Resaca Social: ¿qué es y cómo combatirla?

La resaca social es la respuesta de desgaste que aparece cuando mantenemos una vida social muy agitada durante un tiempo determinado. El autocuidado es el gran aliado para prevenir este fenómeno.

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El término resaca social ha comenzado a popularizarse en los últimos años, aunque quizá sea la primera vez que oyes hablar de él. Seguramente, hayas experimentado este fenómeno en primera persona en algún momento de tu vida. La llamada resaca social aparece después de un tiempo de agitada vida social, caracterizándose por una reacción de desgaste y búsqueda de soledad.

Esta no constituye una respuesta problemática. Por el contrario, es natural que nuestra mente necesite un respiro tras haber realizado el sobreesfuerzo que requiere socializar intensamente. Si bien la resaca social ya era algo existente antes de la pandemia, que ha contribuido a que este fenómeno se haya intensificado.

Después de meses de confinamiento y contactos sociales muy limitados, todos nosotros hemos retomado la vida social con mucho ímpetu. Esto ha conducido a sentirnos demasiado abrumados ante un ritmo de socialización muy exigente. Aunque cuando interactuamos con otras personas no reparamos en ello, lo cierto es que socializar requiere una elevada inversión de recursos cognitivos.

Al entablar contacto con los demás, necesitamos depositar toda nuestra concentración en lo que decimos y hacemos, controlando la imagen que plasmamos en los otros, escuchando activamente la información que recibimos, atendiendo a las señales no verbales, etc. Si bien sentir resaca social no es en absoluto un problema de salud, esta puede ocasionar malestar emocional si no se gestiona adecuadamente. A continuación, vamos a definir qué es la resaca social y cómo podemos evitarla.

¿Qué es la resaca social?

Se conoce como resaca social al estado de cansancio que podemos experimentar tras haber vivido un período de interacción social intensa. Por tanto, no se trata de un trastorno médico, sino de una reacción natural derivada de un exceso de estimulación. Pasar demasiado tiempo con otras personas puede producir un gran desgaste emocional y dar lugar a un malestar similar al de la resaca producida por el alcohol.

Así, después de un tiempo de socialización intensa, muchas personas pueden manifestar agotamiento físico y mental, irritabilidad, apatía, cefalea y dolor muscular. El concepto de resaca social comenzó a popularizarse después del confinamiento. Al relajarse las restricciones que impedían mantener contacto con los demás con normalidad, la población ha retomado sus viejas costumbres con más fuerza que nunca.

La vuelta a la vida común ha devuelto la vida social, pero dicho cambio ha resultado abrumador y desgastante para muchas personas, sobre todo aquellas de carácter más introvertido. Las ganas de recuperar el tiempo perdido han llevado a una forma de socialización demasiado invasiva. Aunque el deseo de estar cerca de los nuestros nos impulse a buscar compañía, la ausencia de espacio personal puede ser una amenaza para nuestro bienestar psicológico, por lo que encontrar un equilibrio es clave para evitar la temida resaca social.

No obstante, cabe señalar que la vulnerabilidad a la resaca social depende de la personalidad de cada individuo. Así, las personas con tendencia a la extraversión suelen tolerar un grado mayor de socialización frente a quienes se inclinan hacia la introversión. También es importante tener en cuenta la influencia del momento vital en el que nos encontramos. Estar atravesando dificultades personales, estrés o cambios puede hacernos más sensibles a sufrir desgaste y resaca social. Quienes han vivido el fenómeno de la resaca social, suelen experimentar señales físicas y emocionales evidentes. Dolor de cabeza, irritabilidad, mareo y dificultad para concentrarse son sólo algunos ejemplos.

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¿Cómo combatir la resaca social?

Si alguna vez has experimentado la resaca social en primera persona, sabrás lo molesta que puede resultar. La buena noticia es que esta es evitable, por lo que a continuación vamos a plantear algunas medidas de autocuidado que te ayudarán a dosificar tu vida social.

1. No tengas miedo a poner límites

Muchas veces no comunicamos aquello que necesitamos por miedo a cómo los demás pueden llegar a reaccionar. Sin embargo, es importante aprender a poner en práctica la asertividad, es decir, saber comunicar de forma respetuosa nuestras necesidades y límites. Si necesitas un poco más de espacio personal, es importante que lo expreses. Quedar con otras personas si te sientes agobiado sólo contribuirá a que sientas saturación. Trata de explicar cómo te sientes al otro y, en la medida de lo posible, dale alternativas para veros otro día y expresar tu interés. Que necesites espacio no significa que no quieras tener vida social, ambos aspectos no son excluyentes.

