¿Qué hacer si me siento triste? 8 pautas a seguir

La tristeza es una emoción desagradable, pero también necesaria. Algunas claves pueden ayudarnos a aceptarla y gestionarla de forma saludable.

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La tristeza es una emoción poco popular. Su mala prensa procede de la idea errónea de que hay emociones buenas y malas. Así, se demonizan los estados internos desagradables, por lo que cuando surgen se procura evitarlos, ocultarlos o reprimirlos. Sin embargo, la realidad es que todas las emociones son necesarias, pues cada una de ellas cumple una función importante.

Es por esta razón que resulta esencial aprender a escuchar todos nuestros estados internos, aceptando su presencia y permitiéndonos experimentarla. Si en algún momento te has sentido triste, es posible que te hayas preguntado qué puedes hacer para deshacerte rápidamente de ese malestar. Sin embargo, no podemos ni debemos luchar contra la tristeza cuando esta nos invade, pues si ha llegado es porque nos está transmitiendo información relevante.

En lugar de inventar recetas mágicas para que la tristeza se esfume, es fundamental escuchar lo que estamos sintiendo, reflexionar sobre el posible origen de esta emoción y aceptarla con naturalidad. Sólo de esta manera podremos aprender a gestionarla de forma saludable. En este artículo hablaremos acerca de qué cosas podemos hacer cuando experimentamos un sentimiento de tristeza.

La tendencia a la evitación de los estados emocionales desagradables

Como venimos comentando, existe una tendencia a considerar las emociones desagradables como estados inaceptables que deben ser reprimidos o eliminados. Sin embargo, gestionar un estado como la tristeza requiere aceptar lo que se está sintiendo y entender de qué forma esta emoción se expresa en nuestra persona.

Al igual que otras emociones como la ira o la culpa, la tristeza aparece para informarnos de que algo no va bien. Por ello, no es adecuado tratarla como algo negativo, sino como un estado necesario que se mantiene de forma transitoria hasta que la situación problemática se haya resuelto. La tristeza sólo empieza a ser problemática cuando persiste en el tiempo o aparece con una intensidad desbordante. En ese caso, es siempre aconsejable acudir a un profesional de salud mental y realizar psicoterapia.

Sin embargo, naturalizar la tristeza es clave para entender su importancia en la vida diaria. Gracias a ella somos capaces de reflexionar sobre las cosas que nos pasan, podemos tomar cierta distancia del mundo para recuperarnos o atraer la ayuda de los demás. Por ello, cuando te sientas triste por una razón concreta o sin motivo aparente, para un momento y piensa qué mensaje puede estar transmitiendo tu tristeza y qué puedes hacer para responder a lo que esta emoción te pide.

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Qué hacer si me siento triste: 8 pautas

Ahora que ya hemos comentado la importancia de la tristeza, vamos a comentar algunas pautas útiles que pueden ser de ayuda para gestionarla.

1. No reprimas tu llanto, expulsa fuera tu malestar

Desde que somos niños recibimos el mensaje de que llorar es algo inadecuado que se debe evitar. Aunque de manera bienintencionada, nuestros padres han tendido a invalidar nuestras emociones en muchas ocasiones con frases como “no llores”. Sin embargo, como venimos comentando es clave no reprimir nuestra tristeza, sino aceptarla con total naturalidad. Por ello, si sientes ganas de llorar hazlo, no te reprimas. Expulsar hacia afuera lo que sientes te ayudará a sentirte más aliviada.

2. Realiza actividades para desconectar

Una vez que te hayas detenido a escuchar y entender tu emoción, puede que sientas que eres incapaz de salir del bucle de pensamientos tristes en el que te encuentras. En este caso, es recomendable realizar actividades agradables que te ayuden a abrir tu mente a otras cosas. Puedes probar con la lectura o la música, por ejemplo, aunque tú mejor que nadie conoces qué actividades te van mejor para calmar la mente.

3. Practica ejercicio físico

Uno de los problemas de la tristeza (especialmente cuando se prolonga en el tiempo), es que nos roba la energía para hacer hasta las tareas más cotidianas. Por eso, cuando estamos en un momento de tristeza mostramos una intensa apatía y lo último que queremos es ponernos a hacer cosas. Sin embargo, mantenernos aislados e inactivos favorece que nuestra tristeza vaya a más.

Por ello, es importante hacer el esfuerzo de moverse y salir al exterior. Prueba a practicar algo de ejercicio, si puede ser en un entorno de naturaleza. Al hacer deporte tu cerebro se activa y en tu cuerpo se liberan sustancias neuroquímicas como la serotonina, que influyen notablemente en el estado de ánimo. Lo más aconsejable es que el ejercicio forme una parte más de tu rutina diaria, ya que así sus efectos serán mucho más notorios.

