¿Cómo gestionar el miedo al cambio? En 9 consejos

El miedo al cambio es un fenómeno habitual que suele aparecer por la necesidad de control, la intolerancia a la incertidumbre o la falta de autoconfianza. Algunas pautas pueden ayudar a gestionarlo adecuadamente.

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La vida nos plantea a menudo numerosos retos y desafíos que nos obligan a salir de la comodidad de la rutina. Incluso cuando no nos sentimos satisfechos ni plenos con la vida que llevamos, explorar nuevos horizontes puede hacerse difícil. Así, digerir los cambios no suele ser agradable para la mayoría de la gente. Ante cualquier alteración de nuestra normalidad respondemos con miedo. Esta emoción es una respuesta adaptativa que nos prepara ante la incertidumbre, de forma que la simple posibilidad de que cambiemos hacia un escenario peor que el actual nos hace estar alerta y sentir ansiedad.

Sin embargo, a veces este miedo se vuelve tan intenso que, lejos de ser adaptativo, provoca un bloqueo que nos impide avanzar. Así, rechazamos cualquier posibilidad de cambio por temor a las consecuencias. El problema de esta tendencia es que podemos dejar de disfrutar de la vida, así como perder oportunidades y experiencias que nos enriquecen porque el miedo nos obliga a permanecer en un área de desarrollo muy limitada. En este artículo vamos a hablar de las causas que nos hacen sentir miedo al cambio y cómo podemos gestionarlo para llevar una vida satisfactoria.

¿Por qué sentimos miedo al cambio?

Como venimos comentando, los cambios que muchas veces tenemos que afrontar en la vida nos producen una incómoda sensación de vértigo. Lejos de demonizar el miedo, debemos tener presente que este constituye una emoción necesaria que nos permite estar preparados para el peligro. Por ello, el bienestar no se alcanza cuando se elimina el miedo, sino cuando éste es gestionado adecuadamente. En algunos escenarios el miedo será adaptativo, pero debemos evitar que este se convierta en un obstáculo para vivir la vida de forma plena y satisfactoria. Las causas más habituales del miedo al cambio son las siguientes:

  • Necesidad de control: Muchas veces, el miedo al cambio esconde un temor a perder el control de nuestra situación. A menudo pretendemos tener todo lo que nos rodea bajo un férreo control: trabajo, familia, ocio…Sin embargo, esto es imposible. No somos máquinas y no podemos controlar de forma extrema nuestra existencia. Por ello, es fundamental aprender a soltar las riendas y fluir de vez en cuando. Cuando conseguimos vivir nuestra vida desde la flexibilidad y la aceptación logramos mucha más paz mental y dejamos de afrontar los cambios con un miedo paralizante.

  • Intolerancia al error: Afrontar cambios implica exponernos a escenarios que nos resultan desconocidos. Esto hace que nos sintamos más inseguros y vulnerables, pues es más probable cometer errores y experimentar frustración. Las personas que rechazan el cambio suelen sentirse poco capaces y tienen autoestima pobre, por lo que la posibilidad de cometer errores les produce enorme ansiedad y tratan de no exponerse a ella.

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Cómo gestionar el miedo al cambio: 9 claves

Como venimos comentando, encajar los cambios puede dar miedo. Por ello, es importante aprender a gestionar este temor para poder disfrutar de la vida y saber lidiar con el cambio como una parte más de ella.

1. Identifica dónde estás y dónde quieres estar

Muchas veces, vivimos nuestra vida en base a creencias rígidas sobre cómo somos, qué podemos conseguir y qué vida tenemos que llevar. En primer lugar, es esencial ser honestos con nosotros mismos y analizar en qué punto nos encontramos y dónde nos gustaría llegar. Identifica tus emociones, necesidades y pensamientos, porque estos pueden ser un obstáculo o un facilitador del cambio. Aunque al principio sientas miedo e incertidumbre, puede que cambiar te ayude a mejorar aspectos de tu vida que ya no te hacen feliz o en los que te sientes estancado.

2. Cuidado con las creencias limitantes

Los pensamientos tienen una gran influencia en nuestras emociones y nuestra conducta. Muchas veces cometemos el error de ver esos pensamientos como hechos reales, algo que puede ser perjudicial cuando su contenido es limitante. Revisa las creencias que tienes acerca de ti y de tu capacidad para gestionar ese cambio que se te presenta.

A veces, tus propios pensamientos pueden ser el mayor obstáculo para atreverte a cambiar en algún aspecto de tu vida. Por ejemplo, pensar que nunca conseguirás un trabajo mejor que el que tienes o que no encontrarás a otra pareja si dejas tu relación actual puede impedirte ser valiente y dar el paso de enfrentar un giro en tu vida que puede ayudarte a ser más feliz.

