Traumatología

Las 6 diferencias entre lumbalgia y ciática

La lumbalgia y la ciática son dos patologías que, pese ser normalmente confundidas, se diferencian en lo que respecta a causas, área afectada, dolor y tratamiento necesario para tratarlas.
Diferencias lumbalgia ciática

El dolor de espalda es uno de los problemas físicos más comunes entre la población. De hecho, se estima que el 80% de los adultos tendrán molestias en alguna región de la espalda en algún momento de su vida. Además, puede llegar a ser muy discapacitante. De hecho, es la primera causa de baja laboral.

La espalda, esa región anatómica situada en la parte trasera del tronco y que se prolonga desde el cuello hasta la cintura, albergando la columna vertebral y muchos músculos básicos para la locomoción, está siempre expuesta tanto a esfuerzos como a malas posturas que, a la larga, la debilitan.

Pero todos los problemas de espalda no son, en absoluto, iguales. Y dos de los más comunes, la lumbalgia y la ciática, pese a ser muy distintos en lo que a causas, sintomatología, incidencia y tratamiento se refieren, se consideran casi como sinónimos.

Por ello, en el artículo de hoy y con el objetivo de discernir todas las posibles dudas, presentaremos las principales diferencias entre estas dos patologías que, si bien se manifiestan con dolor de espalda, son totalmente distintas.

¿Qué es la lumbalgia? ¿Y la ciática?

Antes de detallar sus diferencias, es importante definir ambas patologías, pues viéndolas individualmente, ya podremos discernir los puntos en los que coinciden y los que las separan. Como ya hemos comentado, estos dos trastornos son de naturaleza osteomuscular, es decir, debidos a daños en las articulaciones, huesos o músculos.

En este sentido, sabemos que estas dos enfermedades surgen por alteraciones en la salud de alguno de los componentes de la espalda. Pero cada una tiene sus particularidades. Veámoslas.

La lumbalgia: ¿qué es?

La lumbalgia es la enfermedad osteomuscular más frecuente en el mundo y es lo que tradicionalmente definimos como “dolor de espalda”. Su incidencia es de más del 80%, como hemos comentado antes. Es decir, prácticamente todos hemos sufrido, sufrimos o sufriremos lumbalgia en algún momento de nuestra vida con mayor o menor gravedad.

Se trata de una patología en la que, debido a golpes, malos gestos, caídas, traumatismos, levantamiento de objetos muy pesados, etc, los músculos de la espalda se resienten y sufren daños. En menor medida, puede ser debido a alteraciones morfológicas en la columna vertebral, aunque en ningún caso hay afectación a nivel del sistema nervioso.

Por lo tanto, se trata de un trastorno de origen muscular y mecánico que se manifiesta con dolor en la zona baja de la espalda, que es la región más susceptible de la misma. Normalmente es una patología de manifestación aguda debido a algún accidente o lesión puntual que se soluciona en menos de 6 semanas, aunque los casos de lumbalgia debido a malformaciones de la columna vertebral (ya hemos dicho que es la causa menos frecuente) pueden ser crónicos.

Por ello, como la inmensa mayoría de casos son agudos y se deben a pequeñas lesiones musculares, el reposo es suficiente para solucionar la lumbalgia, aunque es importante recalcar que, en contra de lo que se piensa, permanecer tumbado solo retrasa la mejoría.

Si es necesario, los analgésicos pueden ser de gran ayuda, pues reducen la sensación de dolor y son relajantes musculares efectivos. Evidentemente, solo se pueden tomar bajo indicación expresa de un médico. Y para casos más graves y/o crónicos, la fisioterapia puede mejorar la calidad de vida, pero no hay una cura real para este trastorno.

En resumen, la lumbalgia es una enfermedad de origen mecánico muy común en la que los músculos de la parte baja de la espalda, por sobreesfuerzos o traumatismos, sufren daños o contracturas que se traducen con dolor en el mismo lugar de la lesión. No hay tratamiento, pero el reposo, los analgésicos y la fisioterapia suelen ser suficientes para superar sin mayores complicaciones esta patología.

Lumbalgia

La ciática: ¿qué es?

La ciática es una enfermedad osteomuscular que se desarrolla a causa de una compresión del nervio ciático, el cual va desde la parte inferior de la espalda hasta abajo de cada pierna, pasando por las caderas y los glúteos. Se trata de una enfermedad que se puede catalogar como rara, pues solo afecta al 2% de la población.

Se trata de una patología en la que, debido a esta lesión en el nervio ciático, la persona sufre un dolor que no se manifiesta solo en la parte baja de la espalda, sino que afecta también a las piernas y puede prolongarse hasta el talón o el pie, pues todo ese nervio está “pinzado”.

Por lo tanto, se trata de un trastorno de origen nervioso que provoca entumecimiento, dolor y sensación de hormigueo en la parte baja de la espalda y en las extremidades inferiores. Este dolor puede causar calambres y pinchazos por toda el área que cubre el nervio, causando molestias constantes.

Pero, ¿cómo aparece? Las causas no están demasiado claras, pero se sabe que surge tras un estrechamiento del nervio ciático, cosa que puede suceder por defectos congénitos en la columna vertebral sumados al propio envejecimiento. Las causas traumáticas existen, pues pueden dar lugar a una hernia discal (rotura de un disco intervertebral de la columna), pero las lesiones no son el principal motivo detrás de las ciáticas.

