Salud mental y migración: los 5 efectos psicológicos de la migración

Los movimientos migratorios constituyen un fenómeno altamente estresante, por lo que las personas que los llevan a cabo son particularmente vulnerables a sufrir problemas de salud mental.

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La migración se define como el movimiento de personas que abandonan su lugar de residencia ya sea dentro de su propio país o traspasando la frontera internacional. Las personas migrantes que realizan este desplazamiento deben entonces establecer su residencia en el lugar de destino, ya sea de manera permanente o temporal. Este traslado supone para cualquier individuo un proceso difícil, pues requiere grandes esfuerzos para que se produzca un ajuste a la nueva situación.

Los movimientos migratorios no son algo propio de la actualidad, pues a lo largo de la historia el desplazamiento de las poblaciones ha sido una constante. Sin embargo, es cierto que la globalización ha conllevado un incremento notable de estos traslados. La experiencia de migrar suele ser, por norma general, difícil. No obstante, es cierto que cada individuo puede sobrellevar el cambio de forma variable en función de aspectos como, por ejemplo, la receptividad de la sociedad de destino.

De esta manera, la repercusión que el proceso migratorio tiene en la salud mental es distinta en cada caso, aunque es indudable que sumergirse en una nueva cultura distinta a la propia es un evento altamente estresante. Aunque migrar sea para muchas personas la única salida hacia una vida mejor, dejar el propio país implica separarse forzadamente de los seres queridos, lidiar con un idioma desconocido, cambiar de residencia y experimentar una discriminación social nunca vivida.

Todo ello acompañado de una buena dosis de precariedad económica y laboral, así como el posible rechazo por parte de la sociedad de destino. Este shock cultural se hace más intenso cuanta mayor sea la distancia entre la cultura de origen y la del país al que se emigra. Por todo lo que venimos comentando, no cabe duda de que la migración ejerce importantes efectos psicológicos en las personas, motivo por el cual vamos a repasarlos en este artículo.

La atención a la salud mental de las personas migrantes

Antes de profundizar en los efectos psicológicos de la migración, es importante hablar acerca de la atención a la salud mental de las personas migrantes. Brindar ayuda a quienes llegan a un nuevo país implica entender el intenso nivel de estrés que supone comenzar la vida desde cero en un contexto totalmente desconocido. Esta intensa angustia que acompaña el proceso de migración explica el elevado riesgo que las personas migrantes tienen de desarrollar trastornos de salud mental. Dicho riesgo es aún superior cuando la migración se produce en un contexto sociopolítico convulso, de forma precipitada, con eventos traumáticos durante el desplazamiento o cuando la persona que migra es menor de edad o tiene antecedentes de problemas psicológicos.

En muchos países receptores de inmigrantes se ignora por completo esta dolorosa realidad, lo que se traduce en la ausencia de recursos de ayuda que atiendan la salud mental de estas personas. Esto es especialmente preocupante en los niños y adolescentes, que viven experiencias traumáticas en un momento crítico de su desarrollo. Por este motivo, son el colectivo más vulnerable a la hora de sufrir problemas mentales a raíz del movimiento migratorio.

Sin embargo, el panorama no es totalmente negro y es posible tomar medidas para contribuir a la salud y el bienestar de estas personas. Uno de los factores de protección más importantes es el apoyo social en el país de destino, por lo que el acogimiento y apoyo de grupos o asociaciones y de la comunidad en general es esencial para hacer más fácil el proceso de adaptación a la nueva realidad cultural.

Además, cada vez son más los profesionales de la salud que se interesan por conocer las diferencias culturales existentes en el ámbito de la salud mental. Así, el malestar puede expresarse de formas distintas dependiendo del marco cultural de origen de cada individuo. Incluso, la concepción de la salud y la enfermedad puede ser distinta en función del país de origen.

En la relación que se forma entre el profesional de la salud y los pacientes extranjeros también es crucial tener presentes estas diferencias culturales. La forma de comunicarse, las costumbres y protocolos son distintos en cada país. De esta forma, por ejemplo, lo que en España se considera normal puede ser totalmente extraño en Marruecos y viceversa. En un mundo totalmente globalizado como el actual, un sistema sanitario que ignora estas cuestiones no podrá brindar asistencia en materia de salud mental a la población migrante que recibe.