4. Mantente cerca de esas personas de confianza que mejor te entienden

Cuando estamos tristes es habitual recibir determinados comentarios del entorno que, aunque se formulan con buena intención, pueden resultar hirientes e incluso hacernos sentir culpables por lo que nos sucede. En este sentido, lo mejor es rodearse de personas de confianza que sientas que te comprenden, que no te brindan consejos vacíos sino que te escuchan y validan.

Contar con una red de apoyo funcional es una de las cosas más importantes, ya que como seres sociales que somos necesitamos sentirnos arropados y ventilar las emociones que tenemos dentro. No obstante, recuerda que aunque tus amigos y familiares puedan brindarte apoyo no son los responsables de que te recuperes. Ellos son el agente facilitador, pero no pueden resolver todos tus problemas.

5. Haz un diario emocional

Si crees que no es posible poder hablar con otras personas sobre cómo te sientes, puede que te ayude elaborar un diario emocional. Toma un cuaderno y un boli y plasma en el papel qué sientes, por qué crees que te sientes de esa forma… Esta forma de desahogo es muy útil porque puede facilitar la expresión de lo que tenemos dentro, pues a veces poner en palabras las emociones nos cuesta bastante.

6. Practica mindfulness o relajación

Si la tristeza que sientes va a acompañada de ansiedad, puede ser de ayuda la realización de mindfulness con diferentes ejercicios. Esta práctica te permitirá conectar con el momento presente y te ayudará a aceptar tus estados internos desde una postura libre de juicios. El mindfulness se puede llevar a cabo de muchas formas diferentes, aunque puedes empezar por poner más atención a las tareas cotidianas que sueles realizar con el piloto automático.

Si das un paseo, concéntrate en cómo tu cuerpo se mueve, el sonido de tus pasos, el aire que roza tus mejillas, etc. Si friegas los platos, concéntrate en el sonido del agua, en la textura de la esponja, etc. Si haciendo esto sientes que tu atención vuelve a desviarse hacia otras cosas, retoma el foco de nuevo tranquilamente.

Por su parte, la relajación también es una estrategia muy recomendable para rebajar la ansiedad que puede acompañar a la tristeza. En este caso, puedes probar a iniciarte en la respiración abdominal, un ejercicio sencillo por el que aprendes a respirar profundamente y de manera calmada. Para realizarla puedes buscar tutoriales en internet que explican paso a paso su ejecución.

7. Evita los hábitos nocivos para tu salud

Mantener unos hábitos saludables es un requisito básico para poder disfrutar de una salud física y mental plena. Evita prácticas como beber alcohol, fumar, pasar demasiado tiempo frente a las pantallas, dormir poco o llevar una alimentación poco nutritiva. Realizar cambios en posibles hábitos inadecuados puede ayudarte a tener un mejor estado anímico.

8. Acude a terapia

Todos lidiamos con la tristeza en ciertos momentos. Sin embargo, hay veces que esta emoción se queda en nuestro interior de manera persistente. En estos casos, lo más recomendable es acudir a un profesional de salud mental. La psicoterapia es clave para poder comprender el origen de esa tristeza y adquirir herramientas para gestionarla de manera adecuada. Recuerda que no hay nda malo en pedir ayuda si así lo necesitas.

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Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca de algunas claves que pueden ser de ayuda cuando nos encontramos tristes. La tristeza, al igual que otras emociones desagradables, suele estar bastante demonizada. Sin embargo, lo cierto es que todas nuestras emociones son importantes porque cumplen una función. Por ello, cuando estamos tristes no debemos luchar contra lo que sentimos ni tratar de reprimirlo.

En su lugar, lo mejor que podemos hacer es aceptar y expresar lo que estamos sintiendo, tratando de entender el origen de nuestro malestar y qué nos está pidiendo esa emoción. De acuerdo con esto, algunas claves son de ayuda para lidiar con la tristeza: llorar con naturalidad y expulsar fuera el malestar, realizar actividades agradables, practicar ejercicio físico, rodearse de personas que sepan comprender nuestra situación, elaborar un diario emocional, practicar mindfulness o relajación y evitar hábitos nocivos para la salud.

Si estas pautas generales no surten efecto y tu tristeza persiste en el tiempo o es muy intensa, lo más recomendable es que puedas acudir a un profesional de salud mental. Pedir ayuda no tiene nada de malo, pues la psicoterapia es clave para comprender mejor el por qué de nuestro malestar. El profesional puede ayudar a encontrar estrategias para gestionar la tristeza de la mejor forma posible.

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