Reumatología

¿Por qué crujen las articulaciones?

Los crujidos en las articulaciones se deben al estallido de burbujas de gas en el líquido sinovial que las lubrica y, siempre que no haya dolor, no es en absoluto peligroso. Veamos por qué sucede.
Por qué crujen articulaciones

Todos hemos sentido cómo nuestras articulaciones crujían en algún momento. Ya sea por voluntad propia para liberar de tensión las articulaciones o de forma involuntaria al agacharnos, tumbarnos, levantar peso o rotar la espalda, es muy habitual que las articulaciones crujan.

Pero, ¿qué es lo que realmente cruje? Aunque por el sonido pueda parecer que lo que suena son los huesos haciendo “chasquidos” entre ellos, nada más lejos de la realidad. Las articulaciones crujen debido a la presencia de burbujas de aire en el líquido sinovial, el cual lubrica estas articulaciones.

Pero, ¿por qué suenan estas burbujas? ¿Es peligroso? ¿Desgasta las articulaciones? ¿Es cierto que provoca artrosis? ¿Cuándo debería preocuparme? ¿Qué pasa si el crujido viene acompañado de dolor? Es normal que nos hayamos hecho estas y otras preguntas alguna vez.

Por ello, en el artículo de hoy, además de entender la anatomía de las articulaciones (imprescindible para saber de dónde viene el sonido de los chasquidos), responderemos a todas estas preguntas, pues este tema está rodeado de muchos mitos que deben ser desmentidos.

¿Qué es exactamente una articulación?

Para saber por qué crujen las articulaciones, es muy importante entender primero qué son y cuál es su anatomía. Así que vamos a ello. Lo explicaremos de la forma más sencilla posible. Y es que una articulación es, a grandes rasgos, una región anatómica en la que contactan dos huesos, ya sea con o sin movilidad entre ellos.

Por lo tanto, más que una estructura en sí, una articulación es una parte de nuestro cuerpo que nace de la unión de distintos elementos, tanto óseos como cartilaginosos, entre otros, que suelen permitir cierto grado de movilidad entre dos huesos.

Las articulaciones están constituidas por diferentes elementos de naturaleza muy variada que, trabajando de forma coordinada, permite que dos huesos estén comunicados (juntos) y que haya movimiento entre piezas óseas, pero sin que estas contacten directamente, pues esto provocaría fricción, dificultades locomotrices y dolor. Veamos, pues, por qué partes está formada una articulación:

  • Dos huesos: El cuerpo humano está formado por un total de 206 huesos. Y cada uno de ellos comunica con, al menos, otro hueso. Cada una de estas comunicaciones constituye la base de una articulación. En este sentido, toda articulación nace del contacto más o menos próximo y estrecho de dos piezas óseas, que se comunican por su parte más distal.

  • Cartílago: Los cartílagos son estructuras constituidas por tejido cartilaginoso, un tipo de tejido corporal formado por fibras de colágeno que le dan resistencia y capacidad de amortiguación, pero que no dispone ni de irrigación sanguínea (no sangran ni tienen color) ni de nervios (no tienen sensibilidad). Estos cartílagos, además de estar presentes en regiones como la nariz, las orejas o la tráquea para darles forma, también forman parte imprescindible de todas (o casi todas) las articulaciones. Estas piezas de tejido cartilaginoso se sitúan entre los dos huesos, evitando que contacten directamente y, por lo tanto, impidiendo la fricción. Esta es la razón por la que, cuando hay problemas en los cartílagos, las articulaciones se desgastan.

  • Ligamentos: Los ligamentos son fibras muy resistentes de tejido conectivo que, siendo extremadamente duras y a la vez elásticas, unen las dos piezas óseas entre sí. Por ello, cuando un ligamento se rompe, la articulación deja de funcionar, pues se pierde el anclaje entre los huesos. Los ligamentos unen hueso con hueso.

  • Tendones: Los tendones son también fibras de tejido conectivo muy resistentes, duras y elásticas pero que, en este caso, no unen las piezas óseas entre sí, sino que unen cada uno de los huesos a los músculos que regulan su movimiento. Los tendones unen hueso con músculo.

