Los 10 tipos de envidia (y cómo identificarlos)

La envidia es un estado mental en el que los sentimientos de dolor y de tristeza por no poseer algo que tiene otra persona nos limitan de forma más o menos grave. Veamos qué tipos de envidia existen y cómo se identifican.
Tipos envidia

Como dijo Jackson Browne, cantautor y músico estadounidense, “la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento”. Por desgracia, este sentimiento tan negativo y destructivo si se procesa de manera tóxica forma parte de la naturaleza humana y estamos obligados a convivir con él. Y aunque bien dicen que lo que nos hace perfectos son nuestras imperfecciones, hay rasgos que nos pueden ocasionar problemas.

Y la envidia, sin duda, es uno de estos rasgos conductuales. Se trata de una debilidad que, seguramente sin saberlo, nos está impidiendo dar el máximo de nosotros mismos y nos está haciendo vivir en un constante estado de negatividad por no tener algo que otra persona tiene. Cuando obramos mal porque anhelamos algo que pertenece a otra persona, la envidia se convierte en algo tóxico.

Un estado mental en el que los sentimientos de dolor y tristeza por no poseer algo que deseamos y que pertenece a otra persona nos limitan de forma más o menos grave, siendo una emoción potencialmente destructiva no solo para nosotros, sino para las personas de nuestro alrededor que pagan las consecuencias de nuestros actos.

Pero, ¿todas las formas de envidia son iguales? No. Ni mucho menos. La envidia puede expresarse de formas muy distintas y aparecer como consecuencia de desencadenantes también muy diferentes. Así pues, en el artículo de hoy, veremos qué tipos principales de envidia existen y cuáles son sus características más importantes. Vamos allá.

¿Qué es la envidia?

La envidia es un estado mental en el que los sentimientos de dolor y tristeza por no tener algo que deseamos y que pertenece a otra persona nos generan experiencias psicológicas negativas. Puede entenderse, pues, como el deseo de algo que no se posee que deriva en sentimientos de pesar.

Se trata de una debilidad humana que, en su forma más tóxica, puede impedirnos gozar, valorar y apreciar lo que poseemos y tenemos, centrándonos solo en los sentimientos de rabia, enojo e ira que nos genera percibir que otra persona tiene unos bienes o cualidades tangibles o intangibles que nosotros anhelamos, despertándose, en ocasiones, el deseo de arrebatárselo o dañar a esa persona emocionalmente.

Se diferencia de los celos en el sentido que estos se relacionan más con el miedo de perder a una persona o a la tristeza que genera que una persona a la que queremos esté (o pueda estar) con otra que no seamos nosotros. En este sentido, mientras que los celos implican una relación de a tres, la envidia solo involucra a dos personas.

Sea como sea, la envidia es un sentimiento universal que todos experimentamos con mayor o menor frecuencia y con una intensidad mayor o menor. Lo que debemos dejar claro es que, por definición, la envidia siempre es algo malo (otra cosa muy distinta es la admiración por alguien), un sentimiento negativo que siempre nos aleja de nuestra felicidad.

Es un estado mental tóxico que nos corroe y que nos hace vivir obsesionados con los logros ajenos, sin prestar atención a qué podemos hacer nosotros con nuestra vida para lograr las metas y sueños que siempre hemos tenido. Si el éxito de los demás nos genera este sentimiento negativo, jamás seremos felices con nuestros éxitos.

¿Qué clases de envidia existen y cuáles son sus características?

Ahora que ya hemos entendido qué es la envidia y por qué es siempre un sentimiento tóxico, estamos más que preparados para ver cómo se clasifica. Se trata de una clasificación que, inevitablemente es subjetiva. Sin embargo, hemos contado con el apoyo de nuestro equipo de psicólogos y con la ayuda de publicaciones científicas (que puedes consultar en el apartado de referencias) para así describir los principales tipos de envidia, sus características psicológicas clave y las mejores formas para identificarlas, tanto en nosotros mismos como en los demás.

1. Envidia maligna

La envidia maligna es la forma más tóxica de este sentimiento ya de por sí negativo. Se trata de aquella forma de envidia que no solo nos genera un estado mental de desdicha, sino que nos empuja a actuar de una forma moralmente reprochable.

Con la envidia maligna, actuamos para conseguir arrebatarle a otra persona algo que tiene o luchamos para lograr que sea menos feliz. Es, por lo tanto, una forma de envidia destructiva no solo para la persona que paga las consecuencias de nuestros actos, sino para nosotros mismos.

