Recuperar la identidad después de ser madre: los 5 consejos más importantes

La maternidad es una etapa vital llena de cambios y desafíos. Las mujeres pueden vivir un duelo por haber perdido su identidad anterior a su vida como madres, algo que se puede aliviar con pautas de autocuidado y apoyo social.

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Traer un hijo al mundo es uno de los hitos que más marcan la vida de las mujeres que deciden ser madres. Traer una vida al mundo implica profundos cambios a todos los niveles. La futura mamá experimenta subidas y bajadas emocionales, alteraciones hormonales, cambios corporales, etc. Todo ello también va acompañado de una metamorfosis a nivel social y familiar, pues la maternidad supone un cambio en el rol que la mujer asume por defecto.

Por supuesto, una vez que una mujer da a luz sigue siendo ella misma, aunque a partir del nacimiento su vida da un giro de 180 grados. Así, es común que muchas recién estrenadas madres sientan emociones contradictorias.

Aunque están felices e ilusionadas por la llegada de su bebé, también añoran la vida que tenían antes de tener un hijo. En cierta forma, se produce una crisis de identidad que despierta en la mujer un estado de confusión, tristeza e incluso miedo respecto al futuro.

La maternidad como duelo

Si bien cualquier madre puede verse en esta tesitura, es mucho más probable que surjan problemas psicológicos cuando la mujer carece de una red de apoyo sólida o no posee otras actividades más allá de la crianza. Así, aquellas que dejan de trabajar con la llegada del bebé o viven lejos de su familia pueden sentirse mucho más desbordadas por las exigencias de la maternidad.

En estos casos, podríamos hablar de un proceso de duelo. La mujer debe elaborar la pérdida de su identidad anterior y asimilar que a partir de ahora también es madre de una criatura que depende plenamente de ella. Así, dado que se trata de un cambio muy profundo en su vida, es esperable que necesite cierto tiempo para encajar su nueva realidad y adaptarse a la falta de sueño, las necesidades del recién nacido, la lactancia (si decide dar el pecho) y un largo etcétera.

Si has sido madre recientemente y te identificas con estas líneas, es posible que te sientas angustiada por un constante sentimiento de culpa. Cuando una mujer es madre y todo ha ido bien, la sociedad suele esperar de ella una felicidad radiante. En general, la imagen que recibimos de la maternidad siempre es idílica.

Así, cuando la mamá no se siente como se supone que “debería” sentirse hace que aparezca mucho malestar. No sólo sufre por la transición vital que la maternidad implica, sino que además se siente mal por no amoldarse a las expectativas de los demás. En este artículo vamos a hablar acerca de cómo recuperar tu identidad tras la maternidad y transitar por estos momentos de adaptación sin el martillo de la culpa constante.

Cómo recuperar la identidad después de ser madre: 5 pautas

Al hilo de lo que venimos comentando, es probable que desde que tienes a tu hijo en brazos hayas desconectado de la mujer que eras antes de dar a luz. Todo tu mundo ha cambiado, pues esa criatura que acaba de nacer es tu prioridad sobre todo lo demás. Cuidar del bebé abarca todo tu tiempo, y apenas encuentras momentos para poder realizar las tareas más esenciales, como comer o ducharte.

Inevitablemente, te has visto atrapada en una espiral en la que todos los demás roles de tu vida (pareja, hija, amiga, profesional…) parecen haber quedado olvidados en las sombras. La buena noticia es que este estado de cosas no sólo es algo muy frecuente en el puerperio, sino que además es temporal. Ante todo, es crucial que comprendas que lo que sucede no es algo por lo que tengas que culparte.

Esta situación resulta en gran medida de factores fuera de tu control. A nivel hormonal, tu organismo produce oxitocina a raudales, una hormona que contribuye a que tus conductas maternales se pongan en marcha para garantizar la supervivencia del bebé. Añadido a esto, la sociedad en la que vivimos siempre ensalza la figura de la madre entregada hasta el extremo, que se olvida de sí misma con tal de preservar el bienestar de sus hijos.

Este cóctel favorece tu tendencia a enfocarte únicamente en el recién nacido, olvidando todos los demás aspectos de tu vida. Sin embargo, esto tiene un alto coste para tu salud mental, lo que paradójicamente puede perjudicar tu desempeño como madre. A continuación, veremos algunas pautas clave para evitar que esto suceda, de forma que puedas recuperar progresivamente esa parcela de tí que quedó olvidada con la maternidad.

