Las 5 diferencias entre empatía y asertividad (explicadas)

La empatía y la asertividad son dos de las habilidades socioemocionales más importantes que, pese a que generalmente se confunden entre ellas, están asociadas a unas conductas distintas que analizaremos a continuación.

Diferencias empatía asertividad

Son muchas las habilidades que las personas necesitamos para convivir de una manera equilibrada en la sociedad que, entre todos, hemos creado. Nuestros actos y pensamientos no pueden atentar contra la integridad de la sociedad y de sus miembros. Y es precisamente en este contexto que las conocidas como habilidades socioemocionales se hacen esenciales.

Las habilidades socioemocionales son el conjunto de conductas que nos permiten interrelacionar la comunicación con la expresión de sentimientos y emociones y que desarrollamos fruto de la experiencia y de la interacción con otros seres humanos. Son habilidades no-cognitivas que nacen de la experencia emocional y que determinan el modo cómo nos relacionamos con los demás, cómo tomamos decisiones y cómo expresamos lo que sentimos.

Existen más de veinte habilidades socioemocionales distintas, pero, sin duda alguna, dos de las más importantes por su impacto en cómo nos relacionamos con las otras personas son la empatía y la asertividad. Dos habilidades esenciales en nuestro día a día y que, pese a que las solemos confundir, son, en realidad, distintas.

Así pues, en el artículo de hoy, con el objetivo de resolver todas las dudas que puedas tener acerca de este tema y de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas, vamos a analizar las principales diferencias entre la empatía y la asertividad, dos de las habilidades socioemocionales más importantes que podemos desarrollar.

¿Qué es la empatía? ¿Y la asertividad?

Antes de entrar en profundidad y presentar las principales diferencias entre ellas en forma de puntos clave, es interesante (pero también importante) entender individualmente en qué consisten cada una de las dos habilidades socioemocionales. De este modo, tanto su relación como sus diferencias empezarán a quedar mucho más claras. Veamos, pues, en qué consisten exactamente la empatía y la habilidad.

Empatía: ¿qué es?

La empatía es una habilidad socioemocional que nos hace ser capaces de ponernos en la piel de los demás. Una persona empática es aquella que puede experimentar las emociones ajenas como si fueran suyas y así obrar de tal manera que los sentimientos malos pasen a ser buenos o que, en caso de que sean buenos, continúen siendo buenos.

Se trata del pilar fundamental de la inteligencia emocional interpersonal con un factor añadido, que es el que hemos comentado de no limitarse solo a entender las emociones que están sintiendo los demás, sino de regular nuestra conducta para así mejorar los sentimientos ajenos, pensando en el bienestar emocional de quienes nos rodean.

A través de la empatía somos capaces de absorber los sentimientos de los demás y modificar nuestra conducta para favorecer su estado emocional. De ahí que sea una de las habilidades socioemocionales más importantes, pues las conductas empáticas nos dan humanidad y favorecen que vivamos en equilibrio con las personas de nuestro entorno.

La empatía puede ser cognitiva (entender qué está pensando otra persona), afectiva (nos contagiamos de los sentimientos y emociones de otra persona), compasiva (ayudamos a otras personas si detectamos que necesitan nuestra ayuda), motor (replicar automática e inconscientemente expresiones de otra persona), conductual (comprender las conductas de otra persona sin juzgarla), positiva (vivir las alegrías ajenas como si fueran nuestras), negativa (sentirnos mal por los éxitos de los demás) o ecpática (una maniobra mental que compensa la excesiva empatía y que nos permite diferenciar nuestros propios sentimientos de aquellos que hemos absorbido de otras personas).

Pero en definitiva y en resumen, la empatía es aquella habilidad socioemocional enfocada principalmente hacia los demás que procede de una evolución de la inteligencia emocional y que nos hace actuar de tal modo que, tras ponernos en la piel de otra persona, cuidemos su bienestar emocional.

Empatía qué es

Asertividad: ¿qué es?

La asertividad es una habilidad socioemocional que nos permite comunicar nuestros sentimientos y defender nuestros derechos sin que, al hacerlo, dañemos los sentimientos ajenos o hagamos que pierdan sus derechos. Al estar trabajadas, las habilidades asertivas nos ayudan a hacernos respetar sin, en la medida de lo posible, herir las emociones de las otras personas.

Las personas asertivas son aquellas capaces de comunicar sus opiniones, intereses, deseos, gustos y críticas en el momento más oportuno y de la forma más adecuada, eligiendo bien las palabras. Son personas que respetan a las demás pero que también se respetan a sí mismas, por lo que son claras, sinceras y directas en sus expresiones, pero sin llegar a herir a los demás.

Con la asertividad, hacemos valer nuestros derechos como personas sin, dentro de lo humanamente posible, dañar a las otras personas. Es una habilidad socioemocional más enfocada hacia nosotros mismos, pues su pilar es el de hacernos respetar de una forma adecuada. Una persona asertiva identifica sus derechos y los hace valer.

