Miedo al Futuro: ¿por qué aparece y cómo gestionarlo?

El miedo al futuro es una respuesta de ansiedad que, aunque es natural en ciertas situaciones, puede convertirse en un gran obstáculo para vivir y disfrutar de una vida plena.

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Tu cabeza no puede dejar de pensar. Comienzas a darle vueltas a infinidad de situaciones y escenarios futuros. Tus pensamientos van a toda velocidad, imaginas consecuencias catastróficas que pueden producirse en diversos aspectos de tu vida. Quizá el jefe quiere hablar conmigo para despedirme, puede que sufra un accidente en ese viaje que voy a realizar o no llegue a aprobar ese examen para el que tanto he estudiado.

En definitiva, no puedes parar de darle vueltas a todas esas cosas que pueden ocurrir el día de mañana y eso te atormenta. Se podría decir que estás sufriendo una intensa ansiedad anticipatoria que condiciona tu vida y no te deja vivir con serenidad.Esta situación es una realidad para muchísimas personas. Hoy en día nuestras vidas van a una enorme velocidad y cada vez se hace más difícil poder desconectar de las obligaciones y el trabajo.

Esto, entre otras cosas, contribuye a la aparición de grandes niveles de ansiedad que nos hacen anticiparnos constantemente a posibles situaciones problemáticas. En este artículo hablaremos en detalle sobre el miedo al futuro y cómo es posible actuar para gestionarlo.

¿Qué es el miedo al futuro?

El miedo al futuro o ansiedad anticipatoria se caracteriza por provocar un intenso miedo cuando se piensa acerca del futuro. La persona siente ansiedad y preocupaciones constantes sobre infinidad de cuestiones que afectan a su vida. Es común que se den pensamientos de corte catastrófico, que la persona vive como una intrusión en su mente. Continuamente, el individuo cree que las cosas van a salir mal o que aparecerá un gran problema de forma inminente.

Por supuesto, el miedo al futuro puede ocasionar importantes problemas de salud mental y provocar mucho sufrimiento. Sin embargo, su origen reside en nuestra tendencia natural a anticiparnos y mostrarnos alerta ante posibles amenazas. La mente humana siempre tiende a rellenar cualquier vacío en la información. Por ello, ante situaciones de incertidumbre es común que extraigamos predicciones y creencias precipitadas sobre lo que puede llegar a suceder.

Ante la duda, nuestro cerebro se pone alerta y plantea posibles escenarios que pueden darse en el futuro. Poner el foco en los hipotéticos desenlaces negativos puede ayudar a que estemos más preparados para responder ante los peligros. Sin embargo, este mecanismo también puede constituir un obstáculo que nos bloquea y nos impide avanzar y disfrutar de nuestra vida.

¿Qué sucede cuando tenemos miedo al futuro?

Cada persona puede vivir el temor ante el futuro de manera diferente. No obstante, los síntomas más habituales se producen a nivel cognitivo, emocional, fisiológico y conductual:

  • Síntomas cognitivos: La persona puede sufrir pensamientos constantes del tipo ¿Y si…? Así, se produce una constante alerta acerca de los posibles problemas que pueden surgir. Estos surgen en torno a todo tipo de esferas, como el trabajo, la salud, las relaciones, etc. Hay una anticipación permanente que produce enorme desgaste mental.

  • Síntomas emocionales: A nivel emocional, la persona experimenta un miedo permanente ante el futuro. En lugar de ver el futuro desde la esperanza y la ilusión, este se percibe como un sinónimo de amenaza, lo que produce enorme inquietud.

  • Síntomas fisiológicos: El temor ante el futuro puede provocar también activación fisiológica, lo que provoca síntomas variados como sudoración, temblor de manos, taquicardia, etc.

  • Síntomas conductuales: Las personas que sufren miedo ante el futuro pueden ver afectada su capacidad para tomar decisiones, llevar a cabo conductas de evitación, sentirse estancadas en su área de confort, etc.

Generalmente, el miedo al futuro acarrea una enorme insatisfacción general. Temer lo que puede suceder y no tolerar adecuadamente la incertidumbre lleva a muchas personas a permanecer en una zona restringida, haciendo siempre las mismas cosas o evitando exponerse a nuevas experiencias por el miedo a lo desconocido. Esto puede hacer que se viva la vida de una forma infeliz, pues no se experimenta crecimiento personal ni aprendizajes enriquecedores.

Por otro lado, vivir en un estado constante de alerta puede hacer que la salud mental y física se vean claramente resentidas. Añadido a esto, las relaciones sociales también pueden verse dañadas, pues convivir con alguien que permanece constantemente preocupado puede resultar altamente desgastante. En algunos casos, esta situación puede favorecer la pérdida de apoyos sociales y la aparición de aislamiento, pues los allegados desconocen cómo gestionar lo que sucede y se sienten agotados ante tantas preocupaciones en el día a día.