3. Experimenta y ponte a prueba

Además de trabajar con tus pensamientos limitantes, también es importante que experimentes y compruebes cómo eres más capaz de lo que crees. Si permaneces siempre en esa zona de seguridad tan reducida y nunca te atreves a salir de ella, es posible que realmente te creas que no eres capaz de traspasar los límites que te has impuesto. Por ello, una forma ideal de aprender a gestionar el miedo al cambio es enfrentarte a una situación real de novedad e incertidumbre.

4. Trabaja en tu autoconfianza

Lidiar con los cambios se hace más fácil cuando nos sentimos seguros y capaces de gestionarlos. En este sentido, la autoestima y la confianza que tenemos en nosotros es de suma importancia. Por ello, es esencial trabajar en este aspecto para establecer una relación adecuada contigo mismo. Si crees que lo necesitas, no dudes en acudir a un profesional de la psicología para trabajar en tu autoestima.

5. Persigue objetivos viables

Afrontar cambios es una fuente de motivación y crecimiento personal. Gracias a que nos atrevemos a cambiar nos sentimos vivos, en movimiento, con una vida plena que nos satisface. Sin embargo, es importante saber establecer nuestras metas de forma realista para no frustrarnos más de la cuenta. Por ejemplo, si no nos gusta nuestro trabajo no basta con decidir dejarlo. Tendremos que ser realistas y pensar qué alternativas tenemos. Si no pensamos en nuestra meta como algo que debe ser viable es fácil que asociemos cambiar con resultados negativos, cuando no tiene por qué ser así.

6. Ve poco a poco

Si no estás habituado a afrontar cambios ni salir de tu zona segura, es recomendable que empieces poco a poco a enfrentar la incertidumbre. Empieza por acciones pequeñas y cotidianas para, progresivamente, plantearte cambios más trascendentales que siempre has querido hacer pero no te has atrevido a llevar a cabo.

7. ¿Y si sale bien?

Muchas veces, la resistencia al cambio hace que, ante posibles alteraciones en la normalidad, nos atormente el interrogante: ¿Y si sale mal? Sin embargo, siempre dejamos a un lado la otra cara de la moneda…¿Y si sale bien? Cambiar puede abrirnos nuevas puertas y caminos, devolvernos la ilusión, las ganas y la motivación. Por ello, es importante que no nos enfoquemos únicamente en las posibles consecuencias negativas y nos imaginemos cuántas cosas buenas podrían surgir si nos atrevemos a dar el paso de cambiar.

8. Deja de evitar

En muchos casos, el miedo al cambio esconde una gran dificultad para aceptar las consecuencias de los actos y afrontar posibles conflictos. Así, la evitación se convierte en la única estrategia de afrontamiento en la vida. Sin embargo, esto puede resultar bastante perjudicial para nuestro bienestar psicológico, pues incrementamos nuestra ansiedad y sentimiento de incompetencia. Evitar favorece la creación de un círculo vicioso por el que, cuanto más tratamos de negar los cambios, más temor nos produce plantearnos la posibilidad de salir de la zona de confort.

9. Acude a un profesional

En algunos casos, el miedo al cambio puede ser tan paralizante que no nos deja vivir nuestra vida de manera saludable. Esto puede dar pie al desarrollo de trastornos psicológicos, especialmente aquellos relacionados con la ansiedad. Por ello, en estos casos puede ser recomendable acudir a un profesional de la psicología. Así, es posible que trabajes sobre tu miedo al cambio y conozcas estrategias para manejarlo cada vez mejor.

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Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca del miedo al cambio, por qué ocurre y de qué forma es posible gestionarlo. El miedo es una emoción natural que aparece en situaciones de peligro e incertidumbre. Este actúa como una alerta que nos prepara para responder eficazmente en caso de que se nos presente una amenaza. Sin embargo, en algunos casos esta emoción puede no ser adaptativa y constituir un obstáculo para vivir nuestra vida de forma satisfactoria.

Los cambios suelen activar esta alerta en nuestro cerebro, aunque la forma en la que sepamos gestionar el miedo hará que sigamos hacia adelante o, por el contrario, nos sintamos cohibidos e incapaces de salir de los límites que nos hemos impuesto. Los cambios son necesarios porque nos ayudan a crecer, experimentar, conocernos mejor y, en definitiva, llevar una existencia más plena. La rutina y la monotonía son muy cómodas, pero si permanecen demasiado tiempo invariables pueden ser desgastantes.

Con frecuencia, el miedo a los cambios esconde otros problemas como la inseguridad, la intolerancia a la frustración, el temor a la incertidumbre o la necesidad de control. Algunas pautas pueden ayudar a gestionar el miedo al cambio. Entre ellas, se encuentran: trabajar en las creencias limitantes, ponerse a prueba, trabajar en la autoconfianza, marcar objetivos viables, dejar de evitar o acudir a un profesional de la psicología.

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