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Las fases de la migración

Cuando una persona migra a otro país, esta suele atravesar varias fases o etapas hasta que logra adaptarse al nuevo marco cultural. Aunque cada persona es diferente, lo cierto es que el ajuste al nuevo país puede prolongarse durante varios años e, incluso, no llegar a producirse nunca si hay varios factores que complican la integración en la sociedad del país de destino. En general, toda persona que migra a un país transita por un proceso como el siguiente:

  • Euforia del inicio: Migrar es para muchas personas la única salida hacia una vida mejor. Así, los primeros momentos en ese nuevo país se caracterizan por expectativas de éxito muy elevadas, optimismo y confianza en que la vida mejorará. En los primeros meses la persona se centra únicamente en los aspectos positivos de su nuevo país, dejando a un lado los negativos.

  • Desilusión: Con el paso de los meses y años, la persona puede sentirse desanimada, pues poco a poco ve que sus expectativas no se cumplieron como pensaba. Esto hace que los aspectos negativos del país comiencen a pesar más que los positivos. Se manifiesta cierto rechazo a esa cultura a la vez que se siente nostalgia hacia el país de origen.

  • Adaptación: Una vez pasado el duelo por haber dejado la propia cultura atrás, la persona acepta el lugar en el que está con sus ventajas e inconvenientes, se integra en la sociedad y ya no siente ansiedad constante, pues conoce bien el lugar en el que vive.

5 efectos psicológicos de la migración

Como vemos, el proceso de migrar puede ser especialmente duro y mermar la salud mental de las personas. A continuación, vamos a comentar algunos de los efectos psicológicos más notables de la migración.

1. Soledad no elegida

La soledad es una de las consecuencias más habituales de la migración. Las personas que llegan a un país extranjero muchas veces lo hacen sin familiares ni seres queridos, siendo estas las que más riesgo tienen de caer en el aislamiento. No obstante, incluso quienes migran con acompañantes pueden sentir una enorme soledad, al no poder relacionarse en su tiempo libre con personas de su mismo marco cultural.

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2. Falta de apoyo social

En la línea de lo anterior, las personas migrantes suelen sentirse muy inseguras al no disponer de una red de apoyo social sólida. Esto es especialmente notable cuando suceden eventos diversos (por ejemplo, enfermar) donde se echa mucho en falta el estar arropado por allegados. Este sentimiento de indefensión y desprotección conduce a muchas personas a problemas de ansiedad que pueden generar enorme sufrimiento.

3. Conformismo y sumisión

Muchas personas que migran se sienten en deuda con el país al que llegan y experimentan cierta sensación de ser una molestia para los nativos. Esto les hace adoptar un comportamiento tendente a complacer a los demás y conformarse, muchas veces sin defender sus derechos e intereses.

4. Aburrimiento y apatía

No todos los países tienen las mismas costumbres y esto es algo que se hace evidente en el ocio. Así, son muchos los migrantes que se sienten apáticos y aburridos ante una oferta para su tiempo libre con la que no se identifican.

5. Conflicto moral

Ser migrante implica llegar a un entorno en el que el sistema de valores puede ser muy diferente del propio. Esto hace que la persona pueda sentirse en continuo conflicto consigo misma al no sentirse en sintonía con el código moral de su nuevo país.

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Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca de los principales efectos psicológicos que pueden sufrir las personas que migran. La migración a otro país es un desplazamiento que muchas personas hacen de forma temporal o permanente con el fin de buscar mejores oportunidades y una calidad de vida superior. Aunque la forma en la que se vive esta experiencia varía en cada persona, por lo general se trata de un cambio altamente estresante, pues implica un enorme esfuerzo hasta lograr la adaptación en el país de destino.

Por este motivo, los problemas de salud mental son una constante en la población migrante, especialmente en aquellos casos en los que el traslado se ha hecho de forma brusca, en contextos sociopolíticos convulsos o cuando la persona aún es menor de edad. Aunque hay factores como la tolerancia del país de destino que condicionan la probabilidad de adaptarse al nuevo marco cultural, lo cierto es que las personas que migran pueden experimentar importantes efectos psicológicos. Entre ellos destaca el sentimiento de soledad, la carencia de apoyo social, la tendencia al conformismo y la sumisión, la apatía y el conflicto moral a raíz de un choque entre los valores propios y los del nuevo país.

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