2. No necesitas coleccionar encuentros sociales

Es habitual que muchas personas vivan sus relaciones sociales desde el piloto automático. Quedan con los demás sencillamente porque creen que deben hacerlo, en lugar de acordar citas sólo cuando existe un deseo real de socializar. Tratar de establecer encuentros por norma y no por gusto hará que te sientas desgastado. En su lugar, es preferible que dosifiques más tus planes en compañía y concentres en un menor número de quedadas tus energías para interactuar.

3. No te atengas a las convenciones sociales

Seguramente, has acudido a muchos eventos sociales simplemente por convención. Esto es muy común en fechas señaladas. Si lo piensas, es absurdo forzar encuentros sólo porque toca hacerlo. Quedar con los demás debe ser una actividad placentera, no una obligación tediosa. De esta manera, es importante que te priorices y no te apuntes a todas las citas señaladas si no tienes las energías para ello.

4. Descansar es más importante de lo que crees

Muchas veces, se comete el error de pensar que el tiempo de descanso es tiempo perdido. Vivimos en la época de las apariencias, donde el tiempo privado en soledad pierde protagonismo en favor de los planes estimulantes y novedosos. Sin embargo, pasar tiempo contigo mismo y recuperar energías es tan importante como cuidar tus relaciones sociales. Sin tiempo de calidad en solitario, difícilmente tendrás la disposición necesaria para implicarte en tu vida social al cien por cien. Por ello, no dudes en regalarte espacios de autocuidado y relajación si tu cuerpo y mente así te lo están pidiendo.

5. No hagas algo que no quieres por miedo al abandono

Es probable que hayas acudido a citas y quedadas con tus amigos por miedo a lo que ellos pueden pensar de ti si no acudes. Incluso, puede que hayas llegado a temer que dejen de llamarte o quererte si pides algo de espacio. Si te encuentras en este punto, debes saber que toda relación saludable es aquella en la que hay comunicación fluida y respeto a las necesidades del otro.

De esta manera, tus amigos de verdad nunca te abandonarán por el hecho de que tengas unas necesidades determinadas. Y, en el caso de que lo hagan, entonces deberías replantearte si realmente son el tipo de amigos que quieres en tu vida. Tus seres queridos siempre entenderán tus límites y, si te quieren, harán lo posible por respetarlos.

6. No temas perderte algo

Muchas personas basan su vida social no en el placer genuino de relacionarse, sino en el miedo a perderse algo importante. Quedar con los tuyos debe ser una actividad que hagas porque lo deseas, y no por temor a lo que pueda ocurrir si no acudes. No tienes que estar en todas las situaciones y, en el peor de los casos ¿Tan horrible crees que sería perderte algo? Quizá es mejor que priorices la escucha de tus necesidades en lugar de concentrarte en el ruido de fuera.

7. Reorganiza tu agenda

La clave para poder encontrar un equilibrio en tu vida social reside en la organización. Echa un vistazo a tu agenda y trata de ordenar tus citas y compromisos de tal manera que estén espaciados entre sí en la medida de lo posible. Recuerda que cuidar de ti no está reñido con llevar una vida social satisfactoria y atender tus relaciones sociales. Sé un buen amigo y muéstrate mínimamente pendiente de los demás, sé puntual, no canceles planes en el último momento, etc. Es decir, encuentra el equilibrio entre no saturarte y tener responsabilidad afectiva con tus amigos y familiares.

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Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca de algunas pautas que pueden ayudar a mantener a raya la resaca social. La resaca social es la respuesta de desgaste que podemos experimentar cuando mantenemos una interacción social intensa durante cierto tiempo. Depositar continuamente esfuerzos cognitivos en relaciones sociales muy abundantes puede abrumarnos, especialmente después de haber vivido un confinamiento.

En este sentido, las personas más perjudicadas suelen ser aquellas con una tendencia introvertida. La buena noticia es que la resaca social puede prevenirse adoptando algunas medidas de autocuidado. Entre ellas, podemos destacar el establecimiento de límites, organizar de forma espaciada los compromisos sociales, enfocarnos más en nosotros mismos que en todo lo que sucede en el exterior, no descuidar las necesidades de descanso y soledad, no temer al abandono por ser nosotros mismos y evitar quedar de manera forzada por meras convenciones sociales.

No obstante, llevar a cabo el autocuidado no está reñido con tener responsabilidad afectiva y cuidar nuestras relaciones mostrando interés y respeto por los demás. Al adoptar estas pautas, prevenimos el malestar físico y mental de la resaca social (cansancio, irritabilidad, problemas de concentración, cefaleas, etc. ).

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