hacer con sus hijos. En este punto, podemos valorar posibles soluciones o formas de que los niños se encuentren atendidos y calmar así su ansiedad.

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Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca de algunas pautas que pueden ser de ayuda para comunicar una mala noticia de forma adecuada a alguien. Estamos poco habituados a desenvolvernos en la parte más oscura de la vida y nos sentimos incómodos ante emociones como la tristeza o la rabia. Sin embargo, tan importante como ensalzar la belleza de la vida es saber manejarnos en los momentos de dificultad. Aprender a comunicar una mala noticia no es algo que solo compete a profesionales, sino que es una habilidad clave para cualquiera de nosotros.

Saber cómo trasladar este tipo de información puede costar al principio, pero con algunas pautas básicas puede hacerse sencillo. Tratar de ser directos a la vez que empáticos, saber manejar el contacto físico y la postura corporal, delegar cuando sea necesario, comprender la diversidad de reacciones que las personas pueden tener o no ofrecer falsas esperanzas son algunas acciones que pueden ayudar a gestionar mejor una situación emocionalmente compleja como esta.

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