La ciática es una patología realmente discapacitante por el dolor que provoca. Afortunadamente, los medicamentos pueden aliviar la sintomatología, aunque en casos más graves, quizás haya que recurrir a una intervención quirúrgica para corregir el problema en el nervio ciático.

Ciática

¿Cómo puedo diferenciar una lumbalgia de una ciática?

Habiendo definido ambas patologías, sabemos que las diferencias ya están más que claras. De todos modos, las presentamos de forma mucho más esquemática y resumida a continuación. Estos son los puntos claves que diferencian la lumbalgia de la ciática.

1. La lumbalgia es de origen muscular; la ciática, de origen nervioso

Como hemos visto, la lumbalgia es un trastorno doloroso que se origina por lesiones en los músculos, generalmente por contracturas tras hacer malos gestos, darse un golpe, hacer sobreesfuerzos, levantar objetos pesados… Sea cual sea la causa, el dolor es de origen muscular.

En la ciática, en cambio, las musculatura está bien. El dolor, pues, no tiene un origen muscular, sino nervioso. Y es que como hemos visto, el dolor no aparece por ninguna lesión o contractura en los músculos; aparece tras un estrechamiento y consecuente pinzamiento del nervio ciático. Como vemos, el origen de la ciática está en el propio sistema nervioso.

Como vemos, las causas son muy distintas. La lumbalgia se debe a sobreesfuerzos de la musculatura de la espalda, mientras que la ciática se debe a compresiones del nervio ciático causadas por malformaciones de la columna o por sufrir hernias discales.

2. La lumbalgia se localiza solo en la espalda; la ciática, llega a las extremidades

Al ser de origen muscular, el dolor de la lumbalgia se localiza solo donde haya afectación o lesión en los músculos. Por ello, a pesar de que el dolor puede extenderse más o menos, está localizado solo en la espalda, generalmente en la parte baja, en las lumbares. De ahí el nombre.

En la ciática, en cambio, como el daño está en el nervio ciático, los problemas se prolongan por toda la zona que abarca este nervio, el cual, como ya hemos dicho, va desde la parte inferior de la espalda hasta los talones, pasando por las caderas, los glúteos y las piernas. Por ello, el dolor y las molestias no están localizados solo en la parte baja de la espalda, sino que se prolongan por las extremidades inferiores (normalmente solo en una pierna).

3. El dolor de la ciática es más intenso

El dolor de la lumbalgia suele ser más rígido, es decir, sin manifestaciones punzantes. Además, este suele manifestarse solo con posturas, movimientos, esfuerzos o acciones que exijan trabajar a los músculos que están dañados. Sea como sea, el dolor, que aparece por inflamación de las fibras nerviosas, suele ser más leve que el de la ciática.

Con la ciática, las cosas cambian. Al estar pinzado el nervio, las sensaciones de dolor se disparan y, además, se irradian por toda la extremidad, pudiendo llegar incluso a los pies. En este caso, el dolor es constante y, además de poder manifestarse con calambres y pinchazos, viene acompañado de debilidad, entumecimiento y hormigueo en las piernas (normalmente solo en una) y glúteos.

4. La lumbalgia no tiene tratamiento; la ciática, sí

Como hemos comentado, la lumbalgia no tiene un tratamiento como tal, pues la inflamación de las fibras nerviosas no puede curarse con ninguna terapia específica. De todos modos, la mayoría de casos se resuelven sin mayores complicaciones haciendo reposo y, en caso de que un médico lo recomiende, tomando analgésicos o haciendo sesiones de fisioterapia.

La ciática, en cambio, al ser debida a una compresión del nervio ciático, sí que tiene tratamiento específico. Además de poder tomar medicamentos, es posible curar la ciática sometiéndose a una intervención quirúrgica, aunque se reserva, evidentemente, como última opción.

5. La lumbalgia es mucho más frecuente que la ciática

Como ya hemos comentado, la lumbalgia, que es el tradicional “dolor de espalda”, tiene una muy elevada incidencia y, de hecho, es la principal causa de baja laboral. Hasta el 80% de las personas sufren lumbalgia. La ciática, en cambio, es una patología más rara con una incidencia de solo el 2%.

6. La lumbalgia se cura sola; la ciática, no

La inflamación de las fibras musculares propia de la lumbalgia se resuelve por sí sola y sin mayores complicaciones tras unas 6 semanas. Es cierto que hay casos de lumbalgia crónica, pero estos son poco frecuentes y se deben a malformaciones de la columna vertebral. Pero, por regla general, la lumbalgia se cura simplemente con reposo.

En la ciática, en cambio, como no hay una inflamación muscular, sino una compresión del nervio ciático, esta situación no puede desaparecer por sí sola. Por ello, como la cirugía tiene que ser la última opción, sabiendo que puede ser un problema crónico, habrá que tomar medicamentos para aliviar el dolor y, ya dependiendo de las preferencias de cada persona, someterse a inyecciones de corticosteroides (alivian el dolor) o acudir al fisioterapeuta, al quiropráctico o incluso a sesiones de acupuntura (siempre que sean locales con licencia).

Por lo tanto, la ciática no se cura sola. Hay que operar para tratarla. Y en caso de que no se quiera pasar por quirófano, habrá que recibir tratamientos de apoyo para evitar que el dolor afecte a la calidad de vida.

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