Crisis existencial: qué hacer cuando no encontramos el sentido a vivir

Todos pasamos por épocas en las que no encontramos ni sentido a nuestra existencia ni el significado de la vida. Pero hay maneras de salir de esta situación.
Crisis existencial

¿Qué hago yo en este mundo? ¿Cuál es mi objetivo en la vida? ¿Qué pasa si no cumplo nada de lo que me propongo? ¿Cuál es el sentido de la vida?

Absolutamente todos nos hemos hecho estas preguntas a lo largo de nuestra vida. Muchas veces, estas cuestiones son fruto del simple afán por encontrarle el sentido a nuestra existencia. Y esto, evidentemente, no tiene por qué ser malo.

El problema es que hay veces que hacerse estas preguntas puede acabar afectando a la motivación, autoestima, confianza y emociones de la persona, entrando en un estado anímico en el que, obsesionados por dar respuesta a estas cuestiones, no somos capaces de encontrar significado a nuestra propia existencia.

En este momento, podemos encontrarnos ante lo que se conoce como crisis existencial, una época de la vida que se manifiesta en la mayoría de las personas pero con una gravedad y duración muy variable. Muchas veces, es algo que interpretamos como natural y que superamos sin demasiadas complicaciones, pero hay veces en las que se puede entrar en una espiral de emociones negativas de la que es difícil salir.

Para evitar que esta fase de dudas, miedo e incertidumbre termine por afectar a nuestra felicidad y normal desempeño en el día a día, hay distintas cosas que podemos hacer. Y es lo que vamos a ver en el artículo de hoy.

¿Qué es una crisis existencial?

Antes de definir qué es una crisis existencial, quizás es más importante decir qué no es. Y es que una crisis existencial no es ni una enfermedad ni un trastorno psicológico. Por lo tanto, hay que relativizarlo en el sentido que hay que tener claro que pasar por un momento así no es porque se sufra ninguna patología mental, ni mucho menos.

Una crisis existencial, que a veces se define también como crisis de identidad, podría considerarse como un estado emocional vinculado a emociones negativas que nace por la dificultad de encontrarle un propósito a nuestra vida. Esta sensación de no tener un lugar en el mundo genera pensamientos de desesperanza, frustración, desmotivación y tristeza.

Y todas estas emociones negativas van conformando un círculo vicioso en el que cada vez se le encuentra menos sentido a la propia existencia. Más allá de esto, al no ser una condición clínica, no puede diagnosticarse ni medirse. Cada persona la siente de una forma distinta y con una gravedad diferente.

La crisis existencial puede estar enfocada en el trabajo, en las relaciones personales, en la propia persona, en las perspectivas de futuro, en la vida en general o puede ser una mezcla de muchas cuestiones de distintos ámbitos de la vida.

Sea como sea, esta crisis existencial, si bien hemos dicho que no es ni mucho menos una patología, sí que es cierto que esto no significa que pueda tomarse a la ligera, pues puede ser la puerta de entrada a problemas de salud reales. Por ello, es importante actuar cuando vemos que estamos entrando en una fase así en nuestra vida.

¿Puede hacerme daño una crisis existencial?

Sí y no. Solo tú lo sabes. Como venimos diciendo, no es algo medible. Es un estado anímico, por lo que solo tú sabes en qué grado te está afectando y cuánto estás haciendo para superar esta fase de tu vida. A grandes rasgos, y aunque evidentemente cada persona es un mundo, la crisis existencial solo puede hacerte daño si permites que tu propia mente se retroalimente de emociones negativas.

Pero, ¿qué significa esto? Significa que una crisis existencial, aunque sea una fase de nuestra vida en la que debamos convivir con sentimientos negativos, no seamos capaces de encontrar la motivación por nada y todo parezca carecer de sentido, tenemos que forzarnos a tener una actitud proactiva.

De lo contrario, la crisis existencial alimentará las emociones negativas. Y estas emociones negativas, alimentarán a la crisis existencial. Si no se detiene esta tendencia (después veremos cómo), es posible que, lo que había empezado siendo una simple duda o miedo ante el significado de la vida, sea la puerta de entrada a la depresión, la ansiedad e incluso la adicción a drogas.

Estas tres situaciones sí que suponen un problema grave para la salud física y emocional. Por ello, es importante saber detectar cuándo estamos pasando por una fase de crisis existencial y actuar acorde a ello, realizando distintas acciones que nos ayuden a conectar de nuevo con nosotros mismos y entender que, aunque la vida quizás no tenga sentido, no hace falta que lo tenga para ser felices.

¿Qué puedo hacer ante esta sensación?

Lo más importante a tener en cuenta es que, ante una crisis existencial, no podemos dejar que las emociones negativas tomen el control, pues nos llevarán a estados depresivos que impedirán que salgamos del bucle.

Una crisis existencial debe ser tomada como una oportunidad para conocernos mejor a nosotros mismos, conectar con las personas que nos rodean, encontrar un nuevo rumbo a nuestra vida y saber qué queremos y qué necesitamos en esta. A continuación te ofrecemos algunas sugerencias de lo que puedes (y deberías) hacer cuando entras en una fase así de tu vida.