  • Membrana sinovial: Nos acercamos a responder a la pregunta del artículo, pues esta membrana sinovial es una capa de tejido que envuelve a toda la articulación, englobando a las anteriores estructuras dentro de una cápsula que se conoce como bursa. Lo importante es que esta membrana sinovial sintetiza y libera en su interior el conocido como líquido sinovial, llenando esta cápsula con este líquido.

  • Líquido sinovial: Llegamos a la estructura que determina los chasquidos en las articulaciones. El líquido sinovial es un medio líquido de naturaleza viscosa y pegajosa que ayuda a mantener lubricada la articulación. Se deposita sobre el cartílago, formando una capa de unos 50 micrómetros de espesor y penetrando en su interior. Cuando hay que realizar un movimiento, el líquido sale del cartílago y disminuye la fricción entre él y las piezas óseas.

Como vemos, una articulación es la suma de muchos elementos importantes. Pero hoy, lo que nos interesa es este líquido sinovial, el cual, tal y como acabamos de analizar, es segregado por la membrana sinovial y “baña” la superficie del cartílago, haciendo que este se mantenga siempre bien lubricado y haya un movimiento fluido entre huesos. Pero, ¿qué tiene que ver este líquido sinovial con los crujidos? Ahora llegamos a esto.

Articulación anatomía

Burbujas de aire en el líquido sinovial y los chasquidos en articulaciones

No todas las articulaciones disponen de líquido sinovial. Por eso no todas las articulaciones crujen. Solo aquellas denominadas articulaciones sinoviales tienen en su interior este líquido, entre las que encontramos las de los dedos, la rodilla, la muñeca, la clavícula, el codo, las vértebras y, en definitiva, todas aquellas que permiten movimientos más o menos pronunciados.

En contraposición, las articulaciones sólidas, donde no hay cartílago ya que las piezas óseas no tienen que moverse, jamás crujen, pues no tienen líquido sinovial. Por ello, ni las suturas del cráneo ni las uniones entre huesos (como radio y cúbito) crujen.

Pero, ¿qué pasa en estas articulaciones sinoviales para que crujan? Bien, como hemos dicho, la clave está en el líquido sinovial. Él es responsable del chasquido, pero falta entender por qué sucede. Y después de mucha controversia y años de investigación, la respuesta parece estar, por fin, clara.

En el líquido sinovial, además de sustancias como glucosa, proteínas y otros elementos celulares, hay gases (básicamente dióxido de carbono, oxígeno y nitrógeno) diluidos en él, que ayudan a amortiguar impactos y a nutrir a las células del cartílago, que, recordemos, no tienen irrigación sanguínea.

Y recordemos también que el líquido sinovial está encapsulado dentro de una membrana, haciendo que, en condiciones normales, la presión dentro de la articulación sea siempre la misma, por lo que los gases están perfectamente diluidos en el líquido.

Ahora bien, cuando forzamos el movimiento de la articulación, hacemos que, en primera instancia, las superficies óseas se separen entre ellas más de lo normal. Y esto provoca, por lo tanto, una expansión del volumen dentro de la cápsula de la articulación. A su vez, por simple física, esto hace que la presión en el interior de la articulación disminuya, pues hay la misma masa pero en un volumen mayor.

Esta disminución de la presión dentro de la membrana sinovial hace que el gas deje de estar tan bien diluido dentro del líquido sinovial, pues la dilución solo sucede a una presión concreta. Al disminuirla, el gas no puede estar diluido, por lo que se forman burbujas, que son básicamente el gas intentando escapar del líquido.

Ahora bien, estas burbujas no pueden escapar de la articulación, pues están dentro de una cápsula cerrada. Por ello, pocos instantes después de formarse, colapsan sobre sí mismas. Es este estallido de las burbujas de dióxido de carbono, oxígeno y nitrógeno debido al colapso por presión lo que origina el sonido del chasquido, el cual se amplifica ya que la propia articulación funciona como caja de resonancia.