Envidia maligna

2. Envidia benigna

La envidia benigna es aquella forma de envidia que, si bien sigue siendo un sentimiento negativo, no nos empuja a actuar de forma reprochable. Somos conscientes de que el problema es nuestro y, por tanto, no buscamos el mal para la persona a la que envidiamos.

De hecho, pese a ser un sentimiento tóxico, podemos reconvertir este estado mental en una manera de dar el máximo de nosotros mismos, convirtiendo esta envidia en una cierta admiración. Por lo tanto, si lo enfocamos como es debido, este sentimiento negativo puede llegar a ser positivo para nuestro futuro.

3. Envidia reductora

La envidia reductora es aquella que nos empuja a reducir el éxito de los demás al nuestro, para así no notar que nadie es más exitoso que nosotros. Es una forma de envidia que hace que cualquier éxito ajeno lo atribuyamos a la suerte o a las trampas, pudiendo llegar a desarrollar una envidia maligna en la que se intenta, sea como sea, que las personas de alrededor fracasen. Las personas con esta envidia suelen ser pasivas pero con tendencia a sabotear el trabajo de los demás.

4. Envidia narcisista

La envidia narcisista es aquella que muestran las personas que pretenden quedarse con los méritos de algo que no han hecho ellos, sino otra persona. Sienten envidia de no recibir un reconocimiento que en realidad no merecen, por lo que despliegan comportamientos narcisistas en los que son hostiles hacia los que de verdad merecen el reconocimiento y creen que no deben ganarse la atención, sino que la merecen simplemente por ser quienes son.

5. Envidia del estatus

El estatus social describe la posición que un individuo ocupa dentro de una sociedad o grupo con una jerarquía más o menos clara, denotando sus competencias dentro del mismo. Y, evidentemente, tiene que haber una forma de envidia asociada a este concepto.

La envidia del estatus hace referencia a aquel sentimiento negativo que se basa en desear pertenecer a una jerarquía social superior a aquella a la que pertenecemos. Curiosamente, su principal señal es que las personas que envidian posiciones más elevadas presumen constantemente de la suya, haciendo creer a los demás que están por encima y haciendo siempre preguntas (para alardear) sobre el salario, el precio de la ropa, el coste de una casa, la clase de avión en la que vuelan…

Envidia estatus

6. Envidia insegura

La envidia insegura es aquella forma de envidia en la que ocupamos una posición de la que estamos orgullosos, pero sentimos miedo de que alguien nos la pueda arrebatar. En otras palabras, nos adelantamos a un hipotético suceso futuro que, de cumplirse, nos haría sentir envidia por aquella persona que nos ha quitado nuestro puesto o un bien que valoramos mucho.

Es relativamente común en el ámbito laboral, con despidos que no se entienden demasiado pero que, en el prisma de esta forma de envidia, el jefe consideró que cierto empleado que estaba escalando posiciones podía ser una amenaza para su privilegiada posición. La inseguridad es una debilidad humana importante que, combinada con la envidia, puede ser muy destructiva.

7. Envidia parasitaria

Su nombre lo dice todo. La envidia parasitaria es aquella forma de envidia en la que la persona con este sentimiento negativa se aproxima tanto como puede a la persona que envidia, ganándose su confianza e incluso su amistad para, en cuanto pueda, dañarla emocionalmente o arrebatarle aquello que quiere poseer. Son personas muy manipuladoras que se comportan, en nombre de la envidia, como auténticos parásitos.

8. Envidia depresiva

La envidia depresiva es aquella en la que la persona que desarrolla este sentimiento negativo de anhelo de un bien ajeno no realiza comportamientos malignos hacia la persona a la que envidia, pero sí que experimenta unas emociones de tristeza muy intensas que acaban por mermar su salud mental. Por incapacidad de conseguir aquello que deseamos, la envidia puede hacernos sucumbir en un estado de desesperación constante, con signos clínicos cercanos a los de la depresión.

9. Envidia en el ámbito personal

La envidia en el ámbito personal es aquella que desarrollamos hacia nuestros seres queridos, por lo que puede dar pie a problemas importantes en nuestras relaciones importantes si esta se expresa con tendencias malignas. La envidia hacia nuestra pareja, nuestros amigos, nuestros familiares… Esta forma de envidia puede ser muy destructiva y es especialmente tóxica, pues convierte a nuestros seres queridos casi en enemigos.

10. Envidia en el ámbito profesional

Por envidia en el ámbito profesional entendemos toda aquella forma de envidia que desplegamos hacia nuestros compañeros de trabajo o hacia los puestos altos de la empresa en la que trabajamos, pudiendo, evidentemente, provocarnos problemas en nuestro puesto de trabajo, pues puede derivar en comportamientos que nos impiden ser parte positiva del grupo.

Envidia ámbito laboral
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