1. Analizar de dónde vienes

Muchas veces, las crisis existenciales pueden, si no solucionarse, al menos relativizarse, si analizamos de dónde venimos. Y es que una de las peores cosas y lo que tiende a hacernos entrar en el bucle es no encontrar el motivo por el que hemos entrado en esta fase. No siempre es posible hacerlo, pero si somos capaces de encontrar la causa de esta crisis, nos sentiremos menos perdidos. Quizás ha sido por un problema en el trabajo, una ruptura, la pérdida de un ser querido, un trauma de la infancia, una situación emocionalmente estresante, sentirse solo/a… Ver de dónde venimos puede ser de gran ayuda.

2. Hacer ejercicios de introspección

Cuando decimos que no encontramos sentido a la vida, lo que de verdad queremos decir es que somos un desconocido para nosotros mismos. Y es que cuando uno no sabe realmente quién es, qué quiere, qué necesita, cuál es su sueño… Es muy fácil que las dudas y miedos existenciales aparezcan.

En este sentido, es importante que siempre (no solo cuando ya hemos entrado en esta crisis) nos esforcemos a conectar con nuestro “yo” interior, tener claro lo que queremos, dedicarnos tiempo a solas y escuchar nuestras emociones.

3. Apoyarte en tus seres queridos

Amigos, familiares o pareja. Es importante hablar de nuestros miedos con nuestros seres queridos y aceptar con ellos que estamos pasando por una fase en la que no le encontramos sentido a nada. Al contarlo, no solo verás que toda la situación se relativiza, sino que ellos, personas que te conocen y te quieren, podrán ayudarte.

Familia

4. Leer libros de Psicología y autoayuda

Hay cientos de libros enfocados en conocerse mejor a uno mismo y solucionar crisis existenciales. Si crees que lo necesitas, quizás entre esas páginas encuentres la forma de saber el origen de tu crisis y consejos para afrontar y superar esta fase de la vida de la mejor forma posible.

5. Dedicar tiempos a tus pasiones

Dedicar tiempo a lo que nos gusta es la mejor manera de olvidarnos de que estamos pasando por una crisis y, además, como generaremos emociones positivas, nos será más sencillo afrontar con optimismo la situación. Leer, ver películas, practicar deporte, quedar con amigos, salir a cenar o a comer, hacer senderismo, ir a la playa, escribir, dibujar… Cuando estés en una situación así, dedicarte tiempo es más importante que nunca.

6. Analizar tus fortalezas

Con la crisis existencial, llega la falta de autoestima. Y la baja autoestima hace que le encontremos todavía menos sentido a nuestra existencia. Por ello, es importante que, cuando estés en una fase así, te esfuerces (y casi te obligues) en recordar tus fortalezas, los éxitos conseguidos, las cosas buenas que dicen los demás de ti, tus habilidades, etc.

7. Recordar tus valores

Cuando estamos en una fase así, es importante no renunciar a nuestros valores. Por muy decaídos emocionalmente que estemos, no podemos fallarnos a nosotros mismos. Recuerda siempre actuar de acuerdo a tu ética y moral. De lo contrario, ver que hemos traicionado nuestros principios, nos hará caer todavía más en la crisis.

8. Ser compasivo/a contigo

Las crisis existenciales no entienden de tiempo. Hay personas que las superan en pocos días, otros en semanas, algunos en meses e incluso hay quien puede tardar años. Debes recordar que cada persona es un mundo y no te castigues si ves que tardas más de lo que creías en salir de esta situación. Las heridas tienen que sanar despacio.

9. Probar la meditación

La meditación ha demostrado ser muy útil para personas que están pasando por una fase de crisis existencial. Y es que es una de las mejores herramientas para familiarizarnos con nosotros mismos, relajar la mente, conectar con el “yo” interior y, en definitiva, encontrarle un sentido a nuestra existencia. Está claro que no es una medicina infalible, pero puede ayudar enormemente.

10. Utilizar la tecnología

Sí, la tecnología. Y es que la última tendencia en aplicaciones móviles es ofrecer programas que ayuden a las personas a cuidar su salud emocional, que tradicionalmente ha sido eclipsada por la física. En este sentido, la aplicación Meyo, lanzada en 2020, es una de las que destacamos, pues tiene precisamente una sección en la que ofrece todo tipo de contenidos para superar una crisis existencial, con locuciones, vídeos y cortometrajes cuya utilidad ha sido avalada por psicólogos reputados.

11. Solicitar ayuda psicológica

No hay que olvidar que un psicólogo es la persona más preparada para atenderte. Con las terapias conductuales, este profesional puede ayudarte a detectar la raíz del problema y te aconsejará, dependiendo de tu personalidad, unos cambios determinados en tu estilo de vida.

Referencias bibliográficas

  • García Alandete, J. (2012) “Inteligencia emocional, optimismo y crisis existenciales”. Libro: Sentido de la vida ante la crisis, pág. 51-81.
  • García Haro, J., García Pascual, H., González González, M. (2018) “Cuando se deja de hacer pie: Notas sobre cultura moderna, crisis de sentido vital y psicopatología”. Revista de Psicoterapia.
  • Joana, B., Sondaite, J., Mockus, A. (2016) “Components of Existential Crisis: a theoretical analysis”. International Journal of Psychology: A Biopsychosocial Approach.
Pol Bertran Prieto

Pol Bertran Prieto

Microbiólogo y divulgador

Pol Bertran (Barcelona, 1996) es Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionado por la divulgación de la salud y la medicina y aficionado del deporte y el cine.