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Cómo gestionar el miedo al futuro: 5 claves

Como vemos, el miedo al futuro puede provocar un enorme sufrimiento e interferencia en la vida cotidiana. Por ello, es importante tomar medidas para manejarlo. A continuación, comentaremos algunas claves para conseguirlo.

1. Divide las metas en pequeños objetivos

El miedo al futuro muchas veces aparece porque se mira hacia adelante con demasiada distancia. Tratar de conocer con demasiada antelación lo que puede suceder puede resultar abrumador y favorecer que aparezca el temor al futuro. En estos casos, puede ser de ayuda plantearse el futuro con menos distancia, es decir, estableciendo pequeños objetivos a corto y medio plazo. De esta forma, el porvenir no se vive con tanta angustia y se presenta como algo mucho más manejable. Ver que vamos conquistando metas en plazos más reducidos nos ayuda a sentir una mayor sensación de control y bienestar.

2. No luches contra tu miedo, acéptalo

Cuando sentimos miedo hacia algo, solemos tender a reprimir nuestra emoción y pensamientos relacionados. Intentamos ocultarlo “debajo de la alfombra” porque nos incomoda e incluso avergüenza sentirnos de esa forma. Sin embargo, tratar de luchar contra el miedo suele dar lugar al efecto contrario al deseado. Al intentar ocultarlo, el miedo sólo logra hacerse más intenso y se convierte en el centro de nuestra vida.

Por ello, es importante cambiar nuestra forma de gestionarlo. Es recomendable partir de una actitud de aceptación, entendiendo que el miedo es una respuesta normal ante la incertidumbre. En este sentido, puede ser de ayuda poner en práctica técnicas de mindfulness, pues esto ayuda a concentrar la atención en el momento y lugar presentes, observando los propios pensamientos desde una visión compasiva.

3. Pon en práctica técnicas de relajación

Ante cualquier tipo de problema de ansiedad, suele ser de gran ayuda la realización de ejercicios de relajación. De esta manera, es más fácil mantener la mente y el cuerpo en un estado de calma, lo que ayuda a combatir el temor al futuro. Entre estos ejercicios se encuentran la relajación muscular de Jacobson o la respiración diafragmática, que son sencillos de practicar en casa. En internet existen muchos tutoriales para poder realizarlos correctamente. Aplicarlos en el día a día puede ayudar enormemente a combatir la ansiedad y el miedo y sentirnos más en paz con nosotros mismos.

4. Modifica tus pensamientos irracionales

Muchas veces aceptamos nuestros pensamientos como verdades irrefutables. Sin embargo, estos son simplemente pensamientos, contenidos mentales que vienen y van y no siempre coinciden con la realidad. Las personas que sufren ansiedad suelen desarrollar pensamientos desajustados, polarizados y de tipo catastrófico. Estos pensamientos alimentan el miedo y hacen que el día a día se haga muy difícil.

En estos casos, es recomendable analizar y detectar este tipo de contenidos mentales y valorar si realmente tienen un sustento basado en los hechos. Si, por ejemplo, crees que sufrirás un accidente cuando viajes en avión, piensa en todas las veces que volaste anteriormente y creíste lo mismo y nunca llegó a ocurrir. Refutar estos pensamientos y tratar de modificarlos por otros más ajustados a la realidad es de gran ayuda, aunque esta tarea es recomendable que se lleve a cabo con apoyo de un terapeuta.

5. Cuida tu red social

Mantener una vida socialmente activa es uno de los mejores antídotos contra la ansiedad. Socializar con frecuencia no sólo es gratificante, sino que ayuda a que nuestra mente se mantenga ocupada en asuntos más productivos en lugar de estar rumiando acerca de lo que puede o no suceder. Estar acompañados de amigos y familiares nos hace siempre sentir mejor y favorece que adoptemos una perspectiva más ajustada de las cosas.

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Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca del miedo al futuro y de qué manera es posible gestionarlo. Ante situaciones de incertidumbre es habitual que nuestro cerebro se ponga en alerta. Este mecanismo nos puede ayudar a estar más preparados ante posibles peligros. Sin embargo, cuando el miedo al futuro es constante o intenso este puede constituir un obstáculo para llevar una vida serena y satisfactoria. En este sentido, es importante tomar medidas para poder gestionarlo bien.

Puede ser de ayuda marcarse metas a medio y corto plazo, tratando de no mirar al futuro con demasiada distancia, ya que esto puede ser abrumador. También es clave aceptar el miedo como una emoción natural y practicar el mindfulness o las técnicas de relajación. Es recomendable trabajar (si es posible junto a un profesional) los pensamientos irracionales. Por último, es clave cuidar la red social y mantener contacto habitual con amigos y familiares, ya que esto ayuda a que nuestra mente desconecte y tome una perspectiva más ajustada de las cosas.

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