En resumen, la asertividad es una habilidad socioemocional enfocada principalmente hacia nosotros mismos y que nos da las dotes para expresar nuestras emociones y opiniones de una forma clara, firma y directa, sin adoptar actitudes hostiles o agresivas hacia los demás. Hacer respetar nuestros derechos sin atentar contra la integridad de los demás. En esto se basa la asertividad.

Asertividad

¿En qué se diferencian la asertividad y la empatía?

Tras definir individualmente ambas habilidades socioemocionales, seguro que sus diferencias han quedado más que claras. De todas formas, por si necesitas (o simplemente quieres) tener la información con un carácter más visual, hemos preparado la siguiente selección de las principales diferencias entre las conductas empáticas y asertivas en forma de puntos clave.

1. La empatía es ponernos en la piel de los demás; la asertividad, hacernos respetar

Sin duda, la diferencia más importante. La empatía es la habilidad que, partiendo de la inteligencia emocional, nos permite absorber los sentimientos ajenos y procesarlos como propios para así desarrollar conductas que preserven el bienestar emocional de los demás. Es decir, una persona empática comprende cómo se siente alguien y si ve que sus emociones son malas, intenta que pasen a ser buenas; y si ve que son buenas, actúa para que se mantengan así.

La asertividad es una habilidad que no va enfocada a ponernos en la piel de los demás. Las personas asertivas son aquellas que se hacen respetar, comunican sus opiniones y sentimientos y hacen valer sus derechos sin adoptar actitudes agresivas ni hostiles, diciendo las cosas cómo y cuándo es correcto. Con la asertividad, defendemos nuestros valores sin, en la medida de lo posible, hacer daño a los demás.

2. La empatía se enfoca en los demás; la asertividad, en nosotros mismos

Visto el anterior punto, queda claro que la empatía va más enfocada a los demás, mientras que la asertividad va más enfocada a nosotros mismos. Las personas empáticas, cuando hacen uso de esta habilidad socioemocional, no ponen el foco en sus emociones, sino en las ajenas. Sus sentimientos pasan a un segundo plano y basan su conducta en lograr el bienestar emocional de otra persona.

En cambio, las personas asertivas, cuando hacen uso de esta habilidad socioemocional, no ponen el foco en las emociones ajenas, sino en las suyas propias. Con la asertividad, si bien es importante no hacer daño a los demás, lo importante somos nosotros y cómo defendemos nuestras opiniones, derechos y emociones de una forma clara, firme y directa.

3. La empatía construye lazos con otras personas; la asertividad, no tiene por qué

Al poner el foco en el bienestar ajeno, la empatía nos ayuda a construir lazos (y fortalecer los ya existentes) con otras personas con las que somos empáticas, pues estas ven que nos centramos en actuar para que dejen de sentirse mal o sigan sintiéndose bien. Así pues, las relaciones se fortalecen y crecen con el uso de la empatía.

Esto no siempre es así con la asertividad. Recordemos que, si bien debemos actuar intentando minimizar el daño sobre los demás, el foco está en nuestras emociones y derechos, no en las ajenas. Por ello, es posible que en nuestro camino por defender nuestros valores o comunicar opiniones de forma firme y clara, otras personas se vean, aunque no sea la intención, atacadas. Por ello, pese a que hay situaciones en las que ser asertivo mejore las relaciones con los demás, hay ocasiones en las que una relación se puede incluso romper.

4. La asertividad sin empatía conduce a conflictos

Visto el punto anterior, podemos afirmar que una persona asertiva pero que carece de empatía puede tener tendencia a entrar en conflictos con otras personas. Con la asertividad, siempre necesitamos algo de inteligencia emocional y de empatía para que, en nuestro derecho de defender valores, comunicar opiniones, realizar críticas y expresar emociones, no hagamos más daño del necesario a las personas de nuestro alrededor.

Pero es que incluso el caso contrario, el de una persona empática pero poco asertiva, es negativo. Y es que tener mucha empatía con los demás y poner el foco solo en otras personas sin preocuparnos de defender nuestros derechos y comunicar cómo nos sentimos es igual de destructivo que carecer de empatía. De ahí que la situación perfecta sea aquella en la que trabajamos tanto la asertividad como la empatía.

5. La empatía se asocia más con escuchar; la asertividad, con hablar

Terminamos este artículo con una diferencia sutil pero importante. Y es que mientras que la empatía, como acto, es más pasivo; la asertividad incluye conductas más activas. En la empatía, como ponemos el foco en los demás, todo se basa más en escuchar, en sentido tanto real (oír qué nos tienen qué decir) como figurativo, pues también “escuchamos” sus emociones.

En la asertividad, en cambio, como el foco está en nosotros mismos, todo se basa más en hablar y ser escuchado por aquellas personas que queremos que conozcan nuestras opiniones, que entiendan nuestras emociones y que respeten nuestros derechos y libertades. Como vemos, son dos habilidades socioemocionales distintas que, sin embargo, se necesitan mutuamente.

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