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1. Puedes ser muchas más cosas además de madre

Uno de los problemas de base que existen en relación con la maternidad tiene que ver con la idea de que ser madre anula todas las demás facetas de la mujer. Obviamente, los primeros años junto a tu hijo requerirán una dedicación intensa y es lógico que una parte grande de tu tiempo vaya destinada a cuidar de él.

Sin embargo, tienes derecho a ser muchas más cosas además de madre. Sentirte realizada en otras áreas de tu vida no te hará peor en la maternidad. Por el contrario, la plenitud que te aportará cultivarte en otras esferas te hará sentir más feliz y tranquila, lo que repercutirá positivamente en el vínculo y la forma que cuidas a tu bebé.

Trabajar en otros ámbitos de tu persona no es un acto egoísta, sino un requisito para conservar la salud mental. Por ello, deja atrás la culpa cuando hagas cualquier otra actividad que no sea cuidar de tu hijo. Una buena madre debe empezar por cuidar de ella misma para poder cuidar adecuadamente a su criatura.

2. El autocuidado es tu mejor aliado

Las exigencias que plantea la maternidad pueden llevar a que te olvides de ti misma por enfocarte únicamente en la crianza. Cuidarte no es algo que requiera hacer nada excepcional, basta con que respetes tus necesidades básicas de alimentación, sueño e higiene.

Procura llevar una dieta completa y balanceada, dormir en la medida de lo posible, asearte y, si te apetece, arreglarte incluso si no vas a hacer ningún plan en particular. También es altamente recomendable que realices algo de deporte. No te exijas más de lo que puedes dar, es suficiente con que te muevas y te mantengas activa, ya que esto te brindará beneficios no sólo a nivel físico, sino también mental.

Seguramente te parezca imposible encontrar momentos en tu día a día para hacer todo esto. Para empezar, procura buscar un lapso de tiempo breve (por ejemplo, 15 minutos), que sea únicamente para ti. Aunque sea un pequeño rato, verás como notas la diferencia y te ayuda a desconectar y recargar energías.

3. Cuida tu red social

La maternidad puede ser una experiencia muy solitaria. Es fácil dejarse llevar por la vorágine de la crianza y reducir la vida social a interactuar con el propio bebé y tu pareja. Sin embargo, los humanos somos seres sociales.

Necesitamos el contacto con los demás para sobrevivir y sentirnos bien, especialmente cuando atravesamos momentos de dificultad. Por ello, es fundamental que cuides tu red social y evites el aislamiento.

Intenta quedar con alguna amiga para tomar un café, habla por teléfono con otros familiares, ten una pequeña cita a solas con tu pareja, etc. Estos momentos te permitirán hablar de otras cosas más allá de tu vida como madre, te proporcionarán disfrute y todo ello te permitirá sentirte más relajada y reconectada con la mujer que eres.

4. Realiza actividades gratificantes

Es natural que en los primeros meses de vida de tu bebé ni siquiera barajes la posibilidad de realizar alguna actividad de ocio. Sin embargo, es importante que puedas tener algún momento en tu rutina en el que puedas poner en práctica esas actividades que te hacen sentir bien.

En algunos casos, es posible que incluso puedas llevarla a cabo en compañía de tu bebé. Este momento te brindará bienestar y te hará sentir válida en otras áreas distintas de la crianza. Olvida la idea de la maternidad como una experiencia basada en la renuncia y el sacrificio y vívela desde una perspectiva mucho más flexible y conciliadora.

5. No juegues a ser superwoman

Aunque este sea el último punto, lo cierto es que es uno de los más relevantes. No tienes que vivir la maternidad en solitario ni debes abarcar prácticamente todo. Aunque la sociedad siempre presenta la imagen de madre como la que puede con todo y resiste lo que haga falta, esta concepción resulta bastante tóxica.

Transitar por la maternidad de una forma saludable requiere que aprendas a pedir ayuda y delegar responsabilidades. De lo contrario, te será mucho más complicado poder cuidar de ti y hacer vida más allá de tu papel como madre. Solicitar apoyo no te hace una madre menos capaz, recuerda que eres humana y tienes derecho a estar cansada y no llegar a todo.

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Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca de algunas pautas útiles para recuperar la identidad y el bienestar con una misma después de la maternidad. Atender a cuestiones como el autocuidado, las relaciones sociales o las actividades gratificantes son cruciales para evitar el cansancio y el desgaste extremo. Además, es fundamental aprender a delegar, pedir ayuda y asumir que no es posible abarcarlo todo en solitario.

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