Burbujas líquido sinovial

Hasta el año 2015, se creía que el sonido del crujido ocurría cuando se formaban las burbujas por el descenso de la presión. Sin embargo, un estudio reciente de 2018 demostró que el ruido del chasquido es, en realidad, burbujas estallando.

De forma menos habitual, los crujidos también pueden aparecer cuando, después de un movimiento exagerado, los tendones (las fibras que conectan huesos y músculos) regresan a su posición natural. De todos modos, en prácticamente todos los casos, las articulaciones crujen porque las burbujas de dióxido de carbono, oxígeno y nitrógeno colapsan debido a un descanso de la presión intraarticular.

¿Es malo que crujan las articulaciones?

Ya hemos entendido por qué crujen las articulaciones, pero ahora queda lo más importante: desmontar los mitos acerca de estos chasquidos. Y es que, a pesar de lo que se pueda llegar a oír, los crujidos de las articulaciones no son, en la inmensa mayoría de casos, peligrosos.

El chasquido de las articulaciones se debe, como hemos visto, al colapso de las burbujas de los gases que, de forma natural, nutren al cartílago y amortiguan los impactos. No hay en absoluto ningún desgaste ni a nivel de cartílago ni a nivel óseo. Los crujidos en las articulaciones son inofensivos.

De hecho, a pesar de que se haya dicho que provoca artrosis, esto es solo un mito. La artrosis es una enfermedad vinculada al envejecimiento y que se desarrolla por una degeneración de los cartílagos en determinadas articulaciones, haciendo que los huesos rocen entre ellos y provocando dolor e inflamación.

Pero este desgaste de los cartílagos no se debe, en absoluto, a crujir los dedos. Cuando te crujes los dedos, no dañas al cartílago. La artrosis se debe a daños acumulados en las articulaciones durante toda la vida, especialmente por levantar pesos repetidamente, practicar deportes durante mucho tiempo o sufrir obesidad, pues el cartílago debe soportar mucho peso corporal y se desgasta.

Ahora bien, es cierto que la artrosis y los chasquidos tienen una relación, pero no la que se dice. Los crujidos en las articulaciones pueden ser una consecuencia de la artrosis, pues este desgaste del cartílago sí que puede generar chasquidos al mover la articulación, pero jamás son la causa. Está científicamente demostrado que crujir las articulaciones no provoca artrosis.

Por lo tanto, los chasquidos en las articulaciones son totalmente inofensivos y no desgastan las articulaciones, aunque eso sí, hay que tener en cuenta que los reumatólogos recomiendan no hacerlo en exceso, pues todavía no está muy claro si puede tener consecuencias negativas o no. En otras palabras, no pasa nada por hacerlo de vez en cuando, pero hay que evitar que se convierta en una acción repetitiva.

Crujir dedos

Por regla general, los crujidos en las articulaciones solo deberían preocuparnos si vienen acompañados de dolor. En este caso, como puede ser que sea consecuencia de la artrosis, de una rotura de cartílago (o de menisco), de luxaciones, de artritis, etc, es mejor acudir a un traumatólogo.

Si los crujidos no vienen acompañados de dolor pero quieres reducirlos, prueba a hidratarte más (así el líquido sinovial tiene más agua), hacer deporte, cambiar de posturas y mover las articulaciones cada poco tiempo y, en caso de que esto no funcione, acudir al fisioterapeuta para mejorar la movilidad articular.

De igual modo, si los crujidos ocurren siempre que movemos la articulación, sentimos que hay algo de bloqueo en el movimiento y/o suceden en sitios poco comunes (como la mandíbula), también habría que consultar con un traumatólogo.

En resumen, los crujidos en las articulaciones no son peligrosos siempre que no vengan acompañados de dolor. También es un mito que provoque artrosis o que desgaste las articulaciones, aunque la recomendación es no abusar de ello y hacerlo solo cuando queremos liberar de presión a las articulaciones, pero sin forzarlas demasiado. Si hay que forzar la articulación para que cruja, mejor no hacerlo.

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